Comunidad Lefimí: vuelta a la tierra y a la identidad Imprimir E-Mail

Entrevista a Fabiana y Germán Lefimí

Esquel, Chubut

28 de marzo de 2010


Fabiana: nuestra comunidad está en la provincia de Chubut, a 250 km de la ciudad de Esquel, en la meseta central de la provincia. El paraje es Traquetrén y el lugar donde está la comunidad se llama Cerro Colorado. Pertenece a la jurisdicción de Gastre. Ahí vivió mi bisabuelo al que nosotros no conocimos. De mi abuelo sí tenemos información, él tenía 11.000 has. alambradas, de las que nunca le llegó el título. Esos alambres, que puso mi abuelo con mi padre y mis tíos, actualmente existen. En Cerro Colorado nacimos nosotros, siete hermanos de los diez que somos.


-¿Fueron desalojados en algún momento?


Germán: el terrateniente fue a comprar las tierras; en realidad nos estafó porque nos dio sólo una casa en Paso del Sapo por todo el territorio que teníamos. Paso del Sapo es un pueblito de unos 400 habitantes ahora; antes había menos. Eso fue en el año 80. Nos criamos mal, considerando lo que mi padre perdió. Yo no iba a la escuela, me dedicaba a buscar comida.

Siempre tuvimos la intención de volver a recuperar el lugar. Los poderes te cierran las puertas. Cuando entrábamos a una oficina para que alguien nos asesore, salíamos con la cabeza gacha. No había ninguna solución.

La tierra fue vendida. Primero vendieron mis dos tíos. Después fueron a ver a mi padre y le dijeron que tenía que vender. Y así lo hizo.


Fabiana: nosotros siempre quisimos buscar la verdad. Se hablaba de venta pero nunca supimos la dimensión del campo que había vendido mi papá, cuántos animales tenía adentro y en cuánto habían valorizado ese territorio. El total del territorio eran 11.000 has. Me costó seis años saber la verdad. Después de golpear muchas puertas, encontramos un abogado mapuche en la localidad de Sarmiento. En el IAC (Instituto Autárquico de Colonización) de Esquel, yo había pedido información sobre el lugar donde estaba ubicado el campo de Raposeira, que es el que había comprado, porque el título le llega en el 83 habiendo comprado en el 80. Y a mi abuelo y a mi padre nunca les llegó el título, teniendo los campos alambrados. Legalmente compran 4225 has. y nos roban 6225 has, de las que tres años después les llega también el título.

Nuestro sueño no terminó ahí porque mi mamá siempre lloraba diciendo que quería volver al campo. Y es lo que nos impulsó a seguir golpeando puertas. Muchos me preguntaban si había vuelto al lugar y yo les decía que no, que no quería volver a ser una visita. Yo el día que vuelva, voy a volver para quedarme. Y creo que mis newenes me escucharon. El día que regresamos a mirar el lugar, me tocó ir con mi mamá y con él, que es con quien hacemos las travesuras y el que nos sigue. Tuvimos una señal muy bonita y supimos que ahí estaban nuestros newenes, toda la fuerza de nuestros antepasados esperándonos. Recorrimos todos los lugares y esa señal muy bonita fue el ñanco (ave considerada sagrada) que, cuando nosotros llegamos al lugar, con su vuelo nos cobijaba. Mientras nosotros seguíamos caminando, él nos seguía rondando con su vuelo. Cuando en un momento nos paramos en un mallín arriba, él se sienta en el nido y nos da el pecho.

Después fuimos a visitar a los pobladores, una comunidad mapuche que está cerca y les dijimos que queríamos hablar con ellos porque queríamos regresar. Les preguntamos si contábamos con el apoyo de ellos y les dijimos que queríamos convocar a un traun con el resto de la comunidad, que está formada por 16 familias. Le preguntamos cómo hacían para reunirse porque las distancias son muy grandes. Fijamos una fecha y volvimos. Nos encontramos con una gran sorpresa y es que había 23 participantes de las 16 familias. Nos contaron la historia porque cuando nosotros salimos de ahí éramos muy chicos. Como yo no había vuelto, no tenía en mente la dimensión del campo.


-Cuando volvieron, ellos los acompañaron junto con otras organizaciones, no?


Germán: sí. Buscamos apoyo y asesoramiento para llegar al lugar y ver la fecha. Vino gente de diferentes lugares a acompañarnos.


-¿Eligieron la fecha por algo en particular? Porque fue el 17 de diciembre.


Germán: la fecha la fuimos cambiando, hasta que dijimos vamos a hacerlo ese día. Era el día de la semana en que el micro de Esquel va a Paso del Sapo, porque si llegaba más apoyo no teníamos como llevarlos; la única manera era que fueran en el micro hasta Paso del Sapo y de ahí los llevábamos en auto. Salió todo bien, a pesar de los rumores que echaban miedo.

Cuando llegamos no tuvimos que cortar alambres. No estaba el terrateniente. De todas formas, estuviera quien estuviera, lo íbamos a hacer igual porque estaba todo decidido.


Fabiana: el lugar al que volvimos es el lugar donde nacimos y dimos nuestros primeros pasos. Cuando fuimos a reconocer el lugar vimos que estaba totalmente abandonado. El patio estaba lleno de yuyos, el pañil que cobijaba el patio ya no estaba, de las paredes de la casa estaban solamente el frente y las divisiones, la parte de atrás no estaba. Se notaba que por ahí no andaba nadie. El camino por donde ingresábamos estaba bastante borrado. Por el medio del campo cruza una ruta vecinal y para entrar usamos esa ruta, por eso no hubo destrozos. Ingresamos libremente.

Ellos nunca vivieron ahí porque la estancia la tienen donde vivía uno de mis tíos y ahí tienen el puestero, que ya sabía que íbamos a entrar por los rumores que corrían. Pero cuando nosotros llegamos, el puestero no estaba, llegó más tarde. Los que sí habían llegado eran vecinos del lugar. En el lugar no había nadie.

Cuando le compraron las tierras a mi papá, ellos tenían un negocio. Muchas veces nosotros le íbamos a pedir fiado y no querían.

Muchas veces están los newenes que te escuchan, que te dan fuerza, toda esa fuerza de la naturaleza es la que te impulsa a que recuperes lo que es tuyo, nada más que eso.


-¿Reconstruyeron la ruka donde vivían cuando eran chiquitos?


Fabiana: reconstruimos la que estaba más armada para poner las cosas y la techamos con nylon y algunas chapas. Después se hizo una ramada y enseguida se empezaron a juntar piedras para hacer la base de la casa. La fecha de la recuperación fue el 17 de diciembre y el 3 de enero ya estaba la casa hecha y techada. Como ya se sabía que regresábamos, empezaron a juntar materiales en el pueblo de Paso del Sapo, que está a 50 km de nuestra recuperación.


-¿Qué pasa con el proyecto minero Navidad?

Germán: el proyecto minero está a 70 km más o menos de donde estamos nosotros. Hace unos dos años que la minera le está poniendo los molinos hidráulicos a la gente, les da una radio, y así la quiere ir comprando. Cuando nosotros hicimos el traun estuve planteando el tema de la minera. En octubre estuve en Córdoba y escuché los testimonios de la gente. Yo no los voy a dejar pasar porque dicen que es una destrucción total. Le decía a la gente que con que sólo nos contamine el agua, ya no tenemos nada. Si recuperamos el territorio es para que la minera no avance allí. No los vamos a dejar entrar.


-El proyecto ¿va avanzando?


Germán: ya están trabajando. A 50 cm de la tierra ya están sacando minerales. Compraron varias tierras o sea que donde ya están trabajando es tierra de ellos. Esa parte de la meseta es seca así que no se cómo harán con el tema del agua.


-Está Bill Gates detrás de todo esto, no? Tiene un porcentaje de la Pan American Silver.


Fabiana: a fines de noviembre o principios de diciembre había comprado una parte de la empresa. Ya tienen todos los cerros marcados con rutas por donde suben. Las montañas están bastante peladas, hay galpones de chapa por todos lados, ubicados tanto en la pampa como en los cerros. Hicieron una perforación en un cruce de caminos que van a Trelew, uno que va a Gan Gan y otro a Bajada del Diablo. Habían hecho uno a la izquierda, pero se ve que esa perforación se les fue muy abajo y sacaban muy poco agua. Ahora la corrieron, más o menos 200 metros, pero hacia la derecha. Les digo esto porque nosotros recorremos toda la provincia del Chubut por el trabajo que tiene mi esposo y hemos visto todo esto. Incluso hemos cruzado las camionetas de la minera y además tenemos a nuestros primos hermanos trabajando ahí. Les he ido sacando informaciones de cómo se trabaja. Están trabajando las 24 horas del día y hacen turnos rotativos. En un tiempo trabajaba un grupo durante 15 días y otro grupo otros 15, y ellos seguían con los cateos.

Nuestra recuperación es porque nosotros como mapuche queremos defender nuestro territorio y no queremos que vengan empresas de afuera a contaminarnos. Para mí esto suena como pan para hoy y hambre para mañana y va más allá del hambre para mañana porque realmente no vamos a tener nada. Si nosotros no defendemos lo que nos dio la vida, lo que nos dio de comer, lo que nos cobijó, lo que nos dio la medicina, nos vamos a morir, porque no vamos a tener qué comer, no vamos a tener la medicina, no vamos a tener el aire puro que respiramos desde que nacimos. Queremos llevarle a la gente ese mensaje, qué van a hacer el día que vean todas las ovejas muertas, el día que salgan afuera y respiren el aire contaminado, el día que no haya medicamentos porque va a estar todo contaminado. A veces, cuando hablamos de esto, se quedan callados; a veces te dicen que va a haber alguna salida, pero ¿hasta cuándo esa salida? Eso no te lo responden. Por eso decimos que No es No, que no se explote ninguna mina a cielo abierto ni a cielo cerrado tampoco. Cuando estuvimos hablando con la gente de la otra comunidad, también les hablamos de esto y dijeron que ellos ya habían hecho una nota negándose a la minería. Cuando les fueron a ofrecer algunas cosas dijeron que no porque no las necesitaban.

Siempre digo que si nuestros antepasados vivieron sin oro, nosotros también podemos. Y ahora, que sabemos leer y escribir, podemos conseguir otras cosas que ellos no consiguieron, pero sin oro. De hecho nosotros no vamos a ver nada de oro, no vamos a tener un anillo, un diente, nada de oro, porque se lo van a llevar todo y no nos van a pagar nada. Lo único que nos van a dejar es basura, que no nos sirve, que nos mata. Siempre decimos ¿por qué no le dicen al gobernador, cuando estén sacando esa porquería, que la recoja en una bolsa y la lleve al freezer de su casa? Y que de ahí alimente a su hijo, a ver si realmente da comida como él dice. Porque eso de que da trabajo son mentiras, porque la gente queda pobre. Gastre tendría que tener muy presente todo esto, pero no se cómo hacen para lavarles tanto la cabeza y decirles que eso es un modo de vida diferente, que van a vivir mejor, que sus hijos van a tener escuela. Hoy, porque están empezando, han donado computadoras, han dado becas, si necesitan una cama con un colchón se lo dan, si necesitan un vehículo, también. Eso es porque hoy están empezando, pero el día de mañana ¿qué van a hacer? Dicen que la Mina Ángela1 no les trajo problemas, pero el pueblo no se enriqueció, está pobre como antes. Y ahora está peor porque ni veredas tienen. Eso no es una mejora ni un mejor vivir para un pueblo.


-Desde que están ahí ¿alguna vez fue la policía o la justicia?


Germán: la policía fue porque habían hecho una denuncia o algo así, pero no alcanzó a llegar al lugar. Estuvieron haciendo retenes abajo, pero hasta ahí nomás llegaron.


-¿Hizo una denuncia el dueño?


Fabiana: el encargado legal de las tierras hizo una denuncia, el día después de que nosotros entramos, el día 17 a las 7 de la mañana. Hizo la denuncia el 18 a las 18 hs más o menos, en Paso del Sapo que pertenece a la jurisdicción de Gastre. Por eso la que vino fue la policía de Gastre, con alguien del Senasa, pero no alcanzaron a llegar al campamento. Preguntaron cuánta gente había, si teníamos comida, medicamentos y todas esas cosas. De los terratenientes no vino nadie, hasta que estuvieron de vacaciones porque no están acá cerca. Hay dos en la provincia, la madre que está en Esquel, que es muy viejita y anda con marcapaso, y un chico que está en Comodoro Rivadavia. El resto está en La Plata, por eso vinieron esos días de vacaciones nada más y en ese momento sí fueron a nuestro lugar. Te puede contar Germán de qué estuvieron hablando.


Germán: llegó Juan, uno de los dueños porque eso está repartido. Nos pusimos a charlar porque yo lo conozco. Le dije que no había nada de hablar porque ellos ya habían hecho la denuncia y ahora tenía que decidir la justicia. Además le dije que para charlar tenía que juntar a toda la comunidad porque yo no podía decidir nada y ahora somos una comunidad.


-¿Tienen forma de comunicarse?


Fabiana: en el mismo lugar no, no tenemos ninguna comunicación, ni radio ni alcance de celulares. El medio más rápido para salir es el caballo. La distancia más corta que hay a una radio comunitaria es a una hora de viaje. Si llega a ocurrir un accidente, tampoco hay para salir, no hay vehículos. El único transporte es el caballo.


-¿Están articulando con organizaciones?


Fabiana: estamos conectados con comunidades de Madryn, Trelew y Gaiman, en la costa. Si esto llega a juicio tenemos que ir a Madryn por la jurisdicción. También tenemos contacto en Cushamen, con comunidades mapuche, sobre todo. A través de mail, tenemos comunicación con organizaciones de San Juan, San Luis, Buenos Aires.


-¿Han tenido contacto con la abogada?

Fabiana: tenemos contacto permanentemente. Cuando voy al campo le traigo las novedades. Si ella ve algo en los diarios, como pasó la otra vez que leyó que había venido el fiscal a Gastre a querer repudiar una comunidad, me preguntó si habían ido a mi comunidad y le dije que no.


Mariela Millán (compañera mapuche en la casa de quien se realizó la entrevista, que acompañó la recuperación): esta abogada trabaja en Madryn. Cuando ellos estaban recuperando, se formó un grupo de apoyo acá en Esquel, que organizaba el tema de las guardias. Los primeros días de la recuperación apoyó gente del FPDS, gente del norte. El tema, ante la posibilidad de la detención de Germán, era la necesidad de llegar a Madryn, porque la abogada es de ahí. Hay 300 o 400 km desde la comunidad hasta Madryn, de ruta de ripio.


Fabiana: los que nos acompañaron y asesoraron también fueron los chicos de Proyecto Sur. Ellos presentaron el estatuto, un amparo, al INAI de Buenos Aires. Nos mandaron un botiquín muy completo también. Seguimos trabajando con distintas organizaciones y comunidades.


-¿Qué les pareció la UAC como espacio articulador?


Fabiana: para mí fue muy enriquecedor. Cuando hay algo así yo trato de participar. Se aprenden muchas cosas, se escuchan problemáticas que hay en otros lugares y las formas en que las han ido resolviendo.


Germán: la UAC es algo nuevo para nosotros. Con Fabiana andamos juntos por el tema de la recuperación desde junio. La primera marcha en la que participamos fue la que se hizo en agosto. Si hay un traun tratamos de participar, para aprender, para conocernos más. Por eso me levanté y hablé en la UAC, porque las cosas que pasan en la meseta, la gente de afuera no las sabe.


-¿Qué cosas cambiaron con la recuperación?


Fabiana: todo.


-¿Qué recuperaron además del territorio?


Fabiana: sobre todo nuestra identidad.


-¿Saben que en el norte existen asambleas que pelean contra la minería?


Germán: no sabía pero me gustaría que se hiciera algo concreto acá en Chubut por el tema de la minería. Ahora esta provincia está dividida en cuatro partes. La minería se sacó de Esquel y se propusieron ir a la meseta ya que, según Das Neves, está despoblada, por lo tanto se puede explotar.

Yo estoy conforme con que acá en Esquel salgan a la calle por el No a la Mina, pero me gustaría que se hiciera algo importante en la meseta. Para frenar el proyecto de Esquel vino gente de todos lados. Nosotros ahora queremos ese apoyo.


Fabiana: nosotros votamos por el No a la Mina porque estábamos acá en Esquel.


Germán: cuando fui al congreso de Córdoba hablaba la gente de San Juan, de Catamarca, donde las mineras ya destruyeron e hicieron destrozos.


Fabiana: antes de la recuperación estuve en la asamblea de acá y he participado en marchas por el No a la Mina. Pero el día de la recuperación no fue nadie de ellos. Porqué no se, porque la invitación estuvo, me reuní dos veces con ellos. Días después de que hicimos la recuperación, vino una compañera de la asamblea.

Estamos a tiempo. Habría que preparar algo fuerte y mantener el No.


Germán: tienen que entender que hay un No.


-¿Qué desafíos tienen ahora que han vuelto al territorio?


Germán: donde estamos nosotros es como empezar de cero. Pensamos seguir, no es que hasta acá llegamos con nuestra recuperación. Cuando haya una recuperación, nosotros vamos a estar apoyando, aportando lo poco que hemos aprendido. Le digo a la gente que los vamos a ayudar y a asesorar con lo poco que pudimos aprender.

En esa zona hay muchas tierras que le han sacado los terratenientes a los pobladores.


Fabiana: el primer desafío más grande para mí es sacar a la empresa minera ya. Otro desafío es trabajar codo a codo con la gente del lugar, en especial con los más pequeños, que nos pueden dar el mensaje más claro. Nos tiene que entrar en la cabeza el daño que nos vienen a hacer.

También hay sueños. Florecerá nuestra Mapu, de a poco sanará este dolor que nos provoca el despojo y junto a ella saldremos adelante.


Entrevista realizada por Martín Vidal y Patricia Agosto

Desgrabación: Patricia Agosto

 

1
Mina Ángela, yacimiento polimetálico ubicado cerca de Gastre, fue la mayor experiencia de minería metalífera de Chubut, explotada durante 20 años. Sólo quedó de ella un enorme depósito de residuos tóxicos que envenena con cadmio el agua y los animales de la zona, mientras la pobreza sigue arrastrando sus despojos por los pagos. OLAMI (Organismo Latinoamericano de Minería) le otorgó a principios de mayo del año 2000 un premio por su "excelencia en la gestión ambiental - mención cierre de minas". Esta minera fue denunciada por el fiscal de Rawson ante la Justicia federal por la existencia de unas 25 toneladas de residuos enterrados y que podrían contaminar las aguas de las provincias de Chubut y Río Negro. Información de: http://www.noalamina.org

 
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