Intervención de Carlos Seara, Geólogo de Córdoba Imprimir E-Mail

FORO PROTECCIÓN  DE  LOS  GLACIARES Y DEL ECOSISTEMA ANDINO

23 de abril de 2009

Cuando la presidenta vetó la Ley de Glaciares, creo que era lo único que podía hacer, porque se trata de una mala alumna del secundario. Los antecedentes que precedieron al veto me estaban demostrando que había pasado sin pena ni gloria por la escuela secundaria. Cuando ella ubicó la laguna de la Picasa, que está en el límite entre las provincias de Santa Fe y Córdoba, en el límite entre las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, me demostró que no conocía dónde se ubicaba la laguna ni el Río Paraná. Cuando habló del agua y dijo que era H2 cero, hay que tener en cuenta que hidrógeno 20 no se conoce en la naturaleza. No hay ningún isótopo de ese tipo, de sólido, ni líquido ni gaseoso. Al no conocer lo que es el agua, era previsible que vetara una ley como la de glaciares, argumentando con otro error proveniente también de su mala escuela secundaria. Ese error era considerar que únicamente las provincias cordilleranas debían ser consultadas respecto de esta ley, porque el agua subterránea que deviene de los glaciares llega a La Pampa, San Luis, Santiago del Estero, Tucumán y Córdoba. Es decir, estamos todos en el mismo barco, acá no hay ninguno que se pueda excluir del análisis y la protección de la ley de glaciares. Esto lo conozco a través de largos años de ejercicio profesional. Hemos sembrado trazadores radioactivos en el hielo de la cordillera, que llegaron a los llanos de San Luis y a los de Traslasierra en la provincia de Córdoba. Es demostrativo de que el agua discurre subterráneamente y alcanza lugares verdaderamente impensados. Las perforaciones realizadas por la provincia de La Pampa en Abramo, allá por los años 60 y en la localidad de Uriburu, sobre la ruta nacional Nº 5, también en los finales e los 60, eran demostrativas de la intención que tenía el gobierno nacional de conocer de dónde provenían, tanto las arenas Puelche o el Acuífero Puelche y la cuenca surgente de Bahía Blanca que tiene una especial característica, se alumbra a 960 metros de profundidad y viene con una temperatura de casi 70 grados. Siempre he dicho que el paraíso de los tintoreros está en Bahía Blanca.



Con estos antecedentes, indudablemente la ley tenía que ser vetada. Por eso, les recomiendo a los jóvenes que estudien, que conozcan el país, que la geografía no se declame, que la geografía se viva, porque es de la única manera que vamos a lograr que el pueblo se concientice de lo que tiene. Mientras más ignorantes seamos, con mayor facilidad nos van a dominar. Es indudable que cuatro vivos de afuera y unos cuantos pícaros de adentro fueron los que presionaron a nivel nacional para que esta mala alumna del secundario vetara la ley. Ese veto es el que en este momento estamos padeciendo. Adhiero plenamente a la ratificación de la ley. Como dijo esta mañana la ex diputada Marta Maffei: no se podía hacer una mejor ley. Y si era necesario mejorarla, para eso está la reglamentación.   



Estamos en una provincia que es un desierto. Ustedes saben positivamente que para llegar a los oasis de riego, de San Juan, a los cuyanos, como en el Mendoza en el Valle de Uco y otros valles, es necesario siempre transitar un inmenso desierto. En San Juan, como provincia mediterránea, cada vez que salimos, tenemos que transitar por lo menos 350 km para encontrar algo que sea verde, que se compare con el verde que tiene Córdoba. Estamos frente a un desierto. Yo no se en qué país y en qué provincia desarrollaron sus actividades el gobernador Gioja, el Senador Gioja y el diputado Gioja, porque ellos provienen del desierto. Saben positivamente que tienen el lamentable privilegio de tener el primer mártir de la falta del agua, como es la Difunta Correa. Lean la historia de ellas y se van a dar cuenta de que es mujer murió de sed porque no había agua, porque estaba en un desierto. Ese desierto ha sido transformado por el hombre, que ha hecho este milagro de que miremos hacia la ventana y veamos el verde los árboles, sino estaríamos ente un desierto total. 




Nos vamos a referir al ambiente periglacial, tan discutido y tan despreciado por los intereses externos. ¿Cuál es la razón que hace que este tema tenga tanta trascendencia y sea objeto de tanta discusión?  El ambiente periglacial, como su nombre lo indica, es un ambiente que se genera alrededor del glaciar, que tiene una serie de características que le son propias. Ese ambiente responde a lo que Jacques Pelletier, un francés de la década del 50, denominó un sistema de erosión.  Cuando hablamos de sistema, no estamos hablando exclusivamente de un ambiente, estamos hablando de una serie de componentes que ingresan para que los resultados sean los que verdaderamente están presentes en ese paisaje. Esto es parte de los desequilibrios atmosféricos, de las condiciones climáticas generales, de condiciones meteorológicas generales, de la litología, es decir de ese suelo y esas rocas que están sometidas a las particularidades del sistema, es la biota que se integra. En un ambiente periglacial, no hay solamente hielo oculto por debajo de lo que hoy en día se denominan glaciares de roca, sino que hay todo un ambiente que implica flora, fauna, temperaturas, régimen de lluvias, régimen de nevadas, sistemas de vientos, que en un ambiente periglacial no son menores a 110 km/h. Y esto es lo que hace que la flora también se preserve. Por eso también hablamos de suelos muelles y de césped en cojín, que semeja un almohadón con una gran cantidad de espinas por fuera que son las que protegen del viento a las flores que florecen dentro de esa especie de invernáculo, generado por la naturaleza para que esa planta pueda sobrevivir y semillar, y en el próximo deshielo pueda volver a crecer. Estamos hablando de un sistema, no de un ambiente. Cuando hablo de glaciares cubiertos, estoy refiriéndome a una parte del todo, de esa parte donde tenemos un suelo superficial que se congela y se descongela diariamente. Eso lo he vivido en Río Turbio, entre mayo y octubre, podíamos deslizarnos en trineos, mientras que de octubre a mayo era imposible caminar porque era un lodazal. El suelo se descongelaba hasta una cierta profundidad y por debajo aparecía el permafrost, palabra hoy en día desestimada totalmente. Escuché, en la última reunión de la comisión del Senado de la Nación, hablar de las crioformas, es decir, las formas derivadas del hielo. Resulta que sí existen dentro del paisaje glacial, pero no son las únicas. Si estamos hablando de un sistema no podemos referirnos exclusivamente a crioformas. Con estas palabras nuevas, sofisticadas, se intenta desdibujar y ocultar la verdadera razón de porqué se eliminan aquellas que realmente tiene el contenido y la profundidad válidas como para que no haya dudas respecto de aquello sobre lo que se está legislando. El permafrost y el ambiente periglacial son términos que deben seguir estando presentes en la ley. No nos deben ocultar con otro tipo de palabras aquello que es inocultable.




¿Por qué sostengo que nosotros debemos proteger, junto con esas masas de hielo, el ambiente periglacial? Ese ambiente, en nuestro sistema, opera de una manera diferente a como lo hace en Europa. Allí, los desiertos de la latitud de los 30 grados en adelante, nos los soporta Europa sino África. Entonces, ellos no tienen el problema del ciclo árido que se les viene encima. Nosotros tenemos la diagonal árida que en el momento que desaparezca, si es que pudiéramos hacerla desaparecer por obra y gracia de Monseñor Gioja y compañía, en estas alturas de la cordillera, nos encontraríamos con que lo que va a ocupar ese espacio es nada más y nada menos, que el sistema de erosión árido. Este es el que nos está esperando para demostrarnos que la Difunta Correa no es un caso aislado sino que puede repetirse por miles, como consecuencia de la falta de agua en todas las provincias argentinas, no solamente en las cuyanas.

Bajo esas condiciones, lo que tenemos que ver, que advertir, es que el sistema árido se nos viene encima, va a reemplazar al sistema periglacial con un clima que indudablemente será mucho más frío que el que soportan los sanjuaninos en la ciudad de San Juan. Va a ser un sistema árido. Yo no les puedo pedir a ustedes que viajen hasta el Alto Valle del Río los Patos, la zona del Cajón Grande en Mendoza, ala zona del Batea Mahuida en Neuquén, que vayan a ver cómo son los alrededores del glaciar Torrecillas en la provincia de Chubut, pero sí les voy a pedir que hagan un ejercicio en su casa. El sistema periglacial es un sistema protector del sistema glacial, lo está protegiendo de este otro elemento que viene por detrás que es el ciclo árido. Ese sistema está protegido porque es frágil, porque es débil. ¿Cuál es el ejercicio doméstico que les pido a ustedes? En sus casas, abran la puerta del freezer, déjenla abierta y cuéntenme cuánto tiempo les dura el hielo dentro del congelador. Es la puerta del freezer lo que estamos tratando de proteger en este momento. Lo que la presidenta de la nación ha vetado es que cerremos la puerta del freezer natural.
Frente a una cuestión que nos dicen que es muy complicada, que tiene términos ambiguos, que tiene terminología oscura y que por eso la vamos a vetar, no atendamos a esos falsos cantos de sirenas. Acá lo que está en juego es nuestro futuro. De nosotros en este momento está dependiendo que sigamos viajando a Vallecito a conmemorar a la Difunta Correa o que en cada casa de San Juan tengamos una Difunta Correa. 

 
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