EL MECANO
El 5 de abril estuvimos en el taller el mecano, les enviamos la historia del taller y de la recuperación contada por Tota y por algunos compañeros que participaron de la toma. Pañuelos en Rebeldía

1976 - 2007
 
Hace 31 años en la esquina de Córdoba y Paraguay (Quilmes), funcionaba el taller "El Mecano".  Dante Guede lo inauguró con su socio Gumersindo Trillo el 24 de marzo de 1976, el mismo día se instauraba en el país la más sangrienta dictadura militar.
Siete mese más tarde Dante y su hijo Héctor, de 19 años de edad, fueron secuestrados y aún siguen "desaparecidos".  Mientras el Sr. Trillo (El Gordo), se apropiaba por entero del taller para su uso privado, no sólo sin devolverlo a la familia de su socio, sino que además, años más tarde lo dajaría en total abandono.
Queremos recuperar El Mecano con el fin de construir un Centro Social, reivindicando de esta forma la lucha de nuestros 30.000 detenidos-desaparecidos.
Por lo cual invitamos a toda la comunidad a forma r parte de esta iniciativa a través de actividades sociales, culturales que tengan intnciones de desarrollar... El espacio está abierto...



 

CENTRO SOCIAL EL MECANO
 
Jueves 5 de abril de 2007

Tota:
Este taller era un taller de mecánica general, que puso mi marido con este socio que no tenía trabajo.  Como era conocido de la familia de mi marido vivía cerca le vino a pedir trabajo y mi marido le dijo no te preocupes y en vez de ponerlo como empleado lo puso como socio.
Se inauguró el 24 de marzo de 1976, ese día cumplía cinco años mi hijo más chico y se hizo la fiesta acá en este taller.
Siete meses después desapareció mi marido con mi hijo.  Desde ahí este socio se quedó laburando acá solo.   Nunca se preocupó de la suerte de su socio ni de su familia, y siguió, anda a saber cuanto tiempo habrá lucrado con este local, y después parecía que lo había abandonado.
A veces pasaba mi hijo más chico por acá y veía que estaba un desastre, parecía que estaba abandonado desde el lado de afuera.   Tenía siempre ganas de entrar mi hijo pero después se decidió a hacerlo si o si.
Nunca pensé que íbamos a encontrar este desastre acá, esta mugre, esto parece o será, no se, un desarmadero, porque de taller no tiene nada.   Hay muchos coches acá, es más está la camioneta de mi hijo que la había comprado en esa época cuando mi hijo cumplió 18 años, desapareció cuando tenía 19, la desarmaron para arreglarla y ahora está ahí llena de mugre.
Hay muchas cosas, máquinas de mi marido, herramientas de mi marido, que están acá abandonadas, sucias, que no sirven.  Lo que es peor es la cantidad de pedazos de coche, esto es un desarmadero.
Este viernes de fin de marzo entramos.  Los chicos y después vine yo.  A mi me causó un poco de pena ver como estaba esto y bronca porque vino la policía, era un día de lluvia espantoso, se llevaron a mi hijo a declarar con un compañero y después fui yo, no a declarar si no que me tomaron los datos nada más.   Ahí se dijo en el estado en que estaba esto.
Ahora no se lo que va pasar con la justicia, justicia injusticia que tenemos, a ver que pasa.  Nosotros no queremos todo lo que hay acá adentro, nosotros lo que queremos es el local para hacer un centro social para la gente, para el barrio.   El barrio la verdad que está muy de acuerdo, nos apoyan, pero también hay algunos que no les gusta nuestra cara, que pasan mirando u observando.
Yo creo que por los desaparecidos se tendría que hacer justicia y entregar este local para el propósito que queremos hacer, para reivindicar la lucha de los 30.000 compañeros.
Primero entraron mi hijo y unos compañeros, no tuvimos tiempo de hablar de eso, a veces lo hablamos con otros compañeros pero con mi hijo no.   La impresión que tuve yo primero fue mucho miedo porque a Ulises se lo llevó la policía y el miedo mío era volver a ver que a un hijo mío lo torturaban, se me vino otra vez el 76 encima.  Cuando lo trajeron, que fui yo, en el reencuentro al otro día recién, porque esa noche yo me fui a casa, vimos con mucha tristeza en lo que se había convertido el taller, un taller muy lindo que tenía mi marido se había convertido en este basural.   Eso me pasó a mi pero a mi hijo no se lo que le pudo haber pasado por la cabeza pero a un periodista de página 12 le contó que se había asombrado mucho de encontrarse con la camioneta del hermano y con muchas herramientas del padre que estaban en otro lado y que aparecieron acá, que es bastante dudoso, después que se lo llevaron al padre.   Son herramientas que eran para otra cosa no eran para lo que se trabajaba acá, aparecieron acá y nos queda la duda.  Es muy probable que haya sido un entregador como hubo muchos.
Después el tipo nunca se hizo cargo de nada.
Fue así la cosa, cuando ellos desaparecieron yo estaba en Mendoza, yo había ido con mi marido y mi hijo más chiquito a Mendoza a visitar mi mamá estaba enferma.   Mi marido tenía una licencia para ir de su trabajo, trabaja en el Instituto Argentino de Radioastronomía y mis dos hijos más grandes, Mónica que tenía 14 y Hector que tenía 19, se quedaron con los abuelos paternos.
Cuando yo volví de Mendoza que me llamaron porque mi marido había desaparecido el hermano de mi marido me llevó a la casa del socio a ver si sabía algo, él me subió a la camioneta de mi marido y me llevó a la comisaría de Bernal y me dejó ahí y se fue.   Yo me quedé ahí con mi hijo de 5 años y el equipaje que traía de Mendoza, me tuvieron horas y horas declarando y qué sabía lo que había pasado yo.  Por último eran la una de la mañana y les dije que me tenía que ir porque tenía mi hijo si comer, sin cambiarlo.
Me fui, serían las dos de la mañana cuando llegué a la casa de mi cuñado en Bernal porque yo no tenía las llaves porque cuando lo secuestraron se llevaron las llaves.   Mi cuñado me llevó a la cocina y me dijo que apenas aclare me vaya porque no quería compromiso.  Apenas aclaró el me llevó a mi casa, me dio la llave que él tenía para ventilar, le habíamos dejado porque nos íbamos afuera, abrió la puerta y se fue, así que él no vio lo que yo encontré en mi casa.
Encontré toda mi casa revuelta, cajones tirado por el piso, los roperos abiertos, sacaron todo lo que se podían robar, electrodomésticos, todo.
Nosotros pensamos que algo raro había pasado porque había como si hubiesen entrado un camión y habían roto una esquina del revoque de la pared, nos llamó la atención eso pero no le dimos crédito porque las rejas no estaban rotas.   Entramos a mi casa y encontré eso.
La última vez que lo vi al socio de mi marido fue ese día.  Después un compañero de mi marido que estaba en la cárcel, que cayó después pero pasó al poder ejecutivo, cuando salió lo primero que hizo fue venir con mi hijo a ver el taller.   Se quedó petrificado Trillo cuando lo vio, porque este muchacho trabajaba con mi marido en el otro taller pero también venía a este.
Cuando salió en libertad estaba el gobierno de Alfonsín, habían pasado muchos años, le preguntó que había hecho con las cosas de mi marido.   Pero después no lo vi más porque se fue a Bolivia, así que no se lo que pasó con ellos, lo que hablaron.
Como yo tenía que ir a laburar para mantener a mi familia no me quedaba mucho tiempo.  Porque mucha gente me dice porque no lo reclamaste antes, pero a mi lo material no me importaba, yo quería saber que había pasado con ellos y entre la lucha y el ir a laburar no tenía tiempo para ver que pasaba acá.
Yo creo que el tipo si hubiese sido como la gente, como mi marido que le dio laburo cuando se quedó sin trabajo, él tendría que haber hecho lo mismo, pero no lo hizo.
Con toda la desilusión que nos llevamos por como encontramos el local, yo creo que si lo recuperamos vamos a hacer algo para demostrarle a él que todavía la lucha de la gente sigue y que lo que hicieron los 30.000 desaparecidos lo vamos a continuar nosotros para demostrarle a esta mugre que se puede recuperarlo y hacer algo para la gente.

Compañero:

La sensación es algo así como lo que decía Tota.  Nos imaginamos una cosa cerrada, abandonada hace muchos años, que íbamos a encontrar basura, ratas, veníamos preparados para ni siquiera poder movernos porque nos imaginábamos que un taller con los años que estuvo cerrado no podía tener otra cosa.
Cuando entramos la verdad es que nos quedamos todos mirando, nos mirábamos entre nosotros sorprendidos, hubo como diez segundos de silencio eterno, porque nos mirábamos y mirábamos todo lo que había y no podíamos creerlo, porque veníamos pensando una cosa y nos encontramos con todo esto que hay acá adentro.
Después que nos miramos con caras medias cómplices, sonrisas de por medio para ir relajándonos un poco, todos mojados, agitados por la manera que habíamos entrado y el compañero Ulises rompe el hielo aplaudiendo.
Entramos más o menos veinte y pico de compañeros.
Después la especulación, este tipo que hijo de puta.  Porque empezás a relacionar la historia del compañero Guede, escuchas como cuenta Tota que son las cosas y decís que loco ¿no? Un tipo que recibió la mano de otro y termina haciendo lo que vemos acá, un lugar donde evidentemente se labura de la peor manera.   Un lugar que se crea con el esfuerzo de un compañero para sostener una lucha, porque era así, todo lo que se generaba en esos momentos era para eso, esto estaba para la lucha, para sostener la lucha de esos compañeros.    Un tipo que le da la mano a otro y termina clavándole un puñal por la espalda, un montón de conjeturas que uno puede sacar.  Desde el primer día que estamos acá no paramos de maquinar y especular un montón de cuestiones.
Ahí andan ellos afuera intimidando, la impunidad que hay.  Vamos a ver hasta que punto este gobierno que habla de los derechos humanos como termina esto, si juega a favor de todos estos traficantes o si juegan por la causa de nuestros compañeros.
Por parte de nosotros estamos acá en la lucha, seguimos resistiendo, no nos quedamos quietos, tenemos el apoyo de la gente.   Solo vinieron a quejarse dos, uno por el poste de la luz y otro porque le pagan para ver que pasa acá, pero después todos vinieron a decir que el barrio necesita un espacio para los pibes.

Tota:
Lo primero es armar talleres para que enseñen y aprendan.
Contar la historia.
Que se produzcan cosas, producir para mantener el lugar, sin fines de lucro que sirva para el lugar y para mantener a su familia.
Que todo el que quiera venir a dar una idea sepa que se va a recibir todo.

Compañero:

Acá vinieron los pibes a jugar afuera, si fuese algo tomado los padres les dirían no te metas.
El otro día estábamos acá con Ulises y pasaron dos pibes y uno rompió el cartel de Julio López y se escuchaba que se iban y el otro le dijo que haces boludo no vez que eso está ahí por Julio López, se escuchaba que lo cagaba a pedos.
Acá los pibes son muy buenos, los vecinos.  El otro día una vecina le decía a Tota yo lo conozco a Ulises de cuando era chiquito, tenía pelo largo.   Por parte de los vecinos hay una aceptación bárbara.

Tota:

Tenemos que rescatar a la gente que se interesa.  El primer día que estábamos acá vinieron unos pibes a preguntar si íbamos a enseñar guitarra porque quieren aprender.   Los cartelitos que habíamos puesto se los llevaban, uno pidió unos cuantos más para repartir en su barrio.  Todo era positivo.
Yo me desilusioné mucho pero después pensé que la gente nos va a dar una mano, los compañeros y la gente del barrio.
Yo me desilusioné por la mugre, nunca lo pintó este hijo de puta, tiene la pintura que puso mi marido.  Nada hizo este tipo, lucro mientras pudo y después lo abandonó.
Te digo que esas maderas de machimbre las compró mi marido para poner en la oficina.  Tenía todo servido y mirá como dejó.

Compañero:

También los que se portaron que frenaron para que no pase nada con la cana fue la gente de derechos humanos de acá de Quilmes.

Tota:

Cuando me dieron el premio en la municipalidad de Quilmes yo dije que quería recupera esto para hacer un centro social para el barrio, no para mi, cuando me preguntaron que proyecto teníamos las madres.   Entonces el tipo este se portó muy bien con nosotros.