Caso TBA - Haedo - Noviembre 2005 - Diálogo con María Roldan (esposa de Roberto Canteros)
Diálogo con María Roldan, pareja, esposa de Roberto Canteros, compañero preso político, detenido el 1 de noviembre de 2005 por los hechos sucedidos en la estación de trenes de Haedo – conurbano bonaerense.

Le “plantaron” un arma policial, que germinó con impunidad, con la complicidad de la empresa concesionaria TBA, el gobierno nacional y sus tentáculos policiales – judiciales.

Impunidad que lo lleva a Roberto a padecer en la “antesala del infierno” – penal de Ezeiza  - desde hace ya más de 1 año y 5 meses. Impunidad que llevó también a la cárcel a otras 6 personas que estuvieron detenidas durante 7 meses y cuya excarcelación se logró en el mes de mayo de 2006. Impunidad de hoy, que en esta causa tiene más de 80 procesados que están a la espera del juicio oral. Impunidad de hoy con la judicialización de la protesta y la criminalización de la pobreza.

Encuentro en la plaza de Morón. Palabras compartidas. Pasos, caminatas a seguir realizando, construyendo. Indignación en movimiento. Palabras de una mujer luchadora. Palabras de María.


Por Aníbal de Pañuelos en Rebeldía – Equipo de educación popular.



El 1 de noviembre de 2005, Roberto Canteros es privado de su libertad, ¿cómo era él?
Él siempre fue un buen padre, del trabajo a la casa. Nunca les hacía falta nada a los chicos. Siempre fue un buen padre, un buen padre.


¿Cómo viviste ese 1 de noviembre, día de su detención?
Muy mal, muy mal. La verdad que nunca me olvido de ese día porque fue un día tan feo, tan malo para mí. En ese momento no tenía tele, y vino mi vecina a decirme que a mi marido lo llevaban preso. En esos momentos no sabía a quién recurrir, qué hacer, empecé a llamar a todos los tíos, a comentarles lo sucedido. Yo pensé que lo habían detenido porque no tenía documentos, y dije bueno, más tarde, a la noche le dan la libertad y se viene. Esperé toda la noche y no vino, al otro día me levanto y tampoco había vuelto. Ese día, cerca de las 10 de la mañana viene un patrullero y me pregunta si él vivía ahí, si tenía 5 chicos. Yo les dije que sí, y me dijeron que estaba preso en Morón, que los mandaron a averiguar porque seguramente a la tarde le van a dar la libertad. Yo me confié, pensé que era verdad que a la tarde le iban a dar la libertad, y no… Otra vez lo esperé toda la noche, y no vino. Al otro día me levanto, ya era jueves, y me fui a la comisaría de Morón porque pensaba que él estaba ahí. Cuando llegué había muchísima gente, estaban trayendo a todos los detenidos a declarar. Y en el momento que me siento para esperar, mi nena de 7 años ve que lo bajan al padre esposado y tapado con una campera, todo como si fuese un chorro; y ella fue quien lo vio y le dijo: “papi”. Ese fue el peor día de mi vida que no me voy a olvidar nunca porque lo vio la nena, y ella hasta el día de hoy que no se olvida como llevaron a su padre.
Cuando terminó de declarar, me fui hacia la comisaría donde lo llevaban, en Ramos Mejía. Da la casualidad, que cuando llego a Ramos con la nena, primero llego yo y después llega él. Otra vez la nena lo vio bajar esposado. Fueron muchas cosas que pasamos… de ver al padre así en la comisaría, en el penal, mis hijos varones ver al padre ahí preso en el penal.

¿Cómo les impactó a tus tres hijas y dos hijos la ausencia del padre, el ver al padre en el penal?
Fueron muchas cosas. Ellos pasaron muchas cosas al no tener a su padre. Para los varones principalmente fue una ausencia muy grande la del padre, porque él todos los domingos los llevaba a la cancha. Fue fuerte para ellos encontrarse del día para la noche sin el padre para que los lleve a la cancha, ir a la cancha y ver a todos los amigos con sus papás y ellos no tener ahí al lado a su papá, debe ser para ellos un dolor muy grande. Pasó, por ejemplo el año pasado con la entrega de los trofeos, todos sus amigos estaban con los padres y ellos sin el papá, sí con el padrino pero no es lo mismo que el padre.
Y ahora, nuevamente la entrega de trofeos va a ser un dolor muy grande, ya que no está el papá. Son muchas las cosas que están sufriendo. A ellos les duele mucho, porque cuando jugaban, ganaban un partido, el padre estaba ahí gritando, festejando. Y ahora ellos al ganar un partido, por ejemplo como ayer que uno de los nenes salió campeón, cómo habrá extrañado a su padre en ese momento…
Y con las nenas pasa lo mismo, llegar de la escuela, que él no les vea las carpetas, el primer día de clases. Muchas cosas les pasan a ellas por sus mentes.

¿Tuvieron problemas de salud?
Sí, sí. Por ejemplo a la nena más chica le agarró una infección muy grande en la pierna, le avanzó la enfermedad y no la podía llevar al hospital, y ahora hace poco por suerte y gracias a dios se curó de la pierna. Si no se recuperaba, me dijo el doctor que la iban a internar porque tenía una infección muy grande. Por suerte, gracias a dios está bien ahora.

¿Cómo se modificó tu vida, luego de la detención de Roberto?
Llevar todo me cuesta muchísimo, hacer el rol de padre y madre me cuesta muchísimo. Con la nena de 14 años me costó muchísimo, ella al no tener al padre es como que maduró así de golpe, le dejé mucha soltura, y cuando me di cuenta no la pude frenar porque al faltar un hombre en la casa y al yo dejarla tanto tiempo sola es como que se me fue de las manos. Pero ahora, por suerte, parece como que recapacitó y salió adelante.

¿Te fortaleció haberte juntado, organizado colectivamente?
Sí, sí. De eso también doy gracias porque a través de todos ellos recibí mucha ayuda, gracias que la conocí a Mirta también. Si no estaría con toda esta gente, como me dice Roberto, gracias que está toda esta gente y sabemos que no estamos solos. Si yo estaría sola no iba a poder soportar tantas cosas.

¿Qué estas necesitando en estos momentos?
Mi deseo es terminar la cocinita, para poder tener un poco más de lugar, continuar y terminar mi casa, eso me gustaría. A veces la situación económica no lo permite, los materiales están tan caros que se me hace difícil.

Un mensaje que quieras dar.

Muchísimas gracias por toda la ayuda que le dan a él y a mí, y por todo lo que se preocupan por mis hijos, por mi familia. Muchas gracias.