Entrevista a Jenny Luján, Asamblea de Vecinos de Famatina, La Rioja

El Famatina no se toca


-Nos gustaría que te presentes y nos cuentes la lucha que se está desarrollando en Famatina.

Jenny: Mi nombre es Jenny Luján y vengo trayendo la voz de los pueblos de la cordillera de la provincia de La Rioja, especialmente de Chilecito y de Famatina. Estamos resistiendo a un proyecto megaminero que se llama el Famatina por eso nuestro slogan es: “El Famatina no se toca”. Es un proyecto que está pensado para ser explotado por una transnacional que se llama Barrick Gold y obviamente con la complicidad de los funcionarios y gobernantes locales y nacionales.
Nosotros hace dos años que nos conformamos en asambleas horizontales, somos grupos simbólicos, y venimos resistiendo a este megaemprendimiento. La característica fundamental de nuestra lucha es que es preventiva. Barrick estuvo haciendo el trabajo de exploración y cateo en la zona, pero nosotros hace ocho meses que le cortamos el camino al campamento y estamos impidiendo su paso.
Los gobernantes aprobaron una ley, no porque quisieran sino porque se las arrancó el pueblo, de prohibición de la megaminería que utiliza un tipo de metodología altamente contaminante y saqueadora. Luego vinieron las elecciones y ganó el actual gobernador que en su campaña electoral usó un discurso de protección a los recursos o bienes comunes y de consideración del agua como un bien social esencial. Pero, a partir del momento que asumió, que fue hace poco, está cambiando el discurso y operando con los medios de comunicación, sobre todo los medios gráficos y las radios más importante de la provincia para que silenciaran esta lucha. Las cosas importantes no están siendo comunicadas por los medios. Nosotros estamos trabajando y diseñando estrategias de comunicación para informarle al pueblo lo que está pasando y al resto de Argentina y Latinoamérica, porque estamos convencidos de que este es un problema que tiene una misma raíz que es el tema del saqueo de nuestros recursos, no sólo los recursos naturales, los bienes comunes, sino también la educación, la salud, el trabajo.

-¿Qué nivel de articulación tiene con otras asambleas que están ya ejerciendo derechos de protesta en otras zonas de la cordillera?

Jenny: estamos totalmente enredados con todas las asambleas, no sólo las que tienen las mismas problemáticas de los megaempredimientos mineros, sino también con asambleas populares de todo el país y Latinoamérica, especialmente de Chile porque del otro lado de la cordillera, los hermanos chilenos están sufriendo las mismas consecuencias que nosotros. A pesar de que Chile es un país históricamente minero, este tipo de emprendimientos con esta metodología no se habían hecho. Tienen los mismos problemas y estamos enredados con ellos en esto de articular las luchas, justamente porque creemos que en la unión está la fuerza para comunicar cuáles son las problemáticas socioambientales y para concientizar y movilizar a los pueblos. Este tema de la movilización, para nosotros es el eje fundamental. Nosotros no creemos en los políticos, sabemos que son cómplices del saqueo y que responden y son funcionales a las transnacionales y al poder económico internacional. Estamos convencidos de que la movilización social es lo único que nos puede proteger, que protege nuestra vida y nuestros recursos y con eso, a las generaciones que vienen.

-En concreto, ¿dónde se ve la articulación con esas asambleas? Porque hay una articulación que puede ser más regional, con las asambleas de la cordillera, pero también hay una articulación más amplia, a nivel nacional, como la UAC.

Jenny: hay diferentes niveles de articulación.  Hace dos semanas hubo un fuerte rumor de desalojo por la fuerza policial y militar de la provincia, del corte de Peñas Negras que venimos desarrollando desde hace 8 meses. Nosotros inmediatamente comunicamos esto a la red, a la UAC, y rápidamente se activaron los mecanismos, se expidieron, se comunicaron con los medios de comunicación de la provincia y plantearon una alerta y movilización nacional, que también se extendió al país vecino de Chile. Allí se realizaron varias acciones, como protestas en la embajada argentina y otras cosas. Nosotros creemos que estas cosas tuvieron impacto porque inmediatamente ese rumor desapareció. Eso nos da mucha seguridad. Sabemos que unidos, entre todos, y estando alertas, justamente respecto de los lugares donde existe peligro inminente de que algo va a pasar, podemos revertir y evitar que las cuestiones no sean hechos consumados. Podemos cambiar el proyecto que esta gente tiene para nuestros pueblos.

-En relación a la UAC, ¿qué aspectos positivos le ves y cuáles pueden ser consideradas sus debilidades? No es una articulación que tiene tanto tiempo de existencia y puede ser que sea un proceso en el cual vaya adquiriendo nuevas características que la fortalezcan más. En ese proceso, ¿cuáles son los aspectos positivos y cuáles las debilidades? 

Jenny: este es el 5° encuentro y es un proceso, es todo un aprendizaje. Hay una cuestión que me parece que es una fortaleza y a su vez una debilidad, que es la heterogeneidad de las problemáticas, de las cuestiones que representamos de cada asamblea. Me parece que es una fortaleza porque nos permite crecer, darnos cuenta que son muchas las cabezas de este monstruo, que ataca por todos lados y que hay muchísimas luchas y movimientos sociales que están cambiando de alguna manera la historia de este país. Creo mucho en eso. Argentina y Latinoamérica están preñadas de revoluciones y eso es importantísimo. Además crece día a día, a pesar de todas las estrategias de desmovilización que se plantean desde le poder. Pero también lo veo como una debilidad porque no logramos superar las cuestiones organizativas, en ponernos de acuerdo en estrategias como para fortalecer la UAC y trabajar más articuladamente en cuestiones que son fundamentales. De las cinco reuniones, yo particularmente participé sólo en tres y siempre me voy con la sensación de que estuvimos todos juntos y que podríamos haber aprovechado mejor el tiempo como para diseñar un plan de acción concreto y más eficaz. De todas formas, creo que es un aprendizaje, un proceso, y sin duda lo vamos a ir logrando en la marcha.

-¿Qué expectativas tenés en relación a la UAC?

Jenny: la UAC va a crecer. Obviamente depende de cada asamblea que compone la UAC. Se va a unir, se va a fortalecer. Yo creo en eso, por eso vengo y por eso estamos en la lucha. A nosotros nos pasa en nuestro pueblo que la gente dice: esto ya está, está todo cocinado, para qué se organizan, para qué gastan tiempo, porque no se quedan en su casa. Y no, creo en la lucha como una posibilidad esperanzadora de modificar las cosas y la UAC es un espacio importantísimo que nos fortalece. Así como vuelvo a mi casa con esa sensación de que estuvimos dos días y que faltaron cosas, también me voy muy fortalecida y esa voz la llevo al resto -en este caso estuve sola pero en otras oportunidades hubo más gente de estos pueblos-. Es impresionante como contagia y como nos fortalece. Sabemos que no estamos solos.

 -¿Cómo funciona la asamblea de Famatina?

Jenny: por una cuestión geográfica, hay una asamblea en Famatina, otra en Chilecito, otra en Guandacol y otras. Trabajamos articuladamente. Hay acciones que son propias de cada asamblea y otras las articulamos entre todos. Esas son las acciones más fuertes, más importantes, que necesitamos que tengan un alto impacto. Las locales son de concientización y movilización del lugar.
Tenemos reuniones semanales. La cantidad de gente varía. Hay épocas en las cuales tenemos entre 200 y 300 personas y hay momentos en que somos 20. Pero nunca dejamos de tener una reunión y siempre estamos haciendo cosas. Creemos que la acción es lo que nos fortalece. Porque muchas veces pasa que las asambleas se transforman en espacios de discusión estéril o una especie de catarsis, que desgasta muchísimo. Por eso nosotros siempre estamos haciendo algo. En cada asamblea planteamos cuestiones a largo plazo, a mediano plazo y a corto plazo. ¿Cómo decidimos las cosas? Se proponen, se analizan y luego de hacer un análisis profundo, decidimos. Eso implica un aprendizaje. Al principio decidíamos sin analizar y nos quedábamos en el camino con un montón de acciones que proponíamos. Nos faltaban recursos o no teníamos capacidades para llevarlo a cabo y eso nos frustraba mucho. Aprendimos que las acciones pueden ser muy interesantes pero que algunas las podemos llevar a cabo y otras no. Siempre le metemos para adelante con las cosas que podemos hacer.

-¿Cuáles son los mecanismos de represión que operan en la zona? En América Latina se viene dando que donde hay intereses concretos en relación a los bienes de la naturaleza, con políticas de dominación y de saqueo en este sentido, siempre hay una respuesta que tenga que ver con la represión, con la presencia de gendarmería, de las políticas provinciales o de la policía federal, depende del caso. ¿Cuáles son las políticas de militarización y de represión que tienen en la región?

Jenny: hay varias, desde los golpes y la represión directa y física de la policía en los lugares donde nos manifestamos como actos públicos, fiestas populares que aprovechamos para estar presentes y hacer escuchar nuestra voz, hasta intervenir nuestros teléfonos, jaquear la página web y los correos electrónicos, introducir espías en las asambleas. A veces nos damos cuenta y los podemos identificar, pero muchas veces no. También hubo gente de la misma asamblea que un buen día cambió de actitud y que empezó a ser informante. También nos amenazan telefónicamente o a través de cartas. En una oportunidad yo transitaba por una ruta entre Famatina y Chilecito y dos camionetas 4 por 4, me encerraron, me bajaron y directamente me dijeron que si no dejaba esto, mis hijos eran boleta. Los mecanismos de represión están permanentemente presentes y se manifiestan de distintas formas. Donde nosotros nos reunimos, siempre hay un móvil policial que está circulando. Se enteran absolutamente de todo y nosotros les tomamos el pelo. Hace un año aproximadamente estuvo la hermana del presidente, Alicia Kirchner, y nos empezamos a comunicar entre nosotros diciendo que nos movilizáramos y que fuéramos a escarcharla. Nunca fuimos pero ellos armaron un operativo tremendo y Alicia Kirchner terminó estando en Chilecito sólo 12 minutos. Y cuando no queremos que se enteren usamos mucho los teléfonos celulares con mensajitos de texto y nos comunicamos en clave.

-Además de la policía, ¿hay otras fuerzas públicas? Además, las empresas ¿tienen fuerzas de seguridad privada que funcionen como valla a la movilización o se encarguen directamente de reprimir? Hay otras regiones del país donde esto ocurre.

Jenny: no en las asambleas de Famatina y Chilecito, pero sí en Guandacol. Esta ciudad está en el límite con San Juan y hay un proyecto que se llama Gualcamayo, del lado sanjuanino, pero que emplea varios operarios del Guandacol. La seguridad  privada de le empresa está permanentemente en el lugar. Otras fuerzas importantísimas que son los punteros políticos, que trabajan para los políticos y viven de sus prebendas. Hacen su trabajo y son muy peligrosos. Nos golpean y nos intimidan cada vez que aparecemos en alguna movida.

-¿Cuáles crees que son los desafíos que tiene el movimiento de asambleas?

Jenny: el desafío mayor que tenemos es recuperar la soberanía de nuestros bienes comunes y concientizarnos como ciudadanos, asumir ese rol de ciudadanía pero en forma responsable y protagónica. Me parece que es un gran desafío porque somos el resultado de muchísimos años de clientelismo político y de hacernos sentir que nuestros gobernantes deciden y que pueden hacerlo muy bien por nosotros. Eso ha generado una cultura delegativa, sobre todo en las provincias. Nosotros estamos muy acostumbrados a ir a votar y después de ese día nos quedamos todos de brazos cruzados esperando que los funcionarios cumplan. Y siempre pasa lo mismo, los funcionarios nunca cumplen con los mandatos del pueblo. Sin embargo, nos cuesta muchísimo darnos cuenta de que nosotros debemos ejercer ese control, que tenemos el poder para sacarlos.

-La sensación que tenemos, y vos me lo vas a corroborar, es que en las asambleas hay un ejercicio diferente de la democracia, se trata de una democracia directa, que convierte a los miembros de las asambleas en protagonistas de las propias decisiones.

Jenny: me parece que ser partícipe activo de las propias decisiones es importantísimo, porque te hace sentir actor de ese proceso. Cuando te quedás afuera, es cuando perdés el interés, ya que deciden por vos, y te transformás, de alguna manera, en cómplice de todo lo que está pasando.


Entrevista realizada durante el desarrollo del encuentro de la UAC, Unión de Asambleas Ciudadanas, los días 13 y 14 de octubre de 2007, en la ciudad de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos.