Miguel Andrés Brenner - Salió la nueva Ley Imprimir E-Mail
Julio de 2006    

Valga la ironía del título. Nos hace recordar a algún canillita o vendedor callejero que promociona por escasos pesos un folleto con el texto de un nuevo instrumento legal,  que tendrá su ocaso cuando la inutilidad del mismo se transforme en otra nueva ley. El problema que aquí nos acucia es el de las consecuencias de tal racionalidad jurídica. Según el pensamiento de Hinkelammert, los límites a la acción instrumental no pueden ser conocidos ‘ex ante’, sino ‘ex post’, cuando ya se ha obtenido el resultado o bien cuando ya se atravesó el límite sin posibilidad de retroceso.(1) En tal sentido, nadie se hace cargo del daño producido en la educación pública que se legitimó a partir de la Ley Federal de Educación sancionada en el año 1993.

Una ley diferente es propuesta, supuestamente en oposición al “predominio ideológico de las concepciones de mercado” y a la desatención a la que la escuela pública  “fue sometida por las estrategias neoliberales”.(2) Sin embargo, lo que pretendemos mostrar en este trabajo es la metodología que propugnan para el debate, entre otros, las autoridades educativas nacionales, en virtud que ésta adquiere sentido dentro del marco valorativo del neoliberalismo, al que el documento ministerial, base de discusión, pretende criticar.

Sintéticamente, he aquí nuestra problemática: La presencia del Estado a través de los mecanismos de la consulta se hace tan fuerte, que parece, pretendidamente, no existir el deseo de pensar la política educativa desde un Estado que establece ciertas representaciones sociales mientras evita otras.  Dichas representaciones se encuentran acotadas a los criterios de determinados ejes pre-establecidos, en el plexo de rondas, con los criterios del individualismo metodológico, donde se evidencian las políticas neoliberales de los últimos tiempos, en tanto se reducen a fijar y controlar.(3)
       
Veamos, entonces, los siguientes tópicos:
A) Ley de Educación Nacional
B) Pensar la Escuela
C) Individualismo metodológico

A) Ley de Educación Nacional
  • La necesidad de cambio debido a una escuela que tiende a generar semianalfabetos o analfabetos, en condiciones de trabajo de maestros y profesores con sobre-exigencias formales y materiales, cuya utilidad hace al control y cuya inutilidad hace al deterioro de la educación, tiene que ver con el malestar docente. En múltiples documentos se sostiene que sin el maestro no hay reforma auténtica posible. ¿Cuál es la respuesta del Estado Nacional? Una nueva ley, cuyo mismo nombre tiene ribetes mágicos. ¿Por qué? El pensamiento mágico implica el poder ilimitado de la palabra. El mero pronunciar o escribir sería motivo de realidad. Así, cuando la Ley Federal de Educación, su sola mención era significación de transformación educativa. Según la Constitución Nacional, nuestro sistema de gobierno sigue siendo federal. Pero, no. No se puede decir nueva ley federal de educación. Desaparece federal. Si antes aquella se mimetizaba con la transformación, ésta también, eliminando nada más que una palabra, federal. Así, la diferencia simbólica se convertiría en diferencia real. La voluntad política se subsume en la formalidad. Conocemos, en la década del 90, la obligatoriedad no disimulada acerca del uso de determinadas categorías, que debían entrar en cualquier discurso pedagógico so pena de quedar rechazado, impidiéndose, al respecto, toda crítica que se formalizara en acto o documentación oficial. Blandía como amenaza, v.gr., la expresión de la entonces Directora de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, Doctora Graciela Giannettasio, “quien no está de acuerdo queda fuera del sistema”.
  • Hay voluntad de ley. ¿De quién o de quiénes? ¿Dónde aparece el entusiasmo que se presenta como show mediático? Más que nada en el Estado Nacional, y las diferentes jurisdicciones, en el mejor de los casos, acompañan. En la década del 90, el ímpetu de la descentralización o desresponsabilización provino del Estado Nacional, aún con la fuerza de la presión y no de la convicción de las provincias, cuyo móvil inmediato tuvo un objetivo fiscal, la reducción de fondos destinados al área educativa por parte de aquél. Actualmente, la necesidad de cambio tiene como respuesta la fuerza del Estado Nacional: una ley, nueva ley, una escritura. Los Estados Provinciales y el de la Ciudad de Buenos Aires, simplemente, son sus acólitos.
  • Pareciera que el problema del financiamiento educativo ya no fuese. Hay una nueva ley de financiamiento. Pareciera que el problema de la educación técnica ya no fuese. Hay una nueva ley de educación técnica. La voluntad política se subsume en una escritura. Así como cuando se sancionó la Ley Federal de Educación, el pensar o el actuar debía encuadrarse en la misma, y el cambio, mágicamente, se daría, mientras que toda voz crítica era ahuyentada por disociadora, ahora, la nueva ley de educación tendría la potencia para la justicia, la calidad y la inclusión. Otras voces se tolerarían en cuanto no fuesen escuchadas. He aquí el sentido de una democracia liberal, que acepta las diferencias desde una posición de fuerza, simplemente, soportar, siempre y cuando aquellas otras voces permanezcan dispersas, sean tenues, no despierten otra posibilidad. La palabra debe ser única, bajo el barniz del diálogo. Política de lo dicho, lo no dicho ni debiera decirse, si se dijere, no se escuche.

B) Pensar la Escuela
  • Desde la experiencia histórica de las escuelas, el Estado ha sido y es demasiado presente en muy diferentes maneras, según los proyectos políticos epocales. Mientras en su constitución histórica la escuela se instituye a partir del mandato principal del Estado Nacional, con fuerte presencia positiva ante los requerimientos propios de la constitución moderna de la nación y del predominio del sistema capitalista, aunque la educación de hecho no fuere realmente la misma para todos y tampoco, lisa y llanamente, para todos, en el contexto neoliberal, bajo el modelo de mercado, centraliza las grandes líneas que fija, mientras que luego solamente le cabe el papel del control. En este caso, si bien presente formalmente, y demasiado presente, ausente en la escuela situada. No por nada casi desaparece del léxico político educativo el término “administración”, reemplazado por el de “gestión” (en el menor tiempo, con los menores costos, el mejor resultado, según criterios de eficiencia, eficacia y calidad total, el mejor resultado según parámetros estandarizados, que induce a pensar que los seres humanos podemos ser medidos a la manera de cualquier objeto a la mano de todos), marco interpretativo desde el que la responsabilidad del fracaso se encuentra en la unidad escolar con sus maestros desprestigiados. El instrumento jurídico que se pretende(4), para poder pensar la escuela, es un botón de muestra, y el que ahora nos ocupa.
  • ¿De qué modo el Estado se hace presente a fin de la cuestión que nos atañe? A partir del malestar docente, que no constituye materia de interpretación...
*se realizan en los establecimientos educativos pocas jornadas tituladas de debate;
*se ofrecen materiales de lectura  que, tendencialmente, no se leen de hecho, a manera de mecanismo de resistencia pasivo, no creativo;
*los mismos son conocidos, salvo excepciones, en el mismo día de las jornadas;
*a éstas son convocados padres y alumnos, los primeros no se acercan a las escuelas, los segundos, en las instituciones de nivel medio y terciario, concurren si existe obligación bajo la amenaza de aplicarse inasistencias, forma de presión;
*la fragmentación es el criterio: cada grupo separado de otro, cada escuela separada de otra;
*existe obligación de presentar informe a la inspección, quien desde sus propios criterios(6) decidirá cómo se procesa la información a ser elevada.
  • La  elevación  hacia las instancias de las autoridades políticas es un paso fundamental. Desde arriba hacia abajo y desde abajo hacia arriba. En realidad, el Procedimiento debiera ser a la inversa: desde abajo hacia arriba y desde arriba hacia abajo.
  • ¿Y desde dónde se delibera?:
a)    Aparecen determinados ejes, no otros.  Eje, definición de diccionario: línea recta que pasa por el centro de un cuerpo y alrededor del cual se supone que gira éste. Obviamente, los mismos son, en el decir de Sirvent, atemporales, descontextualizados históricamente. De tal manera se garantiza la inocuidad, o sea, cambia la letra y todo queda igual, lo que resulta grave, por cuanto quedar todo igual significa mantener los parámetros de la Ley Federal de Educación a la que, supuestamente, se pretende criticar y mejorar.
b)    Siempre bajo las instancias de la ronda y la consulta.(7) Si hago una ronda, ello implica una especie de cerco perimetral alrededor del cual vigilo, garantizo determinado orden.  Por supuesto, también decimos ronda de juegos, y el cerco perimetral también se cumple, ya que son ciertos juegos los que permitimos se jueguen,  no otros. Si voy al médico, le consulto, le solicito su parecer, pero es él quien desde sus criterios profesionales toma la determinación del camino a seguir. No tiene sentido, aquí, hablar de “democracia”.

C) Individualismo metodológico
  • Entre tanto, implícitos, aparecen criterios de una epistemología cara a las posiciones neoliberales: el individualismo metodológico. El paso cognitivo fundamental consiste en aislar unos individuos de los otros, se pasan por alto sus relaciones sociales y se intenta mostrar “regularidades sociales”, que se “construyen” a partir de las manifestaciones y conductas de los individuos. En una fina crítica, Wagner(8) señala que “sólo es posible elaborar los datos si se introduce un orden clasificatorio que no surge de los datos mismos”.
  • A partir de ahí puede explicarse el sentido de la atemporalidad del citado documento del Ministerio de Educación. No es un mero error epistemológico, mas bien existe intencionalidad al respecto. Desde una posición crítica, sostiene Pellicani(9) que “el individualismo metodológico es constitucionalmente incapaz de captar la naturaleza de lo social como una realidad reglada independiente de los individuos singulares”.  Yo modificaría la noción constitucionalmente por pretendidamente, por cuanto existe una voluntad de interpretación ad hoc.
  • En el caso del documento base para el debate de una ley de educación nacional, en las prácticas metodológicas para el denominado debate, se debilitan o fragmentan las relaciones sociales, pero dicho fenómeno desde la unidad macro de la concepción neoliberal, donde solo vale la dimensión instrumental de la acción social bajo el pre-texto de la democracia. La política deliberativa es reemplazada por la racionalidad instrumental en la que sujetos individuales o colectivos son simples medios para determinado fin. Ni la máxima kantiana se cumple, la consideración de los seres humanos como personas, como fines en sí mismos y no como medios.
  • ¿Qué sostiene la posición individualismo metodológico?: “...la importante teoría de que todos los fenómenos sociales y, especialmente, el funcionamiento de todas las instituciones sociales, deben ser siempre considerados resultado de las decisiones, acciones, actitudes, etc., de los individuos humanos, y de que nunca debemos conformarnos con las explicaciones elaboradas en función de los llamados ‘colectivos’ (estados, naciones, razas, etc.).”(10) Conste que las teorías neoliberales hacen suya la misma, así por ejemplo Hayek, criticado por cuanto no permite comprender las relaciones sociales(11), concepción individualista guiada por la racionalidad mercantil. El liberalismo clásico surge por cuanto existe una oposición a un Estado intervencionista. El neoliberalismo hace de las relaciones mercantiles una especie de Leviatán que, si le resulta conveniente, aún devora toda democracia liberal. El Estado en la modernidad liberal es la condición de posibilidad tanto de lo público como de lo privado, en el neoliberalismo no aparecen los límites entre lo uno y lo otro, son borrosos, en función y predominio formal y material de los intereses privados netamente mercantiles(12).
  • Y aquí se presenta una circunstancia interesante a señalar: la separación total entre libertad política y libertad económica, es decir, entre liberalismo político y liberalismo (o neoliberalismo) económico, y es que la segunda no requiere de la primera. Mientras que lo político tiene que ver con lo común (koinós) lo económico con lo privado (idios). A su vez, lo común se encuadra dentro de un espectro meramente formal, el otro dentro de uno real. Así, se llega a desechar en las corrientes neoliberales el orden de una libertad formal que subsume la participación en un presente común (aunque sea, reiterando, formal) a todos en favor del el orden de una libertad individual que pospone el bien común, o lo común del bien, hacia un futuro ilusorio.(13) 
  • El individualismo metodológico, que implica agregados, desde un centralismo de concepción se convierte en política de dispersión y la responsabilidad, en última instancia, se encontraría en cada actor, separado uno de otro. Entrevemos aquí una significación de la dinámica social según la función anárquica del mercado. De ahí la necesidad de una ingeniería social que fragmenta, ya como principio de interpretación.(14) Y la interpretación misma se realiza desde la fragmentación. Es por ello que la política de consulta, implementada por el Ministerio de Educación, metodológicamente es neoliberal y, por ende, dicha racionalidad instrumental implica una concepción valorativa del tinte señalado, aunque la narrativa aparente progresismo en virtud de la supuesta lucha por la calidad y la justicia para todos.
  • En oposición al modelo señalado, Bourdieu(15) expresa que “para escapar a la agregación mecánica de las opiniones atomizadas sin caer en la antinomia de la protesta colectiva –y aportar, así, una contribución decisiva a la construcción de una verdadera democracia-, hace falta trabajar en la creación de las condiciones sociales para la instauración de un modo de fabricación de la ‘voluntad general’ (o de la opinión colectiva) realmente colectiva, esto eso, fundamentada sobre los intercambios reglados de una ‘confrontación dialéctica’ que suponga la concertación de los instrumentos de comunicación necesarios para establecer el acuerdo o el desacuerdo y capaz de transformar los contenidos comunicados y a aquellos que los comunican.”

Concluyendo, no solamente existen conceptos relativos a la ideología neoliberal que inciden en la institución de la escuela pública, también caminos o métodos que en su presentación discursiva parecen pretender distanciarse del marco valorativo señalado, pero que, en última instancia, tienen su origen o fuente en el mismo. Y la cuestión que, precisamente, aquí nos convoca, constituye un ejemplo al respecto.


1-Hinkelammert analiza dos ejemplos. Uno es el de la resistencia de materiales, y otro el de la tortura. No podemos saber, sino sólo conjeturar la resistencia de un nuevo material frente al calor, peso o cualquier otro factor, antes de someterlo a prueba. Cuando se produce una deformación o destrucción irrecuperable, sabemos que hemos atravesado el límite. En el caso de la tortura, el torturador no sabe cuanto tormento deberá aplicar para obtener la información. ‘La tortura solamente es eficaz si lleva al torturado al límite de lo aguantable’. Si el sujeto resiste, el torturador aumenta el dolor y el estrés sobre el organismo. Puesto que no puede saber donde está el límite de la resistencia moral o física del sujeto, al llegar a cierta fase del proceso debe decidir si continúa con el riesgo que el sujeto muera o bien termina la tortura. Si se equivoca en su cálculo, como sucedió tantas veces con los prisioneros políticos de las dictaduras militares, el sujeto muere.”  Franz Hinkelammert. El nihilismo al desnudo. Los tiempos de la globalización. Ediciones Lom, Santiago, 2001. Pgs. 162 a 165. Comentario por Jorge Vergara Estévez.
2-Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Hacia una educación de calidad. Para una sociedad más justa. Debate para una Ley de Educación Nacional. Buenos Aires. 2006.
3-Ley Federal de Educación. Año 1993. Artículo 2°.
4-“Le corresponde al Estado Nacional la responsabilidad principal e indelegable de fijar y controlar el cumplimiento de la política educativa.” Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. “Hacia una educación de calidad para una sociedad más justa: debate para una ley de educación nacional.” Buenos Aires. 2006. (en negrita, nuestro). Como curiosidad, y no de manera anecdótica, mientras que en el documento aparece 7 veces el término administración (dejando de lado el contexto valorativo), 13 veces el de gestión.
5-“...el documento distribuido por el Ministerio de Educación bajo el título ‘Hacia una educación de calidad para una sociedad más justa: debate para una ley de educación nacional’ es un documento ‘atemporal’, es decir, su contenido parece haber sido escrito en un vacío de situación y tiempo histórico. El único dato cuantitativo que se señala como anclaje de realidad, se encuentra en el punto 1.4. donde se dice ‘en los próximos años, además de garantizar la obligatoriedad escolar a las nuevas generaciones, deberemos enfrentar el desafío de educar a más de un millón de adultos que no lo hicieron en su niñez o juventud, lo cual justifica que las normas legales otorguen a este tema una atención particular’. Pero este dato, el único, es confuso, erróneo e insuficiente para diagnosticar la gravedad de la situación de pobreza educativa de casi el 70 % de población joven y adulta que fue expulsada de la escuela.” Sirvent, M.T.; Toubes, A.; Llosa, S. y Topasso, P. Nuevas leyes, viejos problemas. Aportes del Programa “Desarrollo Sociocultural y Educación Permanente: la Educación de Jóvenes y Adultos más allá de la escuela”; Directora: Dra. María Teresa Sirvent (Ph.D.). Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación (IICE) – Facultad de Filosofía y Letras – Universidad de Buenos Aires. 2006.
6-Difícilmente algún docente ascienda, dentro del escalafón, al grado de inspector si no manifiesta tener acuerdos totales con la administración política de turno y utilizando las categorías discursivas que se esperan de él. Ello es indicativo de los criterios que probablemente se tendrán en cuenta a fin de procesar la información.
7-Brenner, Miguel Andrés. Ley de educación. palabras clave:   ronda  -  consulta  -  ejes. Buenos Aires. 2006. En este texto se realizan análisis a partir de definiciones de diccionarios. Ronda: surge en lengua castellana hacia el año 1260. Significa “patrulla”, “camino de la patrulla”. Corominas, Joan.  Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana. 3.ed., 8ª  reimpresión. Editorial Gredos. Madrid. 1997. Ronda: Acción de rondar y grupo de personas o soldados que rondan. Camino que separa el muro de una plaza fuerte de las casas más exteriores. Diccionario Larousse. Buenos Aires. 1960. Rondar: Andar de noche vigilando una población edificio, etc., para asegurarse de que reina el buen orden. Andar de noche paseando las calles. Dar vueltas alrededor. Diccionario Larousse. Ib. Consulta: parecer o dictamen que da una persona sobre una cosa. Diccionario Larousse. Ib. Consultar: Tomar aviso o consejo (ej. consultar al médico). Diccionario Larousse. Ib.
8-Wagner, Peter.  Sociología de la modernidad. Editorial Herder. Barcelona. 1997. Pgs. 191/192
9-Pellicani, Luciano. Individualismo metodológico.  Revista Telos, Nº104, Nueva York, verano de 1995. Traducción de Felisa Santos. El marco conceptual del individualismo metodológico está estructurado de tal modo que sólo puede aportar una explicación de la exposición racional instrumental de una acción, que es la racionalidad de las catallactics. Es la racionalidad del homo oeconomicus, un sujeto sin ninguna traditio. Este enfoque es indudablemente útil cuando se trata de analizar las elecciones de los individuos que operan en una situación de mercado, pero es cuestionable cuando se trata de analizar el comportamiento de los individuos que operan fuera de la lógica de las catallactics /lógica de mercado/. Catallactics: apunta al análisis de las acciones basadas en el cálculo monetario y averigua la formación de los precios en el momento en el que el actor económico realiza sus elecciones. Fue utilizado primeramente por Ludwig von Mises, y luego por Friedrich Hayek para describir la economía de mercado. Fuente: Wilkipedia on-line.
10-Popper, Karl. La sociedad abierta y sus enemigos. Editorial Paidós. Buenos Aires. 1967. Tomo II. Pg. 120.
11-García, José Fernando. Acción humana y ley; crítica a la unidad metodológica de la ciencia.  En Popper y las ciencias sociales, Felix Schuster (ed.), Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. 1992. Citado por Estévez Vergara, Jorge. La contribución de Hinkelammert a la crítica latinoamericana al neoliberalismo. Revista Polis. Versión digital.
12-“El anarquismo de derecha, como el de Nozick, propone la disolución del Estado o algo próximo a su disolución como “Estado mínimo”. El mercado máximo produce equilibrio, y en la formulación de F. Hayek, lo que debe hacer el Estado mínimo es destruir los monopolios que impiden el libre fluir del mercado. Un sindicato que pide aumento de salarios es un monopolio, porque impone al mercado una exigencia que no emana de la libre competencia. Es entonces deber del Estado disolver el sindicato.” Dussel, Enrique.  Diálogo  con John Holloway (Sobre la interpelación ética, el poder, las instituciones y la estrategia política) UAM-Iztapalapa, México, 3 de mayo de 2004.
13Hayek  en su obra “Ley, legislación y libertad” propone una libertad individual que puede darse sin libertad política. Citado por Figueroa, Maximiliano. Sobre el déficit ético del neoliberalismo de Hayek. En “Desarrollo y equidad”. Ediciones del ICALA (comp. Dorando Michelini, Jutta Wester y otros).  Río Cuarto, Córdoba. 2005. Hayek, en una entrevista concedida al diario El Mercurio, de Santiago de Chile, el 12 de abril de 1981, sostiene que para la aplicación inicial del modelo neoliberal, si fuere necesario, tiene sentido “poderes absolutos que deberían usar, justamente, para evitar y limitar todo poder absoluto en el futuro.” Citado por Herceg, José Santos.  “Anomalías del modelo neoliberal en Chile.”  En Desarrollo y equidad. Ibíd.
14-La estrategia teórica del individualismo metodológico explica acontecimientos sociales a partir de determinadas hipótesis de comportamiento de los individuos o actores sociales. El actor social que decide se describe “con un conjunto de creencias matemáticamente representadas como una distribución de probabilidades sobre los estados posibles del mundo en el que se desarrolla su acción y un conjunto ordenado de deseos o preferencias (matemáticamente representados por una función de utilidad)”  Domènech, Antoni. Introducción al texto de Elster, Jon. Domar la suerte. Editorial Paidós. Barcelona. 1991.
15-Bourdieu, Pierre. El misterio del ministerio. De las voluntades particulares a la ‘voluntad general’.  En Wacquant, Loïc. (coord.) El misterio del ministerio. Pierre Bourdieu y la política democrática. Editorial Gedisa. Barcelona, España. 2005. Pg. 79.

 
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