Roxana Longo y Patricia Agosto - La Argentina hoy: crecimiento de las resistencias,continuidad de las represiones Imprimir E-Mail

Ponencia presentada en el Seminario de Formación del Consejo Indigenista Misionero, Centro de Formación Vicente Canhas, Luziania, GO, Brasil, 24 a 28 de julio de 2006.

La aplicación del modelo económico neoliberal, y en especial su generalización durante la década del 90, trajo como consecuencia una aguda desigualdad y una polarización social creciente en las sociedades de América Latina. Ésta es una de las regiones del planeta más perjudicada por la intensificación de la explotación de la fuerza laboral y el crecimiento inusitado de la desocupación y el subempleo; el predominio de grandes capitales privados, nacionales y extranjeros, en la esfera económica, como consecuencia de reformas estructurales implementadas desde los gobiernos; la extensión de la corrupción en los planos político y económico; el avance en el control de los recursos naturales y estratégicos por parte de empresas extranjeras y gobiernos que ofician de socios, junto con el aumento de la militarización y la ocupación del territorio por parte de las fuerzas norteamericanas. La implementación de ese modelo se materializa a través del desarrollo de políticas represivas y autoritarias que criminalizan la pobreza, la organización y la protesta social.
Este panorama desalentador para la mayor parte de las sociedades latinoamericanas provocó el surgimiento de nuevos movimientos sociales, que se caracterizan por ser una forma de acción colectiva que contempla la solidaridad y el despliegue de conductas que van más allá de las reglas que impone el sistema político. Como consecuencia del aumento de la conflictividad social, se han ido desarrollando movimientos campesinos, indígenas, de mujeres, de trabajadores desocupados, de fábricas recuperadas y en los últimos dos años, los sindicatos antiburocráticos. Estos movimientos se convirtieron en protagonistas de acciones colectivas de protesta, reapropiándose del espacio público a través del discurso y del lenguaje corporal.
Estos nuevos movimientos sociales tienen la particularidad de haber introducido nuevos conceptos que desafían a las ciencias sociales a emprender una nueva manera de analizar y pensar estos movimientos y los sujetos históricos que son sus protagonistas, despojándolos de los atributos históricos que caracterizaron tradicionalmente a los sujetos en lucha.

Pero qué sucede hoy en nuestra Argentina?
En el caso de la Argentina, los resultados de la aplicación de las políticas neoliberales no son mucho más alentadores que los que se han producido en otros países de América Latina. El aumento de la pobreza y de la exclusión social, la privatización de las empresas públicas, la pérdida de recursos estratégicos, el saqueo de los recursos naturales, son algunos de sus indicadores más alarmantes.
Estas consecuencias del modelo neoliberal generaron la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre de 2001 que demostró, a través del “que se vayan todos”, la crisis de representatividad política y el cuestionamiento a la ineficacia de las instituciones para resolver los problemas cotidianos.
En la actualidad, la Argentina continúa viviendo en un estado de emergencia social e institucional. Pese al superávit fiscal, ni la política económica ni la política social se han orientado a la solución de estos problemas de fondo: el hambre de millones, la injusta redistribución de la riqueza y la pérdida constante de nuestra soberanía por la entrega de nuestros recursos a las multinacionales. Tampoco se ha dado respuesta a la expulsión de campesinos e indígenas de sus tierras y a la violación sistemática de los derechos humanos de mujeres, niñas y niños. Sin embargo, sí se ha efectivizado el  pago de la deuda externa, ignorando la deuda interna que cotidianamente vulnera los derechos más elementales de miles de argentinos y argentinas.
A este panorama tenemos que agregar el canje de deuda externa por educación, acuerdo que, promovido por el gobierno argentino desde el 2003, fue recientemente firmado por los estados de Argentina y España. Este acuerdo implicará la asfixia presupuestaria de la educación pública y los intentos de arancelamiento de los estudios universitarios que, poco a poco, se han comenzado a implementar, constituyendo un elemento más del proceso de recolonización que están sufriendo nuestras sociedades. 
La política implementada por el gobierno hacia los movimientos sociales se cristaliza en la utilización de diversos dispositivos de control, que se implementan a través de diversas vías: la distribución -cada vez más masiva- de planes sociales y de asistencia alimentaria a las poblaciones afectadas y movilizadas; y el reforzamiento del sistema represivo institucional, apuntando al control de las poblaciones pobres y organizadas y a la represión y criminalización del conflicto social.
La respuesta del Estado frente a los conflictos sociales se ha venido asentando sobre el eje de la judicialización, la criminalización y la militarización de la vida cotidiana. Esta triple política se expresa claramente en:
-El avance en la judicialización de los reclamos sociales, con una tendencia al agravamiento de las figuras penales y al armado de causas, lo que ha desembocado en largas estadías en prisión por parte de los acusado/as.
-El avance de la represión de los conflictos sociales y sindicales y la militarización de las zonas ricas en recursos naturales.
- La militarización de la vida cotidiana que se traduce en el cercenamiento de los espacios públicos (se enrejan las plazas; se vallan las oficinas de gobiernos; se militarizan las estaciones de trenes con la presencia de gendarmería; se acentúa, en los medios de comunicación, un discurso  que difunde la necesidad de implantar mayor controles y  mano dura,etc). 
El gobierno actual intentó, desde un primer momento, recomponer la institucionalidad, puesta en jaque el 19 y 20 de diciembre de 2001, utilizando distintas estrategias: acercamientos y gestos hacia los organismos de derechos humanos, distribución de asistencialismo y un cambio en la política exterior, que creó un escenario más favorable en el plano interno.
Además, el actual gobierno argentino lleva a cabo una fuerte política de cooptación, que se convirtió en una de las razones del recrudecimiento en la fragmentación de los movimientos sociales, ya que el poder tiene como objetivo mantener estos movimientos fragmentados, desarticulados, disolviendo todo intento de voluntad colectiva. Por esta razón, el movimiento piquetero, por ejemplo, desde sus orígenes, debió luchar contra los intentos del Estado de integrarlo políticamente como una extensión de su aparato “asistencialista”. Evitar los distintos mecanismos de cooptación continúa siendo un desafío elemental, más aún si consideramos que una parte del movimiento de trabajadores desocupados está integrado al gobierno, sus dirigentes son hoy funcionarios del mismo y trabajan en diversos ministerios.
Es claro que, después de tres años en el poder, el actual gobierno argentino presenta algunas características que lo diferencian de los gobiernos anteriores en lo que respecta a los derechos humanos del pasado; sin embargo, aún no se ha propuesto responder a las consecuencias de las políticas neoliberales en materia de derechos humanos del presente.

Resistencias por los bienes de la naturaleza
Una de las características de este gobierno es la entrega de los bienes de la naturaleza a los intereses de los grandes capitales nacionales y extranjeros. Es lo que ocurre con el petróleo, el gas, el agua, las tierras, los recursos forestales y mineros, entre otros bienes, que están siendo rematados al mejor postor entre los empresarios capitalistas. Este remate y esta entrega tiene víctimas concretas, que son las comunidades campesinas e indígenas que, a lo largo del país, han convivido durante siglos con la naturaleza, respetando sus ciclos y cuidando su salud, y que hoy se ven sometidos al despojo abierto y a la represión directa en caso de negarse a verla dañada y entregada a los voraces garras del capital.
Una de las regiones más afectadas en este sentido es la Patagonia argentina, la región sur del país que, por poseer importantes riquezas naturales, vive un proceso de extranjerización de sus tierras y de los recursos que alberga. Este proceso ha traído aparejado la violación sistemática de los derechos humanos de los pueblos originarios y campesinos que allí viven y resisten.
Algunos ejemplos de este proceso de saqueo de la Patagonia se producen en la provincia de Chubut, con importantes masas de agua representadas por enormes lagos, muchos de ellos sin explotación humana, y ríos correntosos que descienden de la cordillera, característica que permite que una de las formas de aprovechamiento posible sea la generación de energía. 
Uno de los proyectos que existe, en este último sentido, es el de Aprovechamiento Hidroeléctrico de la Cuenca del Río Carrenleufú, que llevaría a la construcción de seis represas en la zona de Corcovado. La concreción del proyecto implicaría la inundación de aproximadamente 11.000 hectáreas, provocando la pérdida de masa boscosa nativa, la muerte del río, que quedaría represado en su totalidad, la contaminación de sus cuencas y el desalojo y la relocalización de la población de la zona, que sería obligada a abandonar sus tierras en las que viven y trabajan.
Detrás del proyecto está la corporación española Santander, que requiere mayor volumen energético para la planta de producción de aluminio Aluar. Y delante del proyecto está el poder político nacional, provincial y local que se encarga de construir un discurso para convencer a la población de que la realización del proyecto traerá nuevos puestos de trabajo y fuentes de energía para los habitantes del lugar. Entre las comunidades que serán afectadas por la muerte del río se encuentran las poblaciones rurales de la zona, que viven de la ganadería extensiva y la agricultura de subsistencia y una comunidad mapuche, Pillán Mahuiza, que quedará 60 metros bajo el agua de concretarse el proyecto.
Es interesante destacar lo que implica el asesinato de un río para la cosmovisión del pueblo mapuche. Desde su filosofía, los seres humanos y la naturaleza constituyen un todo indivisible, un círculo perfecto de vida, y hay una relación circular y armónica entre ambos, que sería afectada en caso de realizar una transformación del ámbito natural. La relación con la naturaleza está basada en el principio de la reciprocidad -se da y se recibe a la vez- y para concretar esta relación es necesario estar en armonía con el todo, que incluye elementos naturales, culturales y espirituales que hacen a la identidad mapuche. Esta es la razón por la cual se oponen a la muerte de cualquier elemento de la naturaleza y no permiten que se destruya el territorio.
En la lucha contra el asesinato de los ríos y por la vida de otros bienes naturales y culturales, la comunidad Pillán Mahuiza y los pobladores campesinos de la zona han conformado el Frente de Lucha Mapuche Campesino como un espacio político, social y cultural que se propone construir relaciones basadas en la reciprocidad entre la sociedad y la naturaleza y recuperar la identidad, la cultura y la espiritualidad de quienes lo constituyen, con el propósito de lograr no sólo la recuperación de las tierras, sino también el control del territorio.
Otros de los problemas que enfrentan los habitantes de la Patagonia es la compra de tierras, con sus respectivos desalojos, para llevar a cabo emprendimientos turísticos. Es el caso de la compra de tierras por el conductor televisivo argentino, Marcelo Tinelli, también en la provincia de Chubut. Las tierras que ha comprado el conductor han sido cercadas, impidiendo el acceso de la población a la laguna Trafipán y a la leña que se encuentra en el lugar, elemento esencial para enfrentar el invierno patagónico. El empresario tiene, a su vez, el proyecto de construir un megaproyecto turístico creando, en el cerro cercano, un centro de ski que requeriría del desalojo de 30 familias mapuche. Insólitamente, el megaproyecto recibiría el nombre mapuche de “Trafipán 2000”. De esta forma, la tierra y los recursos que eran de uso colectivo se convirtieron en propiedad privada, dejando a la población que habita el lugar sin acceso a los mismos. 
Otras comunidades mapuche reclaman la titularidad comunal de las tierras que les corresponde por ser los habitantes tradicionales de las mismas, frente a los desalojos que se efectúan para llevar a cabo la especulación inmobiliaria de empresarios y magnates nacionales y extranjeros. En muchos casos, como el de la familia Cayún también de Chubut, la defensa de las tierras ha traído muertes de miembros de la comunidad y de vecinos, que nunca han sido esclarecidas. El reclamo del título comunitario responde a las prácticas ancestrales del pueblo mapuche, de utilizar colectivamente las tierras y evitar la explotación irracional de las mismas. 
Muchas de las tierras reclamadas por las comunidades mapuche han sido vendidas a personajes famosos de la Argentina como el basquetbolista Manuel Ginobilli, que compró un lote vecino al REWE, lugar sagrado para los mapuche, perteneciente a la comunidad Paichil Antriau de Villa La Angostura en la provincia de Neuquen.        
Con el propósito de impedir que continúen los desalojos y los atropellos contra la comunidad, varios miembros de la misma se trasladaron a Buenos Aires, en noviembre del año pasado, para interpelar a los diputados de la nación a que aprobaran la Ley de Emergencia de la Propiedad Comunitaria Indígena que reconoce la propiedad comunitaria y permite el freno de los desalojos durante un periodo de cuatro años. Finalmente esta ley no fue aprobada por falta de quórum en una sesión especial que debía realizarse en la Cámara de Diputados.
La presencia de magnates extranjeros es frecuente en la Patagonia. Es el caso de la localidad de El Bolsón, en la provincia de Río Negro, en la cual el magnate inglés Joe Lewis, en 1997, compró 14.000 has., con cascadas, bosques naturales y un lago incluido. A lo largo de los años, la sociedad anónima Hidden Lake -propiedad de Lewis- ha ido comprando, con la complicidad de la inmobiliaria Van Ditmar de Bariloche, propiedades cercanas a importantes fuentes de agua en toda la cordillera. Para completar el enorme imperio natural que posee, Lewis está gestionando la compra de 100 has. fiscales, con el fin de construir un aeropuerto. Para cuidar sus propiedades, el empresario inglés posee un grupo armado que amenaza a quienes intentan acercarse a sus propiedades.  
En la región patagónica del país son muchos los magnates extranjeros que han ido comprando tierras con la complicidad de los gobiernos locales y las inmobiliarias dedicadas a la especulación. Entre ellos se cuentan los ya conocidos hermanos Benetton, que son dueños de 900.000 has en la provincia de Chubut, el empresario norteamericano de la comunicación Ted Turner, que posee 70.000 has en las cercanías de Bariloche, y los actores Silvestre Stallone y Michael Douglas que poseen hermosas estancias de miles de hectáreas cada una. 
Los grandes magnates extranjeros que adquieren millones de hectáreas también utilizan el disfraz ecologista para lograr sus propósitos. Algunos de ellos, como el estadounidense Douglas Tompkins, ha constituido fundaciones ecologistas que le han llevado a adquirir miles de hectáreas en la Argentina y en Chile, con el supuesto propósito de cuidar el medioambiente. Este magnate posee alrededor de un millón y medio de hectáreas distribuidas en la Patagonia argentina, el sur de Chile, Corrientes y Misiones, ésta última provincia ubicada en la Triple Frontera, donde se haya el Acuífero Guaraní, una de las reservas de agua potable más importante del mundo.  
La Patagonia no sólo se ve amenazada en relación a las tierras sino también por las riquezas mineras que posee. La empresa canadiense Meridian Gold intentó iniciar la explotación de oro en la región utilizando cianuro, lo que traería como consecuencia la contaminación de las tierras y del agua. La empresa se ha enfrentado a todo un pueblo, que ha constituido una organización, Vecinos Autoconvocados por el No a la Mina de Esquel, que logró, mediante la lucha comprometida y tenaz, frenar los proyectos de la empresa.  
En defensa de uno de los bienes de la naturaleza, las aguas de un río, se levantó una localidad de la provincia de Entre Ríos, Gualeguaychú, contra la instalación de plantas pasteras en el Río Uruguay, que provocaría la contaminación del río y la muerte de una ciudad.     
En otras regiones del país la violación a los derechos de los pueblos originarios también es muy fuerte. En la provincia de Salta, en el norte argentino, el ingenio San Martín de El Tabacal, propiedad del grupo norteamericano Seabord Corporation, viene realizando despojos a la comunidad ava guaraní, con la complicidad de los gobiernos nacional y provincial. La corporación extranjera, dueña en la Argentina de azúcar Chango y que ocupa un millón de hectáreas, sostiene, desde hace muchos años, un conflicto con la comunidad ava guaraní por la posesión de 5000 has. en la región llamada La Loma, que llevaron a la empresa a realizar varios desalojos y a denunciar a varios de los miembros de la comunidad por usurpación.  
En la misma provincia, en la localidad de General Mosconi, territorio que concentra grandes riquezas naturales, la presencia de las multinacionales genera consecuencias nefastas. General Mosconi es la segunda cuenca petrolífera y gasífera del país, y está próxima a una de las regiones más ricas en biodiversidad: la reserva de biosfera de la Yungas. La privatización del sector petrolero, de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, provocó diversas  modificaciones en la comunidad. El poco trabajo existente es temporario, precarizado, y las condiciones del mismo están muy deterioradas, en comparación con la época en que la empresa era estatal. Desde la década de los noventa, empiezan a aparecer los «piquetes» como parte de la resistencia del pueblo frente a la necesidad de trabajo. La respuesta de los gobiernos siempre fue la criminalización y judicialización de la protesta, «militarizando» la zona. Las diversas e intensas represiones por parte de las fuerzas de seguridad, como gendarmería y la policía provincial, dejaron un saldo de cinco jóvenes asesinados, y más de 200 heridos. Muchos de los mosconences se encuentran judicializados. Pepino Fernández, uno de los referentes de la Unión de Trabajadores de Desocupados de General Mosconi, que continúa luchando tenazmente contra la expropiación de nuestros recursos naturales, cuenta en la actualidad con 105 causas judiciales. Otra de las consecuencias que traen estas multinacionales en la zona, son los graves perjuicios ocasionados al medioambiente por la actividad petrolera y los desmontes masivos debido al crecimiento de las grandes plantaciones de soja.
En los últimos años, muchos de los conflictos relacionados con las tierras han tenido una causa concreta: la implantación del modelo sojero. La soja ocupa hoy, en la Argentina, el 55 por ciento del área sembrada, y su exportación, junto con los derivados, genera casi el 30 por ciento de las divisas del país por ventas al exterior. La expansión de este modelo agroexportador está destruyendo el patrimonio ambiental e incrementando la pobreza. El avance del monocultivo es precedido por el desmonte de bosque nativo. Los cultivos transgénicos implican también el uso indiscriminado de herbicidas, tóxicos para otras plantaciones, animales y seres humanos. A causa de la “fiebre de la soja”, no sólo se destruyen ilegalmente montes y bosques nativos, sino también se desalojan y aplastan a muchas comunidades indígenas y campesinas que, a causa del encierro de los campos, la matanza de animales, la fragmentación de comunidades, las fumigaciones y demás fenómenos desconocidos en años anteriores, se ven impedidas de  desarrollar un estilo de vida genuino, que representa su cultura e identidad.
El boom sojero es fuente de nuevas y grandes riquezas para algunos, y causa de pobreza y desarraigo para muchos. Los mecanismos utilizados para imponer este monocultivo son diversos. Los empresarios agroganaderos –en muchos casos, con el apoyo de policías, jueces de paz, fiscales y funcionarios– entran a los campos y presionan a los campesinos para que los abandonen, mostrando títulos a veces obtenidos en remates de dudosa legalidad. La mayoría de los pequeños productores agrarios tienen una tenencia precaria de la tierra: pocos son propietarios, algunos son arrendatarios y muchos, la gran mayoría, poseedores. A través de estos procesos, las comunidades rurales, que tradicionalmente basaban su trabajo en la diversidad de los cultivos, pierden sus tierras y sus posibilidades de sobrevivencia, ante el avance arrollador de este monocultivo, que destruye el medioambiente y viola los derechos más elementales de las comunidades campesinas. 
 
Conclusiones  
Es fácil visualizar que las tierras y los recursos naturales de la Argentina están en la mira de los grandes intereses capitalistas nacionales y extranjeros, razón por la cual las comunidades que allí habitan se constituyen en un obstáculo para su apropiación y explotación. Esa es la razón por la cual llevan a cabo todas las estrategias necesarias para eliminar ese obstáculo, utilizando la protección y la asociación con los poderes políticos que, como parte del negocio, no dudan en usar la represión abierta o a hacer oídos sordos a los reclamos de las comunidades perjudicadas y que, por lo mismo, se sientan a negociar el futuro de la naturaleza y de los seres humanos con quienes les ofrezcan el mejor negocio o la mejor tajada.
Como vemos, el contexto actual en la Argentina parece tener rasgos nada alentadores. Sin embargo, las esperanzas de cambio se alimentan con las grandes resistencias que los movimientos sociales ejercen cotidianamente, haciendo frente a la subsistencia y denunciando permanentemente la vulnerabilidad de sus derechos más elementales. El derecho a la defensa de la vida en un sentido amplio instala la necesidad de contemplar los derechos humanos, no sólo con la mirada puesta en el pasado, sino en el presente y en el futuro de nuestros pueblos.    
El nuevo contexto desafía a los movimientos sociales a crear nuevas tácticas y estrategias que permitan continuar la lucha y profundizar la construcción de espacios de intercambio y encuentro, que se asuman como ámbitos de creación de prácticas y representaciones contrahegemónicas al dominio del capitalismo.

Algunos desafíos los podemos sintetizar de la siguiente manera:

  • Ir construyendo, por un lado, una nueva relación con el estado, que en algunos casos se oriente a la búsqueda de autonomía, y por el otro, crear redes internacionales que permiten el encuentro y el intercambio con otros movimientos, con el fin de fortalecer la lucha  contrahegemónica, que tiene que ir ampliando sus objetivos de reversión de la situación local hacia el cuestionamiento de la situación nacional e internacional.
  • Continuar en el camino de construcción de nuevas prácticas de organización y participación en las que prevalezcan las decisiones colectivas.
  • Frente a la reorganización del territorio que realiza el capitalismo, a través de la cual divide y jerarquiza los espacios, es necesaria la reapropiación del territorio que incluya el trabajo comunitario, la reconstrucción de los lazos sociales y la recuperación de la cultura y la identidad de los pueblos.

Escuchar a las comunidades indígenas nos permite entender que es necesario rescatar y practicar el verdadero significado de palabras como territorio, reciprocidad y solidaridad entre los seres humanos y la naturaleza. Ellos dicen: “sin territorio nuestra vida no tiene sentido, no podemos recrear nuestra cultura, nuestra identidad, no podemos desarrollar nuestras actividades tradicionales, nuestro planteo no es decir, somos dueños de la tierra, de la riqueza, del oro, la plata, sino nuestra filosofía es de vida y que nosotros pertenecemos a esta tierra, es nuestra madre y de ninguna manera podemos ser arrancados de ella, ni podemos permitir que sea lastimada, avasallada, agredida en su conjunto, ese es el concepto de territorio y que hace a la soberanía nacional, que hace a nuestro derecho... Este es el decir de nuestros pueblos originarios y nada más lejos de lo que nos impone a diario este sistema depredador de nuestro territorio y de nuestras vidas.

 
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