XXII Encuentro Nacional de Mujeres: Documento de Apertura Imprimir E-Mail

Bienvenidas mujeres argentinas, mujeres latinoamericanas, mujeres del mundo

Por segunda vez, con emoción y orgullo, les damos una calurosa bienvenida en Córdoba.

Desde 1987, II encuentro Nacional, muchas cosas cambiaron. De 700 mujeres que fuimos entonces, hoy estamos autoconvocadas aquí decenas de miles para celebrar nuestros logros y continuar nuestras luchas.

La magnitud que hemos logrado se da no sólo en el número, sino en la diversidad y profundización de las problemáticas debatidas en el marco de una construcción horizontal, pluralista, autónoma y verdaderamente democrática.

Hoy es un hecho aquel compromiso que asumimos ante ustedes hace un año en Jujuy, las recibimos en esta Córdoba rebelde, donde ya a fines del siglo XIX se hacía la primer huelga de empleadas domésticas en la Argentina, la Córdoba de la Reforma Universitaria, la del Cordobazo. Y nosotras, las mujeres, partes y protagonistas en cada una de estas luchas.

Bienvenidas mujeres. Bienvenidas las trabajadoras, las estudiantes, las piqueteras, las campesinas, las feministas, las de los pueblos originarios, las amas de casa, las sindicalistas, las docentes, y cada una de nosotras. Bienvenidas las mujeres que luchamos por nuestros derechos. Bienvenidas mujeres de organizaciones sociales, de mujeres, feministas, políticas, estudiantiles, de trabajadoras, de derechos humanos, barriales, por la diversidad sexual, culturales, por el derecho a la tierra y la vivienda, por el respeto al ambiente, y tantas otras.

Bienvenidas mujeres diversas, mujeres de todos los colores y sabores, mujeres de todas las tierras.

Bienvenidas las mujeres no creyentes y las creyentes, dispuestas a debatir en el marco del respeto, la diversidad, la horizontalidad, la autonomía, la democracia. Todas cabemos, debatimos, consensuamos. Pero denunciamos los intentos de la jerarquía católica por copar y obstaculizar los ENM. Decimos no a los sectores reaccionarios de la iglesia católica que no vienen a debatir democráticamente, vienen a imponer, agredir e impedir un debate superador y amplio.

Celebramos el reencuentro. En estos veintidós años de Encuentros no nos repetimos. Seguimos caminando, Con avances y retrocesos, y nuevos avances que van recogiendo los anteriores, los aciertos, los errores, los aprendizajes. Lo hacemos recogiendo y reconociendo el esfuerzo, la lucha de las que nos precedieron.

Estos encuentros nos han permitido y nos permiten descubrir cómo históricamente los sistemas políticos, económicos, culturales, religiosos y sociales, se construyeron sobre la base de la división sexual y social del trabajo, produciendo y reproduciendo jerarquía y subordinación patriarcal y capitalista.

Las mujeres enfrentamos también a las estructuras de poder y opresión imperantes denunciando que lo personal es político, y que este sistema de opresión se concreta y encarna en nuestros cuerpos.

En este andar, cuestionamos también las convenciones culturales, éticas y sociales que nos han impuesto durante miles de años. Salimos a la lucha en las calles y en las plazas, y en esa salida vamos dando batalla a los mandatos, a las convenciones y a lo impuesto.

Porque la Comisión Encuentro de Mujeres de Córdoba, luego del 2º Encuentro Nacional de Mujeres junto a mujeres cordobesas, fue protagonista de la derogación dela Ley Rezzonico y la sanción de la ley de salud sexual y Reproductiva. Las cordobesas también supimos organizarnos para obligar al gobierno de De la Sota a encontrar al violador serial y nuestra presencia fue decisiva en la sanción de la Ley de Violencia familiar.

Porque venimos sosteniendo intensamente la consigna histórica por “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal y gratuito para no morir”.

Porque hemos avanzado en instalar en la opinión pública temas relativos a la sexualidad, ahora en Córdoba, de eso sí se habla y se pone en cuestión la heterosexualidad obligatoria y los estereotipos de género.

Porque hoy hemos construido discursos colectivos desde nuestras miradas y sostenemos debates, críticas y propuestas en los más diversos temas, no sólo los que nos afectan por ser mujeres. La profundidad y diversidad de los debates nos han demandado el espacio para 63 temáticas diferentes en los talleres, lo que habla también de nuestro crecimiento cualitativo.

Porque hemos exigido y conquistado nuestro lugar, palabra y protagonismo en las luchas y en la historia de nuestro pueblo.

Estamos convencidas de la necesidad de redoblar nuestros esfuerzos, nuestra organización, nuestra lucha: Porque Romina Tejerina todavía sigue presa, y la Corte no se pronuncia.

Porque hay más Rominas cada día, como Mariela Alonso en Salta, Susana Coliman en Neuquén y Eli Díaz en Córdoba, que fue absuelta por el jurado y la movilización popular, pero cuya situación judicial sigue siendo incierta. Porque a Eli, como a las miles de mujeres y niñas violadas, abusadas y/o violentadas, se las revictimiza, culpabiliza y condena social y judicialmente, mientras los violadores-abusadores gozan de la impunidad y del beneficio de la duda.

Porque todos los días siguen muriendo mujeres asesinadas por sus parejas y exparejas, y los asesinatos de mujeres por nuestra condición de género se mantiene, desde las masivas quemas por acusación de brujería en el Medievo, hasta el femicidio contemporáneo.

Porque no sabemos dónde están Marita Verón, Paulina Lebbos, y las cordobesas Laura Gilli, Marta Medrano y Patricia López y muchas otras de nuestras hijas y hermanas.

Porque a lo largo de la llamada Ruta del Mercosur funcionan prostíbulos que, además de ser en pleno siglo XXI, verdaderos centros de esclavitud, encubren la trata de mujeres entre los que se encuentra el sonado caso de Inriville.

Por Micaela, la joven discapacitada violada en Paraná, por Ana María Acevedo y por las tantas otras a las que no se les garantiza el cumplimiento del art. 86 del Código Penal. El Estado debe ser el principal garante de su cumplimiento, y no permitir la injerencia y amenazas de la jerarquía de la iglesia en asuntos de salud y justicia. Porque la iglesia no manipule la conciencia de las personas e imponga sus códigos morales.

Por cada una de las mujeres que mueren por aborto clandestino diariamente en nuestra provincia y en el país.

Redoblamos nuestra lucha:

Por que somos las mujeres las que sufrimos la mayor desigualdad laboral, las que menores salarios tenemos, las mas afectadas por la desocupación, precarización y el trabajo en negro y padecemos condiciones laborales de extrema explotación. Obreras que en las líneas de producción y detrás de los mostradores de los shopings pasan paradas 10, 12 y hasta 14 horas. Porque nuestra ciudad, con gran cantidad de universitarios, ha sido elegida por las multinacionales para la instalación de call centers, donde las jóvenes se desmayan sobre los teclados.

Porque nos siguen mintiendo sobre la inflación y los valores del Indec. Sabemos que cada día es mas difícil llevar la carne, la leche, la fruta y el pan a nuestras mesas.

Porque las recibimos en una provincia donde las empresas monopólicas de la soja y los terratenientes, desvastan los suelos y desmontan, multiplicando sus ganancias, expropiando y alambrando las tierras de las mujeres campesinas, pero tenemos el orgullo de mujeres aguerridas como Ramona Bustamante, que con sus 79 años se transformó en un emblema de la lucha en defensa de la tierra. En nuestra provincia tenemos mujeres como las madres de Ituzaingó y muchas otras que enfrentan el genocidio por contaminación del ambiente y las que participan en el movimiento en contra de la apertura de la mina en Ongamira, lugar sagrado de los Comechingones. Mujeres de aquí que toman el camino de otras, como las de Gualeguaychu, mujeres de regiones mineras, en contra de la entrega de los recursos naturales, nuestras aguas, nuestro petróleo, nuestra fauna, nuestros bosques.

Por las mujeres de los pueblos originarios, en lucha por el reconocimiento de sus derechos y la autodeterminación de los pueblos.

Redoblamos nuestros esfuerzos:

Por Carlos Fuentealba, y porque repudiamos a quienes lo asesinaron intentando acallar el reclamo docente.

Porque no queremos más la gendarmería en Santa Cruz, ni más Barizats, ni desalojo en el Bauen, ni en Zanon, ni en la Clínica Junín ni en la fábrica Renacer, ni en ninguna empresa recuperada, tampoco la judicialización y represión de la protesta social.

Porque como mujeres defendemos a ultranza los DDHH y exigimos la aparición con vida de Julio López, desaparecido en democracia y el esclarecimiento del caso Felisa Marilaf. Basta de impunidad! Que los genocidas tengan su condena como el capellán asesino Von Wernik. Que se desmantele definitivamente el aparato represivo de la dictadura y la derecha fascista.

Y es también en Córdoba donde se producen detenciones masivas de jóvenes por portación de cara, pobreza y edad. Gracias, madres del dolor por organizarse y luchar!.

Aquí como en tantos lugares se protegen los intereses de proxenetas y clientes violentando a las mujeres.

Porque este 2007, a 60 años de la Ley del voto femenino, nos encuentra en medio del escándalo del fraude electoral. Defendemos los derechos democráticos, queremos la transparencia y la resolución de los problemas de nuestro pueblo.

Porque nos reconocemos también en todas las luchas de nuestras hermanas latinoamericanas.

Por que nos indigna todo esto, como nos indigna la muerte de Rosa Molina en el Chaco por desnutrición con sus 24 kilos, porque queremos cambiar un orden social, político, cultural, económico injusto para las mujeres y para toda la sociedad.

Las mujeres hemos luchado históricamente y seguimos luchando...

Por nuestro derecho a una vida sin violencias, abusos ni trata de mujeres, niñas y niños!

Por nuestro derecho a medios de comunicación responsables, que acompañen nuestras luchas y dejen de reproducir los mandatos culturales que nos oprimen!.

Por nuestro derecho a condiciones dignas de trabajo, una jubilación justa e igual salario por igual trabajo, que cubra la canasta básica!

Por nuestro derecho a la educación para decidir, a la anticoncepción para no abortar, y al aborto legal para no morir!

Por la libertad a Romina Tejerina, por justicia para Eli Diaz. Porque no haya más Rominas. Cárcel a los violadores!

Por nuestro derecho a decidir libremente sobre nuestra sexualidad y sobre nuestros cuerpos!

Por nuestro derecho a seguir debatiendo en los Encuentros Nacionales de Mujeres, respetándonos en las diferencias, sin embestidas fundamentalistas y para que podamos encontrarnos en la lucha desde el placer y sin culpas!

Por estas y por todas las luchas que llevamos adelante, visibles e invisibles! Mujeres, seguimos amasando con la arcilla de nuestras experiencias y nuestros logros, de nuestros sueños y alegrías, también de nuestros dolores y ausencias, y con las mismas convicciones y necesidades.

¡Revolución en las camas, en las casas y en las plazas!

¡¡Compañeras, el Encuentro somos todas!!
 
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Julio López, 6 años desaparecido.

 
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