Claudia Korol - Comunicar saberes – desprivatizar el conocimiento

(para Cara y Señal)

No vale la pena insistir en cómo el poder, especialmente en las últimas décadas, emplea intensamente los saberes para renovarse, expandir su influencia, permear la sociedad, crear un imaginario en las sociedades que aspira a controlar, que favorezca su dominación. Sin embargo, aunque sabido, el tema no es suficientemente asumido por quienes intentamos aportar a procesos emancipatorios. Me refiero concretamente a las distancias creadas entre los movimientos populares, protagonistas de las búsquedas de resolver demandas de sobrevivencia; que en el quehacer cotidiano van “sabiendo” algunas cosas y creando nuevos saberes; y quienes también desde una perspectiva que quiere ser emancipatoria, trabajan en el campo de la investigación académica, en distintas especialidades, pero el producto de su tarea científica en general no es “conocido” por quienes “necesitan” saber más, para luchar mejor.
Hay varios problemas contenidos en estas distancias. Nombro sólo algunos. La universidad y los centros de investigación, han asumido modalidades de investigación y educación que están cada vez más determinadas por los centros que financian y organizan sus programas. Esto significa, que las líneas de investigación y los programas de estudio, muchas veces se alejan de lo que los sectores populares requieren para sus ensayos de transformación del mundo.
Otro problema tiene que ver con la ruptura entre teoría y práctica en la creación intelectual. Quienes están abocados/as a la investigación, acceden muchas veces a la práctica social de manera muy mediatizada. En el mejor de los casos, por el diálogo con los sujetos que la protagonizan. En el peor, por la lectura de cifras o de interpretaciones sobre estas experiencias. Ni una ni otra perspectiva, integran la vivencia de realizar esas búsquedas en un acompañamiento cotidiano de los esfuerzos prácticos. Esto hace que el relato de los mismos, quede restringido a algunas interpretaciones de
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Un tercer problema, es que la “privatización de los saberes” está atravesando también el campo de nuestras propias franjas de investigadores/as y estudiosos/as. Tal vez porque la estructura académica sobredetermina qué puede ser considerado o no como saber; tal vez porque la subjetividad de quienes aspiran a ser parte de la misma -aun desde un lugar crítico-está atravesada sin embargo por los valores que premian determinados modelos de conocimiento y desautorizan otros, la privatización de los saberes, el copyright, el patentamiento, la pérdida de solidaridades afecta duramente a sus protagonistas. El resultado es que difícilmente se compartan investigaciones en curso, socializándose los saberes, hasta que los mismos no sean patentados de alguna manera. Así es como se multiplican investigaciones sobre los mismos temas, cuando estos entran en el index de la Academia. Otros temas, tanto o más importantes, no serán nunca investigados… Un problema más, es el que resulta de que para ser “reconocidos” en las instancias académicas, estos saberes son comunicados en el “lenguaje oficial”; lo que lo vuelve casi inaccesibles para los sujetos que podrían necesitarlos. Así sucede que algunos trabajos sobre la experiencia de los piqueteros/as, pueden resultar incomprensibles… para los piqueteros/as mismos… (No puedo dejar de compartir la sorpresa de algunos integrantes de comunidades de pueblos originarios, cuando “descubrieron” que en determinados círculos académicos, eran considerados ¡como “nuevos sujetos sociales!”).
Comunicar los saberes, en las modalidades aptas para que dialoguen con los sujetos que necesitan apropiarse de los mismos en sus batallas emancipatorias, parece ser imprescindible, si de lo que se trata es de establecer una disputa por los sentidos con que se comprende el mundo y se actúa en él.
Un eslabón insuficientemente explorado, es el que puede aportar la comunicación social en el diálogo de saberes. Pensar una comunicación que no es unidireccional, sino que busque el encuentro de distintas experiencias de comprensión del mundo, sea tal vez una tarea imprescindible de estos tiempos. Crear puentes entre el mundo académico y sus sobre-especializaciones, que tienden a fragmentar la comprensión de la realidad hasta volverla inasible; y el mundo popular que en sus contradicciones intenta humanizar la vida, salir de los confines de la sobrevivencia para rehacerse como sujetos históricos, es un caminito que se está intentando todavía de manera insuficiente…
Es ésta por lo tanto una invitación a compartirlo. A pensar cómo investigación y acción no son sólo maneras de nombrar una modalidad de construcción de conocimiento; sino dos términos que también se pueden encontrar en el tránsito común de una batalla compartida. Con movimientos populares que al tiempo que luchan, investigan, crean, debaten, piensan… y científicos que sean parte de esos u otros movimientos, socializando sus conocimientos para multiplicarlos, militantes de la transformación social. El desafío es desandar la cultura neoliberal, introyectada en nuestras concepciones del saber y del poder… también en el campo de las experiencias de poder popular.

Claudia Korol  produce junto con Liliana Daunes el programa Pensamiento Crítico, de la Secretaría Ejecutiva de CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales)