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Documento de Posición elaborado durante el Seminario-Taller “Patagonia: Nuevos escenarios de conflicto por el control del territorio y construcción de resistencias”

Síntesis Política

Durante los días 21, 22 y 23 de septiembre del 2007, en la localidad de El Bolsón - Río Negro-, diversas organizaciones sociales, ecologistas, medios de comunicación y colectivos políticos de la Patagonia junto a organizaciones y comunidades del Pueblo Mapuche nos reunimos para intercambiar saberes y cosmovisiones, compartir las situaciones que vive cada cual en su lugar en relación a los conflictos territoriales y al saqueo y la apropiación de los bienes de la naturaleza; buscando entender las estrategias del capital para mercantilizar y dominar nuestras formas de vida, nuestras relaciones con la Naturaleza y nuestros territorios,  y construir entre todas y todos un mapa de conflictos y resistencias en la región patagónica.


El mapa cartografiado fue el resultado de un proceso colectivo de revisión y puesta en común de los saberes y de situaciones conflictivas de diversas comunidades y localidades de la región. El primer día estuvo dedicado a construir una mirada común desde lo territorial para analizar la lógica de las industrias extractivas presentes y mapear los conflictos locales, tanto los actuales como los de larga data. El segundo día el mapa fue trazado partiendo de esa mirada para visualizar amenazas futuras desde una dimensión global y latinoamericana.


Dicha construcción giró en torno a entender estos conflictos teniendo en cuenta el reconocimiento del territorio como espacio en disputa y a producir una mirada que abarque la complejidad de situaciones presentes, buscando una mirada holística y tratando de evitar la fragmentación y parcialización de las problemáticas y luchas, por lo que fue fundamental el aporte que cada organización y comunidad, la puesta en común y los debates que se generaron.


Las problemáticas y conflictos que trabajamos fueron: la concepción del territorio desde la cosmovisión mapuche, y la deuda histórica del reconocimiento del territorio patagónico como territorio mapuche a partir de la construcción de las fronteras del Estado Nación en la Patagonia, realizando un recorrido histórico-jurídico en torno a la tenencia y ocupación estatal de tierras como determinantes de la actual situación de conflictividad; la instalación y presencia geográfica de la industria hidrocarburífera y las consecuencias y desastres ambientales vividos y sufridos por las comunidades donde se ubican las grandes petroleras, a la vez que analizamos las zonas potenciales de expansión de explotaciones; la actual presencia de la industria forestal y el impacto que tiene el monocultivo de pinos en la región; el problema de la biopiratería, el patentamiento de la biodiversidad, la pérdida y privatización de ésta como consecuencia del accionar de los laboratorios y empresas de bioprospección en asociación con las ONG’s financiadas por corporaciones multinacionales y/o por países del Norte; además, se mapearon los proyectos mineros, la conexión de esta industria con la instalación de represas que han de proveer energía para que se lleven a cabo y los desastres ecológicos sociales que causan y producirán si se concretan.


A partir de esto, se abordó la construcción de la hegemonía mundial y las políticas globales en relación con las fuerzas de la naturaleza, desde una mirada latinoamericana, donde el territorio patagónico se convierte en una región más sobre la que avanzan los mega proyectos en manos de las corporaciones multinacionales. Se visualizó la militarización a que se ve sometida la Patagonia como el resto de las regiones ricas en bienes de la naturaleza, a través de la presencia de fuerzas de seguridad, nuevas legislaciones represivas (la Ley Antiterrorista y de financiamiento del terrorismo), ejercicios militares conjuntos, instalación de bases militares y la militarización de la propia vida cotidiana.  


Luego se analizó el rol del IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana) como eje estructural del modelo del saqueo, cuyas rutas, puertos, ductos y fuentes energéticas (financiadas por el Estado, la CAF y el BID) vienen a consolidar las vías de acceso y escurrimiento de mercancías al servicio de las corporaciones. El objetivo es integrar un circuito de mercantilización de los bienes de la naturaleza de América Latina, para sostener el consumo de los grandes conglomerados urbanos e industriales en los países de “primer mundo”. A la vez que requiere consolidar sistemas internacionales de control y seguridad frente al posible conflicto social, mediante la implementación de la mencionada Ley Antiterrorista, la militarización de las fronteras y de la vida cotidiana. Esto nos permitió entender el marco de avance de las industrias extractivas y el vínculo entre sí a partir de las necesidades de infraestructura para llevar adelante los proyectos.


Por lo tanto, se mapearon los avances de nuevos proyectos, por ejemplo, la expansión de la frontera agrícola y la creación del mercado de exportación de agrocombustibles que, promovidos como falsa respuesta al cambio climático por el agronegocio y las corporaciones petroleras y biotecnológicas y los Estados del Norte, se expresa en la Patagonia con la implementación de monocultivos de soja y colza bajo riego para agrocombustibles sobre el valle de Río Negro, implicando la introducción de transgénicos, desertificación, contaminación con agrotóxicos y destrucción de los sistemas de cultivo tradicionales de la zona, además de la utilización indiscriminada de recursos hídricos.


En esa misma línea identificamos la expansión de la industria forestal, que implica la transformación de bosques y ecosistemas naturales en monocultivos, la introducción inminente de árboles genéticamente modificados para agrocombustible de 2da generación y rápido crecimiento para venta de “bonos verdes”, que además, viene de la mano de la instalación plantas papeleras contaminantes para procesamiento de la celulosa. Visualizamos además que la industria forestal desde hace décadas constituye en el lado chileno de la Patagonia el principal vector de conflictos por el territorio de comunidades mapuche y la criminalización e identificación como terroristas de los luchadores sociales, y se introdujo en la Patagonia argentina como una nueva forma de apropiación y extensión de los grandes latifundios -como en el caso de Benetton- mediante las grandes plantaciones de pino con subsidios del estado nacional y provincial, sirviendo como la materia prima para la futura instalación de las pasteras.


Además, se ubicaron los proyectos de instalación de minas a cielo abierto en la región, los desastres ecológicos y sociales que provocan a causa de, entre otros contaminantes, la utilización de cianuro, las explosiones, la destrucción de la biodiversidad y el desplazamiento de los habitantes. Por otro lado, la construcción de las minas requiere de la instalación de represas que han de proveer energía para que se lleven a cabo. Este es el caso de el proyecto “El Portón” que pretende represar el Río Puelo, creando un lago artificial para poder generar la energía que supuestamente soluciona la “crisis energética” del lado chileno, y el proyecto “La Elena” que hará lo mismo sobre el río Carrenleufú. Esto producirá, entre otras cosas, nuevamente el desplazamiento de habitantes de la zona, la inundación de grandes extensiones de bosque nativo y de todas las especies que allí habitan, a la vez que inestabilidad geológica.


También  quedó planteada la estrategia de las corporaciones y los gobiernos de establecer políticas de  moratorias falsas y “zoneamientos” para la explotación minera (y otras industrias) como forma de garantizar la continuidad  del saqueo y la contaminación, estableciendo zonas de “sacrificio” y zonas “protegidas”.


Éste análisis colectivo y puesta en común estuvo enriquecido y profundizado por el relato de las organizaciones y comunidades que llevan adelante una lucha cotidiana y que sufren las consecuencias en el lugar que habitan. Las comunidades mapuche compartieron varias experiencias de recuperación de territorio y de identidad, lo cual nos permitió profundizar en la dimensión cultural del conflicto resultado del saqueo producido por la penetración de una cultura occidental dominante, urbanista y consumista, en contraposición con la necesidad de recuperación de la cultura mapuche y de construcción de un relato y forma de vida propios.


Posicionamiento


Lo que hemos trabajado colectivamente nos permitió visualizar y cartografiar el escenario de conflictos por el control de nuestro territorio, las estrategias de avance del capitalismo sobre la Naturaleza, nuestras formas de vida y nuestra relación con ésta. Los proyectos promovidos por las diferentes industrias extractivas significan el saqueo de la Naturaleza y de nuestra cultura, no sólo por la mercantilización de los bienes naturales, sino además y sobre todo, por el ejercicio de la violencia que se está llevando a cabo sobre la naturaleza y las comunidades.


Nos referimos a la construcción de represas, que modifican las cuencas hídricas dejando a poblaciones bajo el agua o privándolas de ella; a la destrucción de las montañas, con minería química que requiere millones de litros de agua para transportar los minerales; a la deforestación del bosque nativo a cambio de monocultivos forestales que provocan desertificación e inhiben el crecimiento de otras especies; a la contaminación ambiental hecha por las petroleras que afecta a las comunidades que habitan en las cercanías…. Todas formas de explotación de la Naturaleza que exigen la utilización indiscriminada de fuentes de agua, que es un bien común, y que, en este marco, se encuentran amenazadas por la privatización de los cursos de agua como reservas de agua potable a utilizarse en el futuro.


De modo que, esta  violencia contra la naturaleza implica necesariamente la violencia sufrida por las comunidades y poblaciones que han convivido en y con la misma; violencia incrementada a través del hostigamiento policial, el procesamiento jurídico, la criminalización, la indiferencia de los medios de comunicación y de algunos sectores sociales, la negación de la cultura y de la posibilidad de decidir para qué y cómo queremos habitar nuestro territorio.


Por lo tanto, la consolidación del modelo de saqueo sólo deja en nuestros territorios una imagen desoladora de lo que será esta región, al igual que el resto del país, si no decimos BASTA. NO QUEREMOS SER PARTE NI CÓMPLICES DE ESTE PROCESO. SÍ nos reunimos, debatimos, reflexionamos y construimos colectivamente una mirada a partir de las prácticas que cada organización lleva adelante en sus comunidades. SÍ queremos nuestros territorios libres de industrias extractivas, de contaminantes, de cultura basura y consumista. Reivindicamos nuestro derecho colectivo al territorio, a la diversidad cultural, a un ambiente sano, a la soberanía alimentaria.


El último día debatimos colectivamente y fuimos produciendo el presente documento en el que sintetizamos lo trabajado durante el encuentro, a riesgo de perder la riqueza de las discusiones llevadas a cabo y de todas aquellas que quedaron formuladas. Finalmente, señalamos que:


- Repudiamos la Ley Antiterrorista recientemente aprobada, ya que implica la legalización y legitimación de un sistema que criminaliza la protesta y lucha social, impone el disciplinamiento social y nos somete a los intereses de las corporaciones y empresas nacionales e internacionales, que destruye nuestras vidas y la naturaleza.


- Nos pronunciamos en contra del saqueo y la contaminación en cualquiera de sus formas: industria hidrocarburífera, minera, agroindustrial, hidroeléctrica, e incluso cultural, que implican el despojo de nuestros territorios y bienes comunes, y un genocidio ambiental y cultural.


- Rechazamos los mega proyectos hidroeléctricos que afectarán a las comunidades y territorios de ambos lados de la cordillera, y confirmamos nuestro compromiso en la lucha contra el proyecto “La Elena” a realizarse sobre la cuenca del Río Carrenleufú en la zona de Corcovado (Chubut) y contra el proyecto “El Portón” a realizarse en la zona de Llanada Grande (Chile) en la cuenca binacional del Río Puelo, ambos proyectos de un impacto social, ambiental y cultural incalculable, que dejarán bajo agua a comunidades mapuche y campesinas.


- Rechazamos la implementación del modelo de los agrocombustibles y los negocios “verdes” que implican la expansión de monocultivos industriales, la introducción de transgénicos, la contaminación con agrotóxicos y la destrucción de ecosistemas naturales. Estás NO son alternativas válidas al cambio climático.


- Manifestamos una radical crítica y desconfianza a las nuevas políticas de Parques y Áreas Protegidas financiados por empresas y capitales privados, tales como Repsol YPF, Monsanto, etc, y las políticas que plantean la “conservación libre de ocupantes” de las áreas naturales, argumentando que la intervención humana es nociva para la naturaleza, al mismo tiempo que permiten que éstas áreas – y su riqueza en biodiversidad, minerales y agua - se conviertan en patrimonio de capitales privados. Estas políticas son la contra cara necesaria al avance del capital sobre el territorio en la forma de industrias extractivas: por un lado saquean los bienes naturales y por el otro, se garantizan el acceso y control sobre la biodiversidad y futuras reservas de agua, y privatizan el acceso a lugares hermosos y únicos en el mundo, que han sido históricamente preservados por sus habitantes originarios.

- Nos pronunciamos en contra de la construcción y puesta en funcionamiento de los proyectos del IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana), que significa la puesta en práctica de la infraestructura necesaria para  integrar las empresas y corporaciones nacionales y trasnacionales, y lograr la rapidez y la disminución de costos de salida de los bienes de la naturaleza a los mercados internacionales.

- Responsabilizamos al Estado Nacional, a los gobiernos locales y nacionales, por la histórica entrega de nuestros territorios, contribuyendo a la destrucción y saqueo cultural, ecológico y social.


- Responsabilizamos a aquellas ONG’s financiadas por corporaciones multinacionales y nacionales que participan a través del “maquillaje verde” en el saqueo de nuestros territorios, tales como Fundación Patagónica, Cruzada Patagónica, Fundación Avina, Mines, etc. Consideramos necesario empezar a nombrar a aquellas organizaciones que forman parte directa o indirectamente, por omisión o ideologización, de la consolidación del modelo del saqueo y la contaminación.


Concluimos que los conflictos producidos por la resistencia y rebelión ante la instalación de las diferentes industrias extractivas están relacionados entre sí ya que TENEMOS COMO LUCHA COMÚN  LA DEFENSA DE NUESTROS TERRITORIOS Y DE LA VIDA. Por lo que nos pronunciamos en incondicional apoyo a las comunidades mapuche de Picun Leufú, Pillán Mahuiza, Santa Rosa - Leleque, Tacul, en su defensa y recuperación de territorios.


Organizadores:
 

Observatorio Latinoamericano de Geopolítica

CEPPAS (Centro de Políticas Públicas al Socialismo


Equipo de Educación Popular “Pañuelos en Rebeldía”


Centro de Investigación y Formación de Movimientos Sociales Latinoamericanos


FM Alas


Organizaciones convocantes :


RENACE (Red Nacional Ecologista)


UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas)


Asamblea Comarcal contra el Saqueo y la Contaminación


Movimiento de Mujeres Agrarias en Lucha de General Roca


Comunidad Mapuche Lonko Purrán


Comunidad Mapuche Pillán Mahuiza


Centro de Educación Popular Antonio Alac

 
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