Patricia Agosto - Militarización, bienes de la naturaleza y movimientos sociales Imprimir E-Mail

La etapa actual del capitalismo globalizado requiere, para su propia subsistencia y crecimiento, de los bienes de la naturaleza de todas las regiones del planeta. La necesidad de apropiarse de los mismos ha llevado a desplegar una amplia gama de políticas de dominación, entre las cuales una de las más importantes es la militarización. De esta forma, las regiones ricas en bienes de la naturaleza están siendo acosadas y amenazadas por los grandes capitales transnacionales que, en asociación con los estados del primer mundo, saquean esas riquezas con el fin de sostener el crecimiento de sus economías. Sin embargo, este modelo de saqueo y recolonización ha llevado al crecimiento de tercas resistencias de poblaciones, comunidades y organizaciones sociales, que se niegan a entregar esas riquezas –entrega que lleva implícita no sólo la pérdida del propio bien que alberga la naturaleza, sino también la destrucción del medio ambiente y de las formas de vida tradicionales que se desarrollan en ese territorio-. Porque va creciendo –de la mano de los pueblos originarios- la concepción del territorio como un espacio geográfico y como un sentido de la propia vida, es que los y las habitantes de las zonas en disputa están dando batalla para defender la vida puesta en jaque por los intereses transnacionales a través de un modelo extractivo y destructor de la naturaleza y de las comunidades.   
Nos interesa plantear algunos aspectos destacados de la militarización que sufre nuestro continente y nuestro país porque ésta, si bien tiene como una de las pantallas principales la guerra contra el terrorismo, está relacionada con la posibilidad de acceder a los bienes de la naturaleza que posee el continente. Y para que ese acceso sea posible es imprescindible vigilar y reprimir, a través de los más diversos mecanismos, a las poblaciones y organizaciones sociales que se convierten en un obstáculo para dicha apropiación.    
Estos aspectos son los siguientes:  

1) Hay un nuevo concepto de seguridad elaborado por el gobierno norteamericano y asociado a las nuevas amenazas. Desde el 2001 pero incluso antes, las nuevas amenazas son, entre otras, el terrorismo y el narcotráfico. Ese nuevo concepto de seguridad requiere:
-cooperación multilateral de los países del continente;
-respuestas multifacéticas que pueden involucrar tanto a autoridades civiles como    militares;   
-revitalizar el sistema interamericano, en especial en cuanto a mecanismos de seguridad colectiva, que involucren a todos los países americanos.
A su vez, se caracteriza por:
- tener enfoque multidimensional que abarca no sólo el aspecto militar, sino también los componentes social, económico, político y ambiental.

2) Existen organismos y conferencias, como la OEA y su Comisión de Seguridad Hemisférica; las Conferencias de Ministros de Defensa, que se desarrollan desde 1995 cada dos años y en las cuales se discuten las estrategias para enfrentar las amenazas consideradas fundamentales, como el terrorismo, el narcotráfico y la corrupción; el Comité Interamericano contra el terrorismo, entre otras. Todas estas instancias de reunión de una parte importante de los países de América Latina tienen el propósito de crear un marco regulatorio sobre la seguridad hemisférica, razón por la cual allí se discuten y se aprueban resoluciones que expresan la necesidad de lograr la cooperación de todos los países del hemisferio en cuestiones relativas a la defensa y seguridad.

3) Además de este marco regulatorio, hay una necesidad concreta de dar un sentido legal a la lucha contra las nuevas amenazas, y para lograr este objetivo algunos de los convenios y convenciones referidas al tema se han trasformado en leyes en varios países de América Latina, cambiando, de esta forma, las legislaciones nacionales. La aprobación de leyes antiterroristas elaboradas específicamente en varios países tiene el mismo propósito. A través de estos mecanismos, se justifica la vigilancia de los ciudadanos por el hecho de que todos somos sospechosos frente a la supuesta amenaza del terrorismo, imponiendo una cultura del miedo que convive cotidianamente con nosotros.
Como ejemplo de este sentido legal dado a la lucha contra el terrorismo, en la Argentina se aprobaron, en marzo de 2005, una convención y un convenio. La primera es la Convención Interamericana Contra el Terrorismo, adoptada por la OEA en el 2002, y el Convenio Internacional para la Represión de la Financiación del Terrorismo, adoptado por la ONU en 1999. Y en junio de este año, se aprobó la ley antiterrorista, denominada ley sobre "Asociaciones ilícitas terroristas y financiación del terrorismo" que, a través de una serie de modificaciones al Código Penal, facilita la represión de actos y grupos considerados terroristas o financiadores de actos terroristas.  

4) La cooperación hemisférica para enfrentar las nuevas amenazas también requiere el control de las fronteras, como una manera de reducir las posibilidades de que se concreten atentados terroristas. En este sentido se han informatizado varios pasos fronterizos en el país utilizando sistemas informáticos que permiten almacenar datos sobre las personas que cruzan las fronteras. Se utilizan nuevos tipos de fotografías en los pasaportes que reconocen el iris u otro tipo de identificación biogenética, que permiten un seguimiento personalizado. Los datos obtenidos a través de los movimientos de las personas se incorporan a un banco de datos, que está a disposición de los servicios migratorios de los países que comparten fronteras.  
En algunas zonas de frontera también se han creado Centros de Inteligencia como en el caso de la Triple Frontera, donde se creó el CRI, instalado en las dependencias de la policía brasileña en Foz de Iguazú, con el propósito de combatir los ilícitos cometidos en la zona con la cooperación de los organismos de seguridad de los tres países. En este y en otros casos vemos como la vigilancia y la inteligencia es desarrollada por fuerzas policiales, involucradas de esta forma en la lucha contra el terrorismo.
En el caso de la Triple Frontera, no hay que olvidar que el gobierno norteamericano justifica las medidas de vigilancia en la región a través de la sospecha que allí existen células terroristas, sospecha que se apoya en la gran proporción de población islámica que allí vive. Sin embargo, un dato importante a tener en cuenta es que allí se encuentra el Acuífero Guaraní, una de las reservas de agua potable más importantes del planeta, sobre la que EE.UU. tiene un interés en particular.       
 
5) En varias oportunidades, el gobierno estadounidense ha manifestado la intención de formar una fuerza multilateral contra el terrorismo. Si bien no se ha logrado todavía, sí se ha involucrado a varios países en determinadas misiones u operativos de paz, como en el caso de Haití, que no tienen otro propósito que militarizar nuestras sociedades, con la presencia concreta de tropas extranjeras.
 
6) Los ejercicios militares y maniobras militares conjuntas, en tierra, ríos y canales, realizadas entre las tropas estadounidenses y las fuerzas armadas de países de América Latina tienen el propósito de preparar la participación de las fuerzas armadas de la región en fuerzas multilaterales, bajo la pantalla de la ayuda humanitaria a los países involucrados. A través de estos ejercicios, las fuerzas extranjeras tienen la posibilidad de conocer el terreno en el cual se mueven, obteniendo información en relación a los recursos, la biodiversidad y las características de las poblaciones.     
La presencia de tropas extranjeras en la región contempla el entrenamiento conjunto de las FF.AA. y la realización de seminarios estratégicos, con miembros del Comando Sur de los Estados Unidos, que dan el marco teórico en temas de defensa y seguridad, destinados no sólo a las fuerzas armadas, sino también a líderes civiles. Otra ejercicios que se realizan son los ejercicios navales, que permiten circundar el continente, ignorando las fronteras nacionales.  

7) También se ha ido construyendo una red continental de bases militares de Estados Unidos en puntos seleccionados del continente con dos propósitos explícitos y evidentes: garantizar el acceso a los recursos estratégicos y contener, disuadir y/o eliminar la insurgencia abierta o la resistencia ante las políticas hegemónicas.

8) Otro elemento esencial de la militarización es la creación de un imaginario social basado en una visión guerrera de las relaciones políticas y sociales. Esta es una dimensión simbólica de la militarización que parte de la idea de que siempre hay un enemigo acechante, imponiendo de esta forma un sentido común militarizado. Es un aspecto cultural de la militarización a partir del cual los poderosos convencen de que el mundo es un lugar de competencia, de disputa, en el que tenemos que enfrentarnos unos con otros para poder ocupar nuestro espacio.   
 
9) Otro aspecto de la militarización relacionado con el anterior tiene que ver con la militarización de la vida cotidiana a través de la presencia de fuerzas de seguridad en las calles, en las estaciones de tren, en otros espacios públicos; sumada a la utilización de fuerzas de seguridad privada que protegen espacios de acceso exclusivo, como los barrios privados o las áreas ocupadas por las empresas para la explotación de algún recurso.
Es a partir del sentido común militarizado que nos acostumbrados a convivir con estas formas de militarización de nuestra vida cotidiana.

Estas estrategias para militarizar nuestro continente están claramente asociadas a la posibilidad de acceso real o posible a los bienes de la naturaleza que posee América Latina. Detrás de la pantalla de la guerra contra el terrorismo se esconde un proceso de recolonización que implica el saqueo y la expropiación de nuestras riquezas para sostener un modelo económico que se apoya en la explotación irracional y la destrucción de la naturaleza y de la vida. Y como quienes defendemos la vida nos convertimos en una amenaza real al modelo es que es necesario acallar nuestras voces y nuestras luchas con la criminalización, la  represión y la militarización de las zonas en disputa, de nuestra vida militante y de nuestra vida cotidiana. Son muchas luchas, rebeldías, resistencias y batallas las que están en juego. Es la lucha por el control del territorio, es la rebeldía por defender la soberanía de los pueblos sobre nuestras riquezas, es la resistencia por hacer prevalecer la vida sobre la muerte, es la batalla contra una cultura depredadora que nos imponen.
Ante un enemigo poderoso que inventa diversas formas de seguir globalizando las represiones, es necesario seguir encontrando las diversas formas de globalizar nuestras resistencias para ir construyendo, en el camino de nuestras luchas, esas nuevas subjetividades que van dando lugar a otro proyecto de vida, alternativo y nuestro.
 
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