Entrevista a compañeras de la Comunidad Guaraní El Tabacal Hipólito Yrigoyen, Salta Imprimir E-Mail

25 de enero 2007

Rosario, secretaria de la comunidad

-Quería que me contaras cómo empezó el conflicto con el ingenio.

Rosario: nosotros queríamos volver a la tierra que les quitaron a nuestros antepasados porque no tenemos dónde vivir, dónde sembrar, dónde estar. Por eso hemos querido volver a entrar a la Loma.

-¿Desde cuándo la Loma está en manos de la empresa?

Rosario: según ellos desde que el Tabacal se hizo cargo, desde que estaba Patrón Costas. Pero ellos no tienen ningún papel que acredite que la Loma es de ellos.

-Ustedes ocuparon esa tierra...

Rosario: sí. Antes vivía gente allí. Después nosotros sacábamos la leña, hierbas medicinales. Allí también está el cementerio.

-¿Cuándo se produce el desalojo?

Rosario: el 16 de septiembre de 2003. Una semana antes nosotros tomamos la decisión de meternos en la tierra y quedarnos ahí. Los primeros días de septiembre, cuando nosotros tomamos, la seguridad de la empresa se acercó y les preguntamos si nos iban a hacer algo. Nos contestaron que nada, que sólo estaban mirando el terreno. Luego llegó la policía del pueblo y más tarde la gendarmería. Dejaron de venir hasta que el 16 de septiembre vinieron a reprimirnos. Eran más o menos las 7 de la noche. No vinieron de día sino de noche. Agarraron a las mujeres, a los varones y nos golpearon. Había más de 100 personas, con familia, con hijos. Había mujeres embarazadas. Golpearon a los hombres y a algunas mujeres también. Estuvieron presos, incluso la presidenta (Mónica Romero). Pusieron presos a la mayoría de los que pudieron agarrar. El resto salió corriendo. Los que cayeron presos salieron rápido por la ayuda de los abogados. Pero también tuvimos ayuda de afuera, de organismos de derechos humanos.

-¿Cuál fue el rol de las mujeres en la resistencia?

Rosario: Fuimos las que decidimos tomar la Loma. Los varones nos siguieron.

-¿Hubo rupturas en la comunidad?

Rosario: en la marcha que se hizo para Salta en el 2003 parece que al cacique y al que era secretario de la comunidad les ofertaron dinero. Mónica y el resto de la comunidad decidieron ir a Buenos Aires e hicieron una marcha con el apoyo de las organizaciones de ahí.

-¿Cómo es la relación con el poder político?

Rosario: No tenemos problemas con el municipio porque no los molestamos. No les pedimos bolsones ni nada. Nos mantenemos con lo que tenemos.
Hoy estamos en casas de familiares, dispersos en el pueblo.

-¿Cómo es la situación actual en relación a la Loma? Ustedes siguen resistiendo...

Rosario: estamos a la espera de que el juez dictamine que La Loma nos pertenece. Reclamamos la propiedad comunitaria. Hace varios meses que la justicia tiene en sus manos este tema.

-¿Tienen relaciones con la UTD (Unión de Trabajadores Desocupados de General Mosconi)?

Rosario: ellos nos mandaban la leña porque no podemos ir al monte. Y seguimos con buenas relaciones.

-¿Articulan con otras comunidades u otras organizaciones de Salta?

Rosario: por ejemplo la comunidad de Río Blanquito nos pide ayuda y nosotros vamos. Si nos llaman de otros lados, tratamos de participar. No nos hemos aislado. Seguimos participando en todos lados.

-A Mónica ¿le ofertaron un cargo?

Rosario: sí, creo que era de concejal. Ella nos convocó y nos contó la oferta que le habían hecho y nos dijo que lo rechazó. Le dijimos que seguíamos con ella si ella seguía portándose así.

-¿Cuántas familias forman la comunidad?

Rosario: serán como 200, aunque no todos tienen participación activa.

-¿Tienen proyectos productivos?

Rosario: sí. Primero teníamos artesanías, hacíamos sombreros, canastas, con botellas descartables también. Después agregamos la cunicultura y cría de gallinas para huevos. Tenemos granja y huerta. Ahora estamos con la miel, el dulce y licores. Los proyectos se financian a través del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas). Tenemos personería jurídica nacional.

-¿Hay un grupo que tiene personería provincial?

Rosario: sí, ellos se desprendieron de la comunidad. Ellos querían sacar a Mónica pero usar la misma personería. Era un grupito, donde estaba el cacique y el que era secretario junto con su pequeño grupo de gente. Ese grupo hizo un acto, al que vino un dirigente de Buenos Aires y otros de Salta, que estaban custodiados por la policía porque decían que nosotros íbamos a ir a atacarlos. Nosotros no hicimos nada y le preguntamos a la gente si era verdad que no querían que Mónica siga. La gente dijo que en ningún momento se les había preguntado. La presidencia se la tenía que sacar toda la comunidad, no gente ajena y ellos lo eran. Adentro había policía, políticos y ellos no tienen voz ni voto.

-Entonces ellos se desprendieron como grupo y sacaron una personería...

Rosario: a ellos la provincia les dio una personería jurídica.

-Y a ustedes no les da la personería la provincia...

Rosario: no, porque no la necesitamos, ya tenemos la nacional.

-¿Qué les permite hacer la personería? ¿Por qué decidieron sacarla?

Rosario: cuando empieza a funcionar como Comunidad Indígena El Tabacal ya tenía la personería. Ella (Mónica) primero luchó por la personería jurídica, después por la tierra y así vamos.

-¿Cuál es tu sueño?

Rosario: volver a La Loma. Pienso que luchando y uniéndonos, se puede.  

-¿Cómo pensás que es posible volver a La Loma? Porque hay un nivel de violencia importante...

Rosario: La mayoría de la gente tiene miedo porque si una vez nos sacaron, nos dispararon, se pregunta cómo vamos a hacer nosotros.

-Desde el desalojo hasta ahora, ¿hicieron algún intento de volver?  
 
Rosario: íbamos con el propósito de traer leña, pero nos sacó zumbando la guardia de seguridad de la empresa.

-¿Se cruzan con gente de la empresa?

Rosario: hay personas que son de seguridad del ingenio que también nos reprimieron pero son gente que también ha obtenido beneficios de la comunidad.

-¿Cómo se organizan como comunidad? ¿tienen asambleas? La participación ¿es colectiva?

Rosario: sí, las decisiones se toman en asamblea en la que participan todas las familias.

-¿Qué desafíos tienen?

Rosario: seguir la lucha y tratar de unir a los hermanos. Seguir la lucha más firmes y seguros de que vamos a recuperar La Loma.

-¿Cómo es la relación con otras comunidades indígenas de la zona? ¿han tenido apoyo?

Rosario: sí, siempre hemos tenido apoyo. Nos ayudan a conseguir leña y nos van apoyando.

 
Mónica Romero, presidenta de la comunidad

Mónica: Buenas tardes, soy Mónica Romero, dirigente de la Comunidad Indígena Guaraní El Tabacal.

-Contános la historia de la comunidad...

Mónica: hace cuatro años, en el 2003, fuimos desalojados por la empresa Seabord Corporation. Mandaron a la policía y a la infantería sin ninguna orden judicial. Nosotros queríamos volver a vivir en La Loma. No era el primer desalojo que se hacía. En los años 65 y 70, los patrones empezaron a desalojar. No había represión por parte de la policía sino que se contrataban guardabosques, que se encargaban de sacar a la gente, amenazándola, tirándole todos los cercos y los sembrados que tenía.     

-¿Cuándo se apropia la empresa de La Loma?

Mónica: cuando estaba Patrón Costas, ellos ya nos iban desalojando, buscando una estrategia para ver cómo sacarnos. Se iban los hermanos de la comunidad porque eran trabajadores del ingenio. Trabajaban por los cercos, regando las cañas. Para que se les quede cerca el trabajo se les hacían viviendas como conventillos, de madera. Muchos de los guaraníes han sido trabajadores del ingenio. Patrón Costas sacaba a la gente amenazándola con que se les iba a quemar la casa. En la capilla había un cura franciscano que llevó un grupo de hermanos aborígenes al Cruce Pichanal. No se qué trato hizo este cura con la patronal. Así iban saliendo, algunos por obligación, otros por trabajo. Siempre Patrón Costas buscaba la manera de joder a los aborígenes. Se trabajaba por un vale, por un plato de comida. Muchos de ellos han dejado su vida ahí.
El ingenio tenían almacenes, los trabajadores sacaban mercadería de ahí, fiada y anotaban la compra en una libreta. Cuando ellos iban a cobrar el salario, no tenían nada que cobrar porque la deuda la sacaban del salario.

-Ahora la empresa ¿también funciona así?

Mónica: también funciona así, aunque no de la misma manera. Ahora tiene una proveeduría grande, venden calzado, ropa y la gente va y saca créditos. Cuando va a cobrar, no le alcanza para nada.
Cuando termina la zafra hacen un baile grandísimo, con orquesta y todo. El sindicato del azúcar pone colectivos para traer la gente de las colonias. Sacan una entrada por planilla y lo descuentan del salario. Esas son las estrategias que usan en contra de los hermanos guaraníes.

-En septiembre de 2003, ustedes hacen el intento de recuperación...

Mónica: luego del desalojo, nuestros padres no reclamaron nada porque tenían miedo y no conocían los derechos. A medida que nosotros vamos creciendo, sabemos que pertenecemos a la tierra. Desde el 2004 ya no podemos ingresar a ese predio, pero siempre La Loma ha sido utilizada por las comunidades indígenas, para recolectar la leña, hacer carbón, sembrar, traer frutas silvestres y yuyos medicinales. Allí hay dos cementerios. Nos damos cuenta que tenemos que luchar por esa tierra, organizarnos bien y conseguir una personería jurídica para poder reclamar nuestro derecho.   
En el 2001 nos organizamos, en el 2002 nos dan la personería jurídica y en el 2003 queremos tomar otra vez la posesión de la tierra. En ese momento nos desalojan, nos golpean, hay un simulacro de fusilamiento, nos sacan fotos en la oscuridad. La Loma es oscura, apenas veíamos que venían encapuchados. Nos empezaron a rodear y no tenían ninguna orden para hacernos eso.

-¿La guardia de la empresa estuvo en la represión?    

Mónica: ellos estuvieron primero mirando. Por la tarde vino la policía y por la noche la infantería. A la noche nos llevan, golpean a los hermanos. Nos llevaron a Orán, nos esposaron como si fuéramos grandes criminales. Llevaron a veintidós personas. A mí, es la primera vez que me pasó esto, pensé que todo iba a ser fácil. Hablaba muchas veces con los hermanos y yo pensaba que había que ir a La Loma y tomar la tierra, teníamos que volver al lugar que nos pertenece. Creía que nadie nos iba a hacer nada sabiendo que eso es nuestro. Y no era así, me equivocaba mucho. Pero a su vez esto me dio fuerzas para seguir luchando, porque sabemos que es nuestro, que nos pertenece.

-¿Cómo se organizan y empiezan a ver a través de los años que eso es de ustedes?

Mónica: Siempre fui una mujer trabajadora, he llegado a plantar caña, a arrancar porotos, a desmontar los campos grandes, a ir en bicicleta a vender achuras en las colonias. Todo esto me ha llevado a conocer gente que ha vivido en La Loma. Hay hermanos que han salido de ahí y hasta hoy no tienen terrenos. Viven en casa precarias dos o tres familias.
Con otros hermanos empezamos a reflexionar cómo nos íbamos a organizar. Ellos quieren volver pero no saben cómo, tienen miedo. Empezamos a buscar a los hermanos, a hacer reuniones. Comenzamos a charlar con ellos y nos decían que quieren volver a vivir allí, criar animales y vivir como ellos quieren. En esas reuniones decidimos ver cuáles eran los requisitos para sacar una personería jurídica nacional y pensamos que con ella el estado nos iba a ayudar a conseguir esa tierra.
Hicimos una asamblea y se eligieron los dirigentes. Me ofrecieron que yo estuviera al frente. Les dije que no me animaba, que soy cobarde. Me animaron las mujeres y formamos una comisión. Mandamos los requisitos para sacar la personería a Buenos Aires. Invitamos a Ana Suárez, dedicada al tema de la personería jurídica, a que venga a ver cómo se hace la asamblea para formar el acta constitutiva.

-¿Cuándo se arma esa comisión?

Mónica: El 11 de noviembre de 2001. Cuando conseguimos la personería jurídica pensamos que todo iba a ser fácil y no fue así. Con la personería, empezamos a mandar notas que decían que necesitamos esta tierra.
Un cacique de la comunidad ava guaraní fue a hacer una reunión con el ingenio a espaldas nuestras diciendo que ya no nos apoyaban. Después por esto la comunidad lo sacó.
El 11 de octubre hicimos un encuentro en la escuela 9 de julio y acordamos que lo único que podíamos hacer para que nos escuchen era hacer una caminata de aquí a Salta, hicimos un nota pidiendo audiencia al gobierno. Nos fuimos directamente pero no nos atendió el gobernador. Nos quedamos un mes en Salta y después decidimos ir a Buenos Aires. Caminamos hasta Tucumán, el secretario de la gobernación nos dijo que nos iba a conseguir el pasaje para todos. Nos vamos a Buenos Aires. El presidente del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) no nos quería dar una audiencia con la Ministra Alicia Kirchner. Las organizaciones que se encontraban ahí y nos estaban apoyando, armaron una manifestación encabezada por nosotros. Hablamos frente a un palco en la Plaza Congreso. Esto fue en el 2004. Recién ahí nos da la audiencia la Ministra. El compromiso de ella fue que, entre febrero o marzo, íbamos a tener la expropiación de tierras. No nos quería firmar ningún papel y dijo que iba a mandar gente del gabinete para que vean la tierra y los problemas de las comunidades. Cuando vienen el 15 de diciembre se quedaron sólo 30 minutos y se fueron. Al poco tiempo, vienen a hacer un relevamiento y después de un mes mandan dos camiones llenos de camas, de colchones, de calzado, con el nombre de la gente del asentamiento. También gente del pueblo recibió las cosas. El que era el cacique de la comunidad buscó gente del asentamiento y a la presidenta del barrio. Armaron otro grupo y me hicieron la denuncia. El Ministerio manda una nota diciendo que yo me había adueñado de las cosas. Se opusieron a que yo fuera elegida dirigente.
Después vinieron una contadora y creo que un dirigente de la CTA y vieron las cosas que habían traído para la comunidad. En ese momento se empieza a armar el conflicto. Dijeron que yo no soy representante de la comunidad.
El conflicto se solucionó cuando se esclareció eso en Buenos Aires y el presidente del INAI hizo una nota donde me reconoce como una dirigente de la comunidad. En ese momento el gobierno provincial les da la personería jurídica a ellos.

-¿Qué rol ocuparon y ocupan las mujeres en esta lucha?

Mónica: Somos varias mujeres. Hay tesorera, secretaria y prosecretaria. En la lucha también tuvieron un lugar importante, pero tienen miedo de enfrentarse, de que le hagan algo. Los hermanos y hermanas de aquí son muy tímido/as y les cuesta dar un paso adelante ante una lucha así.                  

-¿Cómo es la relación con los gobiernos municipal y provincial?

Mónica: al gobierno municipal no le pedimos nada porque no nos queremos comprometer. Para hacer este encuentro pedimos este camping y el intendente quería que le entreguemos el acta de la comunidad. No queremos comprometernos ante el municipio, es obligación de ellos apoyarnos.
El gobierno de la provincia no nos acepta, no nos reconoce legalmente. No nos quiere atender.

-¿Tienen proyectos productivos?

Mónica: tenemos 40 familias que viven de los pollos. Compramos pollos, se los damos a cada familia y ellos pueden beneficiarse vendiendo huevos y comprando su alimento.
También estamos trabajando con dulces de papaya, de naranja, de mandarinas, de cayote y licores. Organizaciones latinoamericanos nos están apoyando, llevan a un mercado artesanal los dulces que nosotros les mandamos.

-Cuando fueron a tomar La Loma ¿cuánto tiempo estuvieron allí?

Mónica: estuvimos allí seis días. Había más o menos 150 personas, eran familias completas.

-La empresa ¿usa la Loma?

Mónica: no, no la usa. Puede ser que en el futuro la use para caña o para poner soja, como hicieron en otros lados. 

-¿Vos tuviste alguna oferta de ocupar algún cargo?

Mónica: sí, me ofertaron el cargo de concejal en primer término. Después vino gente, -creo que de Buenos Aires, no recuerdo- que me preguntó qué haría yo si alguien me dijera: “dejá de luchar por la tierra y te hacemos una buena casa”. Le contesté que sería bueno porque no tengo casa pero que me gustaría más La Loma. No puede ser que yo viva en la comodidad y el resto siga viviendo en la miseria. Me contestaron: “sólo era una pregunta...”
Cuando me pidieron que me postule como concejal, les dije que no porque no quiero ser payaso de nadie y menos tener una oficina dentro del municipio y hacer lo que ellos digan.     
 
-La comisión ¿cómo está formada?

Mónica: yo soy la presidenta, la secretaria es Roxana y como hace un año que no está, en su lugar está Rosario. Somos casi todas mujeres.

-Si tuvieras que decirnos cuál es tu sueño...

Mónica: mi sueño es volver a recuperar nuestras tierras, que es lo principal para nosotros, nuestros hijos y nuestro futuro.
 
 
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