Entrevista a Carlos Serratti - Asamblea Ambiental de Colón, Entre Rios Imprimir E-Mail

Carlos, la idea es que nos cuentes un poquito cómo nació la Asamblea de Colón y cómo se fue desarrollando

Resumir tres años en dos minutos es un poco difícil pero voy a  intentar. La asamblea surge a raíz de lo que nos íbamos enterando qué sucedía en Gualeguaychú, no con el proyecto en sí, sino con la reacción de la gente. Cada uno lo entendió en ese momento en base a distintas percepciones. Yo en particular, que vengo de la parte industrial ganadera, entendí que era una solución interesante procesar la madera para producir papel. Fue el primer disparador en la cabeza, que se utilice un recurso que es renovable como la madera para el papel. Inocente de mí, no sabía lo que significaba todo esto, todo lo que había detrás y empezaron a llamarme la atención las luces de alarma de Gualeguaychú. Incluso algunas personas evidentemente estaban en la misma sintonía, por lo cual empecé a interiorizarme. Luego comenzamos a reunirnos con personas que tenían las mismas inquietudes. Ahí se armó, un poco, lo que fue la génesis de la asamblea.

¿De que momento hablamos?
 
Del año 2005, cuando se hizo la proclama de Gualeguaychú, creo que fue en semana santa de 2005. Estuvimos juntando firmas acá, se juntaron 30.000 o 40.000 firmas. Todavía no había ningún movimiento de suelos. Lo que estaba apareciendo en esos momentos era ENCE. Después se sabía que venía el proyecto de BOTNIA, pero no había nada, ni siquiera ningún ladrillo colocado. Después empezamos a reunirnos, hicimos una convocatoria a distintas organizaciones que tenían que ver con las actividades de Colón. En el primer encuentro habremos sido 70 personas y después de ahí quedamos 5 o 6. Luego de esto empezamos a remar. Ese proceso fue largo, complicado, desgastante. La característica era que la mayoría de los que participábamos no éramos gente nacida y criada acá, sino gente de afuera que habíamos elegido este lugar para vivir, o sea, le dábamos un valor agregado que la gente local, a lo mejor no lo tenía. En ese momento mucha gente no lo evaluaba así y de a poquito nos fuimos transmitiendo el mensaje. La gente se comenzó a interiorizar. La presencia pública más fuerte que se hizo fue cuando aparecen los camiones de Botnia, con abastecimiento de estructura para Botnia. El primer camión lo para Greenpeace, que hace todo una puesta en escena de ese detenimiento. Trajo gente de distintas partes del mundo, se encadenaron en la rueda. Ese mismo día a la tarde aparecieron cuatro camiones más, así que lo pudimos parar la misma gente que estaba participando. Éramos 70, 80 personas y se pudo detener. Esto fue un poco la proyección de lo que era Colón en ese momento, en este conflicto que ya Gualeguaychú venía atravesando hace tiempo. Ya se había hecho la primer marcha de 40.000 a 50.000 personas. Después de eso, al poquito tiempo ya se empezaron a implementar los cortes de ruta como única vía posible de canalizar el reclamo y hasta ahora no ha surgido otro que tenga la misma contundencia, por más que se propongan distintos tipos de opciones, todas confluyen en el mismo punto. Es indiscutible que la fuerza o el peso de los cortes de los pasos internacionales, hasta ahora, no tuvo puntos débiles, en el sentido de poder proyectar el reclamo.

¿Tienen programados los cortes?

En particular, acá, en Colón sí. Después de que se hizo el primer corte, tuvimos una serie de reuniones con la gente de Gualeguaychú porque ellos necesitaban como soporte, en Colón, que por lo menos se produzca una medida de fin de semana para reforzar lo que ellos venían realizando ya hacia 10 días atrás. Nosotros nos largamos, hicimos una convocatoria, se juntó gente, fuimos y se produjo el primer corte que duró cuarenta y pico de días, duró más de un fin de semana. En Colón duró todo el verano. Eso produjo, quizá, mucho desgaste, demasiada exposición pública de todos, mucho riesgo, sabíamos que venía la gente de inteligencia uruguaya y argentina. Sacaba fotografía. Cada uno de nosotros de alguna manera estaba, éramos los bichitos a los que todo el mundo venía a ver para saber qué estaba pasando. Además de esto, no saber que va a pasar después también provocó cierto nivel de intimidación.
En este proceso, también intervienen los sectores de intereses internos de acá, del pueblo, con el tema de la estación de servicio. El dueño de la estación de servicio que está en el medio del puente vio, a partir de la primera vez,  que progresivamente se fue afianzando el corte. La primera actitud para disuadir lo que estaba sucediendo, porque él vivía de abastecer de combustible al tránsito pesado que pasaba a Uruguay. Los camiones cargados de combustibles volvían con la gotita justa como para llegar ahí y volver a cargar, o sea que es una estación de servicio estratégica desde el punto de vista comercial. Entonces el conflicto estaba afectando sus intereses. A partir de ahí, mandó carta documento a mucha gente que estaba participando. Eso provocó el primer temor, mucha gente dejó de asistir, dejó de ir.

¿La carta documento fue por parte de la municipalidad?

No, de él, como directamente perjudicado. Por lo que estaba sucediendo mandó carta documento a todos los que estábamos ahí, como a 60 personas conocidas.  Colón es una ciudad chica, todo el mundo se conoce.
Nosotros hacíamos dos asambleas por día, a las 9 de la noche y a las 6 de la mañana. A la de las 9 de la noche iban entre 300 y 400 personas todos los días, y a las 6 de mañana, 30, 40, 50, 70 personas. Había una movida importante, ¡una asamblea a las 6 de la mañana con casi 70 personas! Está bien, era verano, enero del 2006. Después de eso comienza un proceso de desgaste, empiezan a surgir reuniones con el gobierno nacional para ver cómo se destrababa esto. La solicitud que planteaba Gualeguaychú de ir a la Corte Internacional de Justicia por este tema, lo plantea porque está en el estatuto. Este sostiene que, al existir una diferencia no conciliable con Uruguay, la salida es la corte de justicia. Todo este ir y venir, la falta de experiencia con estas cuestiones, la transparencia que implica la asamblea abierta, que se decida, que se designe quiénes van a ir, quién puede estar presente, que vengan y hagan los informes, preguntas que surgen al interlocutor que en ese momento había ido y no se habían planteado primeramente, todo esto es un desgaste permanente. Después empezó la situación de que cada uno, con su forma de pensar, tenía que seguir adelante esta historia, nucleándose en distintas formas de ver la lucha. Coincidíamos todos en que el corte era posible siempre y cuando existiera gente que tenga voluntad de hacerlo. Ahí se produjo una división. En principio éramos 5 grupos: la asamblea ruta 135, que son el grupo de personas que están encargadas de la organización y llevar adelante los cortes de ruta, los vecinos autoconvocados, los vecinos en defensa de la cuenca del río Uruguay, asamblea popular y la asamblea nacional ambiental. Todos esos grupos después fueron interactuando.

¿La división tiene que ver con distintas estrategias en relación a la lucha?

Claro, distintas formas de llevarla adelante, teníamos en común la lucha contra Botnia. Algunos decían: vamos y cortemos la ruta por tiempo indefinido y otros decían: sí ¿con quién la vamos a cortar?, como idea es fantástica pero necesitas por lo menos 20 o 30 personas. Las situaciones de conflicto que se vivían en ese momento eran complejas de enfrentar. Si no tenés respaldo de gente en el corte es complicado. Además teníamos la idea de que había que implementar dinámicas, ya que una posición estática tampoco es ventajosa porque es muy difícil llevarla adelante. En cambio entrar, salir, volver a entrar, inquietar en cuanto a lo que se puede ir proponiendo también es una forma.
Producto de todo el cansancio que se venía dando, no hubo la inteligencia suficiente para visualizar bien, poner bien en claro lo que se tenía que hacer de manera tal de no atomizar la movilización. Lamentablemente sucedió eso. Después cada uno comenzó a recomponerse, empezar a remar de cero, entonces esto hizo que quedemos prácticamente la asamblea nacional ambiental, el grupo de 135 y muy pequeñas acciones de lo que es vecinos en defensa de la cuenca. Vecinos autoconvocados prácticamente nos integramos todos, es decir el ámbito de la asamblea es un ámbito donde puede participar cualquiera, a veces son 50, 60. 100, depende de las cosas que sucedan, que llamen la atención, que la gente quiera participar o tomar algún tipo de decisión. Así fuimos caminando durante el 2006 y vino la instancia de proponer una medida de cuerpo para diciembre de 2006. Hubo un poco de desinteligencia de cómo debía llevarse adelante. El grupo que ahora está en la ruta decidieron si o si volcarse a la ruta, muchas veces nosotros fuimos, acompañamos, hicimos caravana, convocatoria, nos sumamos a ellos, pero todo lo que tiene que ver con la organización, la forma, los horarios, cuándo se va a realizar, lo manejan exclusivamente ellos. Y nosotros seguimos, cada uno respeta la decisión.
Por otro lado, nosotros empezamos a trabajar sobre lo que es el eje de protección, lo que implica el recurso natural no renovable, eje fundamental económico, social y cultural que es el río Uruguay. Entonces empezamos a implementar una serie de mecanismos para poder poner el río en valor, porque nosotros percibimos que el río no estaba valorado, es decir existía una sub valoración de lo que implica  abastecerse de agua todos los días, echar los afluentes al río y desarrollar una actividad turística, por ejemplo. Es decir, todas esas cosas deben estar íntimamente relacionadas, si no existe agua confiable para poder tomarla, si no existe echar al río afluente sano para que no se contamine y a la vez generar las condiciones de sanidad del agua para que la gente pueda venir y bañarse, es un problema. Estos son los ejes que tiene la zona. Esto estuvimos trabajando y organizando prácticamente todo el año 2007, primero ponerlo en un plano del pensamiento, trasladarlo a una idea más concreta y a partir de ahí buscar la idea fuerza para poder accionar sobre eso. En eso estamos en estos momentos, lo que es la asamblea ciudadana ambiental. La asamblea de la ruta 135 está con el corte, piloteando eso, lo manejan bien, es como mantener la llama de resistencia encendida en esta historia. Eso a nosotros nos permite no estar con el tema del corte, nos permite manifestarnos más allá de la instalación de Botnia. Lo que estamos buscando es la preservación del recurso al cual Botnia afecta directamente.
Hace poquito salió un artículo en Clarín que hablaba del autismo de Gualeguaychú, señalando que el hecho de estar en el corte de Gualeguaychú y haber exigido a la nueva presidenta de la nación que se expida en este tema y que tome medidas políticas parece que a algunos no le gustó y salieron a cuestionar lo que estaba haciendo Gualeguaychú. Esto habla de un desconocimiento de cuáles son las verdaderas razones de lo que está sucediendo acá. Es un cambio sustancial y muy profundo de la realidad si se lleva adelante el proyecto pastero en la cuenca del río Uruguay, con la utilización del agua para el proceso industrial y los campos alrededor del uso de tierra para la forestación, eso es básicamente lo que es el proyecto de celulosa. A contrapartida de todo esto es que las plantas celulosas son generadoras de energía, o sea, el excedente calorífico que tiene la producción de pasta se puede transformar en energía eléctrica. Es así que Ence ya se comprometió en Colonia a pasar energía y si se perfecciona eso mucho más, es la pata débil de esta cuestión porque el país necesita energía. Creo que esa es la discusión que tiene que darse, de qué manera se establecen los equilibrios. A todo el mundo el gusta el confort, llegamos a casa prendemos la lamparita pero no tenemos conciencia de que ese encendido de la lamparita puede estar perjudicando en algún lugar a alguien. Todo esto es poner en conciencia, en el plano más intelectual lo que uno percibe, esta percepción de las cosas ponerlas en un plano mucho más real.

¿Están estudiando, están investigando?

Fundamentalmente que la gente comprenda cuál es el problema, muchos están quizás descansando en el qué hacer, es decir, hay mucha gente que está activa. Acá hay 50, 60, 100 personas que están motorizando cosas pero que necesitan del acompañamiento del resto para que tenga valor lo que se hace. Eso es sintéticamente más o menos por donde ha transcurrido el devenir de la movilización acá en Colón. Siempre en contacto permanente con Gualeguaychú, participamos de las asambleas, no votamos allá porque cada asamblea es autárquica en su decisión, cada asamblea toma su decisión de acuerdo a lo que le parece, entonces es imprudente ir desde acá y levantar la mano. Lo que ellos deciden nosotros lo consideramos después, somos cien por ciento solidario con lo que ellos propongan, marchas, marchas por agua. Ahora se está motorizando lo que es la asamblea regional de la cual también estamos participando.
Uruguay tiene cierta percepción política de las cuestiones, no tiene una mirada social como acá en Argentina, entonces hay que observar lo que está sucediendo como para después asumir un compromiso. Como esas decisiones se toman en conjunto, no es decisión de Fulano, es una decisión fundamentalmente consensuada, se discute la cosa hasta que aparece. Así venimos funcionando, aparecen problemas en el río en forma permanente. Este año pasado, en agosto, aparecieron un montón de pescados muertos, lo cual nos daba el indicio de que algún tóxico estaba en el agua. Los organismos oficiales nos dijeron que murieron de frío. La pregunta más lógica en ese momento, la que se impuso era cuál era la temperatura del río para que los peces mueran, no había registro de temperatura por lo cual la argumentación caía por su propio peso. Si hacía frío acá hubiesen muerto gorriones, cualquier bichito y no pasó nada. Quiere decir que a lo mejor el frío fue un detonante de algo pero había toda una situación no muy propicia para la vida de los peces en el agua como para que el frío los termine de matar. Eso se dio en invierno, ahora en verano hay presencia de algas que son producidas básicamente en Salto Grande donde la represa estanca demasiado el agua, entonces el espejo de agua con las temperaturas que hay en la zona, más el nutriente que se aporta como fertilizante, más la descarga de los sistemas cloacales de las distintas ciudades hace que empiece a proliferar un tipo de algas que es tóxica, compromete a la salud de las personas. Son manchitas, puntitos verdes. Todo esto son ejes de acciones que se van proponiendo, la realidad que nosotros vivimos. Tenemos problemas al abastecernos de agua potable y tenemos que tener la certeza de que el agua sea potable para nosotros y para las personas que vienen. El tema de los afluentes cloacales es otra línea de trabajo porque no se tratan como se deberían tratar. El tema de la basura es tema recurrente en nuestra civilización, el exceso de basura que hay en estos últimos años, es todo úselo y tírelo, requiere de todo un compromiso de re educación que a la vez esta ligado con los compromisos de producción, es decir se necesita producir para dar sustento a la gente para que no quede sin ocupación, entonces hay todo un circulo vicioso que nos propone esta civilización que es muy difícil de romper.  Tratamos de que las cosas que deben hacerse se hagan con la mayor responsabilidad posible, no tenemos que olvidar como ingrediente final que la dirigencia que estamos teniendo en estos momentos es producto de una situación de emergencia, una situación de crisis que se vivió a finales de los años 90, principios del 2000, entonces ese político está hoy con una concepción de las cosas, quizás alimentada en ese entonces. La realidad es cambiante, tan vertiginosa que hoy se necesitan otros códigos para ver la realidad.

¿Que cambió en la lucha desde que Botnia está funcionando? Se podría leer como un fracaso en un punto…

Cuando se analizaban estas situaciones, se evaluaban situaciones de mínima y de máxima como que Botnia esté funcionando junto con Ence. Se pudo lograr que Ence se relocalice no muy lejos, 40 / 50 Km más abajo, eso ha sido tal vez producto de toda la movilización de la región. Por otro lado confiábamos en que Botnia no se pusiera en marcha, pero para hacer suceder eso teníamos que ver desde el gobierno argentino un claro compromiso en todo esto. El presidente Kirchner dijo el 5 de mayo, en el corsódromo de Gualeguaychú, que era una causa nacional. Queremos verlo en los hechos, que se instale en la toma de decisión política, más allá del proceso jurídico que puedan estar presentado en el tribunal de justicia. El gobierno está faltando a la ley en el territorio argentino, entonces nosotros ponemos barreras para que desde Argentina no se abastezca de una cantidad de cosas para estas empresas. Está claro que el problema no es con Uruguay, el problema es con la decisión de instalar la planta en ese lugar y con Botnia en particular, que fue quien generó todas estas discusiones. Ese compromiso del gobierno nacional no lo tuvimos, no estuvo, ellos dijeron solamente que el fundamento de su accionar era en lo jurídico, no iban a hacer nada que esté por encima de la ley. Entonces no tenía cabida la aplicación del código aduanero puesto que en el Mercosur hay libre intercambio de mercadería. Era una serie de contrasentidos. Yo creo que si el ser humano se hubiese quedado atado a las reglas no hubiésemos salido de las cavernas, las leyes deber ser dinámicas y al servicio de los hombres, no los hombres al servicios de las leyes porque vamos muertos. Tienen que establecer los equilibrios sociales de manera tal que no haya los unos sobre los otros.  A pesar de las leyes, estamos viendo que la decisión política de que Botnia se instale en Uruguay, trae perjuicios para Argentina, ya que recibimos todos los efectos negativos.
Pero más allá de que Botnia se ponga en marcha, es posible la relocalización, pero hace falta voluntad política y actores sociales, porque esta actitud que tienen los países centrales, los países dominantes de tener que extraer las riquezas naturales del resto del mundo va a ser moneda corriente. Ahora empieza a aparecer pero viene sucediendo hace mucho tiempo, ahora se pone más en evidencia y nosotros, que somos participes directos de esta situación, tenemos que asumir posición, tener responsabilidad social, saber qué es lo que queremos. Puede existir un intercambio, lo que no puede existir es la dependencia que tenemos en estos momentos. Hay que trabajar en ese sentido siempre de forma pacífica, nunca hubo acto de violencia pero la llave pasa por ahí, por generar conciencia, que se comprenda, aunque sabemos que es muy difícil. Aquella persona que está metida en sus problemas cotidianos, a lo mejor, debería entender más allá de lo de todos los días. Además, debemos insistir en que queremos una Latinoamérica unida, fuerte, libre, independiente y que se siente en la mesa de negociaciones de cualquier lugar. Los seres humanos que viven en Finlandia, Francia, Inglaterra tienen exactamente las mismas características que los nuestros, podemos vivir en un clima de cordialidad, quizás es una utopía lo que estoy diciendo, pero estamos por un mundo mejor, sino no tiene sentido.

¿Hay compañeros o compañeras judicializados/as aquí en Colón? Hablamos en la UAC con una compañera de Famatina y nos decía que había muchos/as compañeros / as que tenían causa abierta. ¿Es el caso aquí en Colón?

Cuando fue la época de los camiones, yo en particular tengo iniciada una causa, pero más allá de eso ninguno sufre un proceso judicial como estamos acostumbrados a verlo, empiezan a dirimirse responsabilidades. Posiblemente lo tengan algunos compañeros que están con el tema de los cortes, porque hay notificaciones permanentes del juzgado por ese tema. Es una ruta internacional que está sujeta a una serie de normas y reglamentos entre países. Estas son las consecuencias que de alguna manera nos puede acarrear, pero se diluyen cuando la comunidad sale a la calle. Como ocurre en Gualeguaychú, puede haber cinco personas en el arroyo verde, pero ante una alarma hay 6000 / 7000 personas que están ahí. Eso de alguna manera es lo que queríamos lograr aquí en Colón, estamos en ese proceso.

Venías contando que intentan conceptuar, investigar y ver un poquito más allá de la situación, la parte química, cómo va afectando eso. Esto lo hacen Uds. como asamblea o también hay algún mecanismo para tratar de difundirlo a la población de Colón?

Es interesante porque existen distintas formas de poner en evidencia un problema, desde la vía judicial, social y/o política, cualquiera de los tres elementos van a evidenciar una situación. Si vemos una situación que contradice una ordenanza, la vía judicial es la más indicada, si contradice una ley provincial sigue siendo la vía judicial y si el problema es la contradicción con una norma nacional, la judicial sigue siendo lo más apropiada. Paralelamente a eso, está la exigencia política de tomar decisiones para revertir esa situación y después la movilización social que esté señalándola. Son los tres ejes que han funcionado básicamente en Gualeguaychú con el tema Botnia y que siguen funcionando en cualquier problema, en cualquier lugar de Argentina en el que pase algo, son los tres caminos posibles, no hay otra alternativa. En estos días estamos en esas evaluaciones, qué va primero. La sociedad se va informando, ya aparece el tema de las algas en el agua, hay una propaganda oficial de la comisión administradora del río Uruguay que indica la presencia y sugiere cierto comportamiento cuando uno detecta las algas. Por otro lado, desde el ámbito de la asamblea seguimos preocupados, estamos ahora evaluando la calidad de aguas tanto pública como de río, tener nuestra propia base de datos. Por otro lado, la evaluación de la judicilización de todos estos temas también es una cosa que estamos analizando.

Hablabas del tema del turismo, del agua potable para la población, también para la gente que viene. Algo que caracterizaste es que la gente que empezó y que sigue son quienes eligieron este lugar para vivir. ¿Qué significa este lugar, el río y cómo es que se da realmente el apoyo a Gualeguaychú? ¿Qué se siente realmente, cuál es el sentimiento? ¿Qué significa este lugar?

Tiene distintas evaluaciones, en los últimos años ha venido gente a hacer inversiones para obtener un rédito de esas inversiones, que es lícito, compraron un terreno, hicieron una construcción, se sujetaron a las ordenanzas y desarrollaron una actividad turística, hubo un componente económico en la decisión. En el caso mío, mi mamá era de acá de Colón, nació en el año 1920, una punta de años, falleció aquí en Colón en el 2004, o sea que yo conozco Colón desde los 50 años que tengo. Me une una parte más afectuosa, más emotiva, hago la proyección y un ejercicio en el tiempo y transformarla en un mero curso de agua donde sirva para abastecer algunas industrias, para que existan manchas de aceite, para que no se pueda tomar el agua, me causa dolor y preocupación. Tengo dos hijas, quiero que se sigan desarrollando en este lugar. De alguna manera, mi responsabilidad social implica entregarlo mejor de lo que yo lo recibí. Inexorablemente parece que la humanidad avanza hacia su auto destrucción. Yo soy optimista en este sentido, pienso que existen mecanismos para poder revertirlo. Quizás, como está planteada hoy, inexorablemente vamos hacia la destrucción pero no quita que dentro de algunos años pueda aparecer alguna otra formula donde se puedan aplicar otros códigos de valores que permitan revertir esta situación. Me parecen válidos todos los valores, sean los emotivos, los que tienen que ver con los afectos y los económicos. Cada uno tiene sus intereses en esto y mira desde distintos ángulos. Me parece que es lo interesante, lo que nos hace seres humanos, no vemos todos del mismo modo. Esa diversidad de apreciaciones confluye en este interés de mantener el río en condiciones prístina. El río tiene contaminaciones mínimas, como si se mantuviera prácticamente en las condiciones originales, tenemos la represa, ahora el gobierno nacional firmó con Brasil tres represas más. Todas estas cuestiones levantan preocupación y tiene que ser analizada en una mesa de discusión donde los que vivimos aquí participemos, ya sea como ONG, como expresión de nuestros representantes, pero los representantes deben estar imbuidos de las necesidades de la población y no de las líneas que a veces se bajan de determinados sectores del gobierno. Esto es una recreación de la democracia, esta cuestión de que el gobierno hace lo que el pueblo necesita, en el fondo es una cuestión que tiene que ver con estos principios.

Recién hablábamos de la democracia más formal y yo creo que en asamblea hay mucho de democracia directa, y es todo un aprendizaje aprender a decidir en asamblea. Te quería preguntar por la metodología de lucha, ¿cómo y cada cuánto se reúne la asamblea y como es la metodología? ¿Cada cuánto son los cortes? Son todos mecanismos de luchas que en realidad son un aprendizaje porque no venimos de una experiencia que tenga que ver con eso en nuestras luchas históricas.

En Colón, los que son del grupo 135 funcionan independientemente, ellos deciden la modalidad, las formas, los tiempos, cuándo, de qué manera, con qué realizan la medida de acción sobre el paso internacional.

Pero no es un hábito, ellos van decidiendo…

Tienen como objetivo mantener la llama viva en la región. Nosotros como asamblea ciudadana en determinados momentos acompañamos, a veces proponemos otras cosas, pero tenemos una dinámica donde nos reunimos una vez por semana, normalmente son los viernes. Curiosamente las reuniones en las que hacemos un asadito son las más numerosas, aparecen muchos, pero esto de alguna manera funciona como una gran comisión de este gran club que sería la ciudadana. O sea, nos gustaría que participe la mayor cantidad de gente posible, pero dadas las características de la ciudad, donde el empleado público tiene una presencia importante y es una ciudad que no tiene prácticamente industria que generen oportunidades de trabajo, hay mucha cautela en la gente de exponerse demasiado en estas cuestiones sociales, para no ser mal visto o se considera que puede ser mal visto. Pero por suerte ahora participa mucha gente de Colón, hemos hecho asamblea abiertas que la llamamos así porque anunciamos una o dos semanas antes por los diarios, entonces ese día aparece gente, se interesa, pregunta, van debatiendo algunas acciones o medidas que se puedan tomar, algunos interrogantes que pueden ir naciendo.
Ahora viene la etapa de verano, donde muchos docentes que conforman la asamblea tienen la oportunidad de poder participar. Por otro lado, muchos que funcionan en asamblea se toman un día de descanso para visitar a sus familiares en Buenos Aires como me tocó a mí la semana pasada, para tratar de recobrar la vida más allá de la vida asamblearia, pero funcionamos así.
Nos reunimos una vez por semana con ejes de trabajos que venimos llevando adelante y durante la semana, las veces que sea necesario. Tenemos un boletín que se publica una vez por mes, cada mes y medio, ahora aparece un número nuevo. Tenemos una página web, hay una persona responsable de eso que lo lleva adelante, es la que levanta las informaciones. En la revista también, hay una persona que se dedica a la publicación, organiza, pone toda la parte creativa. Después estamos implementando en estos días una campaña para juntar residuo de botellas plásticas en grandes cestos, hay una persona encargada de eso, lo está planificando. Las mismas se pueden cambiar por muebles en una empresa que toma como materia prima los envases de plásticos y los transforma en mobiliario para escuelas. Estamos estableciendo los contactos, los acuerdos, para que en el curso de este año lectivo la campaña se lleve adelante, porque a través de las escuelas le damos difusión. Funcionamos con las escuelas, los chicos se hacen carne de este tipo de problemas y empiezan a interactuar con los padres y ahí se va dando la idea de este concepto de reciclar las cosas, qué es lo que se tiene que implementar desde el punto de vista de los residuos urbanos, el reciclados es uno de los grandes temas nuestros.

¿Cómo es el rol de las escuelas, de los docentes, de los chicos, los jóvenes en la asamblea o en la misma lucha?

Digamos que son la razón un poco de todo esto, la información que nosotros vamos teniendo la ponemos en un lenguaje para que los chicos la puedan comprender, ir haciéndose una idea de lo que se está haciendo y por qué. Hace poquito hicimos una movilización frente al consulado de Uruguay, en la que participaron 500 / 600 personas de las cuales 200, 250 habrán sido chicos. Íbamos a distintas escuelas, las escuelas pidieron autorizaciones a los padres, los padres autorizaron, se pidió autorización a la dirección departamental de escuelas. Una vez que se implementó todo eso, vinieron 250, 300 chicos representantes de distintas escuelas. En algunos sectores de la comunidad decían que estábamos usando a los chicos para hacer una movida política, en definitiva no era una movida política, se había hecho un documento dirigido a Tabaré Vázquez señalando que no estábamos de acuerdo con el inicio del funcionamiento de la planta de Botnia y con la utilización unilateral del puerto. Se hizo un escrito y lo presentamos en el consulado, pero no queríamos ser 4, 5, 10 que vayan sino hacerlo público, la gente se acercó, se lo entregó. No hubo ni protesta, ni insulto, todo tranquilo, ni siquiera se cantó el himno como para no generar una situación de exacerbar los ánimos. Sólo se hizo una lectura y chicos de las escuelas, incluso de escuelas especiales, hicieron escritos dirigido a Tabaré, se leyeron esos escritos y termino ahí. Hay gente que interpreta que de esa manera se puede utilizar a los chicos, lo que se quiere hacer es que los chicos también sean protagonistas, participes, no puede ser que la historia pase por otro lugar mientras nosotros estamos mirando Tinelli, que es lo que viene sucediendo. Es decir, aquí hay un proyecto de mejora de navegabilidad del río Uruguay justamente para la extracción de recursos naturales, ese proyecto de mejora de navegabilidad lo financió la Comunidad Económica Europea. Justamente para poder financiar esto debe haber acuerdos preexistentes que justifiquen el financiamiento del proyecto, eso lo desconocemos en estos momentos, sabemos que hay algo detrás pero no sabemos qué, los recursos que puedan salir de Uruguay o de Argentina, sean papel, pasta de celulosa o llámese biocumbustible o llámese lo que fuera, van a salir por el río Uruguay y con ayuda de la autovía de la ruta 14, que sirve para el beneficio del Mercosur, del intercambio de mercaderías. Todo eso está sujeto a un proceso de análisis que hace que uno vaya despertando a esta serie de situaciones nuevas que se decidieron cuando una miraba correr el río. Uno miraba correr el río y se decidían otras cuestiones.

¿Cuáles son los desafíos que enfrentan las asambleas frente a esta difícil situación que implica el saqueo, la contaminación y la presencia tan fuerte de la entrega con la complicidad de los poderes públicos, de los poderes políticos? En realidad es un avasallamiento porque es una política general en donde Argentina entra dentro de otra enorme cantidad de regiones que también están siendo saqueadas.

Esto no se resuelve de un día para otro, hay que comenzar a sentar las bases para empezar a producir los procesos de cambio, sino no existe. En una oportunidad en Argentina se pensó que a lo mejor una forma rápida de producir los cambios era a través de la utilización de las armas o de la utilización de la fuerza. Sabemos que eso no terminó bien, le dimos la razón a los otros para que hagan lo que después hicieron, de alguna manera creo que hubo generaciones que pisaron el palito, que a lo mejor se dejaron entusiasmar por un romanticismo que era común encontrarlo en lugares de Latinoamérica. Lamentablemente ese ejercicio fracasó mal, una historia que ya nosotros conocemos. Quizás ahora se den otras oportunidades en los inicios del milenio, empiecen a plantearse códigos de convivencia y conducta para poder desarrollar. Tenemos que pensar que es un trabajo de largo plazo, somos meros sujetos, pequeños trocitos de engranaje de una maquinaria mucho mayor que a la larga y en el tiempo lo que busca es poder vivir un poco mejor. En definitiva se trata de eso.

Patricia Agosto y Martín Alejandro Vidal,

Integrantes del Equipo de Educación Popular “Pañuelos en Rebeldía”

 
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