Mujeres en la iglesia: las vulnerables - Entrevista a la hermana Martha Pelloni
Por Liliana Daunes y Claudia Korol

La hermana Martha Pelloni tiene una larga trayectoria en la lucha por la justicia. Ha sido conocida nacionalmente al ser impulsora y protagonista de las importantes movilizaciones que conmovieron a la provincia de Catamarca, en la investigación del crimen de una joven, María Soledad Morales, alumna del colegio que ella dirigía. Trasladada posteriormente a la provincia de Corrientes, en Goya, fue factor de denuncia del tráfico de niños en la región y a nivel internacional. La hermana Martha ha mostrado una cara tradicionalmente oculta en la Iglesia argentina, la de las mujeres, que con valentía desafían al poder. La que sigue es una entrevista realizada como parte de la investigación “Un cristianismo para el siglo 21”, publicada por ADITAL


¿Cómo comenzó tu conocimiento de la iglesia del Tercer Mundo?
Me inicié en Córdoba en 1973. En nuestra zona teníamos maestras que estaban en el ERP, también los maridos. Teníamos gente que estaba militando en los Montoneros –todos como ideólogos, no eran de la armada-. Yo estaba relacionada con el grupo de Quito Mariani(1), que era nuestro asesor. Yo era rectora de un colegio y trabajaba con otra hermana. En un momento, tuvimos que optar: ella quedó con el grupo y yo tuve que salir, para que no se me complicara la situación con los padres del colegio. La hermana estaba más oculta, podía seguir. Fue una medida inteligente. Después me trasladaron a Goya y allí comencé lo que fue mi formación mental del Tercer Mundo, con monseñor Devoto(2), que era mi padre, mi amigo, a quien yo le hacía de chofer. Me formé con él. Monseñor Devoto fue el pionero de las Comunidades Eclesiales de Base. Él trajo la línea pastoral de Puebla e implementó la línea de Iglesias de Brasil, del equipo de comunidades de Marins. La diferencia es que las iglesias de Brasil nacieron desde la problemática social, que se fue organizando como comunidad de base, lo último que hicieron fue la capilla. En Argentina se hizo al revés, lo primero que ponen es la capilla, después quieren reunir a la gente. Un párroco con mentalidad de equidad social, de base, sin poder, puede andar, si no, no. Hay comunidades de base, pero son contados los obispos, no hay pastoral de conjunto, el laico no tiene poder, menos la religiosa.
Devoto fue pionero en todo este movimiento plural de izquierda. Se dice que ahí estuvo Santucho, Ramondetti, y otros... Los que iban a ser del tercer mundo. Justo se habían ido de Cathy y Leonie, que después las mataron acá en la Iglesia de Santa cruz, eran de misiones extranjeras. Trabajaban en las ligas agrarias, de ahí muchos desaparecieron. Ahí me inicié, con un grupo de religiosas maravillosas y sacerdotes de la iglesia del tercer mundo. Despacito, despacito, pude abrir la institución escolar que yo tenía, de la otra línea. Empezamos con un colegio abierto a la comunidad. El tipo de hermana que iba allí ya tenía su formación en la línea de educación popular de base. Formadas en una mentalidad para la experiencia social. La realidad modifica la mentalidad.

¿Cómo fue tu experiencia en la iglesia durante la dictadura?
Bueno, me tocaron cosas muy de cerca. Devoto era el único obispo que visitaba a los presos políticos. Iban algunos laicos y sacerdotes, les hacían las revisaciones de ano que hacen a cualquiera al entrar y salir. Cuando él contaba, se nos caían las lágrimas por el valor y el coraje. Recuerdo que al padre Arroyo, lo llevaron porque había puesto en la parroquia sentado a un hombre con el ojo reventado y dijo: “ven al negro, le reventaron la cabeza y el ojo porque no habló, no habló como un buen tape correntino”. Se lo llevaron. El jefe militar le avisó al Obispo, y él dijo: “si tienen una causa que yo la pueda avalar, bien, si no me lo largan.”
En el 76 llegué a Goya. Me tocó acompañar las monjitas que trabajaban en lo rural, sobre todo o en las comunidades de base, que las llevaban detenidos, les allanaban las casas. También a los laicos. Yo los contenía en mi institución. O a los familiares, les guardaba la plata, los documentos, los apoyaba.
También hay que recordar a las monjas francesas. Su comunidad sigue aquí. Son monjas ya viejas, pero que han batallado mucho desde que desaparecieron Alice y Leonie(3). Siguen, permanecen, a pesar de los problemas. Han sufrido mucho.

¿Cómo resulta para vos el hecho de ser mujer, dentro de la Iglesia católica?
En la cuestión de género, yo no tenía la formación actual, y le decía que me hubiera gustado ser varón para tener la libertad que tienen los hombres dentro de la iglesia. Yo le preguntaba ¿por qué las mujeres no podemos ser sacerdotas? Él nos decía que discutíamos el poder con este tema.
Hay una mujer esclava, esclava del hombre, del trabajo, de la sociedad, de la cultura y esclava en la iglesia. La fuerza del machismo es muy grande. Te digo mi experiencia. Como muchas mujeres, yo que era porteña tenía otra formación. Descubrí que dentro de la iglesia, el machismo del correntino es muy fuerte, y del cura, de todos los hombres, laicos también. Tienen la cultura del lugar. Todavía en la calle el hombre va adelante con el hijo varón y atrás las mujeres, nunca juntos. En la mesa familiar, la mujer no habla, no opina. Esto se está modificando. Hace años que mi culto trabaja en educación popular. Algo ha crecido, algo, pero no mucho. Tengo una fundación y acabamos de hacer taller de cerámica para mujeres y vemos todo lo que hay para hacer. Se van expresando. Poder decidir el modelo, si lo pintás, si nos organizamos, cómo hacemos. La idea es el cooperativismo.
Mi gran preocupación es la organización de las mujeres, la revalorización que tiene que ver con las nuevas relaciones. Creo que en estos momentos, lo fuerte en nosotras, en la sociedad y en el mundo son los nuevos tipos de relaciones. Desde lo integrado, mirando la naturaleza, empecemos con nuestra propia naturaleza.

¿Qué opinás sobre los debates en relación al tema de salud reproductiva?
No me quiero meter con esta decisión de la Corte sobre la prohibición de la famosa píldora, porque ya me pasó con la ley de salud reproductiva en Santa TN me hizo pregunta muy puntual sobre la ley reproductiva, y les dije: “yo no soy abortista, pero busquemos los medios para que la mujer pueda decidir qué hacer con su sexo, su genitalidad, su ser mujer, su decisión de procrear.” Me llegó la denuncia a Roma porque implementé el magisterio paralelo, y no puedo entrar en Santa Fe con mi iglesia. Porque expliqué que el dogma son los principios teológicos que no pueden cambiarse y otra cosa son las leyes disciplinares de la moral cristiana, que cualquier Obispo o Papa pueden cambiar. Como el celibato del cura, no es dogma de fe. Si no es dogma de fe son morales disciplinares. Puedo entender que hay una teología moral de situación. Entonces, ¿cuál es la situación?, la realidad: el SIDA, somos terceros en el mundo, la pobreza, desempleo, por tanto, madres solteras, mujeres con diez hijos que los 4 últimos son anormales, porque los maridos toman, por la depresión, por el desempleo o la cultura. Nosotras, las religiosas en esos campos estamos aconsejando los ligamentos de trompa. En la fundación, me corresponden diez parajes enormes en distancias. Tengo voluntariados médicos, con sanitaristas, en Goya. Me gusta acompañarlas. Las mujeres me dicen “éste, hermanita, me salió angelito”, porque es mogólico, por ejemplo. “Éste otro es desmemoriado, va a la escuela pero no puede aprender, ha nacido así”. Claro, no tomó nunca leche, la alimentación de la madre en la gestación fue mala.
Estuvo con nosotras Ivonne Gebara. Trabajamos mucho el tema de género, mirar el mundo con ojos de mujer. Esto tiene que ver con el nuevo tipo de relaciones. Amo mi naturaleza, aprender a quererte, respetarte como mujer. Esto te da fuerza en lo social.
Las hermanas que somos superioras mayores en las congregaciones -términos que estamos tratando de erradicar, ¿superioras de qué?, y las otras ¿son inferioras?, somos animadoras de comunidades de la vida religiosa -constituimos un grupo muy clarificado que nos titulamos “las vulnerables”. Nos reunimos a estudiar estos temas: la transformación de la mujer. Entre nosotras, una médica, está estudiando todo lo que es la teología desde la mujer liberada. Nosotras tenemos que dar pasos desde una identificación más amplia, que no es la que tenemos culturalmente.

¿Qué te quedó de la experiencia en Catamarca, a partir del caso de María Soledad?
Me quedó saber cómo actúan las mafias políticas cuando los gobiernos pertenecen a un modelo político-económico de dependencia, en el mundo del capitalismo neoliberal. Digo mafia, porque es el poder por el poder mismo, para el grupo económico, el grupo político y el poder individual. Es un poder netamente egoísta, que produce muerte, desde lo social hasta lo individual. Son capaces de matar de toda forma. En el caso éste, por una chica, donde los que matan eran hijos del poder. Lo más terrible fue el encubrimiento, más que la muerte. Toda la mafia organizada durante 8 años buscando la impunidad.

Otro hecho bastante conocido es la denuncia que hiciste en Goya sobre el tráfico de niños...
A pesar de las pruebas que tuvimos sobre la asesora de menores, cuyo marido era abogado, cómo mantenía a las chicas durante el embarazo y luego les pagaba los mil pesos y los chicos iban a Alemania, Francia, Italia; a esa asesora nunca la pudimos poner presa, nunca logramos justicia. El comercio existió, sigue existiendo y se va a mantener, porque da mucha plata. Todos los días hay secuestros para adopciones, pero también para tráfico de órganos y para prostitución infantil en los casos de esos chiquitos que roban de 8, 9 años. Son mafias internacionales, que tienen conexiones en la Argentina. Donde hay drogas, narcotráfico, prostitución, hay secuestros, mafias organizadas. Te diría que todo lo que es secuestro de niños tiene aval policial, judicial y político. Lo internacional siempre es con aval político.

¿Cuáles son para vos los desafíos que mantienen en esta iglesia la opción por los pobres?
Primero la formación que mantiene valores evangélicos, que pasa por la democracia auténtica. En esto tiene que hacer un esfuerzo, pero los primeros que tenemos que mentalizarnos somos los obispos, las religiosas, la gente que decimos que iluminamos. No puedo dar al otro lo que no tengo. Ellos tienen la manija, la conducción, el poder, la palabra. Se está haciendo un esfuerzo y cambio de mentalidad, pero no es suficiente. Mi gran drama es que la Iglesia siempre llega tarde a los reclamos de la historia. Llegamos después. Recién ahora estamos reconociendo a las Madres(4), recién ahora estamos reconociendo la historia del genocidio de los militares, de la Doctrina de Seguridad Nacional. La Iglesia hoy dice no a esto, pero dijo sí siempre. Mi angustia es que todos los temas pasan por esa tardanza para llegar a la historia que se vive en presente. Lo mismo va a pasar con las leyes morales, donde la Iglesia tiene que dar una respuesta. Se dan pasos, gracias a Dios, hay Obispos mucho más libres, como vemos en Olmedo, en Hesayne, Melani en Neuquén. Piña(5) está en todos los reclamos de su gente. Su gente ha hecho cortes de ruta como respuesta a todo esto y ¿a quién tomaron presos?, a las monjas y curas. Se los tuvieron detenidos. Hubo que avalar, hacer reclamos. Espero que la democratización del sistema, empiece por un cambio de mentalidad de los argentinos. El hecho de tener los argentinos en la calle, aunque sea por los intereses individuales de cada uno, ya no es lo mismo. Se ve que el otro sufre lo mismo, tiene las mismas necesidades, no importa en qué estamento está. Están entendiendo lo que es un derecho.

Notas
(1)Presbítero José Guillermo Mariani, fundador del MSTM. Integra el grupo de sacerdotes Enrique Angelelli.
(2)Obispo Alberto Devoto, fue uno de los obispos que desde Goya impulsó las transformaciones de la Iglesia, promoviendo la opción por los pobres. Estuvo ligado al MSTM y tuvo una valiente actitud de denuncia de la dictadura.
(3)Alice Domon y Leonie Renée Duquet fueron desaparecidas durante la dictadura militar. Estuvieron en la ESMA unos diez días, donde fueron torturadas e interrogadas. Luego fueron «trasladadas» junto con las once personas restantes.
(4)MADRES DE PLAZA DE MAYO
(5)OBISPO JOAQUIN PIÑA, DE IGUAZÚ