Patricia Agosto, Roxana Longo y Martin Vidal - Crónica de un caminar en defensa de la vida

El domingo 29 de abril, como integrantes del Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía y del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica, viajamos a Gualeguaychú para participar de la marcha anual convocada por la Asamblea Ciudadana Ambiental de dicha ciudad, que desde hace algunos años viene luchando y resistiendo frente a la instalación de las plantas de celulosa sobre el Río Uruguay.

Desde que llegamos a la ciudad percibimos la presencia de la lucha que lleva cotidianamente este pueblo, a través de múltiples expresiones: canciones, murales, banderas, pancartas, disfraces, remeras, etc., que generaban un clima de alegría reflejada en los rostros de mujeres, hombres, anciano/as, jóvenes y niño/as.

Ya el día anterior diferentes organizaciones nacionales y delegaciones extranjeras se acercaron al corte donde se ubica la “Trinchera Arroyo Verde”, un lugar privilegiado para compartir fogones, música, diálogos, debates y solidaridad, con la infaltable presencia de un mate para calentar los cuerpos e incentivar la palabra.

Nuestra llegada a ese lugar fue para nosotros y nosotras el primer encuentro con  el  pueblo  gualeguaychense.  En  esa  trinchera de resistencia vivenciamos el compromiso y la convicción de los vecinos que sostienen ininterrumpidamente el corte de la ruta internacional 136 desde hace seis meses. Allí pudimos dialogar con algunos de sus protagonistas, que nos compartieron sus historias personales y el proceso colectivo que vienen desarrollando, así como también las fortalezas, las dificultades y los desafíos que vienen afrontando. En el diálogo no faltaron las sonrisas cuando expresaban sus expectativas respecto al alto nivel de participación en la jornada que se denominó “Abrazo al Río Uruguay”. Expectativa que iba tomando cuerpo cuando se visualizaba la presencia de miles y miles de personas que caminaban hacia y desde el puente, con pasos diversos, constantes, que reflejaban el lema “Sí a la vida, no a las papeleras”.

Las transmisiones de la radio en vivo acompañaron a las 130.000 personas que participaron de la marcha. A través de ellas se escuchaba no sólo la expresión artística de la lucha y la resistencia en las canciones, sino también la solidaridad mediante las adhesiones de diferentes organizaciones del país que apoyan la lucha del pueblo entrerriano. De esta manera fue fácil sentir que Entre Ríos no está sola para decir No a las pasteras, sino que desde muchas regiones del país llegaron las voces que gritaban Sí a la vida. Igual que el sol, fuente de vida, que no dejó de estar presente en ningún momento.

El puente internacional General San Martín, que une la ciudad argentina de Gualeguaychú con la uruguaya de Fray Bentos, fue transitado por los marchantes en insólitos medios de transporte. Algunos iban en bicicleta; otros en monopatín; los niños y niñas, en carritos ayudados por los padres o madres y también en triciclos acompañados por los hermano/as. No faltaron quienes iban a pie, con sus sillas en la mano, para descansar por si la caminata se les hacía larga.

La marcha fue acompañada desde el río por embarcaciones que, portando banderas y encendiendo bengalas, que se convertían en los participantes acuáticos de la marcha. Luego de los vaivenes de los marchantes sobre el puente, el Abrazo concluyó con un recital en el cual los músicos compartieron sus canciones de apoyo a la lucha gualeguaychense.


Si bien en el horizonte uruguayo del puente lo primero que se visibiliza son las torres de la empresa Botnia, no era a ese horizonte al que querían llegar quienes marchaban. Familias enteras se movilizaban en búsqueda de otro horizonte, el de la utopía. Marchando, se preguntaban para qué sirve la utopía y se respondían, junto a Eduardo Galeano, que sirve para eso, para caminar. Y en los caminos hacia la utopía ya nos encontramos con el Sí a la vida, con la dignidad de un pueblo que se rebela frente a la muerte que nos quieren imponer.

Voces de los protagonistas

Del diálogo con algunos y algunas protagonistas de la lucha obtuvimos estos testimonios, que reflejan sentimientos, ilusiones, expectativas y ante todo el compromiso con la vida. 

Un poco de historia
“La primera marcha al puente fue el 4/10/03, todos en auto y cruzamos para el lado uruguayo. Eran 1500 autos. Gualeguaychú nunca se había movilizado por la cuestión  ambiental. En ese momento el tema se había conocido públicamente en julio de 2003 cuando ENCE, empresa española, se presentó en la audiencia pública en Fray Bentos. A partir de ahí comenzamos a tejer redes con diferentes organizaciones y a analizar a quiénes iban a afectar las pasteras. Comenzamos a dialogar con la gente de turismo, de clubes náuticos, comerciantes. Se empezó a sembrar una conciencia que de a poquito fue creciendo.
“En marzo de 2005 se crea la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú con el objetivo de organizar una gran marcha para el 30 de abril de 2005. Trabajamos intensamente durante 2 meses. Fuimos a las escuelas a conversar con los chicos sobre la problemática de las pasteras. Y los chicos fueron los primeros que comprendieron el proceso y ellos fueron los que movilizaron a toda la sociedad. Les decían a los padres que querían ir a la marcha. Esta marcha no tuvo una gran relevancia aunque para nosotros fue un logro. Fue muy emocionante para nosotros cuando estábamos ahí arriba y veíamos el mar de gente que venía, venía y venía. Y era una cosa que no terminaba nunca. Nosotros pensábamos que iban a ser entre 5.000 y 15.000 personas y terminaron siendo 10 km de gente.
“El año pasado esto se replicó y fuimos 100.000. Este año no se cuántos seremos, podemos ser 100.000 o 50.000 y es un logro. La expectativa es grande considerando que hasta las 10 de la mañana pasaron 1500 autos”.
 
La sordera del poder
“Lo que nos duele es que nuestro presidente que fue elegido por el pueblo no nos de una mano. Tabaré Vázquez nos pidió que levantemos el corte para ir al diálogo. Se levantó el corte 4 meses y Tabaré no vino al diálogo. No se qué es lo que quiere... Esta ruta no se va a abrir nunca más.
Todo nace de la cabeza principal, de la Casa Rosada y la casa de ellos del Uruguay”.
“Desde un principio se planteó que la asamblea existía porque el poder político y los funcionarios no cumplían con su deber. Y el poder siempre tiene la misma forma de actuar. Trata de frenarte por todos los medios y si no puede frenarte, se suma. Así operó la política local, provincial y nacional, son diferentes colores pero son parte de lo mismo.
Estamos exigiendo que el poder cumpla con sus deberes”.

Los sentires
“Ustedes tienen que ver lo que les pasa cuando lleguen al puente, se van a erizar. Van a sentir una sensación en el cuerpo de bronca, de impotencia.
Acá hay mucha gente que vive de la pesca y eso se va a acabar, igual que la miel y las plantaciones de arándano”.
“El río es parte de mí, es como mi padre. Desde que tengo 15 días que estoy metido en el agua. Mis primeros recuerdos tiene que ver con el río y con el agua, mis mejores recuerdos también. Es parte de mi vida. Yo necesito el río para estar tranquilo, para pensar, es un compañero permanente”.

Dificultades en la lucha
“Una de las principales dificultades que discutimos siempre en la asamblea es no poder quebrar el discurso chauvinista que se impone desde el gobierno uruguayo, ya que también hay una mentalidad chauvinista, nacionalista dentro de la asamblea. Si nosotros no quebramos esa cuestión, de que esto es una pelea de uruguayos contra argentinos, nunca vamos a poder ganar esta batalla. Tenemos que tener en claro que no es contra los argentinos, no es contra los uruguayos, es contra un enemigo invasor que es trasnacional y que en este caso tiene bandera finlandesa, pero que está en todas partes y no reconoce fronteras”.
 
Desafíos
“El principal desafío para Gualeguaychú es salir victorioso de esta batalla, porque estamos en una guerra por la vida, la vida de los finlandeses, su sistema de vida impecable y lujoso o la vida nuestra y de nuestros hijos. Yo creo que la vamos a ganar, tarde o temprano la vamos a ganar. Es nuestra responsabilidad mantener esta lucha y ganarla, creemos que tenemos muchas esperanzas en esta lucha. La experiencia de Gualeguaychú puso en agenda los temas ambientales.
“El pueblo tiene que empezar a definir y a tomar decisiones sobre todo, sobre su vida, sobre su futuro, sobre el futuro de los hijos y los nietos”.

Aprendizajes
“El aprendizaje es seguir luchando y no bajar los brazos, enseñarles a los niños
Acá no hay distinción social”.
“La asamblea es un ejemplo de democracia directa y participativa”.

Proyecciones            
“Yo tengo 57 años, yo quizás vea o no la destrucción de mi pueblo.... Somos hijas de Gualeguaychú”.
    
Compromiso con la vida
“El tema está muy instalado en la sociedad y cuando hay una acción concreta, como por ejemplo la detención de los compañeros en Puerto Madero la semana santa, hay una respuesta inmediata de toda la sociedad. Hay un apoyo popular muy grande a este tema. En Gualeguaychú. No se discute el sí o no a las papeleras, el “no” está instalado”.

La mirada geopolítica
“Las pasteras forman parte de un proceso de traslado de industrias sucias del sistema. El poder tiene sus ojos en nuestra región que va a ser un punto clave en la geopolítica mundial”.  

Roxana Longo y Patricia Agosto, integrantes del Equipo de Educación Popular “Pañuelos en Rebeldía”  y del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica.
Martín Vidal, integrante del Equipo de Educación Popular “Pañuelos en Rebeldía”.