La educación popular, es una propuesta fundamentalmente de formación política. En el contexto actual, en que los movimientos populares sufrieron especialmente la ofensiva despolitizadora de la cultura neoliberal, tendiente a aislar sus prácticas en procesos locales, corporativos, reivindicativos, pero evitando que estos se articulen en proyectos políticos populares, anticapitalistas, antipatriarcales, con perspectiva antimperialista y socialista, la formación política de los movimientos pasa a ser una dimensión importante de su proyecto organizativo, tendiente a recrear el pensamiento crítico, y a la formación de hombres y mujeres nuevas, que debaten desde sus prácticas las diferentes interpretaciones del mundo que quieren transformar, en diálogo con distintos enfoques teóricos y saberes.

La formación política que realizamos, se sustenta en la tradición del marxismo latinoamericano, en el pensamiento y la práctica que en nuestro continente desarrollaron hombres y mujeres como José Carlos Mariátegui, Flora Tristán, Ernesto Che Guevara, Fidel Castro, entre otros luchadores y luchadoras que asumieron el marxismo como teoría y práctica de emancipación, resignificando las batallas de Independencia, en las que la lucha por la libertad fue encarnada por figuras como Simón Bolívar, José Gervasio Artigas, Juana Azurduy, y la resistencia frente a la conquista realizada por Tupac Amaru, Tupac Katari, Lautaro, Caupolicán, Bartolina Sisa, y miles de hombres y mujeres de los pueblos originarios de la tierra en la que intentamos nuestras prácticas emancipatorias.
Es por lo tanto una filosofía de la praxis, que hunde sus raíces en América Latina, y que asume también las diferentes dimensiones de las luchas contra la cultura capitalista, patriarcal, que pretende imponer la hegemonía burguesa, machista, homofóbica, racista, xenófoba, guerrerista.