Dalton - El problema de hablar de Lenin en América Latina con el agravante de hacerlo desde un poema Imprimir E-Mail

 (Prólogo)

Como éste es un poema sólo en el sentido más amplio del término, y como además pretende, desde ahora, ser un poema inconcluso (en correspondencia con la revolución latinoamericana, como proceso en desarrollo), se me ocurrió que el prólogo podría aparecer después que el poema hubiera comenzado a marchar. En rigor, los poemas anteriores son ya un prólogo que podría ser suficiente si estas páginas siguieran siendo sólo un poema. Al no ser esa la situación, creo que debo echar mano a este recurso tradicional para subrayar algunos aspectos importantes, para encuadrar mejor una eventual discusión sobre los problemas que plantearé en el texto.

La primera cuestión es la estructura misma del poema como conjunto de contenido y forma. Se trata de hacer un poema a Lenin y al leninismo para América Latina,  que no sea un himno sino un intento de, dijéramos, vivificación poética de su pensamiento revolucionario; que no sea un “canto que se eleve al cielo”, sino que sea “entre otras cosas, un canto”, pero un canto que surja de las ideas, que sirva para poner estas ideas en renovado contacto con la tierra y los hombres.

Se trata, asimismo, de hacer un poema al cual se incorporen muchas otras voces, más autorizadas que la mía, y sobre todo, la propia voz de Lenin, y que, sin embargo, todas ellas se ordenen en una dirección: la del mundo poético, la del microcosmos que es, de hecho, un poema, sobre todo un poema de nuevo tipo, cuyas leyes internas fija, en último término, el autor.

La solución formal que encontré para cumplir esos propósitos, es el uso del collage.  Es un procedimiento al que he llegado naturalmente en el desarrollo de mi trabajo poético, y en uso del cual he terminado antes otro libro: Las historias prohibidas de Pulgarcito. Hay un riesgo en el collage: la variedad de niveles de elaboración que supone. En el producto final podemos mostrar zonas cuya integración no es adecuada a la unidad mínima establecida por la mayoría del conjunto logrado, etcétera. Pero ese riesgo puede ser, al mismo tiempo, una sugerencia de salida, de solución, para un poema sobre el leninismo en América Latina. Desde el punto de vista meramente formal, la inconclusión perenne del poema lo dejaría siempre abierto, susceptible de nuevas incorporaciones o de nuevos tratamientos al material ya incluido, de acuerdo a los dictados de la vida misma. En atención a los elementos de contenido, la opción por la apertura permanente es aún más valedera, ya que el leninismo se dinamiza en la historia, al mismo tiempo que la cambiante realidad.

Independientemente de su estructura, la idea de este poema nació en mí como surgen todos los poemas para los poetas: como una necesidad expresiva acuciante. Esa necesidad fue estimulada muy particularmente por la polémica que se ha llevado a cabo en los últimos años sobre los problemas fundamentales de la revolución latinoamericana (fuerzas motrices, carácter de la revolución, papel del imperialismo, vía de la revolución, formas de lucha y organización, etcétera), que en el fondo ha sido, aunque muchas veces no se entendió así, una polémica sobre el leninismo. Esa polémica va alcanzando cada vez más niveles fructíferos, mayor madurez, pero su panorama reciente se caracterizó por una enorme confusión. Entre esta confusión y la ignorancia, Lenin fue invocado por todos los que discutían y muchos lo declararon de su exclusiva propiedad. Diversas interpretaciones antagónicas del leninismo han conseguido, en muchas ocasiones, alejarlo de su correcta aplicación latinoameircana.
Creo que es un deber urgente de todos los que trabaja y crean en el terreno del pensamiento revolucionario en nuestros países (teóricos, divulgadores, dirigentes con responsabilidades directas en lo ideológico, críticos, poetas y escritores), ayudar, por todos los medios a su alcance, a avanzar en la ubicación inequívoca del marxismo-leninismo en y para América Latina, y dejar atrás el panorama confuso. En ese camino, sin pretender, ni mucho menos, sustituir a nadie, ir más allá de nadie: yo, como poeta, decidí hacer un poema. Un poema que pueda inscribirse en la nueva poesía latinoamericana, que se abre paso en nuestros días: poesía no para declamar, sino para leer, meditar, discutir; poesía de ideas más que de sentimientos, aunque no ignore y recoja los niveles sentimentales; poesía de hechos, de personajes y de pueblos que luchan; poesía que se niega a ser materia exclusiva para la preciosista momificación sonetaria y bibelotística; poesía invadida por la vida invasora de la vida, inundada por las otras formas de la creación humana y a la vez inundadora de ellas; poesía útil para la lucha, para ayudar a transformar el mundo. Hay que señalar el hecho de que ante los ceños fruncidos y los ayes melancólicos, correspondientes a la añoranza del poema-caja de bombones, ya Maiakowsky, precisamente en su gran poema a Lenin, hizo la defensa del proyecto poético que proclamamos:

“Ya lo sé, el poeta lírico hará su mejor muecia,
el crítico alzará su latiguillo:
-El alma ¿dónde está? ¡Esto es simple retórica!
¿Y dónde la poesía? ¡Es puro periodismo!
“Capitalismo”: el vocablo no es nada gracioso.
Mucho más grato se oye decir “ruiseñor”.
Pero más de una vez volveré a aquella palabra...
¡Que se eleve a consigna me verso agitador!
Voy a escribir sobre esto y aquello,
pero no es momento para el amoroso deliquio
pues toda mi sonora potencia de poeta
te la entrego, clase en impetuosa ofensiva.
“Proletariado”: suena torpe, estrecho el vocablo
para quienes son ajenos al comunismo.
¡Para nosotros es música poderosa
capaz de levantar a los muertos para luchar!

Está luego el problema de la diversidad de materiales a incorporar en el collage y el establecimiento de un criterio central para su escogitación y para las diversas formas de interrelacionarlos. Toda opción en este terreno puede ser objeto, por parte del lector, de una u otra interpretación política. Los criterios que he usado en estas labores han sido variados y concretos. Algunas veces han sido incorporadas por derecho propio, ya que representan la continuidad histórico mundial de la revolución proletaria leninista: la voz resumida de la experiencia china, la voz de Ho Chi Minh y los muertos vietnamitas, las citas de Fidel, Kim Il Sung, Raúl Castro, el Che. Otras voces, en otro nivel, por aportar resúmenes teórico divulgativos  de algunos aspectos particulares del leninismo: es el caso de las citas de Lukacs y Trotsky, principalmente, y los dos resúmenes esquemáticos del trabajo de Harry Magdoff sobre el imperialismo. Aparecen voces meramente ambientativas (Kochan) y voces del enemigo. El criterio para escoger el material textual de Lenin fue un tanto diferente, persiguiendo ubicar con ello una línea de desarrollo del pensamiento leninista, y al mismo tiempo una etapa de ese desarrollo, y enfrentarlas con la etapa actual de la revolución latinoamericana y los problemas más acuciantes de ésta. No se trata de comparar dos etapas históricas diferentes, sino hacer una confrontación entre un pensamiento político universal y una realidad concreta. Uso casi exclusivamente materiales escritos por Lenin antes de la toma del poder, durante la lucha concreta por el poder. Los únicos materiales escritos por Lenin después del 7 de noviembre (25 de octubre) de 1917 que utilizo, se refieren también directamente al problema de la toma del poder (saludo a los soviets de Baviera, el fragmento descriptivo de la “situación revolucionaria”, la cita de El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo, y los textos tomados de la segunda edición de El Estado y la Revolución). El poema trata de dar una visión del Lenin de la toma del poder, del creador del leninismo como realizador en la historia de la previsión teórica de Marx. Lenin es tan grande que incluso una visión así lo parcializa, y de mi poema no surge el Lenin filósofo, el Lenin analista económico, el Lenin estadista, etcétera. La evaluación de esa limitación objetiva, se pantea en varios momentos del poema. Ahora bien, lo principal es el hecho de tratar de subrayar al “Lenin que más necesitamos con urgencia en la actualidad latinoamericana”, sin que eso signifique hacer una separación con respecto al conjunto de su obra. El leninismo para la toma del poder (teoría de la revolución), está inserto en una teoría del imperialismo, en una teoría de la historia y de la sociedad, en una filosofía, etcétera.

 
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