Oscar Jara - El reto de teorizar sobre la práctica para transformarla

Presentamos en este documento algunas consideraciones sobre la educación popular en América latina, con la intención de aportar puntos de vista al debate sobre este tema. No son formulaciones acabadas, sino pautas para ser enriquecidas en el intercambio de ideas y experiencias. Estas consideraciones son producto de la sistematización y reflexión sobre la propia práctica que un conjunto de compañeros hemos venido realizando en el área centroamericana en los últimos tres años a través del programa coordinado de ALFORJA.


1. La educación popular: un concepto en búsqueda. de definición práctica

Hoy día, en casi todos los países de nuestro continente nos podemos encontrar con una gran cantidad de centros, instituciones y programas llamados de "educación popular". Múltiples actividades de capacitación, comunicación y formación política se realizan en los barrios, sindicatos, cooperativas o comunidades campesinas de nuestros países. (...) sobre todo en los últimos 15 años, nos encontramos permanentemente con la inquietud y la necesidad de definir con mayor precisión qué es lo que entendemos por educación popular. Esto se debe, fundamentalmente, al hecho de que se dio más impulso a la realización de actividades educativas que a la teorización sobre ellas. Así, muchos grupos se han conformado con tener una definición implícita de su trabajo, orientando sus actividades educativas "en una perspectiva de liberación de las clases populares". Y, generalmente, esto ha estado acompañado de una ausencia de sistematización de las propias experiencias, "tanto por la falta de tiempo para hacerla, como por la imposibilidad de intercambiar con otras experiencias, o la falta de elementos claros de análisis para revisarlas críticamente.
Por otro lado, las todavía escasas reflexiones teóricas (...)no han podido estar al alcance de la mayoría de grupos e instancias de base, sea porque su difusión ha quedado restringida a algunas instituciones especializadas, como -por el lenguaje y forma en que han sido hechas’40.
En resumen, cuando hablamos de educación popular en América latina, nos encontramos ante dos factores:
Por un lado la existencia no de una teoría, un método o una idea llamada "educación popular", sino de un hecho político innegable que está mareando de maneras diversas el avance de los distintos movimientos populares en nuestro continente. Por otro lado, la indefinición teórica de lo que este hecho significa, de su carácter, su rol y sus perspectivas.
Esta situación nos plantea entonces la urgente necesidad de avanzar hacia la elaboración de una teoría de la educación popular desde América latina. Evidentemente, no con un interés especulativo o academicista, sino con un interés fundamentalmente práctico: el obtener una concepción global y coherente que nos permita orientar el sentido y las formas concretas que debe asumir la tarea de impulsar en el seno de las organizaciones populares un proceso de acción y reflexión conciente con vistas a la transformación revolucionaria de la sociedad.
Para realizar esto, es preciso retomar de manera sistemática la gran cantidad de experiencias que se realizan en los distintos países, y sobre todo, el ubicarlas en el contexto social e histórico en que han surgido y evolucionado. (No es posible entender ninguna experiencia de educación popular aislada del momento histórico que está viviendo concretamente el movimiento popular de un determinado país)..
De esta manera, el elaborar una teoría de la educación popular desde el interior de la historia latinoamericana supone un esfuerzo que va mucho más allá de realizar una mera "definición" de conceptos o de encontrar una formulación que gane aceptación entre la mayoría, significa llevar a cabo un proceso de encuentro y confrontación de las experiencias que se dan en distintos contextos nacionales y regionales, así como de los avances teóricos surgidos en dichos contextos. De este modo podremos ubicar puntos de coincidencia que nos señalen perspectivas y orientaciones comunes, y que estarán basados en los elementos unitarios de nuestro proceso histórico latinoamericano, pero tomando en cuenta las formas particulares que éste ha tenido en cada país.
Por eso es que creemos que si bien la "educación popular" es todavía un concepto en búsqueda de definición, es la sistematización y teorización de las experiencias la que nos permitirá asumir una concepción global que deberá ir encontrando su definición concreta y práctica ante cada realidad particular, en cada momento histórico específico.

2. Pistas de aproximación histórica a la educación popular latinoamericana

Está todavía por hacerse una historia de la educación popular en nuestro continente. Queremos señalar simplemente algunas pistas de aproximación a tomar en cuenta para esta tarea de comprender históricamente su significado y su papel en el movimiento popular latinoamericano.

a) EN LOS ORIGENES DEL PROLETARIADO INDUSTRIAL

La educación popular no es un fenómeno reciente. Si nos remontamos, por ejemplo, a principios de siglo, podremos encontrar algunas de sus raíces en el amplio y complejo proceso de organización obrera que si dio en nuestros países con la aparición y desarrollo del proletariado industrial.
Los orígenes del movimiento obrero latinoamericano, tanto en su expresión sindical, como a través del surgimiento de partidos con una orientación de clase proletaria, están llenos de experiencias educativas ligadas directamente a las exigencias de organización clasista de la clase obrera. Estas planteaban la superación de las tendencias corporativas, gremialistas y anarquistas, en la búsqueda de una alternativa revolucionaria al mismo sistema capitalista que había dado nacimiento al proletariado.
En este período surgen, como instancias organizadas del movimiento obrero, escuelas sindicales, universidades populares, amplios movimientos culturales y artísticos, así como intensas actividades de propaganda y prensa clasista, como aparatos ideológicos de clase, en clara pugna con los aparatos ideológicos de la naciente burguesía y de las clases oligárquicas tradicionales.”43

b) EL APORTE DE PAULO FREIRE

Es indudable que en la década de los 60, la experiencia y el pensamiento de Paulo Freire surgidos durante el período populista de Goulart marcan un punto fundamental de referencia.
Sus planteamientos de una educación liberadora y de la "concientización" como proceso de cambio de conciencia orientado hacia la transformación social, aunque fueron formulados inicialmente -desde una óptica más humanista que política y sin una clara definición de clases marearon un vuelco teórico-metodológico radical sobre las experiencias anteriores de educación de adultos.
Así, el pensamiento de Freire llegó a significar una alternativa a las corrientes extraescolares que, luego de la II Guerra Mundial, fueron impulsadas para crear programas educativos conforme a los intereses de la expansión del capitalismo dependiente: los programas de extensión agrícola, de desarrollo de la comunidad, de "educación fundamental y funcional", etcétera. A partir de entonces, éstas serían consideradas por muchos como "tradicionales", "bancarias" y mantenedoras de una situación de opresión y alienación frente a las que se opondría una educación "popular", "dialógica", "concientizadora", tendiente a la liberación de la opresión. (Esta crítica se extendería también a todo el sistema escolar capitalista incentivado en parte por los planteamientos de Illich y Vasconi, entre otros).
Luego, el método psicosocial de alfabetización, creado por Freire, se pondría de moda casi en todo el continente. Lo mismo pasó con el concepto de "concientización", el cual empezó a ser usado -y lo sigue siendo hoy- con los significados más diversos. En todo este período, hay prácticamente un total desconocimiento de la experiencia educativa cubana, producto del aislamiento impuesto por el imperialismo a esta nación, aunque la influencia de la primera revolución socialista de América indudablemente abrió un nuevo período político en el continente, mareado por el ascenso de la lucha popular y antiimperialista.44

c) LA DEFINICION POLITICA DE LA EDUCACION POPULAR

En la década de los 70, particularmente en el cono sur, la dinámica de movilización y organización de masas que levanta un proyecto histórico alternativo a los modelos de dominación oligárquicos, reformistas y desarrollistas, llevó a cuestionar los planteamientos iniciales de Freire en los que la toma de conciencia critica (a través de la "concientización") aparecía como un momento previo a la acción organizada, como una acción meramente cultural y problematizadora. (El propio Freire iría redefiniendo su concepción, a partir de su experiencia en Chile y sobre todo en Guinea Biseau, pero sus nuevos planteamientos no han tenido la difusión ni la influencia de los anteriores).
La gran cantidad de experiencias educativas que se generan en este periodo, se irán encontrando y progresivamente articulando con la misma dinámica organizativa de los sectores obreros, campesinos y barriales. Muchos grupos ya no verían separada la actividad educativa de la actividad político-organizativa, fundamentalmente, porque las acciones de educación popular se empiezan a dar por exigencia misma del proceso organizativo y de movilización de masas.
En este periodo se dará una creciente participación en el movimiento popular, de muchos grupos de cristianos inspirados por la línea renovadora de Medellín y de la teología de la liberación. Gran cantidad de programas de carácter promocional o desarrollista, cambiarán su orientación por una línea más ligada a las tareas políticas.
Más importante todavía, será el surgimiento, en las propias organizaciones de masas, de instancias y formas de educación popular al servicio directo de sus necesidades de formación de cuadros dirigentes y de las mismas bases (tales como bibliotecas populares, centros de comunicación barriales, centros de formación obrera, grupos de teatro y música popular, cursillos sindicales, boletines informativos, periódicos de opinión clasista, etcétera).
Así, la educación popular irá pasando progresivamente a ser considerada como parte importante del proceso organizativo y no sólo como una actividad con la que las organizaciones políticas y de masas se relacionan, porque es propia de centros o instituciones especializadas.
Igualmente, se va haciendo más claro, por la propia experiencia vivida, que la conciencia espontánea de las masas populares no se puede transformar en conciencia "crítica" sólo porque se dé un proceso educativo problematizador de la realidad (45)
“Se descubre que el factor educativo fundamental no es el proceso pedagógico en sí, sino las acciones de lucha (a veces más espontáneas, otras más organizadas) en las que el pueblo interviene vitalmente en la historia. La educación popular no es un momento previo a la toma de conciencia, luego del cual se podría pasar a la acción conciente, sino que la educación popular es un proceso permanente de teorización sobre la práctica ligado indisolublemente al proceso organizativo de las clases populares.”46
En síntesis, no será la existencia de corrientes pedagógicas renovadas la que impulse la expansión de la educación popular, sino que serán las exigencias objetivas del movimiento de masas lo que impulsará la redefinición política de las concepciones educativas.”46

LA REVOLUCIÓN SANDINISTA ABRE NUEVOS HORIZONTES

tarea prioritaria “la educación política de masas, con el objeto de transformar una conciencia antisomocista y antiyanki en una auténtica conciencia de clase y antiimperialista ... (46)
Asimismo, enfrenta la necesidad de superar el analfabetismo de más de la mitad de la población, impulsar programas nacionales de educación en salud, capacitación técnica y organizativa, de formación de cuadros intermedios en todos los terrenos (...) Nuevamente nos encontramos aquí conque el factor educativo fundamental no es la acción pedagógica en sí sino el proceso revolucionario mismo. (...) En síntesis, enfrentar el reto de crear un modelo educativo nuevo y en permanente movimiento, qu3e  responda a la realidad nueva que se está creando revolucionariamente a través de la participación masiva del pueblo”.47
“En ellas se ha buscado el efecto multiplicador que debe tener la acción educativa, formando capacitadores que adquieran los elementos teóricos, metodológicos y técnicos que les permitan reproducir en sus bases de manera creativa, el proceso educativo que les permitió a ellos apropiarse de los conocimientos.

3. Fortalecer las organizaciones clasistas: objetivo principal de la educación popular

”Ya no tiene sentido acercarnos hacia una concepción de la educación popular en América Latina, ni por el lado de las posibles modalidades que pueda asumir el proceso educativo (...), ni por el lado de los métodos técnicas o procedimientos que se utilicen (...) sino por la ubicación del carácter de clase del proceso educativo, por la definición de los intereses de clase a los que responde (no -por supuesto- en sus formulaciones, sino en la práctica concreta que lleva a cabo en un determinado contexto histórico de la lucha de clases).”48
“Por eso es que creemos que el término “popular’no es más que una referencia a este carácter definitivamente clasista,  que ubica el proceso educativo como un proceso ligado a las necesidades, exigencias e intereses de las clases populares.”48
“Se plantea de manera mucho más precisa que lo que se trata es de fortalecer y desarrollar  una conciencia de clase en las masas populares de nuestro continente (...) La conciencia de clase no existe, pues, sino como práctica organizada, conciente, de clase(...) De esta manera, la conciencia de clase no está desligada de la práctica de clase, ya que ‘la conciencia no puede ser otra cosa que el ser conciente, y el ser de los hombres es su proceso de vida real (MARX, la Ideología alemana)”49
“porque" es en la práctica donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento. La disputa en torno a la realidad o irrealidad del pensamiento -aislado de la práctica- es un problema puramente escolástico’(Marx, Tesis 2 sobre Feuerbach) 50
“De ahí que real el proceso de formación y consolidación de las organizaciones de clase (económicas, políticas y culturales), el que nos interesa fundamentalmente”. 50
“Las acciones organizadas permiten descubrir que para satisfacer los intereses de clase, no bastan las conquistas inmediatas, sino que es preciso encaminarlas hacia la consecución de un proyecto histórico alternativo al actual: la construcción de una nueva sociedad donde desaparezca la explotación económica, la dominación política y la dependencia cultural.”50
“En resumen, la organización y la conciencia de clase serán la expresión de una práctica histórica conciente de transformación integral y radical de la sociedad, la cual abarcará tanto las estructuras como las mentalidades, tanto las circunstancias materiales como a los hombres que viven, piensan y actúan sobre ellas.”50
“Por ello es que, dentro de estos términos, el objetivo de la educación popular de fortalecer la conciencia de clase de los sectores populares, no puede significar otra cosa que impulsar una acción educativa desde dentro de la misma práctica política liberadora, como una dimensión necesaria de la actividad organizativa de las masas.”51
“Si bien toda actividad educativa es política, la educación popular aparece como eminentemente política, ya que no busca conocer o contemplar la realidad social desde fuera, sino que pretende descifrar desde el interior del movimiento histórico su sentido, interviniendo activa y concientemente en su transformación, haciendo de la actividad espontánea de las masas una actividad revolucionaria, es decir, una actividad teórico-práctica.”51
“La educación popular, pues, será tal, en la medida que sea -efectiva y prácticamente- un arma que permita a las clases populares asumir organizadamente con lucidez y pasión, su rol de sujetos activos en la construcción histórica “51

4. La cuestión metodológica en la educación popular: aplicación del método dialéctico a la pedagogía de masas

 “La cuestión metodológica está referida al proceso de conocimiento que hay que realizar para apropiarse críticamente de la realidad para transformarla.
Emprender un proceso educativo significa poner en práctica una determinada teoría del conocimiento, puesto que la acción educativa en sí misma, es un proceso de creación y recreación de conocimientos. Nosotros basamos nuestra concepción metodológica (...) en la teoría dialéctica del conocimiento:  partir de la práctica; partir de lo concreto, realizar un proceso de abstracción y regresar de nuevo a lo concreto 52
“El proceso de abstracción no consiste en elevarse hacia un mundo ideal que está por encima de la realidad. La abstracción, lo que nos permite es penetrar en las raíces de la realidad concreta, descubrir su movimiento interno, sus causas y sus leyes, "invisibles" a la percepción directa. De esta forma ubicamos la realidad concreta e inmediata en su relación con el conjunto de la realidad social e histórica. Así podemos volver nuevamente a la superficie de los hechos concretos, para actuar sobre ellos con una visión más rica y compleja que nos permita intervenir lúcidamente en su transformación. 53
práctica punto de partida
fuente de conocimientos y criterios de su verdad
“La teoría, dentro de esta concepción, es siempre, por tanto, una guía par la acción y no un conjunto de especulaciones vacías (...) Teorizar no significa hacer cualquier tipo de reflexión. Significa :

a)  En primer lugar, realizar un proceso ordenado de abstracción, que permita pasar de la apariencia exterior de los hechos particulares, a sus causas internas -estructurales e históricas- para podernos explicar su razón de ser, su sentido. (...) debe hacerse a través de aproximaciones sucesivas, lo que implica seguir necesariamente un recorrido ordenado de análisis y síntesis, para hacerlo coherente.
b)  En segundo lugar, significa llegar a adquirir una visión totalizadora de la realidad,  en que cada elemento sea captado en su articulación dinámica y coherente con el conjunto: esa unidad compleja y contradictoria que constituye la realidad concreta(...)
c)  En tercer lugar, debe permitir obtener una visión crítica y creadora de la práctica social(...)El conocimiento teórico, dentro de esta dinámica, deja de ser una mera ‘comprensión’ de lo que suceda,  para convertirse en un instrumento de la crítica, en manos de las clases populares, que permitirá dirigir la historia hacia lo que debe suceder, conforme con sus intereses.
d)  En cuarto lugar, este proceso de formación teórico-práctico, debe llevar a amplios sectores de las masas populares a adquirir la capacidad de pensar por sí mismas(...) La teorización sobre la práctica inmediata, y a partir de ella, para descubrirse en la práctica social histórica actuando sobre su movimiento, debe seguir un proceso metodológico coherente y ordenado, con perspectivas de continuidad y permanencia.(55-57)

Sobre la base de estas consideraciones es que se ubican entonces las distintas modalidades y los diversos métodos y técnicas específicas que se pueden utilizar para aplicar esta concepción metodológica en las actividades concretas de educación popular.”57

5. Cuestiones pedagógicas

a) FORMACIÓN PARA LA AUTOFORMACIÓN
La educación popular es “un proceso permanente de teorización sobre la práctica, que a la vez se inserta en un proceso más general, que es el avance histórico del movimiento popular,”
Por ello. Deberá tener siempre una perspectiva de continuidad en el seno de las mismas organizaciones de masas, a través de la cual las clases populares y sus dirigentes puedan apropiarse  no sólo de los contenidos teóricos, sino también de los fundamentos metodológicos, las técnicas y los procedimientos didácticos,  para recrearlos y darles nueva vida en su labor cotidiana. “58

b)    NECESIDAD DE PROGRAMAS SISTEMÁTICOS DE FORMACIÓN
Los procesos son diferentes pero hay algunas pistas:
• realizar una investigación temática  que nos permita descubrir  los contenidos fundamentales que deben trabajarse
• tener en cuenta el grupo de participantes
• la duración puede ser variable
Estos elementos: los temas a trabajar, los participantes y la duración de las actividades, nos permitirá definir los objetivos concretos a lograr en un determinado programa de formación.
Definir ejes temáticos

c)    EL PAPEL DEL EDUCADOR EN LAS TÉCNICAS PARTICIPATIVAS
Las técnicas “hay que considerarlas sólo como instrumentos, como herramientas, que lógicamente tienen que corresponder a la concepción metodológica dialéctica, y estar en función de los objetivos que se plantea la EP”62 Tienen que ser activas y participativas.
“Juega un papel importante no sólo la técnica adecuada que se utilice, sino el procedimiento de cómo utilizarla.”62
“recalcamos que es  importante:
- Conocerlas bien y saberlas utilizar.
- Dirigirlas al logro de un objetivo preciso.
- Deben estar al alcance de las organizaciones, populares para que las puedan utilizar creativamente.
- -Saber ubicar las características particulares de cada una; sus posibilidades y sus límites.
- Tener imaginación y creatividad al aplicarlas, y así poder adecuarlas o modificar, de acuerdo a las características particulares del grupo, y de acuerdo a la dinámica que tome la reflexión.
Por ello es que, en la aplicación de la metodología dialéctica, el educador juega un papel fundamental, tanto en el diseño metodológico del programa de formación, como en su aplicación efectiva.
Los educadores son los responsables de conducir la reflexión del grupo ordenadamente (no para imponer sus ideas, sino para orientar el desarrollo del pensamiento colectivo e incentivar a la participación). Por esto, deberán asumir el plan original con una gran flexibilidad, llegando incluso a variarlo radicalmente si es necesario para garantizar el correcto desarrollo del proceso educativo y el logro de los objetivos propuestos. La conducción correcta de un programa de formación se manifestará no sólo en el manejo de la secuencia general del programa, sino también de manera directa en la coordinación de cada técnica. La manera como se dirija un debate, la descodificación de un sociodrama o una película, o la discusión sobre los resultados de una dinámica vivencial, será fundamental para llegar o no al descubrimiento de los conceptos, para desarrollar (o "desenrollar") la lógica dialéctica interna en la aplicación de cada técnica. Esto supone, necesariamente que el coordinador conozca suficientemente el tema para poder conducir el proceso de profundización sobre el mismo.”63