Graciela Zaldúa - 2001: Cartografía de espacios subjetivantes y a 5 años, no todo se olvida

1. CRISIS Y SUBJETIVIDADES EMERGENTES

1 Hoy aquí, a cinco años del estallido social, del 19 y 20 de diciembre del 2001,  que  irrumpió como acontecimiento, ruptura desafiante de un orden social que apelaba al estado de sitio para controlar, reprimir, amenazar, trataremos de reflexionar sobre sus efectos. Como negación en acto de la imposición represiva y de las muertes acontecidas,  las calles se poblaron y   el espacio público fue el escenario de diversos protagonismos que se conjugaban en el grito: “Que se vayan todos”. “Piquete y cacerola la lucha es una sola”.  Enunciaciones que responsabilizaban de la catástrofe social a las  instituciones políticas y a su vez,  se constituían en la protesta  alianzas de acción desafiantes en las calles de diversos  actores: trabajadores ocupados y desocupados, ahorristas, militantes de DDHH y sociales,  vecinos, etc, todas/os  afectados por la hegemonía neoliberal. Las Madres de la Plaza de Mayo golpeadas, protestas reprimidas,  ahorros incautados, manifestantes asesinados,  fueron constituyendo los detonantes de la salida de miles de personas a los espacios simbólicos de la política: las plazas. En particular, la Plaza de Mayo fue un espacio de autoconvocatoria de múltiples sectores sociales. En el proceso adquiere centralidad los  antecedentes de cortes de ruta, tomas de empresas, marchas, escraches, como  modalidades de la protesta por el trabajo expropiado, los derechos violados, la memoria negada, que gestaron otras capacidades  de resistencia y de agrupamientos rebeldes a los organismos de representación tradicionales y al estado capitalista.
Desafío a los representantes del poder político que incumplía con las necesidades y demandas populares y apelaba a la represión para acallarlas. Es posible, que ante la crisis se incentivaran  algunas formas,  que se repetían por los medios para dar un sentido caótico,  como el  saqueo a los negocios del conurbano, para desestabilizar por parte de algunos aparatos y punteros políticos.  Pero, por una parte las situación de pobreza e indigencia era una determinante central para el estallido  y por otra parte,  las modalidades de protesta masiva y organizada por los movimientos sociales autónomos, ya estaba instalada
Crisis y repetición,  como fantasma del orden,  alentado por los sectores dominantes y sus mensajeros ideológicos,  se encarnaron  en los cuerpos baleados en las calles, en los lugares impensables como los comedores, en los barrios y  daban cuenta de lo siniestro que reaparecía nuevamente. Las recurrencias militares golpistas, ante las desestabilizaciones políticas y económicas fueron las estrategias del siglo pasado para reestablecer las formas de control y acumulación capitalista. El terror impuesto  para el saqueo de la última dictadura, y en particular en  relación a  la violación de los derechos humanos imprescriptibles como el secuestro y quita de identidad a niñas/niños y desapariciones y muertes de mujeres y hombres,  es una dimensión insoslayable del imaginario social. La permanente lucha de los organismos por la verdad, justicia y castigo, fue la contracara ética política al olvido y  la  reconciliación. Los juicios de la verdad, son la insistencia de la memoria viva y la  realidad amenazante y amedrentadora  que provoca la desaparición de Julio Tito López, en La Plata,  se encarga de reactivarla.
Apelando a Sísifo parecía que la tragedia se repetía, la piedra en su ascenso y caída,  para volver a empezar.…Sin embargo, ese momento acontecimiento fue desestabilizante del orden social, que es cierto,  luego se volvió a encauzar en las formas parlamentarias, electorales, cooptativas, pero  produjo nuevos sentidos en el  andar social..… Cartografías de subjetividades que se  multiplicaron en los espacios de asambleas, como ágoras de la democracia directa.
Las lógicas del miedo y la impotencia para pensar alternativas empezaron  a titubear, la indignación se dirigía a  las caras del poder y sus espacios representativos. Se  apostaron  a formas colectivas  que lograron   desacostumbrarnos a aceptar las injusticias, la inmoralidad, el despojo de lo económico, lo territorial y lo cultural.
Insisto en el valor de acontecimiento, como emergencia de subjetividades que no sólo generaban protesta en el espacio público, sino se desafiaban a pensar  escenarios y propuestas en ámbitos diversos del trabajo, la escuela, el hospital, el barrio, el territorio, el ambiente, etc..
Retomo ese momento de lo vivido como otras formas de habitar los espacios sociales.  Las asambleas autoconvocadas, los movimientos de trabajadores desocupados, las empresas recuperadas, las resistencia a los remates rurales, etc  tuvieron  la presencia activa de mujeres, que en su dinámica nos advertían de prácticas innovadoras y cooperativas con otros luchadores. A su vez, estos   posicionamientos convocaban y autorizaban a mayor equidad de género, deuda históricamente negada o postergada
A manera de colectivos antisistemas se enfrentaban al incumplimiento de derechos de ciudadanía exigiendo la defensa de bienes y servicios, no a la manera caritativa,  sino sobrepasando ese horizonte y anunciando otras autonomías para el ejercicio de la gestión y el control de los mismos.  Posibilidad de contrapoder,  praxis alternativas, en que lo colectivo se traduce en nuevas gestiones cooperativas, solidarias, democráticas, conviviendo con momentos de fragmentación, dispersión social y con formas tradicionales de hacer política clientelar populista o también sectaria/dogmática de izquierda.
En las subjetividades emergentes primó el momento utópico,  conjugando presente y futuro en ideas de cambio, de democracia directa, de un porvenir sin dominaciones. Temas y problemas de las ciudades, de los barrios, de los recursos naturales, culturales,  de los trabajadores/as son debatidos, se generan propuestas, se articulan acciones, se autoconvocan como en Parque Centenario.
¿Cómo y por que se fue debilitando el proceso?
Podemos frente a lo complejo señalar algunas conjeturas:  la dificultad para articular lo táctico y lo  estratégico en  la diversidad de propuestas, el agotamiento de los actores sociales emergentes por  los discursos partidarios sectarios y sus apuestas siempre a las diferencias, las frustraciones frente a lo no logrado,  van desdibujando los proyectos de autonomía y autogestión.   Por otra parte,  los efectos de los discursos del poder, a través de los medios de comunicación, y la reorganización del gobierno que propone estabilidad frente a lo caótico de lo nuevo,  propician  en muchos las fantasías de control, de seguridad frente al caos. Los aparatos partidarios como el justicialista se reacomodan, se instala como garante del sistema en la crisis, legalizando el despojo de ahorristas, recursos naturales, empleos de los noventa.
Podemos en este sentido  retomar la categoría de fantasía social ideológica (Zizek,S, 1989, 2005) , de equilibrio y de ilusión en que nuevamente  el Estado y el Mercado reestablecería el orden, expropiando esa capacidad utópica de cambio … La apuesta de la fantasía  ideológica social es construir una imagen de una sociedad que no está escindida por una división antagónica de sus clases sociales,  una sociedad en que la relación entre pares sea orgánica, complementaria, encubriendo, disimulando lo antagónico del poder de las clases dominantes y la sumisión de las subalternas.  Fantasía es el medio que tiene la ideología de tener en cuenta de antemano su propia falla.
Vuelta de la sociedad burguesa, por vía de la mistificación,  dirá Marx,  a partir del cual el ciudadano del Estado y el hombre privado conviven con existencias mutuamente hostiles, síntoma de una realidad desgarrada y que pretende vía representaciones ideales evadirse de las limitaciones. También, dice de lo que se trata es de sobrepasar las restringidas demandas de emancipación política, que no modifican lo público y privado y lograr la emancipación humana, es decir una transformación que permita lograr valores comunitarios, cesando la contraposición abstracta entre individuo y sociedad. Sus fuerzas propias, cuando las reconoce y organiza como capacidades sociales puede encontrar la emancipación  humana.
Pero, insistiendo en aquella dimensión marxista de “ellos no lo saben, pero lo hacen”dice Zizek: la ilusión no es del saber, sino de la realidad, de lo que hacen y está guiada por una representación ilusoria, “por ejemplo que la idea de libertad encubre una forma particular de explotación, pero aún así, continúan en pos de esa idea de libertad”. Eficiencia que oculta la dimensión económica política de la explotación. El “como si”  de este procedimiento muestra la lógica de la excepción cuando se  incluye distintas especies del universal: libertad de prensa, libertad de expresión, libertad de comercio, libertad política,  pero a su vez la libertad del trabajador de vender su trabajo en el mercado, necesidad estructural que es lo opuesto de la libertad efectiva, se pierde la libertad frente al capital.  En este contexto de emergencia de movimientos y actores es lícito preguntarnos como operan ciertos mecanismos ideológicos desde la teoría social y de la subjetividad y cómo no pensar en la fatal repetición de las prácticas políticas hegemónicas.
Momentos que al revisarlos a cinco años,  podemos reconocer como de gran producción subjetiva y colectiva, con irrupción  de nuevos lazos, valores, códigos estructurantes de experiencias y generando otras legitimidades. Si bien las instituciones no cayeron, fueron revisitadas desde otro lugar subjetivante.
Memoria no al estilo Funes el memorioso (Borges), de archivo, que guarda sin efectos,  sino deconstrucción/ reconstrucción de esos momentos, donde se exigía la participación de los usuarios y los trabajadores en las asambleas en los hospitales para auditar medicamentos, atenciones, condiciones de trabajo y de prestaciones. Cuando la escuela no era habitada  sólo por maestros - alumnos y cooperadora, sino por asambleas barriales, para descentralizar el poder en la ciudad, para participar en los temas locales, para también asumir los problemas específicos del ámbito de aprendizaje. De los colectivos de trabajadores que enfrentaban el cierre patronal y retomaban la producción. De espacios que se reconocían  como necesarios para la vivienda y se organizaban para lograrla. Reconocimiento de los culpables del genocidio, sin castigo por las Leyes de Impunidad  y escraches para exigir Juicio y Castigo... Potencia de prácticas de invención frente a la impotencia, y posibilidad frente a la imposibilidad de que nada cambia.
Esas redes simbólicas de sostén son productoras de confianza en lo colectivo y en lo singular. Pero, cuando disminuye la potencia se vuelve a reproducir la fragilidad, la fragmentación y la visibilidad de los territorios de la expulsión se  muestra  en la paradoja de la inclusión precaria y los  programas que se implementan para generar dependencia: planes trabajar, subsidios, etc. Tensiones que se expresan en el polo de la Resistencia y lucha para lograr autonomías, en doble sentido: lograr más allá de la sobrevivencia  reconocerse como subjetividades que habitan lo público y  estar fuera de ese campo simbólico de la marginación y estigmatización.
Los sentidos de captura como los otros excluidos,  en general operan sobre los jóvenes, que son expulsados del trabajo y escuela, sinergia negativa de segmentación y segregación.  Problema a reconocer,  que se agrava en los pibes de sectores de villas y asentamientos, generando subculturas de violencia y adicciones, como hoy con el consumo de paco,  que los posiciona para la posible judicialización y encierro en los llamados institutos de rehabilitación.  Marcas y vulnerabilidades que se acrecientan en esos espacios cerrados de control social.
Otro efecto , ante la restauración de la escisión de publico-privado, son los repliegues sobre sí, la debilidad de los vínculos, que se relaciona con  el aumento de la incidencia de las depresiones, con caídas de la autoestima e imposibilidad de gestar proyectos y sueños o enmascarados sufrimientos explotan  en dolencias psicosomáticas o adictivas,  como el alcohol o las pastillas. Un dato no irrelevante, somos uno de los países de más consumo de psicotrópicos. Reactivación de los chalecos químicos de las drogas legales  frente a los malestares  y otra forma de  dispositivos de control.
¿Cómo no caer ante las operatorias que imponen esas encerronas?  Tal vez, pensar en la Autonomía como  Emancipación, poder instituyente frente a estos repliegues de las catástrofes singulares y /o las formas de captura en  lo social, que reactualizan el mismo modelo de depredación e injusticia, pasivizando la demanda social, vía clientelar o vía criminalización de la protesta.
Autonomía que genera satisfacción y poder frente al acto, capacidad crítica para analizar las estructuras que obstaculizan o reprimen, o cristalizan las desigualdades. Procesos que facilitan el pase de la pasividad al protagonismo, de la seguridad supuesta de la heteronomia del Otro, como el Estado que impone la Ley,  a la posibilidad de la autonomía, de la autoconstrucción de la Ley, de la construcción de nuevas formas de contratos entre iguales.
Con idas y venidas, disminuido el potencial utópico y de vuelta los que nunca se fueron y reactualizaron sus discursos frente a algunas demandas, cabe preguntarse a cinco años, si todo fue un fuego que se apagó y el sistema capitalista se consolidó igual que los aparatos partidarios del sistema. Complejidad política, económica, social  nacional e internacional que nos interroga desde las guerras imperialistas hasta los nuevas formas latinoamericanas de resistencia venezolana bolivariana,  boliviana, brasileras, etc., que alumbran otras formas de resistencia. Y también, desde aquí,  insisten colectivos de trabajadoras/es de  empresas recuperadas, movimientos de trabajadores desocupados, de derechos humanos,  sin tierra,  sin techo, de educación popular, de derechos a la diversidades sexuales y a los derechos reproductivos, etc. cuestionando, resistiendo, gestionando otras formas de poder horizontal, creativo.  A modo de analizadores tomaré dos situaciones, como síntomas de dinámicas micropolíticas.  Como formas de encuentro entre universidad pública  y colectivos sociales

2: LA ASAMBLEA Y LAS RELACIONES DE GÉNERO.

Un proyecto de investigación acción participativa con modalidad de Taller, en la Asamblea de Castro Barros, Almagro,  facilitó nuevos modos de hacer y pensar sobre las representaciones y significaciones de las relaciones e identidades masculinas y femeninas, a partir de los procesos asamblearios barriales.
Al revisar los condicionamientos culturales de la realidad psíquica y las diferencias corporales,  posibilitó otras posiciones subjetivas frente a las asimetrías entre los sexos, las relaciones de poder, las desigualdades. La modalidad de participación social de un colectivo de mujeres, durante dos años,  propició una  producción de conocimientos, transformación de lo cotidiano, de lo barrial, de lo cultural, desafiando, a veces sin saberlo,  la ideología patriarcal.
Como instituyente (Castoriadis), dan cuenta de deseos que no se anudan al poder de lo instituido, que desordenan las prácticas, desdisciplinan los cuerpos, deslegitiman las instituciones. Micropolitica de lo cotidiano
¡Que vas a hacer ahí  los lunes!!... me dice mi marido y también mis hijos y ahora les contesto. Si tenés hambre, podes servirte la comida, yo tengo que hacer!! (Vecina)
¡Al ser médica en el hospital estuve en lo público y sé de las discriminaciones , pero también puedo ahora reconocer las múltiples formas en que las padecemos. (Vecina)
Con la propuesta del fortalecimiento subjetivo que facilite capacitaciones y recursos para la  transformación propia y del entorno, abordamos temas que el colectivo fue definiendo con la modalidad grupal y plenaria.
Estos dispositivos encararon temáticas como: autoestima, autoimagen, la mujer y el dinero, las culpas y los mandatos, la mujer y la participación política, mujer y trabajo, acoso laboral y violencia, etc.
En particular el tema de los Derechos  Reproductivos y Sexuales facilitó una activa participación en la Campaña por la Legalización del Aborto, con la consigna: Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Fueron centenares las firmas recogidas y los debates abiertos a partir de la participación de las mujeres del barrio.
 La validez psico -política que da la retroalimentación en las dinámica grupales y la posibilidad de transformación por el potencial efecto de bienestar singular y colectivo, hacen que estemos planificando retomar desde el 8 de marzo, otra etapa.

3. MTD y TALLER AUTOGESTIVO DE SALUD.

Este otro espacio de articulación y construcción entre colectivos universitarios y MTDs, se propuso entre el 2004 y 2005 implementar un taller de agentes promotores de salud, con la participación de  ocho (8) organizaciones que se propusieron en acto la exigibilidad de Derecho a la salud, como parte de la integralidad del cambio social.
El diagnóstico preliminar previo al Taller, abunda en inequidades: muertes por abortos sépticos, por desnutrición, por violencias múltiples. El proyecto priorizaba: la generación de redes de salud eficaces, dar centralidad política  al tema; favorecer la coordinación con profesionales del sector salud, gestionar y controlar recursos.
Este espacio construido desnaturalizó el sufrimiento y maltrato institucional, los conceptos de salud hegemónicos, los mandatos patriarcales, la culpabilización de las víctimas. El tema de la violencia doméstica, los efectos de los abortos en condiciones de clandestinidad / precariedad y los problemas de salud mental pudieron hacerse visibles para ser reflexionados, saliendo de lo privado/ culpabilizador y facilitando  de esta manera la posibilidad de reclamar espacios especifícos para su atención y el  reconocimiento del valor político de las estrategias sanitarias.
Si algo se transmitía en la producción de los Talleres es la capacidad de resistencia a que algo peor no suceda, a enfrentar y elaborar lo traumático que irrumpe y desestabiliza por la pérdida del trabajo, por la pérdida de valores solidarios y por efectos de la crueldad que desdibuja al otro semejante y  se impone de manera impensable por las violencias  sobre chicos, viejos, mujeres, hombres.  Estos trabajos en territorios llevaron a abrir Postas Sanitarias donde no las había, a generar Diagnósticos de situación de salud para gestionar-negociar y garantizar el Derecho a la salud.
También se puede agregar que se incluyen desde otra perspectiva  la exigencia a la atención eficaz , logrando en algunos casos alianzas con los trabajadores de salud, afectados por la precarización y flexibilización laboral. Juntos para exigir insumos, mejores condiciones de trabajo y detectar problemas sanitarios prioritarios,  facilitó en algunos lugares nuevos vínculos. La dimensión territorial de los movimientos contribuyó a las transferencias de experiencias diversas y a planificar estratégicamente proyectos de prevención y promoción de salud. Los alineamientos y  recomposiciones de algunos movimientos con la gestión del gobierno,  no facilitaron la profundización y extensión de los dispositivos talleres.

4 TENSIONES Y TRAYECTORIAS

Sin intentar cerrar al estilo balance,  sino  repensar algunas políticas de autonomía que estimo dejan marcas: como en los flujos que desde nuevas identidades de género, subvierten los poderes que alienan, reprimen; como en  las formas en que se resiste a la impunidad de los responsables del 19 y 20  y de los que aún no fueron juzgados ni castigados por el Terrorismo de Estado; como en las políticas de resistencia al sistema de exclusión económico y político; como en las autogestiones territoriales y/o  en los ámbitos que habitan nuevas formas de proyectos de transformación del orden de dominación.  
La recaptura de las subjetividades por los mecanismos clientelares de los aparatos populistas o las decepciones por la disminución o la pérdida de la potencia instituyente de las asambleas, de las organizaciones barriales o de los diversos colectivos,  es parte de las derivas en que el sistema intenta desactivar  la capacidad instituyente.  La autogestión democrática de los colectivos por la verticalidad o la burocracia tradicional y la autonomía por la heteronomía estatal o del llamado tercer sector, que se impone desde su saber técnico político, son las polaridades que enfrentan las potencialidades de transformación subjetiva y colectiva.
Pero, sin ilusionar, o por qué no, también advertir las derivas de las trayectorias del poder contrahegemónico que persiste, en la  radicalidad de las experiencias en territorio, de las empresas recuperadas por los trabajadores/as, de  los movimientos sociales, de los organismos de DDHH, de cultura y educación  popular, de los movimientos de mujeres y feministas y de diversidades sexuales.  No todos fueron recapturadas, las asambleas como la de Gualeguaychú,  Esquel, los colectivos de Zanón, de los petroleros, u otros como Cromañón continúan . Por otra parte, emergieron  temas  en defensa del medio ambiente y la calidad de vida y del trabajo; los temas urbanos y la defensa frente a la especulación del mercado de la construcción, de los derechos de la salud sexual y reproductiva y por la legalización del aborto, el reconocimientos de las diferencias; la lucha antimanicomial, los derechos de los pacientes, los temas latinoamericanos de soberanía y transformación, el rechazo a las guerras imperiales…
 Estos procesos pueden pensarse como flujos en  un horizonte sin clausura de sentidos, sin tutelas tradicionales que postulan verdades únicas  Son nuevos desafíos existenciales y emancipatorios, con otras formas de habitar los espacios de la transformación social, de la militancia social.  Vale la pena por lo menos incluir en este Encuentro a estas formas de afectación de subjetividades y las formas de organización rebeldes, insurrectas, insurgentes,  en un mundo en que el Capitalismo amenaza cada vez más a la sobrevivencia del planeta, pensar y construir un por venir es un imperativo ético político.

diciembre 2006


Bibliografía citada

Castoriadis, C.: El avance de la insignificancia. Eudeba.Bs.As., 1997
Marx, K: Manuscritos económicos filosóficos, 1843
Zaldúa, G, Longo, R y Sopransi: Relaciones de gènero y subjetividad. Primer Encuentro de Investigación en psicología del MERCOSUR, 2005
Zizek, S.: Ideología. Un mapa de la cuestión. Fondo de cultura económica de Argentina, 2005.