Marcos Griffa - Las alegrías de los de abajo[1]

Releo una vez más las páginas de “Pedagogía de la Alegría” de Mariano Algava, compañero de Pañuelos en Rebeldía, Equipo de Educación Popular de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo. Me esperanzo cuando dice que ante el imperio de la tristeza la verdadera alegría, clandestinizada, resurge con la fuerza de la organización popular. En un intento de sumar nuevas alegrías insurgentes, aquí van estas líneas ...
 
Dice Galeano:
 
"Nosotros tenemos la alegría de nuestras alegrías
Y también la alegría de nuestros dolores, porque no nos interesa la vida indolora, que la civilización del consumo vende en los supermercados.
Y estamos orgullosos del precio de tanto dolor, que con tanto amor pagamos”

Cuando leo estas palabras de Galeano vienen a mi memoria recuerdos imborrables, recuerdos de luchas donde la alegría ocupó un lugar irrenunciable. Uno de estos recuerdos es el de Bárbara. Amiga, hermana, murguera, compañera; 23 años y un puto cáncer a cuestas. Hasta el último día Bárbara no renunció a la alegría, porque creyó porfiadamente que desde allí era posible ir cuerpeando la vida. Para quienes tuvimos la suerte de compartir 23 años junto a ella, para quienes compartimos sus últimos saltos murgueros, su último carnaval y su última sonrisa lanzada al viento, Bárbara fue un ejemplo de lucha. Un ejemplo que pude descubrir en los momentos más difíciles, más tristes, más dolorosos. Valga entonces estas palabras como homenaje para ella y para todos aquellos que desde el dolor van cuerpeando la vida.
 
“Podrán matarnos, pero jamás callarnos!”, gritamos los murgueros y murgueras cada 18 de diciembre en las marchas y festivales en reclamo por justicia de lo sucedido en Mendoza en aquel diciembre del 99’, cuando en pleno festival callejero, Pablo, Gamuza y Cofia, murgueros mendocinos, murieron atropellados por un asesino hijo del poder que hoy camina impunemente por las calles.
“Podrán matarnos, pero jamás callarnos!” gritan los familiares, amigos y sobrevivientes de la masacre de Cromañon y con su murga parida de la lucha por la justicia y la memoria, “Los que nunca callarán”, eligieron, como ellos dicen “cantarle a la vida, sin olvidar ni perdonar, llevando como bandera los sueños de aquellos que hoy no están”.
Recuperar el arte y la alegría que nunca perdimos ni entregamos, que seguimos enarbolando como nuestra bandera de lucha y construcción colectiva. Celebrar la memoria, exigiendo y recuperando el feriado de carnaval como fiesta popular, gratuita, participativa, con espíritu de encuentro entre artistas y vecinos, familias y organizaciones comunitarias. Es la alegría murguera, la de aquellas 900 murgas que existen hoy en el país y la de 30.000 compañeros y compañeras, niños, niñas, adultos y jóvenes que corporizan esta alegría callejera, compañeros y compañeras que nos convocamos y desafiamos a construir desde las bases un mundo que se asemeje lo más posible al mundo que queremos, que soñamos, que deseamos.
Qué paradoja!, el poder pretendió borrar la alegría de 30 mil compañeros y los multiplicó por miles. Creyó poder abolir la fiesta popular borrando del almanaque el feriado de carnaval. Se enoja el poder de los de arriba cuando los de abajo, con nuestros bombos y banderas, definimos nuestra tarea y nuestra lucha más allá del carnaval, apostando a una “carnavalización” del mundo que ponga en juego una y otra vez el orden instituido, cuando no pensamos un carnaval sujeto al calendario ni autocontenido en “cuatro días locos”, cuando apostamos a una construcción colectiva, social y cultural, que visibilice nuestras luchas y nuestros sueños colectivos en el espacio público, cuando interpelamos y disputamos los dispositivos instituidos de control hegemónico. Se enoja el poder de los de arriba cuando los de abajo nos reinventamos en cada encuentro, en cada asamblea, en cada barrio, en cada toque, en cada calle.
En Villa Libertador, barrio populoso de la ciudad de Córdoba, uno de los tantos barrios cordobeses golpeados por las políticas de exclusión social, salió a la calle con las murgas en la lucha por un hospital público que garantice el derecho a la salud de todos los vecinos [2]. En Villa Los Galpones[3], Córdoba, en Villa 31, Buenos Aires, los murgueros y murgueras junto a los vecinos le ponen el cuerpo a las topadoras del poder. Cuando los de arriba pretenden borrarnos, nacen desde abajo, paridos en la lucha, asambleas y escuelas, murgas y hospitales.
En el distrito de Moreno, en Buenos Aires, caravanean los murgueros y murgueras de “Los que quedamos” acompañando la construcción de la Carta Popular. Y se multiplican las experiencias de teatro comunitario y de producción cultural independiente y se construyen redes y circuitos y se fortalecen los sueños y se ensancha el camino de la esperanza y la participación popular.
Porque queremos construir otra historia, porque queremos reinventarnos como mujeres y hombres nuevos, libres y creadores, enarbolando la bandera de la alegría como estandarte de nuestra lucha. Porque, como cantan por allí “Los Guardianes de Mugica” [4], una lucha sin alegría es una lucha perdida.
Nos vuelve a decir el poeta y escritor uruguayo:
 
Nosotros tenemos la alegría de nuestros errores, tropezones que muestran la pasión de andar y amor por el camino.
Y tenemos la alegría de nuestras derrotas, porque la lucha por la justicia y la belleza
valen la pena también cuando se pierden
Y sobre todo tenemos la alegría de nuestras esperanzas.”
 
Seguramente se estarán preguntando si es posible hablar de la alegría en un país con 16 millones de pobres donde el negocio de la soja se come cada día nuestra tierra, nuestro trabajo y nuestra salud. [5] En Ituzaingó Anexo, un barrio de la ciudad de Córdoba, hay 300 enfermos de cáncer por las fumigaciones. Recientemente, la Organización Panamericana de la Salud declaró “sitio contaminado” al barrio, pero las fumigaciones continúan y el gobierno municipal y provincial miran para otro lado. En Córdoba, Schiaretti, con sus políticas de ajuste y entrega, sigue subsidiando con más de 9 millones de pesos anuales a Aguas Cordobesas del grupo Suez/Roggio y por si fuera poco le condona la deuda de 13 millones de pesos anuales que ésta debiera pagar desde el 2002 y le autoriza un nuevo tarifazo. Para el gobierno cordobés, el agua no es un derecho sino una mercancía más de este perverso capitalismo. Las multinacionales (la angloaustraliana Río Tinto en Mendoza y la canadiense Barrick Gold en San Juan dedicadas a la explotación minera, Cargill y Monsanto dedicadas a la explotación agropecuaria y una larga lista de otras más) contaminan nuestra tierra, nuestro aire, nuestras aguas.
En su insistente tarea contaminante el capitalismo contamina también nuestra cultura vendiéndonos una alegría vacía y privatizada, mercantilizada y masificante. Alegría tinellizada, de falsas sensibilidades mediáticas. Es la alegría del sistema, del imperio, del opresor. Es la alegría de unos pocos a costa de la tristeza, la humillación y la explotación de muchos otros. El sistema sólo admite la fiesta de los corsódromos. La protesta pública, la fiesta de la dignidad en las calles es criminalizada por las denominadas “leyes antiterroristas”, donde cualquier luchador social puede ser imputado de “terrorista” [6].
La judicialización y la criminalización de la pobreza no reconoce edades, alcanza también a los niños y niñas. En Córdoba hay 5000 niñas y niños privados de la libertad, encarcelados en los “institutos de menores”. La misma cantidad de personas procesadas judicialmente por reclamar por sus derechos. El gobierno K, abanderado de los DDHH es el que más presos políticos ha tenido desde el fin de la dictadura. El capitalismo se alegra y se enorguellece de su eficiente sistema represivo. A pesar de ello, los jóvenes cordobeses resisten las detenciones arbitrarias y la violencia policial, interpelan la militarización de la ciudad con sus estéticas juveniles [7].
Muy a pesar de nuestra presidenta y nuestros gobernantes, la alegría de los de abajo no admite ningún pacto social ya que no son compatibles las alegrías del capitalismo con nuestras alegrías insurgentes.
De las alegrías de los de abajo, de su atrevimiento a patear el tablero del poder, otro juego es posible. El capitalismo nos propone un juego donde se reprimen los cuerpos, el arte y la creación colectiva. El actual sistema nos intenta imponer una cultura del silencio, acallando las voces de aquellos que porfiadamente (re)inventan lúdicamente sus modos de decir y hacer. La lógica hegemónica intenta silenciar y controlar aquellas prácticas potencialmente “expresivas” instalando dispositivos antilúdicos.
En la mayoría de las escuelas el juego y la alegría no tienen lugar. Las escuelas, reproductoras del orden vigente y el poder dominante, le teme al juego porque el hacer lúdico se torna no sólo acto pedagógico, sino también político. “El juego se torna peligroso cuando en la desesperanza se usa para olvidar durante algún tiempo lo que es imposible cambiar, pero por el contrario es agente de liberación cuando nos ayuda en la alegría de una libertad anticipadora otra manera de  ser que quiebre el círculo de lo fatalmente incambiable” [8]
 
En el seno de los dolores y las humillaciones del pueblo que provoca la alegría del capitalismo, son paridas las alegrías de los de abajo. Es la alegría de la resistencia, la lucha y la dignidad. Es la alegría colectiva, insurgente y liberadora. Es la alegría de la organización popular.
 
La alegría de los pañuelos blancos, la de cada nieto recuperado, la de cada ronda de los jueves. Es la alegría de la dignidad zapatista. “Si para los de arriba, los de abajo somos sólo insectos ¡piquémosle!”, nos dice Don Durito de La Lacandona. Es la alegría de todo el pueblo indígena boliviano, del latinoamericano y de los 24 pueblos originarios que habitan el territorio argentino, 4 millones de compañeros y compañeras de nuestra tierra, un 10% de la población total de nuestro país, organizados en 900 comunidades rurales. Es la alegría piquetera, la del Frente Popular Darìo Santillán, con su música y piquetes de la belleza. Es la alegría de los pobladores de las villas que resisten a los desalojos y a las políticas de exclusión de lo que nuestros gobernantes llaman “relocalización”.
La alegría que surge cuando desnaturalizamos las condiciones opresoras que violentan cotidianamente la dignidad humana. Es la alegría parida del dolor, la alegría justiciera. Es que no queremos la alegría indolora que pretende vendernos el capitalismo. Porque creemos que la alegría de la libertad y la dignidad no es un regalo sino una conquista, queremos conquistar nuestra alegría.
Es necesario volver a afirmar la impostergabilidad del juego y la alegría de los de abajo. En las escuelas, en las organizaciones populares, en los barrios, en las plazas, en la calles.
La alegría de aquellos que emprenden el camino de la (re)creación transformándose también a ellos mismos. Esa alegría que se torna esperanza.
Mercantilizaron nuestros sueños y privatizaron nuestras vidas, es cierto. Pero también lo es que allí donde el poder corrompe, la resistencia es posible.
Dejemos que el imperio se alegre con la renuncia de Fidel mientras nuestro abuelo cubano nos guiña un ojo y nos invita, como dijo Marcos, a transitar los otros mundos posibles, para redibujar la geografía y rehacer el tiempo en otro calendario. Para nosotros, la alegre rebeldìa, dice el sup. Sigamos celebrándola.


[1] Texto a ser presentado el 29 de marzo de 2008 en la ciudad de Rafaela, provincia de Santa Fe, en el marco de las actividades previas al “Acto por la Memoria a 32 años del Golpe de Estado de 1976”, organizado por Juventud CTA Castellanos, CTA, AMSAFE Provincial, CTERA, ATE, Ciclo de Música Popular y FM Norte 92.3.
[2] En Villa Libertador (Córdoba) se formó la murga “Vientos del Sur”, integrada por más de 200 personas de los barrios de la zona.
[3] En Villa Los Galpones (Córdoba), las murgas “Ni Lerda ni Perezosa” y “Cosa de Locos” resisten junto a los vecinos el desalojo que pretende realizar el gobierno provincial.
[4] Los “Guardianes de Mugica” es la primera murga de la Villa 31 de Retiro. Se formó un 9 de octubre de 1999, día en que fueron llevados los restos del padre Carlos Mujica (asesinado en 1974 por la Triple A) a la Capilla Cristo Obrero de la Villa 31.
[5] Desde 1996 a la fecha se han talado 5 millones de hectáreas de bosques y montes.
[6] Promulgada el 4 de julio de 2007 por el Poder Ejecutivo Nacional.
[7] El 20 de noviembre del 2007 cientos de jóvenes cordobeses de los barrios periféricos realizaron una Marcha de las Gorras por el centro de la ciudad, denunciando detenciones arbitrarias por parte de la policía que utiliza la figura de “merodeo”,  prevista en el artículo 86 de las contravenciones al Código de Faltas, para actuar y torturar discriminatoriamente por “portación de cara”. El 12 de enero pasado, Mauricio Maldonado, un joven de 19 años oriundo del barrio Yapeyú de la capital cordobesa, falleció a causa de los golpes y torturas realizadas por la policía en una Unidad de Contención del Aprehendido. Recientemente se hicieron públicas las denuncias de las madres de jóvenes que fueron golpeados y torturados por la policía en la ciudad de Morteros (Córdoba). En El Manzano (Córdoba) un grupo de padres cansados de las golpizas e intimidaciones que agentes policiales le propinan a sus hijos, han salido a cortar la ruta denunciando el accionar de la policía (ver diario La Voz del Interior, 1 de marzo de 2008).
[8] Perez Aguirre, L. y Rinderknetch, P. Manual de Juegos. Ed. Bonum. Buenos Aires. En Bonetti, J.P. “Juego, Cultura y ...” EPPAL. Uruguay.

Murgas Independientes