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Loncopué y Campana Mahuida le dicen NO a la megaminería Imprimir E-Mail
Entrevistas a integrantes de AVAL, AVACAM y Comunidad Mapuche Mellao Morales
Loncopué, Neuquén

Ramón López, Comunidad Mellao Morales

Soy nacido y criado en esta comunidad, que desde hace muchos años vive según su forma de vida. Son crianceros, chacareros, tienen su propia cultura, su propia religión. Todavía se hacen las ceremonias. No dependemos del municipio, elegimos nuestras autoridades.

-¿Hace cuánto que está conformada la comunidad?


Debe hacer más de 100 años. Mi papá falleció a los 70 años y desde chico participaba en rogativas. Mi mamá tiene 90 años.


-¿Cuántas familias forman la comunidad?


Somos casi 200 familias.


-¿Cómo es la forma de vida en la comunidad? ¿Cómo fue siempre y qué cambios hubo?


Antes era muy familiar la vida. El que cosechaba, ayudaba a otros. Lo que se fue dejando de lado es el producir, realizar la siembra, pero los crianceros todavía existen. Todavía se sigue haciendo la señalada. Lo que cambió mucho es la tierra, porque el agua se está secando, el río tiene menos agua. Las huertas se abastecen con la vertiente.


-¿A qué atribuís la pérdida de distintas formas culturales que tenían y hoy ya no están?


Es la formación política que ha penetrado, han cambiado las formas de vida. Pero estamos mal porque no tenemos una fuente de trabajo rentable para todos. Si no creamos cosas que sean para el futuro de nuestros hijos, estamos en una forma mala de vida. Antes, el hombre que sembraba trigo, cosechaba para hacer el pan y se intercambiaba por otras cosas. Ahora todo es plata, pero sino tenés trabajo ¿dónde vas a conseguir la plata? Es mucho más complicada la vida. Para mí ha cambiado para mal. Hay gente mayor que quiere trabajar la tierra, pero no hay apoyo de gente que tenga fuerza para darle una mano. Yo trabajé en fábricas hasta que decidí trabajar por mis propios medios, me dedico a las artesanías y la materia prima, madera, soga, la tengo acá, en la comunidad. No tengo que ir a comprar para generar mi trabajo.

Se está perdiendo la artesanía en telar, porque prefieren comprarla antes que hacerla. No le dan mucha importancia a la gente mayor que hacía artesanía en telar, no hay un lugar donde puedan enseñar lo que saben y así se va perdiendo esa cultura, que fue una fuente de vida para nosotros durante muchos años. Y se puede seguir viviendo con eso porque es rentable.


-¿Qué rol ha cumplido la escuela en relación a la cultura mapuche?


Antes la escuela era una familia más. El director era muy familiero y la cocina era muy diferente. La educación de antes era muy estricta. Había una escuela de adultos, en la que los mismos docentes enseñaban a la gente mayor para que aprendiera a escribir. Ahora los docentes vienen, cumplen horario y se van. Sin embargo, hay docentes que siguen teniendo relación con las familias y eso es bueno. Hay un maestro mapuche y eso hace que se enseñe la lengua y que explique cómo era la vida de antes, cómo era la cultura mapuche. La gente misma pidió aprender mapuche para ver la manera de vida.

En esta comunidad se mantiene bastante la cultura y tiene las autoridades mapuches. Se decide en asamblea. Lo que se ha perdido un poco es la comunicación entre mapuches y vecinos.


-Las casas ¿las construyen ustedes?


Está casa fue construida, en el año 62 o 63, para ser un albergue para la gente que estaba en el campo. Se construyeron 12 casas. Eran para la gente que estaba muy lejos, para que trajeran sus hijos a la escuela. Algunas de las casas las hizo la provincia, algunas la nación. La comisión de la comunidad va solicitando las casas a la provincia y a la nación. En el campo, la gente se sigue haciendo sus propias viviendas.

-¿Cómo afectan los planes del estado a la comunidad?


La ha afectado mucho, porque ahora la gente tiene el plan y antes tenía una huerta. Con los planes todo se derrumbó porque saben que tiene esos $150 y con eso van a comprar. La gente prefiere no trabajar. Hay ingenieros agrónomos que podrían venir a capacitarnos pero no tienen movilidad. La ayuda social a veces no ayuda. En la comunidad se está perdiendo la voluntad par trabajar la tierra. A veces no se puede producir por el tema del agua.


-Están viviendo desde hace un tiempo una posibilidad de que se instale una empresa minera. ¿Cómo vive la comunidad la posibilidad de que ese proyecto se lleve adelante?


La comunidad está muy inquieta por ese tema. Ese proyecto está desde hace bastante tiempo, pero como la gente no se informa bien, falta comunicación y gente que se dedique a informar sobre esto, se dejó entrar a la gente minera para ver dónde estaban los minerales. En la década del 80, ningún miembro de la comunidad fue informado sobre qué se iba a hacer. Al no tener información, a la gente le cuesta defender su tierra. Pasaron por arriba de la comunidad, no nos respetaron nunca. No tuvimos un buen asesoramiento para decidir qué queremos hacer, si nos conviene o no. Ahora vinieron con el proyecto hecho pero no había habido un diálogo con la comunidad. En ningún momento la empresa ni los funcionarios vinieron a hablar con la comunidad. Siempre fue algo oculto. Nosotros fuimos informando a la gente, fuimos a las reuniones. Vinieron con un proyecto de huerta comunitaria y todos los que estaban interesados tenían que formarla con personería jurídica, y en un artículo del estatuto decía que tenía que tener buen diálogo con la empresa extranjera y con la provincia. Yo planteé para qué teníamos que firmar ese artículo si lo que nosotros queremos es asociarnos para sembrar. Así querían engañarnos, porque al firmar eso los autorizábamos a que hicieran lo que quisieran. Eso fue hace dos años atrás. La intención era meterse en la comunidad sin un acuerdo con nosotros. Nunca explicaron a la gente que el pozo que iban a hacer es de 10 kilómetros y de 200 metros de profundidad. El lugar del proyecto está a 5 km. Si se hace, acá no queda nadie por la contaminación que traería.


-¿Cómo fue el proceso del cateo?


Hicieron un pozo para poner un caño. Eso fue en el 88, 89. Entraron diciéndole una cosa por otra al lonko que había antes. La gente lo tomaba como si fuera un buen trabajo pero cuando se empezó a informar se supo que la cosa no era así. Siempre vinieron con mentiras, no informando la verdad. El mismo gobierno de Zapala venía con la mentira. Ahora la comunidad se ha informado y capacitado más. El lonko anterior no quiso firmar el permiso para que entraran a trabajar. Cuando la gente vio que querían obligarlo al lonko a firmar, la comunidad hizo una reunión y se cambió la comisión y entró la que está actualmente. El pueblo de Loncopué nos apoyó y nos enseñaron cómo era el tema de la explotación minera. La gente de la radio también nos ayudó mucho, informándonos y eso les trajo muchos problemas. Cuando la radio empezó a informar, la empezaron a atacar.


-¿Ustedes sufrieron agresiones?


Hemos tenido atropellos de gente que quería entrar, que ofrecía plata. También ofrecieron ayuda para la escuela. En realidad, no venían a atropellar, venían con calma. Esta comunidad es muy tranquila pero también va al frente. Cuando hacíamos el corte informativo, había gente a la que había que frenar, había que tratar de que se calmara. Nosotros siempre respetamos a los demás, pero queremos respeto. Pero la gente que hace política nos ha faltado el respeto.

A mucha gente le dije que tenemos que defender esto porque es nuestro. Yo me crié acá y jamás fui a golpearle la puerta al intendente para pedirle un trabajo. No nos pueden venir a decir lo que tenemos que hacer, ni que aceptemos un proyecto que nos va a llevar a la ruina. Si se explota la tierra y después no se la puede usar para sembrar, para criar animales, ¿adónde está el beneficio? Además, ¿adónde nos van a llevar? ¿al pueblo? ¿para qué? Si el pueblo ya no da. Acá vivimos bien, con tranquilidad, no tenemos cerraduras ni alambres. Y tampoco molestamos a nadie, vivimos por nuestros propios medios.

-A partir de esta lucha contra el proyecto minero empezaron a articular con gente del pueblo, se constituyó una asamblea. Contanos un poco ese proceso.


Tuvieron un lugar importante el padre José María, Viviana Vaca, Norberto Guerrero que trabaja en la radio, y después se fue juntando más gente. Se hicieron tres marchas, dos en Loncopué y una en Neuquén, para que no entre en nuestra comunidad la minería. Y sigue la lucha para que no nos contaminen nuestra tierra, nuestra agua, y que nos dejen vivir en paz. No nos beneficia el proyecto porque ¿quién va a trabajar en la minería si no se entiende lo que es la minería? La comunidad nunca había ido a una marcha y participó mucha gente; hicieron banderas, panfletos.

Estamos tranquilos porque tenemos nuestro derecho y hay leyes que nos respaldan. Si no los autorizamos, no van a entrar.

Cuando empezó este problema, el primero que hizo un plebiscito fue el cacique. Reunió a la comunidad en la escuela y nos hizo votar para ver quién estaba de acuerdo con la minería y quién no. De 80 personas que había, uno solo votó a favor de la minería. El lonko pidió la opinión a la comunidad sin ponernos un revólver en la cabeza. Con ese respaldo fuimos a defender nuestros derechos. La gente ahora está alerta. Uno pelea con más fuerza cuando no está solo. Ahora estamos viendo de poner una radio en la comunidad.


-¿Podés contarnos un poco sobre las enseñanzas de tus padres en relación a la naturaleza? Y ¿qué significaría la minería en la montaña?


La educación que me dio mi padre en relación a la naturaleza es de respeto hacia nuestra tierra. Mi madre siempre me decía que el aire, el agua, el sol, el río, son seres vivos.

La minería sería el desastre más grande que podría ocurrir en la comunidad. Hace 65 años ya explotaron la minería pero a pico y pala. Por eso perdimos vertientes, arroyos, mallines. Había un mallín de dos hectáreas cuadradas donde había pasturas para las vacas y los caballos y desapareció. Es un desierto. Ahora, con la explotación que quieren hacer, desaparecemos todos. El agua que consumimos acá es sacada de una vertiente. Si explotan la mina, nos van a exterminar, a borrar de esta tierra. Después de tantos años de vivir acá, no se nos respetan nuestros derechos. No nos hacen falta papeles; mi propia madre está viva y vive acá desde siempre. Quieren pasar por arriba de nuestra forma de vida, de nuestras costumbres. Nosotros tenemos nuestra propia religión, nuestra propia educación, nuestra propia cultura. No sólo quieren venir a explotar la tierra, quieren sacarnos toda nuestra cultura. Quieren pasar por arriba de todo eso para generar plata. Ellos tienen derechos porque están a cargo de una provincia, de un municipio. Y como nosotros no estamos ahí, no tenemos derecho. Lo peor que podría pasar es que entre la minería. Creo que no lo van a lograr porque estamos peleando con toda la fuerza, hasta las últimas consecuencias. Yo estoy peleando por mis hijos, porque ¿qué les dejaría a mis hijos? ¿Adónde van a ir? Si van al pueblo, te dan mil vueltas para darte un terreno para hacer una casa.

A veces una se alegra por los medios de comunicación, porque podemos ir a reclamar. Antes, para denunciar lo que está pasando acá teníamos que ir al diario Río Negro. Tenías que pagar y por eso no te daban opción para denunciar. La comunidad no salía a reclamar porque no había medios.

Las injusticias viene pasando hace rato, ahora por el tema de la mina, pero siempre hubo problemas por la tierra, ya que los tipos de estancia te cierran los campos sin autorización. Cuando íbamos a denunciar, aceptaban la denuncia si les convenía a ellos, sino la guardaban en un cajón. La minería no va a dejar otra cosa que ir a golpearle la puerta al municipio.



Norberto Guerrero, FM Arcoiris


El nombre de la radio responde al pluralismo de ideas que necesitábamos en la localidad. Estuve trabajando un tiempo prolongado en la radio municipal y en el momento de abrir el micrófono empecé a tener algunos inconvenientes con el intendente de entonces, que me decía que la radio no era para eso, que había otros órganos u otras dependencias dentro del estado municipal que se tenían que encargar de esa situación. Eso me llevó a empezar a ver que era necesaria otra voz y es así que, con un amigo, empezamos a ver la posibilidad de poner una radio. Era medio alocado en esos momentos porque se necesitaba mucho dinero, aunque cierta parte teníamos para arrancar con la radio. El primero de octubre de 1989, creo que este es el año, surge la radio. Teníamos que ver qué nombre le poníamos y dimos participación a la misma gente. Surgió el nombre de Arcoiris, porque la idea era que dentro del arcoiris estuvieran todos los colores. Siempre pregonamos por la libertad de expresión y por la participación de toda la comunidad. El logo de la radio se eligió también en un concurso en el que entregamos un premio. Empezamos a trabajar. Fuimos la primera radio privada de la localidad, la primera radio estéreo con todo lo que significaba la tecnología. Empezamos a hacer maratones. La primera maratón que hicimos fue en época del cólera y juntamos varios litros de lavandina que entregamos a las autoridades municipales y a la gente que estaba en educación en aquel momento. No sabemos si en definitiva llegó a destino, pero estuvimos 72 horas ininterrumpidas saliendo al aire. Fuimos la primera radio con móvil, que trasmitió partidos de futbol dentro y fuera de la localidad. La radio fue ganándose su lugar, no solamente con esto, sino que también implementamos un programa que se llama Malas Compañías, que queremos empezar a hacerlo otra vez en mayo, cuando inauguremos el edificio propio. Ahora estamos en un lugar prestado, cedido por mi padre. Malas Compañías es un programa donde la gente va a tocar la guitarra, el acordeón, la flauta. Sabemos que arranca a las 8 de la noche pero no sabemos a qué hora termina.

Hemos hecho bailes en beneficio de los vecinos, de instituciones. Se hace con la colaboración de la gente de la localidad. También viene gente de la zona rural. La radio da la posibilidad de que la gente se siga expresando, que pueda explicar con sus propias palabras lo que le estaba pasando en la cuestión social. La gente empezó a entender que realmente era necesaria otra voz. A veces, por involucrarnos demasiado, empezamos a sufrir amenazas. A mí me dieron vuelta el auto frente a mi casa en el año 2000 y nos desmantelaron la radio en el 2003. Con mucho esfuerzo volvimos a comprar los equipos y volvimos a poner la radio en funcionamiento.

En el año 2008, cuando empieza a instalarse el tema minero en Loncopué, participé en una o dos reuniones de los vecinos autoconvocados, interiorizándome de lo que significaban este tipo de emprendimientos a cielo abierto. Cuando empieza Emprendimientos Mineros S.A. ya participé más activamente en las reuniones de los vecinos autoconvocados; simplemente iba a escuchar.

Cuando fue el segundo llamado a audiencia por el tema minero en Loncopué, ocurre el primer atentado en la radio, que fue el 1º de abril de 2009. Ese día estábamos transmitiendo en vivo desde el gimnasio municipal y el día anterior habíamos cubierto toda la marcha en vivo y en directo. Yo estaba haciendo móvil y pensamos que era la interferencia del celular que hacía que la onda de la radio no se escuchara bien. No le di demasiada importancia. Cuando llego al estudio de la radio veo que había pasado algo. Los días siguientes había mucho viento y no pude subir al cerro donde está la antena de la radio. Pude hacerlo el día 4 y ahí verifico que nos habían roto dos antenas y le habían dado al cable coaxial justo en la mitad con algo que no puedo asegurar que fuera un arma de fuego. En esa oportunidad no se llegaron a quemar los equipos. Sacamos la potencia mayor y dejamos funcionando una potencia más chica. Seguimos funcionando y el 13 de junio se desploma imprevistamente la torre de la radio municipal a las 3 y media de la tarde. Nuevamente nos habían afectado las antenas. Pusimos una antena parabólica con la que estamos funcionando actualmente.

Llegamos a diciembre y los vecinos autoconvocados veníamos festejando porque el máximo órgano que imparte justicia en la provincia de Neuquén, el Tribunal Superior de Justicia, había dictado una medida de no innovar y congelar todo proceso administrativo de este proyecto minero.

A su vez, se anunció la visita del gobernador para hacer un cierre de fin de año en Loncopué, que iba a ser el 17 de diciembre. El 14 se presenta en mi lugar de trabajo, un capataz de una de las estancias de Nuno Sapag, hermano del gobernador. Vino a decirme que tenía 24 hs. para retirar la torre del predio porque no tenía permiso para estar ahí arriba. Yo le dije que tenía autorización y que le dijera a Carlos Nuno Sapag que me notificara mediante nota o carta documento. El día 16 veo que anda rondando una camioneta de la empresa minera Ámbar, también propiedad de Carlos Nuno Sapag. Pasó cuatro o cinco veces por enfrente de mi lugar de trabajo y a las 17.50 hs. exacta se corta la transmisión de la radio. Pensamos que teníamos un problema eléctrico porque es normal que se corte la luz en algunos sectores. En el estudio todo estaba funcionando bien y cuando subimos a la planta trasmisora verificamos que nos habían robado, habían cortaron 30 metros del cable de alimentación de energía eléctrica y la térmica. Quisieron cortar el cable coaxil y no pudieron. Teníamos dos opciones: reemplazábamos los 30 metros y poníamos a funcionar la radio inmediatamente o no hacíamos nada. Decidimos no hacer nada porque si lo habían hecho a plena luz del día, lo más probable era que durante la noche intentarán entrar a la cabina donde están los equipos y nos robaran todo. Bajamos la antena parabólica y los equipos y pusimos a funcionar la radio en el estudio. En ese momento me notificaba el oficial que estaba interviniendo en la causa que el apoderado legal de la estancia La Nueva Aurora de Carlos Nuno Sapag, de apellido Arriagada, había hecho una exposición y que yo me tenía que notificar. Me notificaron como el día 20 de diciembre. En la exposición nos emplazaban a mí, como titular de la radio, y al EPEN (Ente Provincial de Energía del Neuquén), a que en 48 hs. yo tenía que sacar todo y el EPEN tenía que cortarme la luz. Con el Dr. Cristian Hendrickse se elaboró una nota y se respondió a la carta documento que habíamos recibido del EPEN y también se respondió, mediante una nota, al apoderado legal de la estancia La Nueva Aurora. Esto no pasó a mayores y volvemos a colocar los equipos, unos días antes de navidad, para funcionar con la potencia plena en la zona alta y llegar a la zona rural.

El día 9 de enero estuvo el programa de AVAL (Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Loncopué) a las 11 de la mañana y se extendieron más allá del horario habitual. A las 5 de la tarde otra vez me avisan que la radio no estaba saliendo al aire. Fui hasta la planta trasmisora, cuando ingreso al predio que está cerrado por la municipalidad, -a pesar de que teníamos una autorización del año 98 emanada del Concejo Deliberante y avalada por el intendente de entonces-, veo que habían ingresado al predio y nos habían cortado el cable coaxial con una sierra para cortar metales. Nos sacaron la térmica nuevamente y dos o tres metros del cable de alimentación eléctrica. Mientras llegaba la policía, recorrí el perímetro del tanque y veo que en la zona norte del lugar donde está emplazada la antena, a unos 10 metros del cerco perimetral donde está la planta potabilizadora de agua, había habido una camioneta y más de dos personas. El cable había sido arrastrado y lo habían subido a la camioneta. Es un lugar donde hay un canal a cielo abierto que viene por el campo de Nuno Sapag. Habían ingresado como a unos cinco km. por una tranquera. Vimos que no sólo había habido un vehículo sino otro más que estaba a mitad de camino esperando la camioneta. Luego de que ésta pasó, el otro vehículo con ruedas duales pasó atrás, para tapar las huellas. Los dos vehículos habían ingresado por la tranquera y salido por allí en dirección hacia el pueblo. Hicimos la denuncia, nuevamente interviene la policía con otro oficial, que trabajaba con cautela, recolectando datos importantes, por ejemplo sacando fotos de las huellas del vehículo. El oficial que interviene en la causa pidió que no moviéramos los equipos y después los mandaron a Buenos Aires, porque ellos tenían que constatar, por un pedido de la fiscal de Zapala, que la radio no estaba irradiando potencia. Vinieron peritos en comunicación a constatar los metros de cable que se habían llevado, cómo los habían cortado y por dónde habían ingresado. Todo esto está a la guarda de la municipalidad de Loncopué.

Lo último es que el 21 de enero, el Concejo Deliberante, en una sesión extraordinaria, sancionó la ordenanza 914 que deroga la ordenanza 313, que nos autorizaba a nosotros a estar allí. Evidentemente lo más importante para este gobierno municipal, con la presión del hermano del gobernador, es la torre de la radio. Y eso nos está impidiendo a nosotros, no solamente llegar a la zona rural, sino cubrir la zona urbana porque hay lugares en los que no se escucha bien la radio. De la ordenanza me notificaron mediante correo argentino, no lo hicieron como tenían que hacerlo. Le pedí a uno de los concejales de la oposición si me podía dar copia del acta de las sesiones del día que se sancionó la ordenanza y, para sorpresa, me dice que la ordenanza del 21 de enero recién la van a firmar el 1 de marzo. La urgencia era derogar la ordenanza, de hecho la derogaron y ni ellos saben lo que el secretario escribió en el libro de actas. Este es el manejo administrativo que tiene este municipio y se ha manejado durante todo este tiempo con presiones, no sólo desde el municipio local hacia los vecinos de la comunidad, sino las del gobierno provincial al ejecutivo local, y a su vez el ejecutivo hacia los que participan de la asamblea de vecinos autoconvocados de Loncopué, de Campana Mahuida, etc.

Lo que hacemos en la radio sabemos que molesta, porque no soy yo el que habla, son los vecinos. Esto nos demuestra que estamos en el camino de la verdad y la verdad la tiene el pueblo, no la tiene ni el gobierno ni los que dicen ser profesionales en materia de la explotación de una mina de estas características.


-¿Qué rol cumplió la radio en la lucha?


Fue sumamente importante. Yo me imagino que si no hubiese estado, supongo que nada de esto habría ocurrido, pero el rol más importante lo tuvo la gente. La participación del poblador de Loncopué fue lo más importante. En ese sentido, mucho tuvo que ver la asamblea de vecinos que fue muy clara en ese aspecto. Yo, por ejemplo, a veces no creía todo lo que se comentaba y eso me llevó a empezar a informarme, a averiguar qué es lo que pasaba en otros lugares con minas de estas características, a tener contacto con profesionales y con gente de otros lugares.

El medio de comunicación simplemente es el espacio y el interlocutor. Lo más importante es que la gente se apropió de la radio. Quienes participan en la asamblea se dieron cuenta que la palabra tiene un rol fundamental en la información, la educación y la comunicación.


-¿Cómo respondían las asambleas y la comunidad mapuche en relación a los distintos atentados que ha sufrido la radio?


En Loncopué la gente no se involucra directamente. Son muy pocos los que se animan a salir públicamente a dar la solidaridad. Me pasa en mi trabajo donde la gente me dice que están con nosotros pero que no se muestran porque tienen temor.

Cuando convocamos la primera marcha que se hizo en Loncopué, los integrantes de la asamblea estábamos con mucho temor porque decíamos que no iba a venir nadie. Y había gente de Campana Mahuida que nos decía: acuérdense que vamos a tener muchísima participación; ustedes ni siquiera se imaginan la gente que va a venir. Y fue así. Había gente que nunca se metió en nada.

La segunda marcha nos superó a todos. Evidentemente el mensaje ha sido más que claro y la gente entendió y sabe perfectamente qué es lo que quiere para Loncopué. Los que no entendieron nunca fueron nuestras autoridades. El intendente siempre ha planteado públicamente que del lado que esté la gente, él va a estar. En este caso estuvo enfrente; siempre estuvo enfrente. Yo lo conozco porque hicimos el jardín de infantes, la primaria y la secundaria juntos. Además éramos vecinos. Hasta el día de hoy no está cerca de la comunidad. Con el tiempo él se va a dar cuenta que podría haber hecho muchas cosas en beneficio de la comunidad y que se perdió la gran oportunidad. Yo soy nacido y criado acá y siempre fui un convencido de apostar a Loncopué. A veces te dan ganas de colgar los guantes, pero con esto que ha ido sucediendo, las marchas y todo lo demás, esa lucecita de esperanza sigue estando latente todavía.

Las autoridades viven criticando a la radio porque no tratamos temas de interés general y nosotros estamos mucho más allá que eso. Los vecinos han entendido que un medio de comunicación tiene que cumplir ese rol. Estoy contento porque la movilización surgió desde ahí, como también en las escuelas y en el hospital. Ha sido fundamental el mensaje de los trabajadores de la salud respecto a los perjuicios que trae este tipo de minería. Ni hablemos de lo que representa la iglesia y José María, el cura párroco, en todo este movimiento que se ha dado. Es la figura convocante, al que han tildado de talibán.

Siempre se intentó desde la asamblea no ir al choque, no generar enfrentamientos. Las agresiones siempre vinieron de otro lado.


-¿Qué va a pasar en Loncopué y cuáles son los desafíos de la lucha?


El 2010 es un año cargado de muchas promesas y creo que papas noel van a empezar a llegar todos los días. Ellos han inculcado una cultura de clientelismo político y dicen que la minera es lo único que va a generar una salida y un despegue a este pueblo. Creo que se pueden hacer muchas cosas, sin estar dependiendo de capitales extranjeros y mucho menos de que vengan algunos políticos, como los que tenemos, a querer decirnos qué es lo que tenemos que hacer nosotros. Creo que la comunidad Mellao Morales es todo un ejemplo de lo que se puede hacer y seguir haciendo en Loncopué. En el escudito del pueblo hay carritos mineros, el gorrito minero, el pico y la pala, pero no es eso Loncopué. Es ganadería, es cultivo de frutas finas. La gente tiene ganas de trabajar, simplemente lo que hay que darle son posibilidades y abrirle las puertas, no abrirlas a los amigos del poder, como siempre se ha dado en esta provincia.



Marisa y Rolando Fuentes, vecinos de Campana Mahuida


Marisa: hace 11 años que vivo acá y me gusta este lugar.


Rolando: yo soy nacido y criado acá. Mis hermanos fueron a vivir a Loncopué, y me quedé acá.


-¿Cómo es la vida acá? ¿Cómo era antes? ¿Hubo cambios?


Rolando: siempre trabajamos la chacra, antes vendíamos leña. Sembramos alfalfa, vendemos fardos de pasto y también tenemos animales.

-¿Cómo fueron armando todo esto? ¿Es herencia?


Rolando: sí es herencia.


-¿Por qué se quedaron acá?


Marisa: en el pueblo es otra vida; acá es más tranquilo. Vivís una vida sana, nada de peligro. Acá trabajamos toda la familia, con nuestros hijos, ellos nos ayudan.


-Cuando se acercan los comentarios de que se iba a poner una minera acá ¿qué pensaron?


Marisa: nosotros en realidad dijimos que venga. No teníamos información.


Rolando: el padre José María nos empezó a dar información. En la asamblea nos empezamos a informar.


-¿Por qué querían que venga la minera?


Rolando: porque antes no sabíamos el tema de la contaminación.


Marisa: el intendente le dijo a mi marido que iba a tener trabajo.


-¿Cómo se empezaron a informar?


Rolando: se hizo una reunión en la escuela de Campana y ahí vino el abogado Cristian para informarnos, nos dijo que es más contaminación que trabajo.


-Cuando se enteraron de que todo esto iba a ser contaminado, ¿cómo se sintieron?


Marisa: nos dimos cuenta de que vendría contaminación porque el agua viene del cerro y lo que más necesitamos es el agua. ¿Adónde nos vamos a ir? Acá estamos bien, ¿para qué nos vamos a ir a otro lado?


-¿Cómo empezaron a participar? ¿Cómo se fueron sintiendo?


Marisa: yo siempre participo en las reuniones para informarme y para estar con mis compañeros.


-Las reuniones de la asamblea ¿cada cuánto se hacen?


Marisa: es todos los martes en la parroquia. A veces no entiendo lo que dicen mis compañeros. A mí me gusta hablar clarito. A veces hablan de las leyes y no les entiendo, pero voy a las reuniones y lo que puedo agarrar, agarro.


-Antes de este conflicto, ¿habían participado en alguna marcha?


Marisa: No. Empezamos por el tema de la minería.


Rolando: en Loncopué hay gente que no se anima a mostrarse pero a las marchas fue mucha gente.


Marisa: yo estuve en el corte de ruta y casi me atropellan. Estaban llevando a uno de mis compañeros en un vehículo y yo me tiré arriba. Vamos luchando y hasta ahora vamos ganando. En ese corte no se dejaba pasar a la gente que era minera, al intendente y concejales, a los que se tenía ahí dos horas por lo menos.


-¿Alguien más iba a informar, además de Cristian?


Rolando: Don Caminata que es un vecino que tiene mucha información.


-¿Cómo es eso de encontrarse con gente de distintos sectores?


Marisa: creo que todos los que estamos en las reuniones somos iguales.


-¿Hay sectores del pueblo que estén a favor de la minera?


Rolando: de Loncopué sí, los que tienen intereses políticos.



Magdalena y Margarita, integrantes de AVAL


Magdalena: no nací en Loncopué, nací en otro departamento pero soy de Neuquén. Hace dos o tres años, a través de los comentarios de vecinos de que parecía que iba a venir una empresa minera, empezamos a averiguar. A muchos nos parecía que no era bueno que viniera porque habíamos escuchado lo que sucedía en otros lugares. A un aniversario del pueblo lo invitan al sacerdote de la localidad a hacer una oración por el pueblo. Ahí él comenta de la empresa minera, que no sabíamos nada, que las autoridades no nos estaban comentando nada, que era algo escondido, e invita a que nos empecemos a juntar. Decidimos juntarnos un día; ya habíamos averiguado que venía una empresa canadiense, la Golden Peaks, y empezamos a ver qué beneficios y qué cosas contraproducentes podía traer para la localidad. Si bien la mayoría teníamos idea de que no sería bueno, no teníamos nada muy cierto. Nos empezamos a juntar una vez por semana, a veces dos, y fuimos leyendo y averiguando.


-¿Tenían información de asambleas de otras partes del país que venían luchando contra la megaminería?


Magdalena: no. A partir de ahí empezamos a conocer que en otros lugares existían empresas mineras y las consecuencias negativas que traían; incluso acá en la provincia, por ejemplo lo de Andacolla no lo conocíamos y pensábamos que era un beneficio.


-¿Cómo es la vida en Loncopué?


Magdalena: es cierto que en Loncopué no hay muchas fuentes de trabajo. En un primer momento, muchas personas, ante el desconocimiento de las consecuencias que traía la empresa, lo vieron positivo. Acá la mayoría depende del estado. También hay empleados rurales y pequeños productores.

Lo de la Golden Peaks se pudo parar a través de una presentación que se hizo en el juzgado de Zapala porque no habían hecho una audiencia pública y no habían presentado el informe de impacto ambiental. Sólo habían presentado un estudio de impacto ambiental muy desprolijo, que no se basaba en la realidad, copiado de otro lado, porque, por ejemplo, nombraba animales que acá no existen.

Al año siguiente aparece nuevamente una empresa minera. En este caso una empresa china, que andaba por Campana Mahuida sacando fotos. Un día invitaron a todas las instituciones a una reunión con el gobierno y la empresa minera. Era una presentación de lo que iba a ser el trabajo de la minera en Campana. En ese momento estábamos más preparados y teníamos más conocimiento.


-Y vos Margarita ¿cuándo entrás?


Margarita: yo entré más tarde, cuando ya había pasado lo de la Golden Peaks. Estoy desde el 2008, me incorporé cuando había más gente en esta lucha.


-Ustedes ¿habían tenido participación previa en alguna organización o comenzaron su vida militante con la asamblea?


Margarita: yo con la asamblea.


Magdalena: yo había participado en una red interinstitucional de violencia familiar y en la parroquia.


-¿Cómo se fueron juntando los distintos sectores que viven en Loncopué?


Magdalena: primero nos fuimos informando, después fuimos a las escuelas y nos íbamos metiendo en distintos espacios para informar. La empresa minera plantea que trae más que nada beneficios y que son muy cosas las consecuencias negativas. La gente lo fue pensando y se fue acercando a la asamblea, que se reúne los martes en el salón de la parroquia, que es el lugar que nos han ofrecido para juntarnos. Si bien sabemos que tenemos distintos intereses en lo particular, acá tenemos un solo objetivo que es defender la vida.


-¿Cómo se logra conciliar el trabajo que una tiene con la militancia?


Margarita: venimos trabajando en lo social, por ejemplo el tema de la violencia familiar desde la escuela.


-¿Cómo fueron reaccionado frente al proyecto minero?


Magdalena: nosotras somos descendientes de pueblos originarios, entonces siempre hemos tenido avasallamientos en nuestras vidas. Nuestros antepasados han tenido que sufrir la conquista del desierto. Para nosotros esto es otro avasallamiento hacia las personas porque uno sabe cómo se debe sufrir cuando vienen grandes empresas a querer destruir lo que uno tiene. Nosotros decimos que a la Madre Tierra hay que cuidarla porque es la que nos da vida.


-En el trabajo previo a la constitución de la asamblea ¿habían tenido vínculo con la comunidad Mellao Morales o el vínculo con la comunidad empieza concretamente por el conflicto minero?


Magdalena: yo los conocía y tenía un cierto vínculo con ellos.


Margarita: yo conocí a la comunidad por el conflicto minero, porque no la conocía. Ni siquiera conocía algunas partes de Campana Mahuida.


-¿Cómo se hicieron las convocatorias a las marchas?


Magdalena: las convocatorias se hicieron a través de afiches, de notas, de los medios de comunicación. En la primera marcha no sabíamos lo que iba a suceder. Nos preguntábamos si la gente iba a venir, si le iba a interesar. Era algo nuevo para nosotros. Las marchas eran muy lejanas para Loncopué, siempre se hacían en otros lugares. Cuando vimos que se empezó a acercar la gente al lugar de la convocatoria, que era el monumento a los pueblos originarios, fue emocionante.


-Superó las expectativas que tenían, ¿no?


Magdalena: sí, sí.


Margarita: yo tenía la idea de que las marchas son productivas, porque ya participaba de las marchas de Aten por el conflicto docente. Ya habíamos hecho una marcha de Zapala a Ramón Castro, de Plottier a Neuquén. Uno sabe que eso lleva gente y que te da mucha fuerza para la lucha. Loncopué quedó como un pueblo luchador que es ejemplo para los demás.

Yo quiero que la población de Loncopué valore a la gente que viene de afuera, que viene para quedarse. Mucha de esa gente es la que lucha. Los que están a favor de la mina dicen que los que luchan vienen de afuera y que no les importa lo que pase acá. Y les interesa mucho sino se irían.

-¿Tuvieron miedo en este proceso de lucha?


Margarita: yo perdí el miedo con la lucha anterior, cuando empecé a participar de las marchas de Aten. A veces pasa que uno no quiere exponerse, pero si a uno le pasa algo es buena la unión y encuentra el apoyo.


-¿Qué rol cumplió la radio en toda esta lucha?


Margarita: la radio ocupa un lugar muy importante y frente a los atentados sentí mucha impotencia y más bronca contra el gobierno y contra el poder. El poder es un monstruo y si no estamos preparados está difícil.


Magdalena: yo he sentido miedo, no por mí, sino por gente de la asamblea que es muy necesaria. He sentido miedo que les pase algo. Siempre hubo amenazas, insultos.

Me da mucha tristeza que haya habido gente que creyó en el gobierno, que se jugó por ellos y hoy a ellos no les interesa. Para ellos tiene mucho valor lo que necesitan, como el cobre, el oro, la plata, los metales, que les interesan para construir armamentos, armas nucleares. Ellos necesitan los metales para hacer lo peor.


-¿Cómo está la lucha ahora?


Magdalena: está tranquila pero estamos a la expectativa. Ellos de alguna manera buscan la forma para desequilibrarnos. Creemos que están pensando en algo más. Por eso nosotros tenemos que estar alertas.


-El poder ¿se ha acercado a la asamblea para ofrecer cosas, para sobornar, para que bajen la guardia?


Magdalena: cuando llegó la Golden Peaks nos pidieron una reunión porque ya sabían que nos estábamos juntando. Cuando les preguntamos qué beneficios tendría Loncopué nos dijeron que habría algún barrio, construcción de casas, computadoras para las escuelas. Después cuando vino el mexicano de Emprendimientos Mineros S.A., también nos habló de todas las maravillas que iba a traer a Loncopué.


-¿Cómo cambia la vida cotidiana con la lucha?


Magdalena: no es lo mismo pero uno sabe que es un compromiso que tiene como ser humano en esta vida.


-¿Lo positivo de la lucha?


Magdalena: conocernos más entre la gente de la localidad, de la zona, y también conocer gente de afuera, que también está luchando y haciendo lo mismo que nosotros.

-¿Cómo fueron las marchas en Neuquén, la capital de la provincia? Parecía más fácil organizar las marchas locales.


Magdalena: allá tenemos una ayuda importante de la gente del Foro Permanente por el Medio Ambiente. Ir allá fue muy bueno porque uno sabe que hay gente que también está interesada en estos temas.


-Las familias de ustedes ¿cómo reaccionaban?


Magdalena: nuestras familias nos acompañan y nos apoyan, aunque no participen activamente. Nuestros hermanos también son luchadores. Uno de nuestros hermanos está hace un año a cargo de la policía de acá y nosotros sufrimos por eso. Para él era una preocupación que estuviéramos haciendo un corte informativo de la ruta por si nos pasaba algo y para nosotros también porque si llegábamos a un corte total nos íbamos a tener que enfrentar.

-¿Qué desafíos tienen?


Margarita: ojalá nadie nos cambie las ideas.


Magdalena: seguir en esto porque No Pasarán.



Paola Acosta y Loraine, Avacam, Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Campana Mahuida


Paola: vivo acá en Campana Mahuida desde el 17 de enero del año 2000. Conozco este lugar desde los 4 años, en el momento que se compró la estancia. Siempre venía en vacaciones. Soy nacida en Neuquén capital y criada en Buenos Aires. Hubo una etapa en que quedó un poco abandonado todo esto, entre los años 93 y 98. Luego se decidió comenzar otra vez y organizar una nueva sociedad, que se inició con la actividad turística. En el 99 viajé desde Buenos Aires con el encargado de la estancia y me quedé un mes de vacaciones. En el 2000 volví a venir y me quedé definitivamente. Me encanta vivir acá.


-¿Cómo comienza el proyecto de producción de fruta fina?


Loraine: este lugar lo tenemos desde el año 80. Primero fue un establecimiento lanero y se hacía pasto. Después del abandono por bastante tiempo, se comenzó con el proyecto turístico pero no eran ingresos suficientes para la inversión que se había realizado. A mí se me ocurrió investigar el tema de las frambuesas que me parecía que podía ser un buen negocio, no tanto para nosotros, sino para crear fuentes de trabajo. Fuimos a San Martín de los Andes, a Bariloche, a El Bolsón, hablamos con muchos ingenieros agrónomos del Inta, que nos asesoraron mucho. Buscamos capitales extranjeros; las personas que invirtieron en el campo son italianos. Los que pusieron el capital para el turismo, después fueron absorbidos por un solo señor que es el dueño actual de la propiedad. Paola, su esposo y yo trabajamos para esta empresa, aunque este campo lo sentimos como nuestro porque en algún momento lo fue. La producción de frambuesas se inició en el 2000. La parte comercial ya la teníamos bastante encaminada. Los que nos dieron mucho ánimo son de un grupo de El Bolsón que se llama Arroyo Claro. Ellos nos vendieron las plantas y nos dieron el asesoramiento. A pesar de la economía del país, nos venimos manteniendo a flote con mucha dificultad. Se hace todo con capital propio, no hay ayuda de ningún tipo. A pesar de haber buscado financiación, de haber ido a hablar con el gobierno y haber presentado proyectos para el desarrollo de la zona, nunca nos dieron nada porque no es importante para ellos. Incluso el ministro de economía, cuando vino para la fiesta del pueblo, dijo que el desarrollo de la fruta fina no tenía ningún significado para la provincia. Pero cuando hay que sacar artículos en el diario de Río Negro o hacerse cartel, ahí dice que hay productores y exportadores. Ahí se acuerdan de nosotros.


Paola: una cosa importante es que somos productores orgánicos. Por ahí en este momento el mercado de frambuesas no tiene mucha diferencia a nivel rentable entre lo orgánico y lo convencional, pero es una filosofía de vida el haber elegido hacer producción orgánica. Estamos certificados por una empresa de Rosario que tiene validez a nivel internacional.


Loraine: en un principio nos costó convencer a los dueños de hacer producción orgánica, porque nos preguntaba qué diferencia hay, qué importancia tiene. Después de machacarles la cabeza con el tema de no contaminar, se decidió hacer ese tipo de producción. Además, influye el hecho de vivir acá que es un lugar no contaminado, a pesar de que se vuelcan las cloacas en el río. Ahora se nos viene encima una verdadera amenaza.


-¿Qué pasó cuando se enteraron de la amenaza de la explotación minera?


Loraine: yo vivía totalmente ajena, como la mayoría de las personas acá en la zona. Nos cayó como una bomba. El verano pasado nos enteramos que andaban unas personas chinas sacando fotografías por Campana Mahuida. Después tomamos contacto con gente de Loncopué, de Aval específicamente, que nos interiorizaron de lo que estaba pasando. Yo empecé a investigar por mi cuenta a través de Internet, escuché a la gente de las asambleas, pero no tenía la menor idea de lo que se le está haciendo al país con la minería a cielo abierto. Mucha gente no cree y vive ajena a esta realidad. Los políticos están comprados y es claro que estamos regalando los recursos del país. Aunque nosotros los explotáramos como argentinos también contaminaríamos, porque no hay método extractivo que no contamine. Las leyes mineras eran malas, pero en la década de Menem las hicieron peor. Fue todo secreto porque se cerró todo en Seattle, Estados Unidos, y ningún argentino sabía lo que nos estaban haciendo por la espalda. De comenzar la explotación, para nosotros sería la muerte de nuestro emprendimiento, de la vida familiar.


Paola: me acuerdo cuando en el banco me encuentro con un vecino de Loncopué que me preguntó si me había acercado a la parroquia porque una empresa china quiere sacar cobre de Campana. Me propuse averiguar y me junté con Viviana (Vaca, integrante de Aval) que me comentó de qué se trataba. Nos quedamos un poco expectantes para ver qué iba a pasar. El mexicano representante de la empresa vino acá y dijo que quería hablar con nosotros. Como nosotras en ese momento no estábamos, lo llamamos para ver qué nos quería decir. Nos reunimos y nos dijo que en Campana Mahuida está la veta de cobre más pura y que la idea era sacar treinta toneladas de montaña diarias. Nos dijo que no iban a contaminar y que no gastaban nada de agua.


Loraine: nos dijo que el basurero de Loncopué y la botellita de agua que nosotras teníamos en la mano eran más contaminantes que lo que ellos iban a hacer. Eso nos cayó como una bofetada porque no somos ignorantes.


Paola: en el informe de impacto ambiental que ellos tienen muestran distintas fotos de la zona. No aparece el galpón de las chivas de Castillo ni la casa y dice que es un tinglado abandonado. Hablan del humo del basurero municipal de Loncopué, resaltando otros tipos de contaminación como para justificar el proyecto, que será algo más que contamine. Hay muchas irregularidades en el informe. No visitaron a la gente; acá no vino nadie a constatar lo que nosotros hacemos y si el proyecto nos iba a perjudicar o no. Nosotras hablamos con la certificadora orgánica y nos dijeron que nos sacan la certificación.


Loraine: el único recurso que a nosotros como empresa nos queda es hacer juicio a la empresa minera. Pero eso es larguísimo, y mientras tanto, te hunden, te hacen desaparecer, con total impunidad porque nadie te ayuda o te ampara. Además, para hacer un juicio de esta envergadura tenés que tener dinero y disponibilidad. Desde el punto de vista empresarial, humano y familiar, es una situación muy complicada.


Paola: al tiempo de tener esta reunión, nos incentivaron desde Aval a formar nuestra propia asamblea en Campana Mahuida. A mediados de noviembre nos reunimos en la escuela y conformamos la asamblea. Todos tenemos participación, no nos importa quién figura como presidente, vicepresidente, etc., porque confiamos en la representación que va a hacer el otro. Todos estamos luchando contra una misma cosa. Si bien teníamos muchas diferencias como vecinos, nos unimos en esta lucha. Todos empezamos a hacer cosas que jamás pensamos que íbamos a hacer. Avacam fue la asamblea que presentó la propuesta de hacer la primera marcha en Loncopué. Y nos decían que estábamos locos y que iba a ser un fracaso. Propusimos hacer la marcha en Loncopué así fuéramos 50. En la asamblea anterior a la marcha nos preguntábamos cuántos seríamos. Y fuimos 2500 personas.

Yo siempre estuve acá en el campo y nunca me involucré mucho con el pueblo. Fue muy lindo comprometerse y tener la posibilidad de conocer mucha gente, más allá de la angustia que te da esta lucha. Lo más agotador de esta lucha y lo que más impacto tuvo fue cuando se tomó la decisión de hacer el corte de ruta a fin de septiembre. Estuvimos allí una semana. La idea era no molestar a los vecinos ni a viajantes, lo que hicimos fue juntar firmas, vender calcos y remeras y no dejar pasar ni a funcionarios ni a punteros mineros. Cruzamos la bandera de No a la Mina y el primero que llegó fue un minero de Loncopué. En ese momento, que eran las 8 y media de la mañana, éramos 8 personas. El auto vino y le empezaron a pegar a Carlos Camargo en las piernas. Marisa se tiró arriba del auto y después me tiré yo. Justo en ese momento llegó la policía, corrió al auto y nos defendía a nosotros. Esto acercó mucha más gente del pueblo que no había participado. A raíz de eso se suspendió la audiencia y se logró el fallo de la justicia que prohibió que sigan las actividades administrativas de esta empresa.

En este momento me siento como en vacaciones. La cosa está tranquila, pero sabemos que tenemos que seguir.

(Mostrando un afiche, explican los personajes que aparecen). Martín Yrigoyen, presidente y abogado de Cormine (Corporación Minera de Neuquén) fue el que dijo que nosotros habíamos querido comprar al presidente del tribunal superior de justicia. Carlos Portilla es el director de minería y una marioneta que sólo sabe hablar de minería. Aquí dice (lee el afiche): “ambos funcionarios del gobierno de Jorge Sapag y en complicidad con la empresa minera de capitales chinos, Emprendimientos Mineros S.A., y funcionarios municipales de Loncopué intentan envenenar nuestro suelo, matar nuestra flora y fauna, contaminar nuestros ríos y vertientes, saquear nuestros recursos naturales y no respetar los derechos de la comunidad mapuche Mellao Morales. Repúdielos. No pasarán”. Estos carteles los hemos pegado en distintos lugares, incluso en la pasarela de Campana. Siempre lo trato de tener a mano para que cuando vengan turistas sepan de la lucha que tenemos.


Loraine: es muy difícil parar a esta gente pero un pueblito perdido en el medio de la montaña les bloqueó un negociado. Debido a eso muchísima gente ha sufrido amenazas telefónicas, los han amenazado con perder los planes, las casas, el trabajo. Incluso hubo un siniestro en la casa de dos maestras, Coca y María Rosa, que se comprobó que fue intencional. Tenemos suerte que no les pasó nada.


Paola: Mónica recibió palabrazos cuando fueron a limpiar el depósito de Cormine. En ese momento estaban trabajando dos o tres personas muy influenciadas que son de la comunidad mapuche, entre las cuales estaba el marido de la antigua segunda lonka. Fue una situación bastante fea porque es gente que uno conoce. Se generaron situaciones bastante tirantes.


Loraine: de cualquier manera a uno no le tiene que sorprender este tipo de acciones, porque si uno analiza la situación política del país hay muchos periodistas en contra de los K que están amenazados. Hemos comprobado también que muchas cosas no se hacen, no de ahora sino de siempre, porque uno no está casado con el partido político de turno. Por ejemplo, nosotros teníamos aprobada una defensa del río y Huarenchenque también y en ninguno de los dos casos hicieron la defensa, porque somos personas no gratas.


Paola: en el momento que se iba a hacer la defensa, estaba la plata. Sería bueno saber adónde se fue esa plata, porque hace unos meses atrás me llamó la chica que está encargada de este proyecto y me dijo que estaban tratando de gestionar los fondos. El proyecto era para controlar la crecida del río.


-¿Qué va a pasar en Campana Mahuida y en Loncopué?


Paola: vamos a seguir luchando hasta las últimas consecuencias. Es muy lindo hablar con Pedro (lonko de la comunidad Mellao Morales), nos ayudó a tener mucha fortaleza porque dijo que van a tener que pasar sobre su cadáver. Él está dispuesto y nos da ánimo a muchos. Obviamente que no queremos que pasen por sobre nuestros cadáveres, pero vamos a luchar hasta las últimas consecuencias. Estamos luchando contra un monstruo que es el gobierno, además de contra la empresa china. El gobierno en vez de defendernos y defender nuestros intereses, está defendiendo los intereses de su bolsillo, porque lo que le quedaría al país es nada y acá quedaría contaminación y destrucción.


Loraine: en realidad ya se sabe que la cordillera, desde La Quiaca hasta Ushuaia, por 100 km. a lo largo está vendida a concesiones mineras, por ende nos vamos a quedar también sin agua. Por eso no se puede parar en esta lucha.


Paola: acá hay una superficie de tierra, vecina a este proyecto de Campana Mahuida, que se llama Macho 1, de la que no sabemos quién es el propietario, pero agarra parte de nuestro campo, un pedazo de la comunidad y del otro lado del río agarra la estancia de Bausch, que es productor certificado Angus, y parte de otros campos.


Loraine: todo empezó porque encontramos una estaca del otro lado de la ruta que era de la minería. Cristian y Caminata descubrieron qué es Macho 1.


Paola: también hay cobre diseminado, o sea, que la entrada es Campana Mahuida pero después no se van más, porque además hay oro.

No nos queremos ir; quiero vivir como hasta ahora, quiero seguir trabajando la tierra.


Loraine: hay una familia que fue a Minería porque había geólogos en su campo que nunca le pidieron permiso para entrar. Le contestaron que estaban haciendo unas mediciones y que no pensaban que esa tierra era de alguien. Se fueron a hacer la denuncia a la policía minera de Zapala y pidieron ver las distintas concesiones y descubrió que hay cinco concesiones a nombre de Cristina Fernández de Kirchner.


Paola: en uno de los informes que investigamos salía que hay un convenio entre Argentina y Chile para desviar parte del caudal de los ríos en el límite, porque Chile de tanta minería que tiene, se está quedando sin agua. Sabemos que el curso de los ríos marca los límites en nuestra cordillera, si desviamos ese río ¿no va a haber problemas de límites?


Loraine: Montenegro explicó que la falta de agua en Córdoba no era por la seca, sino por la extracción de agua de Catamarca y La Rioja. Hicieron la prueba de tirar colorantes que no se degradan en la tierra en esas provincias y aparecieron en Córdoba. O sea, está comprobado científicamente que el agua que no llega a Córdoba es porque la están usando allá. Pero también está el problema de la soja, que ocupa 250.000 litros para riego.


Paola: los diputados nos dijeron: ustedes no quieren esto pero no se dan cuenta que no van a tener cámara nueva ni heladera nueva. Pero por Campana no van a pasar.
 
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