Petroleras, terratenientes y lucha por la recuperación territorial del pueblo mapuche

Entrevista a Comunidad Mapuche
Lonko Purán

Petroleras, terratenientes y lucha por la recuperación
territorial del pueblo mapuche 
Cutral-Có - Neuquén
Julio de 2009


Entrevista a Martín Maliqueo y Relmú Ñanco, Comunidad Mapuche Lonko Purán, integrante de la Confederación Mapuche de Neuquén

Nos gustaría que comiencen enmarcando históricamente el conflicto petrolero en la comunidad y en la zona

Martín: El conflicto petrolero en la comunidad es un proceso que lleva más de 10 años, que ha pasado por diferentes etapas, desde denuncias por usurpación, persecución judicial, amenazas, diferentes instancias que hacen que, hoy por hoy, a más de 10 años, continuemos en esta lucha. Hoy tenemos reconocidos derechos que hace 10 años no teníamos. Había derechos reconocidos a nivel nacional pero era muy difícil hacerlos valer a nivel provincial. Sin embargo, a través del proceso de reforma de la constitución se lograron incorporar nuevos derechos del pueblo mapuche que no tenía la provincia de Neuquén. Lo que nosotros reivindicamos como derecho, lo hacemos justamente en el marco de la legislación vigente. Lo que nosotros denunciamos, lo que le estamos presentando al estado como propuesta, lo hacemos a través de lo que establece el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de Naciones Unidas sobre Pueblos Indígenas y las constituciones nacional y provincial. A partir de ahí fundamentamos nuestras demandas y propuestas hacia este estado que, hoy por hoy, no reconoce nuestros derechos como pueblo originario preexistente al estado. Si bien estos derechos están enmarcados en la constitución, en la práctica no son respetados y esto genera movilización y acciones. Esta política del estado para con las comunidades y los territorios es de larga data; es una política de manipulación.

Hoy estamos en un proceso nuevo en el cual queremos sumar al trabajo a las 18 comunidades constituidas en la zona centro detrás de una estrategia basada en qué política ideamos en relación a las industrias extractivas, de petróleo, gas y otros minerales que se encuentran dentro de nuestros territorios, ya que hoy el estado no está cumpliendo con el marco legal vigente que establece cómo tiene que ser el trato del estado hacia los pueblos originarios.

El tema petrolero es fuerte en la provincia de Neuquén y es la bandera del gobierno provincial, porque a través de las concesiones, de las regalías que obtienen de las petroleras por la explotación en territorio mapuche, el estado hace política y sustenta su proyecto de gobierno. No se contempla por lo menos hacer una distribución equitativa de las ganancias, de los beneficios. La realidad que tenemos marca claramente que existe esa negación, ya que vivimos en un territorio totalmente devastado por la explotación petrolera y sin ningún tipo de beneficios; ni siquiera contamos con los servicios básicos que, como afectados directos, podríamos exigir.

¿Qué cambios hubo con la privatización de YPF y la entrada de las transnacionales en comparación con la YPF estatal, en la zona centro?

Martín: la experiencia que podemos contar de lo que era YPF estatal es la de una política que no se supo sustentar en todo el territorio nacional y sobre todo acá en Neuquén. YPF se instala en el Cerro Bandera entre los años 1950-51, que es lo que nos cuentan los mayores. A partir de ahí, comienza una política de explotación masiva de los territorios. En la actualidad debe haber alrededor de unos 12 pozos perforados por YPF en la zona de Cerro Bandera, uno de los yacimientos más antiguos de YPF estatal. Con el paso del tiempo, luego de explotarlo, se lo terminó declarando como reservas de nación para ser explotadas más adelante. Con la llegada de Repsol YPF, se continúa con la explotación de estos territorios. Posteriormente se instalan otras multinacionales que son las que empiezan a explotar de manera masiva el territorio de la comunidad. La política de contaminación es exactamente la misma. El petróleo no contamina más estando en manos del estado o de las multinacionales; el petróleo y el gas son contaminantes de por sí. Los impactos son los mismos; lo que varía es que hoy esos recursos van para afuera, se los vende afuera y en el ámbito local no hay ningún tipo de beneficios, ni para los directamente afectados, que en este caso son las comunidades, ni mucho menos para los neuquinos y argentinos.

Hoy tenemos un gobierno provincial que es cómplice de ese saqueo de los recursos naturales. Podemos hablar de lo que fueron las prórrogas petroleras que se ampliaron, que se renegociaron, cuando la constitución provincial misma establece que el estado no puede otorgar ningún tipo de concesión a ninguna empresa multinacional, que no sea de capital del estado. Sin embargo, el gobierno provincial que tenemos decidió avanzar con las prórrogas petroleras y amplió las concesiones por ejemplo a Repsol-YPF hasta el 2027. En realidad, recién en el 2012 se termina la primera concesión. El argumento del gobierno es que negocia los contratos petroleros para que no haya estallido social, para que siga existiendo la paz social en todo el ámbito de la provincia. La realidad que tenemos no es mejor porque se renegociaron los contratos petroleros; en realidad es peor. Podemos ver ahora que entrando el invierno las facturas de consumo de gas son mucho más altas. Gente que pagaba $50 terminó pagando $500. Queda totalmente en evidencia el negociado sucio que hay de este gobierno con las multinacionales.

Frente a esta realidad, pretendemos trabajar constituyendo y fortaleciendo el Consejo Zonal Centro, a través de la participación en la directiva de la Confederación Mapuche. Nos interesa abordar el tema de los hidrocarburos a través de una posición fuerte como pueblo mapuche, frente a estos recursos que hoy están siendo saqueados por el estado, sin ningún tipo de consentimiento ni de consulta. Un desafío para la zona centro es elaborar una estrategia en relación a los recursos naturales y esta política de explotación.

El gobierno de Sapag, ¿marca algún cambio o es una continuidad en relación a los gobiernos anteriores?

Martín: en relación a este gobierno, que ya va a llevar dos años en el poder, no es nuevo ni es nueva la realidad que tenemos en la provincia. No hay nuevas caras en el poder. Es la continuidad de una política que está llevando el Movimiento Popular Neuquino desde hace casi 40 años. Podemos decir que para los mapuche este gobierno es peor que el de Jorge Sobisch, porque éste ya tenía una postura cerrada en relación al tema petrolero y en cuanto a la relación con los mapuche. Uno ya sabía cómo era la persona que tenía enfrente. Respecto al gobierno actual, no sabemos qué esperar. Hoy se sienta con vos, acuerda, y mañana cierra acuerdos con las petroleras, con la Sociedad Rural. Es un gobierno que deja de ser creíble para el pueblo mapuche y para cualquier sector que se moviliza, que denuncia y que exige mayores compromisos. El gobierno y sus ministros no tienen ningún problema en firmar hoy un acta-acuerdo y mañana incumplirlo. Con Sobisch se sabía que tenía una posición cerrada sobre ciertos temas y que era imposible discutirlos.

¿Cuáles fueron las afectaciones a nivel de contaminación? ¿Cuáles fueron las batallas que fueron dando?

Martín: los impactos que acarrea la contaminación fueron evidenciados desde hace más de diez años, cuando se hicieron los primeros informes de impacto en la salud del yacimiento de Loma de la Lata, explotado por Repsol-YPF. Se tomaron como referencia los parámetros de contaminación que hubo allí. Integrantes de las comunidades de Paynemil y Kaxipayiñ tenían más de 17 metales pesados en el cuerpo. Hoy acá en Lonko Purán podemos decir que hay una situación similar a Loma de la Lata. Los impactos de la explotación petrolera en la salud son a largo plazo, a diferencia de lo que ocurre con una mega explotación minera a cielo abierto, que desde el inicio de la explotación utiliza productos nocivos para la salud y uno puede ver los impactos desde la inmediatez. En el tema petrolero, hoy puede venir una empresa y hacer una exploración sísmica y no pasa nada en lo inmediato. Sin embargo, a los dos o tres años se ven los impactos, desviaciones de napas de agua, los pozos de agua que se secan, contaminación de napas, etc. Una pileta a cielo abierto que puede dejar mal enterrada una petrolera, puede tardar 20 o 30 años en desparramarse sobre el suelo y a partir de ahí, empezar a contaminar.

En la comunidad podemos hablar de impactos probados en la salud. El año pasado, en menos de dos meses, fallecieron dos personas de 70 años; uno, mi padre, con una infección pulmonar y otro, con un cáncer en la piel. Esto tiene que ser una alarma para nosotros mismos. Por ejemplo, mi abuelo falleció a los 107 años, sin ninguna enfermedad terminal como puede ser un cáncer o una infección.

¿Cómo es la entrada de una petrolera en territorio indígena, en este caso Lonko Purán?

Martín: la entrada de una petrolera es el peor veneno. Que el petróleo sea el motor por el cual se mueve la economía mundial es terrible porque eso genera corrupción, contaminación, muerte, violencia. Eso significa la entrada de una petrolera en una comunidad, desde conflictos internos hsta intereses contrapuestos con gente que no conoce lo que son las consecuencias de las actividades petroleras. Neuquén es una provincia netamente dependiente de la industria del petróleo, que es la que genera los sueldos más altos. Cuando llega una petrolera todo el mundo empieza a especular con trabajar en la empresa y tener momentáneamente un buen pasar económico. Para una comunidad, se trata de un gran impacto, ya que contamina y corrompe a la comunidad ideológicamente por intereses contrapuestos.  

¿Cuál es el proceso con la Confederación desde que ustedes son parte? ¿Hubo cambios?

Martín: cuando hablamos de la Confederación hablamos de la institucionalidad que como pueblo tenemos acá en Neuquén. Hoy por hoy para mí es un desafío desde el momento en que pasé a ser integrante de la directiva de la Confederación Mapuche de Neuquén. Hay un desafío importante en poder trabajar un tema como el petrolero en la zona centro, ya que nunca se elaboró una política fuerte en ese tema. Siempre se supo que las petroleras generaban impactos, contaminación, corrupción, pero nunca se elaboró una política fuerte en relación a las industrias extractivas. En la zona centro estamos ideando crear equipos de trabajo que aborden el tema, como el equipo de hidrocarburos, que quizás no es el mejor nombre, pero que refleja el trabajo al cual van a estar abocadas estas personas. Cuando nos sentamos a hablar del tema nos encontramos con mucho peso sobre nuestras espaldas porque nos toca a nosotros comenzar a diseñar y debatir una política en relación al tema petrolero. No es muy difícil imaginar por dónde debiéramos canalizar una estrategia, entendiendo que acá en la zona centro hay comunidades que están fuertemente impactadas por la explotación petrolera, pero también hay comunidades que podríamos decir que son vírgenes en su territorio, que no tienen ningún tipo de explotación. Frente a esta realidad, se nos presentan dos escenarios con los cuales trabajar: uno es qué hacemos con los territorios donde ya las empresas entraron, violando totalmente los derechos, el marco jurídico, obviando el proceso de consulta que establece el Convenio 169 y el libre consentimiento previo e informado que establece la declaración de Naciones Unidas, porque son derechos nuevos. Las empresas hace muchos años que están explotando los territorios y el marco jurídico que hoy tenemos, con el que podemos debatir con el estado, es nuevo; y otro qué hacemos con los territorios sin explotación. En los territorios donde hay explotación petrolera es ver cómo llevamos adelante una política de remediación, de mitigación ambiental y cultural, de restitución del territorio. Tenemos que discutir entre las comunidades si realmente nos conviene aceptar la restitución de un territorio totalmente explotado, o si tenemos que aceptar que las empresas o el estado nos den otras tierras aptas para el desarrollo. Porque hoy no podemos hablar de grandes perspectivas de desarrollo en la zona centro en comunidades donde tenemos explotación petrolera, no podemos hablar de un plan de vida sustentable para esos territorios. Es imposible imaginarnos vivir de la ganadería en territorios donde hay explotación, porque los impactos los vemos en el vivir diario. Nuestros animales se contaminan, nosotros consumimos esos animales, es toda una cadena. Es imposible hablar de una remediación del territorio y de una restitución a la comunidad; tenemos que hablar de hacer relevamientos, debatir internamente en las comunidades qué tipo de plan de vida imaginamos. Hoy tenemos que hablar de restitución de tierras aptas, sin contaminación, de distribución equitativa de los beneficios que las empresas han obtenido de la explotación de nuestros territorios en tantos años. Tenemos que elaborar esa propuesta para presentarla al estado.

¿Qué es lo que ocurre hoy en la comunidad, además de la explotación petrolera?

Martín: el panorama que se nos viene no es muy alentador. A nivel nacional se aprobó la ley 26160 de relevamiento territorial, que ya tiene casi tres años de vigencia, de los cuatro que establece y aquí en la provincia de Neuquén no se ha aplicado el relevamiento. Hoy sigue siendo un tema de debate, donde hay intereses encontrados entre el estado, la Sociedad Rural, los empresarios, los municipios. Hoy muchos de los grandes estancieros y empresarios inmobiliarios han desarrollado sus proyectos, sus inversiones, en territorios que siempre fueron reclamados y reivindicados por el pueblo mapuche y el estado ha sido garante de que estas grandes empresas, estas grandes estancias, se instalen en territorio mapuche. Una ley de relevamiento podría permitir poner un freno a toda esa especulación de las grandes corporaciones y los grandes empresarios. Este tema se tendría que haber abordado hace mucho tiempo y por no ser prioridad de los estados ni de conveniencia para los grandes grupos económicos, nunca se terminó reconociendo, por ejemplo, la propiedad comunitaria de las tierras. Hoy en Neuquén existen alrededor de 54 comunidades, de las cuales sólo 15 tienen títulos de tierras. Son comunidades en las cuales el estado hizo estudios, relevamientos, y comprobó que en esas tierras no había petróleo, ni gas ni ningún mineral, por lo tanto decidieron dárselas a esas comunidades. Pero en territorios donde hay explotación petrolera, de gas o donde hay minerales, no hay intención del estado de reconocerlas en interés de las comunidades. Acá hay títulos de propiedad de tierras que vienen de la época de la campaña del desierto y muchos de esos títulos han perdido la legalidad por lo que las tierras han vuelto a manos del estado que, por no tener una política de restituir tierras a las comunidades, ha optado por rematarlas para que nuevos dueños las compren y las reivindiquen como propiedad privada.

Un caso concreto que podemos mencionar en esta comunidad es el remate de cinco lotes de tierras que son demandadas como propiedad comunitaria por la comunidad desde que se constituyó, en diciembre de 2008. Por esos lotes, en más de una oportunidad, se hicieron acciones directas en contra de las petroleras, se pasó a juicio, se comprobó que no hubo turbación. Es decir, hubo un reconocimiento desde el poder judicial mismo de que cuando reclamamos a las empresas no lo hicimos fuera del marco de la ley, sino invocando derechos como el de la preexistencia y el de la posesión tradicional. Esos juicios fallaron a nuestro favor, si bien no hablan de que las tierras son propiedad de la comunidad, se comprueba que no estábamos usurpando nada. Hoy nos encontramos con la realidad de que se han rematado tierras dentro de la comunidad y no a cualquier persona, sino a personas que están muy ligadas al poder de turno. Es el caso de Eduardo Badano que es un socio del establecimiento Las tres E. Nosotros nos enteramos de que las tierras habían sido rematadas en el mes de abril, cuando los “nuevos dueños” se comunican con nosotros, diciéndonos que habían comprado cinco lotes donde había explotación petrolera, que las habían comprado como una forma de inversión. Ellos plantearon que querían hablar con la comunidad, porque tenemos parado un yacimiento que es el Portezuelo Norte, operado por la empresa Apache. Nos dijeron que ellos querían que las empresas vuelvan a producir, a explotar el campo que ellos reivindican como privado y que nosotros permitamos la entrada de la empresa nuevamente. Entramos en una puja de intereses entre el derecho mapuche y el reclamo totalmente irregular de una propiedad comunitaria por parte de ellos. La comunidad siempre mantuvo el derecho de la posesión tradicional de esas tierras, que no estaban abandonadas ni deshabitadas. Mi padre era nacido y criado en este lugar. Hoy nos encontramos con una firma que dice ser la dueña de estas tierras, que están ahora en disputa. No sabemos qué es lo que va a pasar, porque nos dieron un plazo hasta los primeros días de agosto para abrir la tranquera y si no lo hacemos, van a recurrir a la justicia. Nos preguntamos qué es lo que va a venir, si es una orden de desalojo, la presencia de la policía provincial y privada custodiando el lugar, militarizando el territorio de la comunidad. Nosotros quedamos expuestos sin que ninguno de los responsables se haga cargo. En este caso, el gobierno de la provincia se ha lavado las manos. Más allá de que se diga que fue un remate direccionado, o llevado adelante desde el poder judicial de la nación, la gente que compra no es inocente.

Los “nuevos dueños” tienen una historia bastante larga. Yo puedo hablar por Eduardo Badano, no conozco a las otras dos personas, que son Eduardo Langer y Eduardo De Sorzano. Se que son empresarios turísticos, que tienen agencias de viajes. Al que todo el mundo conoce es a Eduardo Badano. Hasta mediados del año pasado fue juez del Tribunal Superior de Justicia, fue vocal y uno de los que votó en contra de que se promoviera una acción judicial en contra del ex gobernador Sobisch por el tema de la cámara oculta y la coima a un diputado. Fue uno de los que pasó a archivo esa causa y uno de los que destituyó al fiscal Mendaña, que fue el que la promovió. Badano estaba ligado muy directamente al gobierno de Sobisch. Hoy Badano decide invertir y comprar tierras, cuya situación conocía por estar en el poder judicial. Por estos conflictos territoriales nosotros llegamos a la legislatura, a casa de gobierno, haciendo planteos de reivindicación, de contaminación, de impactos. Entonces Badano, por estar en el poder, conocía toda esta situación. Sin embargo, cuando nos llamó en abril, nos dijo que no sabía que las tierras eran de una comunidad, lo que es poco creíble considerando que estuvimos expuestos en los medios por las acciones que la comunidad generó. No puede decir que no conocía la realidad de este lugar y que acá existe una comunidad de hecho y jurídicamente. Vemos una total complicidad y manipulación de la información.

Cuéntennos un poco sobre la campaña contra Repsol

Relmú: como Confederación se definió iniciar una denuncia a Repsol por los daños y perjuicios que ha venido ocasionando al pueblo mapuche acá en Neuquén. Esta campaña es de denuncia y a la vez va a estar acompañada por otra denuncia que se va a hacer en España, en principio por no cumplir con el derecho a la consulta que hoy es norma, que es un requisito básico para cualquier proyecto de desarrollo en territorio mapuche. También está ligada a que en el 2007 España ratifica el Convenio 169, que les da determinadas garantías a los pueblos indígenas y esto es una contradicción con el hecho de que el estado español tenga empresas como Repsol que desembarcan en América Latina para destruir el territorio, contaminar y condenarnos a muerte. Se tienen en cuenta todos los impactos que la explotación va generando a partir de que una empresa se instala en territorio mapuche, incluso en el aspecto cultural, ya que vemos afectada toda nuestra cultura, nuestra filosofía e incluso nuestro desarrollo social, porque tenemos que descuidar todo el aspecto social, de comunicación, de relación, para enfrentarnos con una petrolera que cada día sigue avanzando sobre nuestro territorio. En ese sentido, esperamos para fin de año tener preparada la presentación de la denuncia. Ésta tiene dos partes: una por no cumplir con el derecho a la consulta; y la otra, incluye los daños y perjuicios que ha generado Repsol en territorio mapuche.

En el caso de la comunidad Lonko Purán, nos espera un trabajo fuerte hacia el interior de la comunidad y de la familia, ya que nos toca cuantificar los diferentes aspectos del daño, sea en la salud, en la cultura, en lo social, porque esas van a ser pruebas a la hora de presentar la denuncia. El yacimiento de Repsol que tenemos acá tiene más de 100 pozos, que es una herencia que nos dejó YPF. Pero por ser pobladores preexistentes y siempre haber vivido en este espacio, sabemos dónde Repsol ha dejado piletas tapadas, dónde hay derrames, dónde hay pérdidas, dónde el agua está contaminada. Sabemos dónde está todo eso y es lo que tenemos que relevar para incorporar esa información a la denuncia que vamos a hacer en España.  

También pretendemos exponer al gobierno español por esta política, porque sabemos que Repsol hacia el interior de ese país tiene una campaña y una política muy fuerte de mostrar cómo cuidan el medio ambiente; es un brazo verde de Repsol y una estrategia que sirve sólo para que en España no se conozcan los desastres que genera, no solamente en territorio mapuche, sino en todo el territorio provincial y más en general en América Latina. Conocemos lo que ha ocurrido en Bolivia y en otros países donde está explotando Repsol, en cuanto a las consecuencias que ha traído a los distintos pueblos indígenas.

Nosotros también pretendemos comenzar un nuevo proceso de debate y de diálogo, por un lado entre las comunidades y como pueblo mapuche, como Confederación, pero también con un brazo hacia otros sectores empobrecidos por la explotación petrolera, la sociedad común, muchas veces nucleada a través de los gremios u otras organizaciones. También buscamos intimar al gobierno hacia cambios profundos que el pueblo mapuche está demandando pero promoviendo un movimiento social muy fuerte en relación al tema petrolero, en el cual no sea sólo el pueblo mapuche el que ponga sobre la mesa el conflicto con las petroleras sino que seamos los pueblos los que hoy estemos demandando el control del recurso. Esto tiene etapas, todo un proceso, de lo que sería la nacionalización o estatización de los recursos; ver cómo ponemos en práctica el marco legal vigente en el que se reconoce que los recursos que están dentro del territorio mapuche deberían ser administrados por el pueblo mapuche. Esto no significa que mañana vamos a hacernos mapuche petroleros, pero sí ir generando grados de control en los lugares en los que es prácticamente imposible parar la explotación, como vemos que ocurre en otros países. Cuando no pueden sacar el petróleo, militarizan la región o utilizan distintas estrategias.

Esperamos que a partir de esta campaña podamos iniciar un nuevo proceso de movilización social con el protagonismo del pueblo mapuche pero con la generación de un espacio de debate necesario y urgente con la sociedad. No puede ser que hoy los afectados directos, como el pueblo mapuche, nos estemos calentando con leña, no tengamos luz cuando a metros tenemos un tendido de luz eléctrica que se provee a Repsol, tengamos pozos que están venteando gas y nosotros no tenemos gas. Hay cosas muy injustas que pretendemos exponer a un gobierno que tiene la política de la petrodependencia. Queremos generar cambios, empezar a hablar de las energías alternativas y exigir a los gobiernos que hagan proyectos que las utilicen.

La campaña contra Repsol tiene varios objetivos, pero el principal que perseguimos, más allá de frenar la explotación irracional que se está haciendo en territorio mapuche, es generar un movimiento que comience a cuestionar este modelo, en el que la riqueza es administrada por unos pocos y la pobreza y las enfermedades son el destino de todos los pueblos. Todos terminamos siendo víctimas de este sistema. En esta lucha el pueblo mapuche va a estar mostrando una punta por ser los afectados directos de esta explotación.

¿En esta campaña hay una coordinación con organizaciones de España ya que la denuncia se va a hacer allá?

Relmú: en España existe una plataforma que se llama Repsol Mata, donde están nucleadas distintas organizaciones, junto con universidades y técnicos, gente que viene llevando adelante un seguimiento de lo que es Repsol en América Latina. Esas organizaciones están esperando las definiciones que se han tomado como Confederación para poder acompañar y brindar todo lo que se pueda hacer desde allá, porque si bien es el pueblo mapuche el protagonista de la campaña, vamos a hacerla allá y eso significa tiempo en España para hacer un recorrido de difusión de la campaña. Esperamos poder hacer un primer recorrido en octubre por España explicando qué es esta campaña. Para eso tenemos tareas previas, por ejemplo hacer estudios sobre impacto en la salud, de hecho en la comunidad han muerto personas por enfermedades graves y esto no es casualidad; identificar indicadores culturales para que sean incorporados a la demanda. El conocimiento tradicional se va a poner como una herramienta más para identificar los impactos y los daños.

¿Qué significa una petrolera en territorio mapuche?

Relmú: lo podemos cuantificar de distintas maneras, pero lo que hoy viene denunciando el pueblo mapuche es el impacto cultural que provoca una explotación tan nociva como la petrolera. Vemos distintos lugares en donde el mapuche kimün, el conocimiento tradicional, se ve expuesto al enfrentar una explotación petrolera. Podemos decir que nuestro sistema medicinal y la práctica de la medicina mapuche se ven afectados porque hay contaminación.

También se ve afectado el desarrollo social de una comunidad porque ya no podemos tener nuestro ritmo de vida cotidiano al tener que estar preparando la resistencia frente a las empresas. Hay que estar cuidando el territorio y eso implica tiempo que ya no lo dedicamos al desarrollo normal de la cultura mapuche.

A su vez, se ve afectado el aspecto filosófico. Desde nuestra cultura, todos los elementos del territorio están vivos y cada uno tiene un guardián, que es violentado cada vez que se introduce la explotación petrolera. Y cada vez que un guardián es violentado corta el proceso de contacto con el che, que somos nosotros, que necesitamos esa relación porque somos precisamente gente de la tierra. Algo fundamental para ser mapuche es mantener esa relación con la tierra. Si los distintos elementos con los cuales nos tenemos que relacionar están desequilibrados por una explotación, es imposible que tengamos armonía en el aspecto cultural. Por ejemplo, los lugares donde se desarrolla un pájaro como el ñanku, que nos da señas de lo que va a ir pasando, hoy están afectados por la explotación, por lo tanto ya no vive en esos lugares. Eso genera todo un impacto cultural. Con el choike pasa lo mismo. Este es un lugar donde tradicionalmente habitaba y ya no hay. Es un animal fundamental para nosotros porque siempre fue un parámetro para el pueblo mapuche, del cual imitamos su forma de vivir para llevarla a nuestra vida familiar, por la dualidad entre el macho y la hembra, por la forma de crianza, etc. Ya el pueblo mapuche no puede tener estos parámetros porque el choike se va de los lugares donde hay explotación. El único que queda acá es el che, la persona, porque no tiene otro lugar adonde ir y porque está ligado culturalmente a estos lugares.

El mapudungun, la lengua mapuche, también se ve afectada porque es el habla de la tierra, la forma de manifestarse de la tierra. Si el territorio mapuche está afectado difícilmente pueda seguir habiendo mapudungun porque va a estar totalmente desequilibrado.

El único que puede poner los parámetros de los impactos y cuantificarlos es el pueblo mapuche. No puede venir un antropólogo o un sociólogo a medir cuál es el impacto porque se trata de los conocimientos tradicionales que tienen nuestras autoridades, que son claves al momento de decir qué es lo que se está afectando, cómo y de qué manera se puede revertir ese daño. Hoy estamos en la etapa de identificar esos distintos impactos que tenemos y comenzar a ver de qué manera se cuantifica porque el impacto cultural, a diferencia del impacto ambiental, no se puede cuantificar fácilmente, no existen parámetros para esa cuantificación. El rol de los conocimientos tradicionales y de nuestras autoridades lo tenemos que fortalecer para que ellos ordenen a la hora de una remediación, de una compensación, de cuantificar los daños culturales que una explotación petrolera produce.

¿Cómo es el proceso de recuperación territorial en las veranadas?

Relmú: ese proceso tiene que ver con una forma de vida que tiene el pueblo mapuche, que no es milenaria sino que es parte de las imposiciones, pero que hoy es el “desarrollo” que tenemos como pueblo a través de la ganadería menor. La mayoría de las comunidades de la zona centro desarrollan esta actividad de trashumancia, en la que en la época de verano, durante cuatro o cinco meses, se trasladan los animales hacia la veranada. Cada año encontramos un escenario diferente, ya que son espacios ricos en biodiversidad, en agua, y esto los coloca en la mira de todo especulador con esos recursos, sean empresas turísticas o estancieros que pretenden explotar ese lugar para un emprendimiento personal. Ese nuevo escenario se suma a la política de la provincia de Neuquén de entregar el territorio e incluso promover y dar facilidades a nivel internacional de cómo acceder al mismo. Esto ha generado una dinámica muy cambiante en este último tiempo, ya que cuando se va a llevar adelante la actividad de la veranada nos encontramos con alambrados, con nuevas mansiones, dentro de lo que fue un espacio de ocupación tradicional de las comunidades. El proceso de recuperación de las veranadas no es algo nuevo, sino que se viene llevando adelante hace varios años de distintas maneras. El año pasado y años anteriores hubo una fuerte ola de recuperaciones porque el pueblo mapuche viene llevando adelante un proceso bien dinámico en cuanto al ejercicio del derecho. Los espacios recuperados venían siendo utilizados por distintos veranadores pero pasaron a manos de privados poderosos que son amigos del poder, muchos de los cuales han tenido relaciones con la actividad pública, que han sido funcionarios en algún momento, como puede ser el caso de Pedro Laurentino Duarte que fue juez de la dictadura, que tiene un pasado oscuro y hoy se encuentra refugiado en territorio mapuche impunemente. A nosotros, rescatando la memoria oral de nuestros mayores, nos cuentan que donde hoy está el casco de la estancia antiguamente había un rewe, que nucleaba a todas las comunidades de la zona, donde se desarrollaba una vida cultural muy fuerte, además de todo lo que se utilizaba como recurso para la subsistencia que hoy está dentro de ese espacio. Este año se hicieron recuperaciones en esos supuestos campos de Duarte, que fue algo muy fuerte porque Duarte no es un bebe de pecho, está ligado al poder, a la corrupción, a la desaparición de personas, con un pasado oscuro, confuso y corrupto. Ese fue un proceso fortalecedor porque implicó poner la ley 26160 en boca de todo el mundo, ya que justamente planificamos para que sea así. En la ley está lo que tiene que hacerse pero no hay voluntad del gobierno de llevarlo adelante.

Otro de los lugares que se recuperó es el de otro estanciero, Iriart, que es chileno. No es ese el problema, lo que nos preguntamos es cómo puede ser que el estado entregue territorio a un extranjero y no le garantice esos derechos al pueblo mapuche que es preexistente en este espacio territorial. Iriart es uno de los estancieros más poderosos económicamente en la provincia porque tiene grandes extensiones de territorio en toda la zona de San Martín, Junín y Aluminé, muy rica en biodiversidad.

Cada recuperación tuvo su repercusión. Duarte ha iniciado causas judiciales a todo aquel que se ha acercado a la comunidad Maliqueo, que está liderando estas recuperaciones. Ha iniciado causa a todos los que han acompañado, incluso a periodistas que han denunciado esta situación en los medios, a diferencia de Iriart que no ha iniciado ninguna causa y pensamos que debe ser porque debe tener de manera más dudosa todo lo que tiene que ver con la propiedad, es decir, sabemos que “está flojo de papeles”. En catastro figura como fiscal parte del territorio que hoy está en conflicto. La comunidad lo viene reclamando como propio desde hace mucho tiempo. Iriart estableció un pequeño casco de estancia, muy pobretón para el estilo de los estancieros, y ese lugar fue recuperado por las comunidades que no dejaron avanzar en la construcción de ese pequeño casco. Hoy nos contaban que está totalmente desmantelado y que con la nieve debe estar totalmente destruido. Lo que quisimos exponer en ese momento era la realidad de una provincia donde hay un marco jurídico importante, que se destaca en comparación con otras provincias, pero donde hay un alto grado de represión en el momento en que el pueblo mapuche se propone ejercer sus derechos. Y más en este momento, cuando está vigente una ley que prohíbe los desalojos, los procesos judiciales y obliga al gobierno a un ordenamiento territorial. Nada ha ocurrido en cuanto al ordenamiento territorial, pero sí hay una instancia de procesamientos en la provincia de Neuquén, que la coloca en un record de tener más de cien causas judiciales por este tipo de conflictos. Ha habido desalojos, de hecho la comunidad Maliqueo ha sido desalojada. Se ha generado un espacio con determinado nivel de conflicto, donde hay varias cosas que están en juego, por ejemplo la Villa Pehuenia, ya que Maliqueo esta muy cerca de ese municipio. Las comunidades que bordean el Lago Aluminé están en conflicto por ese tema, ya que hoy están cuestionando la existencia de esa villa impuesta. El proceso de recuperación fue fuerte; ahora nos estamos preparando nuevamente para volver a la carga en el verano de una manera más organizada, momento en el que esperamos tener el apoyo de la sociedad, de las organizaciones que siempre han acompañado el proceso del pueblo mapuche en las distintas etapas.

¿Cómo es el proceso de criminalización a la lucha mapuche?

Relmú: las causas que se han abierto son principalmente por usurpación; en menor grado aparece el tema de turbación y daños. Nosotros en la causa que tenemos por el tema de las veranadas estamos acusados de usurpación, de privación de la libertad, de hurto y otras acusaciones. Las causas por usurpación son precisamente porque el estado no reconoce al pueblo mapuche como preexistente. Son causas absurdas; nadie puede usurpar lo que es propio, pero desde la lógica del gobierno y de la justicia, se desconocen los derechos. Hay jueces y fiscales ignorantes, pero también hay todo un sector del aparato de la justicia que no es ignorante sino que tiene una posición de no reconocer los derechos del pueblo mapuche, entonces lo más próximo son denuncias por usurpación. Lo que se pone en juego es la validez de los títulos de propiedad, que se han obtenido de manera fraudulenta, a través de coimas, de una manera muy oscura. El estado ha sido garante de los entonces terratenientes y hoy estancieros, que vinieron a quedarse con una porción del territorio del pueblo mapuche. El estado brindó todo su institucionalidad para que eso sea “legal”, sin contar la preexistencia. En algunos casos no conocen la ley 26160 y hemos tenido que ser los werkenes los que informamos de la existencia de los derechos, porque nunca tuvieron el capítulo de los pueblos indígenas en la facultad, no se los enseñaron. Hay una animosidad respecto a que no existimos. Hay jueces que consideran que el pueblo mapuche no es originario de acá sino que viene de Chile y acá lo único que hizo ese pueblo fue matar a los tehuelches, que supuestamente eran los realmente originarios. Siempre decimos que si estuvieran los tehuelches en la provincia de Neuquén tampoco garantizarían sus derechos. Es un discurso oportunista para generar dudas en una sociedad que muchas veces también ignora. Todos sabemos que desde la educación no hay una apertura a la interculturalidad, a la promoción de los derechos del pueblo mapuche, a saber que el pueblo mapuche existe y que hoy tiene derechos. Hay todo un sistema que hoy nosotros queremos cambiar porque las propuestas de nuestro pueblo no encuadran en este sistema y para que encuadren hay que transformarlo. Esa transformación no la va a hacer sólo el pueblo mapuche sino que se hará con toda la sociedad. Hoy tenemos jueces corruptos, jueces que ignoran la realidad del pueblo mapuche, jueces que no tienen la voluntad política de aplicar el derecho, que es lo que nosotros hoy estamos pidiendo a gritos. Las acciones siempre se van a seguir generando porque el pueblo mapuche no se va a ir a otro lado. Si el estado no genera condiciones para ir resolviendo los conflictos, siempre vamos a vivir en conflicto. En las instancias de conflictos, la peor parte siempre la tenemos nosotros porque estamos en una posición débil a la hora de enfrentar a un gobierno, a los empresarios, a una empresa petrolera, a la sociedad rural, que tienen recursos y todo un sistema que los protege. Lo único que tiene el pueblo mapuche es la dignidad, es saber que tiene derechos, que somos parte del territorio y que no lo vamos a abandonar.

¿Cómo es la lucha desde los derechos ancestrales, más allá de la lucha en el plano legal?

Relmú: Nosotros no escapamos a la realidad que tenemos. Una cosa es hablar de 200 años atrás, cuando éramos un pueblo libre, podíamos ejercer la autonomía, la libre determinación, el derecho a ser un pueblo y a tener un territorio para desarrollarnos libremente. Nosotros no ignoramos ni queremos dejar pasar la realidad de hoy, con un estado, una identidad, un documento de identidad impuestos. No es que aceptamos estas imposiciones, siempre resistimos frente a un estado que, por ser más poderoso, se impuso. Si bien nuestro horizonte en la lucha es volver a ser un pueblo libre, somos conscientes que hoy estamos dentro de un estado y que en muchos casos vamos a tener que jugar con las reglas del juego que tiene este estado porque es la única manera de ir generando espacios donde podamos ir caminando hacia la posibilidad de volver a ser un pueblo libre. No podemos decir que el pueblo mapuche es autónomo porque es mentira, es una ilusión. Lo que no significa que ese no sea un horizonte para nuestra lucha. No podemos decir que somos autónomos porque necesitamos muchas cosas para hacer un viaje, para hacer una reunión. Tenemos una dependencia de lo que es el estado; es por eso que no ignoramos la realidad que tenemos. Además porque nosotros le estamos demandando al estado una reparación, que devuelva a los pueblos indígenas todo lo que le quitó, le negó y reprimió. En la provincia del Neuquén el pueblo mapuche no está solo; no todos los que no son mapuche son wincas. Consideramos que winca es el estado, el que hoy niega nuestro derecho, los estancieros; pero el pueblo mapuche tiene también grandes aliados que son los sectores movilizados, que están postergados por el mismo estado. En ese sentido, nosotros levantamos la bandera de la interculturalidad, de reconocernos en las diferencias. Pretendemos generar nuevas políticas públicas en las que, por un lado, el derecho indígena sea reconocido, pero por otro lado, vayamos construyendo un camino en conjunto con la sociedad postergada. Estamos encuadrados dentro del estado que tenemos. Lo que nos jode la vida todos los días son las políticas de estado que los que lo integran definen. Esto no significa que el pueblo mapuche no quiera participar hacia adentro del estado porque también es parte del derecho que tenemos. Hoy estamos generando condiciones para ver si lo hacemos o no. Nosotros no desconocemos al estado; siempre decimos autonomía dentro del marco del estado, pero autonomía de los territorios comunitarios. Hoy no tenemos autonomía por más que muchos digan que somos autónomos. Cuando se te instala una petrolera ¿dónde está la autonomía, dónde el derecho a la libre determinación? Hoy tenemos que generar instancias de cambio en este estado que tenemos o mejor dicho, en un nuevo estado. En este estado es imposible hablar de nuevas relaciones, de interculturalidad, hay que transformarlo pero para lograrlo tenemos que trabajar todos. La interculturalidad no es un derecho de los pueblos indígenas, es de toda la sociedad que tiene que ser beneficiada con ese derecho. Por ejemplo, si queremos transformar la educación ¿qué se va a enseñar? ¿Vamos a seguir repitiendo el mismo sistema educativo que viene de la época de cuando se inició la educación en Argentina? ¿O vamos a empezar a hablar de transformarla? Que la educación nos sirva para algo porque hoy no sirve para nada. Se trata de transformar la realidad para tener beneficios, para realmente estar contenidos en una sociedad que no contiene porque el estado te da la espalda. Muchos nos preguntan qué tenemos nosotros de diferentes con los sectores que no tienen una casa, ni un sueldo digno, que son desocupados, que pasan hambre, que no tienen derecho a la salud. En ese sentido coincidimos porque el estado nos abandonó a todos. La diferencia es que nosotros tenemos una identidad, una relación cultural con la tierra, que es distinta a la que puede tener la sociedad neuquina. Hoy, cuando hablamos de la interculturalidad lo que estamos diciendo, reduciendo la cuestión a Neuquén, es que es el pueblo neuquino el que tiene que marcar sus prioridades y a partir de ahí, exigirle al estado. Hay que cambiar las reglas del juego; éste es el desafío que tenemos. Todas las propuestas que el pueblo mapuche ha ido generando tienen que ver justamente con esto.  

Entrevista realizada por Martín Vidal y Patricia Agosto