General Mosconi - Los asesinados en 2000 y 2001 Imprimir E-Mail

Tras las represiones que la comunidad de General Mosconi – Salta  padeció durante los años 2000- 2001, cinco jóvenes fueron asesinados (Orlando Justiniano, Alejandro Matías Gómez, Aníbal Verón , Carlos Santillán y Oscar Barrios) y más de 200 heridos de bala de plomo y goma. Todos estos casos, aún se encuentran sin investigar,  y la justicia no ha avanzado,  son casos impunes. Frente a esta situación, el 7 de diciembre de 2005, una delegación integrada por la abogada Mara Puntano, familiares de los jóvenes asesinados y heridos por los hechos ocurridos durante los años  2000 y 2001 en la localidad salteña de General Mosconi, viajaron a Buenos Aires junto a integrantes de la UTD. La presencia de la delegación tuvo como finalidad  presentar al gobierno nacional una denuncia de denegación de justicia por parte de las justicias federal y salteña, respecto de la investigación, juicio y castigo de los responsables en las muertes de Matías Gómez, Orlando Justiniano, Aníbal Verón, Oscar Barrios y Carlos Santillán y de los más de 200 heridos. Además de la contaminación ambiental en la localidad de General Mosconi atribuida a la actividad de las empresas petroleras que operan en la zona.
 
En la foto están presentes Primitiva Ruiz madre de Orlando Justiniano, Urbano Santillán padre de Carlos Santillán y Jesús Barrios madre de Oscar Barrios. Presentes en la Plaza de Mayo, en el acto de presentación del informe anual de la CORREPI, en diciembre de 2005.

Alejandro Matías Gómez y Orlando Justiniano
 
Asesinados el 9 de mayo de 2000.

Para el 9 de mayo de 2000 los piqueteros de General Mosconi y del Departamento San Martín ya llevaban varios días de protesta sobre la ruta 34, reclamando por puestos de trabajo y por mejores condiciones de vida.
 
El juez federal nº 2, Miguel Antonio Medina, señalaba a la prensa que “en la zona se ha montado una suerte de operativo militar” por parte de los manifestantes. Anticipaba que no habría más intimaciones y que en las próximas horas se recurría a la fuerza para desalojar la ruta 34 en el acceso a General Mosconi.
 
La historia oficial cuenta que encuentran los cuerpos de Justiniano y Gómez en Yuto, en la jurisdicción de Jujuy, al costado de la ruta, como un accidente de tránsito. El jefe de la comisaría de Yuto en el departamento jujeño de Ledesma, comisario Vicente Jiménez, determinó que a las 23:40 del 9 de mayo los efectivos policiales recibieron una alerta telefónica que informaba sobre un accidente ocurrido unos minutos antes. La comisión policial encontró la camioneta Toyota en la localidad de Arroyo Quemado. El cuerpo de Alejandro Gómez fue supuestamente hallado en la banquina, y el de Orlando Justiniano se habría encontrado sobre el asfalto de la ruta, ambos ya muertos.
 
Alejandro Matías Gómez era un chico que colaboraba como periodista en una radio; Orlando Justiniano era un chico que trabajaba de albañil. Estaban juntando leña con otros compañeros entre las 15 y 16 horas del 9 de mayo, para llevar al piquete, cuando se les cruza una camioneta traffic blanca de donde bajan cinco policías de la provincia de Salta, el primero que baja agarrò el arma, una escopeta, hizo un tiro y luego bajaron los otros y tiraron.
 
Uno de los que estaba con ellos, Luis Alberto Valdivieso, que tiene un tiro en la cabeza, es el testigo que dice, ahí nomás que pasa el hecho, que se les cruzó una traffic blanca, de la que bajaron los policías uniformados y empezaron a tirar a quemarropa. Él recibió un tiro en la cabeza y se escapó por el monte. Y a los otros se los llevaron y después aparecieron tirados al costado de la ruta. Los cuerpos se encuentran sin uñas de los dedos.
 
Hay testigos que ven una camioneta blanca, con policías en su interior, que llevaban en la caja tres cuerpos cubiertos con bolsas negras.

Aníbal Verón
 
Asesinado el 10 de noviembre de 2000

El jueves 9 de noviembre del año 2000, en la ciudad de Tartagal, provincia de Salta, un grupo de empleados dejados cesantes reclamaban más de ocho meses de sueldos adeudados por la empresa Atahualpa, acompañados por desocupados de Tartagal y Mosconi. A través de sus protestas expresan nuevamente las desigualdades sociales, decidiendo realizar un corte sobre la ruta nacional 34. El mismo se concretaría frente al acceso sur de General Mosconi a las 20 horas.
El juez federal Abel Cornejo acompañado de un comandante de gendarmería nacional y autoridades policiales, se presenta el día jueves 9 de noviembre a las 22 horas sobre la ruta nacional 34, y según las denuncias “reunió a los presentes para informarles que en ningún momento ordenaría la represión, manifestando a los presentes que se quedaran tranquilos, que era un juez de la causa y que es el único que puede dar la orden de represión”.
El juez Abel Cornejo es uno de los responsables del asesinato. Su situación está muy comprometida legalmente por la muerte de Aníbal Verón, el 10 de noviembre del año 2000. Él estuvo durante todo el tiempo en la zona. La noche anterior al asesinato de Verón, estuvo en la ruta y les dio su palabra a los piqueteros de que no iba a haber represión, que se queden tranquilos que ya venían los arreglos. A las 7 de la mañana vino la represión y lo mataron a Verón. Sospechosamente Verón dependía de una empresa de un pariente del gobernador, que es Atahualpa. Le debían 8 meses de sueldo. Era de los más peleadores dentro de la empresa de ómnibus y era también peleador en la ruta. Era muy valiente.
En la madrugada del 10 de noviembre la policía provincial reprimía con crudeza a los manifestantes. Aníbal Verón caía, asesinado de un balazo en la cara. Posteriormente el médico Luis Flores certificaba que el deceso de Verón se había producido por herida de arma de fuego, lo que le provocó un paro cardiorrespiratorio traumático.
Luis Ricardo Gil, cuñado de Verón, que se encontraba dentro del grupo de manifestantes y cerca de Aníbal Verón, declara: “del grupo del personal policial que tenía enfrente, a escasos nueve metros del grupo de choque, se levantó uno de los uniformados, quitó el protector que tenía en su casco y con su arma apuntó directamente hacia delante y efectuó el disparo. En el acto cayó mi cuñado Verón, terriblemente herido con un disparo en la cara”.

Oscar Barrios y Carlos Santillán

Asesinados el 17 de junio de 2001

A fines de mayo de 2001, los obreros que trabajaban en la construcción del hospital de Mosconi  pedían un mínimo salarial de dos pesos con cincuenta por hora laboral. Ante la negativa, deciden ir a la ruta, con el apoyo de Unión de Trabajadores Desocupados.
Con más de dos semanas de corte sin respuesta del gobernador, los piqueteros convocan para el 17 de junio una asamblea nacional de agrupaciones piqueteras. Mientras tanto, Romero declaraba ante la prensa que no realizaría ningún tipo de negociación con “delincuentes” y “sediciosos”, refiriéndose con estos términos a los desocupados.
El 17 de junio el juez federal Cornejo ordena a gendarmería nacional la recuperación a cualquier precio de la ruta nacional 34. En el llamado “Operativo Recuperación de la 34”, el juez argumenta la decisión por una denuncia de la petrolera del lugar acerca del supuesto ingreso de un grupo de encapuchados a sus instalaciones.       
En las primeras horas de la mañana del domingo 17, los pobladores de Mosconi se aprestaban a celebrar el día del padre, ignorando la magnitud del operativo represor que implementaría la gendarmería nacional avalada por el juez del caso. En el asalto asesinan a Omar Barrios y a Carlos Santillán. Manuel, hermano de este último, se encontraba a su lado en el momento trágico: asegura que lo fusilaron los francotiradores de gendarmería que estaban apostados sobre los tanques de combustible de la petrolera.
Durante el Operativo Recuperación de la 34, según la versión del juzgado federal, hirieron casi a un centenar de civiles. Sólo un ejemplo, el joven Iván Dorado quedó parapléjico por un disparo que recibió en su espalda.
En el transcurso del acto represivo los medios de comunicación nacional daban a conocer la versión oficial. El juez Cornejo, el ministro del interior Mathov, y el ex secretario de seguridad provincial Daniel Nallar, decían que las fuerzas de seguridad habían sido emboscadas por los piqueteros, quienes además serían apoyados por grupos de francotiradores civiles escondidos en el monte. Desde luego, negaban la evidente presencia de francotiradores del grupo de elite de gendarmería.

 
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