Claudia Korol - Tiempo de guerras y emancipaciones en las tierras del petróleo Imprimir E-Mail

(Análisis de la experiencia de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) de General Mosconi)

Estamos atravesando un nuevo momento histórico, caracterizado entre otros datos por la constatación de que la ofensiva neoliberal comienza a tener tropiezos y que, en el caso de Argentina, no existen fuerzas políticas y sociales capaces de proponer y realizar un proyecto estratégico alternativo.
Imaginar y soñar ese proyecto resulta entonces una necesidad para quienes sostenemos prácticas emancipatorias que no se conforman con colocar parches para atenuar el dolor que provocan estas políticas en millones de hombres, mujeres, niños y niñas, sino que intentan crear las premisas para una nueva manera de relacionarnos, de vivir, de trabajar, de distribuir el producto de nuestro trabajo, uniendo cada vez más, en esas prácticas, los derechos con los deseos, las necesidades conocidas con las posibilidades impensadas.
Imaginar y soñar el proyecto de liberación, al tiempo que lo vamos realizando, implica partir de la convicción de que el proyecto no está construido, que no existe un modelo a copiar ni un programa que sólo espera ser aplicado; sino que es necesario revisar cada una de nuestras creencias -sin descartar a priori ninguna, pero observando críticamente sus sentidos-, dialogando con las experiencias concretas que crecieron a su amparo.
Imaginar y soñar el proyecto significa capitalizar, especialmente, las enseñanzas que surgen de la batalla por el socialismo -que marcó a los siglos 19 y 20-, buceando también en otras resistencias desarrolladas en nuestro continente, cuya historia fue quebrada en dos por la conquista europea -consumando uno de los mayores genocidios de la historia-.
En esta perspectiva, imaginar y soñar el proyecto de liberación significa asumir que los recortes que produjeron en las teorías revolucionarias distintos reduccionismos y dogmas, han derivado en una diversificación de prácticas emancipatorias que aún no se reconocen suficientemente entre sí como parte del mismo campo de resistencias. Me refiero por ejemplo, a los aportes provenientes de la batalla por la cultura, la identidad y la autonomía de los pueblos originarios, a los desafíos a la cultura y prácticas patriarcales que vienen sosteniendo los movimientos feministas, a la reformulación de los contenidos y prácticas del movimiento de derechos humanos, a la ampliación del campo teórico y práctico de la libertad que sostienen las organizaciones que promueven el reconocimiento de la diversidad sexual, no sólo en la dimensión de lucha y denuncia de las discriminaciones y de brega por sus derechos, sino también en la búsqueda de romper las barreras de la represión interna que limitan el campo de nuestra subjetividad individual y colectiva. Me refiero también a la vinculación, cada vez más clara, de las batallas en defensa de la soberanía nacional, contra la entrega de nuestros recursos naturales, con la pelea que vienen dando los movimientos ecologistas que denuncian hace ya tiempo la contaminación del medio ambiente, y una lógica de ruptura de la humanidad con la naturaleza, que puede conducir -y de hecho lo hace- a catástrofes que se revierten contra nuestra manera de ser humanos y humanas.
Si es cierto que el capitalismo ha demostrado su carácter salvaje, si ha quedado demostrado también que no hay “terceras vías” ni esperanzas de humanizarlo con una mezcla de inversiones extranjeras y políticas asistenciales, es cierto también que el socialismo, como proyecto y como opción histórica de los oprimidos, tendrá que saber reunir en su propuesta todas las emancipaciones soñadas por hombres y mujeres a lo largo de la historia.
La lucha contra la explotación y la exclusión propias del capitalismo se amplía, si entendemos que éste es un sistema de dominación que, jerarquizando desde el poder las relaciones sociales, agrede de distintas maneras a franjas cada vez más amplias de la población, susceptibles de integrarse en una misma lucha de liberación, no comprendida necesariamente como un espacio único político y orgánico, sino como la manera de reconocernos en el campo de los oprimidos y oprimidas, y caminar juntos en la construcción de una vida nueva.
Imaginar y soñar el proyecto emancipatorio requiere no sólo indagar sobre los programas económicos más eficaces para transitar desde esta situación, caracterizada por la desnacionalización de las economías y la pérdida de nuestra soberanía, hacia proyectos de desarrollo con equidad, que garanticen la justicia y la dignidad de las personas; sino aportar desde el mismo a la constitución histórica de los sujetos colectivos que sostienen prácticas de resistencia y de desafío del poder.
Imaginar y soñar este proyecto nos plantea la necesidad de un diálogo sistemático entre las experiencias que realizan los movimientos populares, y las interpretaciones de las mismas que se van produciendo en el campo del pensamiento social y de las ideologías revolucionarias, teniendo la mirada puesta en la creación colectiva de conocimientos que nos permita comprender mejor sus potencialidades y límites,  confrontando sus alcances y dificultades, con las ideas que tenemos sobre las mismas.
El sentido de este trabajo es analizar una experiencia concreta, la desarrollada por la Unión de Trabajadores Desocupados de General Mosconi (UTD), en el contexto de las relaciones de fuerzas creadas en la Argentina, tres años después de la rebelión del 19 y 20 de diciembre del 2001.
El movimiento social de rebeldía que se expresó con fuerza en aquellas jornadas, es producto de una larga acumulación de aprendizajes de la resistencia popular, y del agotamiento de una forma de ejercer la dominación capitalista. Se han conjugado especialmente, las experiencias de las puebladas, y las realizadas por el movimiento “piquetero”. Los movimientos piqueteros en la Argentina actual, reúnen y movilizan a gran parte de la población. Han demostrado capacidad de crecimiento, de organización, de resistencia. Existen entre estos movimientos una gran diversidad de criterios, de formas de lucha, de conceptos políticos e ideológicos. La mayoría sin embargo identifica en las luchas de Mosconi y de Cutral-Có , a los pioneros de esta nueva etapa de resistencia.
El camino de la UTD de Mosconi concentra muchas experiencias significativas, y nos permite analizar tanto las consecuencias de las políticas neoliberales en el país, como las búsquedas que desarrolla el movimiento social en la Argentina. La indagación tiende a encontrar, en esta experiencia, nuevos contenidos y formas que asumen los procesos emancipatorios, y a compartir una reflexión sobre las dificultades que estos atraviesan, en un momento en el que el bloque de poder intenta reconvertir las modalidades de la dominació, y establecer la gobernabilidad, sobre la base de una fuerte intervención estatal, que pretende actuar desde la asistencia social en las zonas de mayor exclusión, buscando la cooptación de las energías rebeldes, y la liquidación de toda autonomía.

Los desaparecidos del capitalismo

Las políticas neoliberales fueron impuestas en nuestro país sobre la base del genocidio realizado por la dictadura. Así como el capitalismo se estableció en América Latina a partir de las políticas de exterminio de las poblaciones originarias, esta nueva fase de acumulación del capital requirió del aplastamiento sangriento de todas las resistencias, tarea que cumplió como política el Terrorismo de Estado. Los nuevos “conquistadores”, como Repsol YPF, ENDESA, Techint, están llevando adelante una segunda vuelta de acorralamiento, despojo de tierras y aniquilamiento de las poblaciones originarias , y una política de muerte y exterminio de las poblaciones en las que se establecen.
Si no estuviera clara la continuidad de las políticas neoliberales, podríamos mencionar que fue Domingo Cavallo, Ministro de Economía de Menem y De la Rúa, quien en 1982, cuando fue nombrado por la Junta Militar presidente del Banco Central, consolidó la transferencia de una parte considerable de la deuda del sector privado con bancos internacionales al Estado, ampliando enormemente la deuda externa. Desde 1991, como Ministro de Economía de Menem, lideró el proceso de privatizaciones. Los mismos grupos económicos locales que se beneficiaron de la absorción por parte del Estado de la deuda privada, adquirieron así, en asociación con corporaciones y bancos internacionales, a las empresas del Estado.
Para abrir paso a esta modalidad de la dominación capitalista fue necesario el exterminio de 30.000 luchadores. Para avanzar en su implementación debieron crear la figura del desaparecido social: los desocupados.
Así como el capitalismo ha intentado volver a los desocupados los nuevos “desaparecidos sociales”, es el pueblo el que hace “aparecer” a los hombres y mujeres como sujetos históricos, los mismos pero diferentes, los “aparecidos”. “Piquetero” es el nombre que designa a quienes han decidido no aceptar la condena en vida de la desocupación.
Los cortes de ruta, método de lucha que caracteriza al movimiento piquetero, son protagonizados por franjas de la población organizadas, combativas, resistentes. Sus formas de lucha desafían al poder y también a las maneras tradicionales de comprender la resistencia. Una gran parte de los protagonistas de estos conflictos son trabajadores, con la confusa pero significativa conciencia de clase adquirida en el siglo 20, a partir de su participación en luchas obreras y populares. Trabajadores excluidos por las políticas privatizadoras y por la hiperconcentración del capital realizada por el modelo neoliberal, así como por el desplazamiento de las inversiones del terreno productivo al financiero. Casi todos los movimientos cuentan con un grupo dirigente forjado en la experiencia de la lucha proveniente de décadas anteriores, y con miles de jóvenes que se han sumado en los últimos años, en los marcos de un cuadro de destrucción del país, que les arrebata cualquier posibilidad de soñar un futuro individual o colectivo. Frente a la ausencia de escuela que pueda formarlos como obreros, profesionales, técnicos, intelectuales, en un cuadro de falta de alternativas, los adolescentes y jóvenes encuentran sus escuelas en los movimientos piqueteros. Allí aprenden a luchar, y también aprenden oficios, reciben formación política, construyen nuevas utopías. Juegan un gran papel en estos movimientos -aunque no siempre en sus direcciones- las mujeres que salieron del rol de amas de casa para la lucha social por la sobrevivencia, y que se han puesto al frente de los piquetes, en las ollas populares, y en las iniciativas productivas colectivas. El neoliberalismo feminizó la pobreza. Y en la lucha nació la “feminización de la resistencia”, concepto que da cuenta del nuevo protagonismo de las mujeres en las organizaciones populares, y en la invención de nuevas formas organizativas, que atienden a dar respuesta a las urgencias que plantea la vida cotidiana. Nos decía Rosa Torres, piquetera de General Mosconi: “Yo soy una piquetera orgullosa. Yo era humilde, incapaz de enfrentar a un gendarme o de ver a una persona muerta. Pero la ruta me enseñó a ser fuerte. La fuerza salió de mí misma, de Dios o del mismo sufrimiento. Ahora nos sentimos más unidos, más hermanados, más de corazón, es todo un pueblo piquetero. Los piqueteros somos muy unidos y nos cuidamos la espalda unos a otros. Somos gente que queremos trabajar. No somos ladrones ni narcotraficantes” .
Mientras el capitalismo creó a los desocupados, fue la resistencia popular la que transformó a los desocupados en piqueteros y piqueteras. La resistencia permitió aparecernos ya no como víctimas, sino como sujetos de derechos, y como creadores y creadoras de nuevas formas de vida. La batalla contra el sistema, en estos tiempos, es también la pelea por nuestra existencia como sujetos.

La Argentina post-rebelión

La rebelión popular del 19 y 20 de diciembre puso en evidencia la crisis de una forma de dominación, su agotamiento, las dificultades del bloque de poder para continuar con ese modelo; así como las debilidades del movimiento popular en la creación de alternativas.
El modelo neoliberal, establecido en Argentina a partir de la dictadura militar, utilizó el genocidio para realizar la reconversión del país en el terreno político, económico, social y cultural. El “menemismo” fue la modalidad argentina con que se encarnó un proyecto de carácter mundial, que abrió camino en los países llamados del “Tercer Mundo” a la desnacionalización de la economía, la política, la cultura, a la degradación de la identidad como pueblos y como naciones, a la corrupción como política de estado, y también -tanto o más complejo para nosotros- como una trama de complicidades que van desde el aparato estatal hasta las poblaciones que habitan las zonas de mayor pobreza y  miseria.
El avance de las políticas privatizadoras y saqueadoras fue posible gracias a la enérgica iniciativa ideológica y cultural desarrollada a través de los grandes medios de comunicación, de los formadores de opinión pública, de las investigaciones realizadas por fundaciones y universidades, de la prédica de intelectuales sobornados por el poder mundial. Fue posible también, gracias a las dirigencias políticas y sindicales que se volvieron cómplices, y en algunos casos socias menores o gerentes de los monopolios.
El menemismo, por lo tanto, no es sólo la obra maquiavélica de un personaje innombrable. Es la forma que asumió en nuestro país la cultura neoliberal, que significa la degradación de la política, su conversión en corrupción y clientelismo, la genuflexión ante los centros del poder mundial. Es una cultura política basada en la ruptura de la solidaridad y de la acción colectiva, de los valores constitutivos de nuestra propia identidad, como la justicia social, la dignidad, la soberanía, y su sustitución por una cultura política basada en el egoísmo, el racismo, el individualismo, el machismo, la discriminación, la destrucción de las identidades, en pos de un afán homogeneizador, alrededor de un patrón cultural occidental, blanco, preferentemente católico, xenófobo, patriarcal y heterosexual.
Es la cultura política que justifica el saqueo de nuestras riquezas, y también el saqueo de las esperanzas y de la dignidad de millones de personas, condenadas a una vida inhumana, o a una muerte salvaje, por hambre, desnutrición, falta de salud, represión, etc. El discurso del “mercado libre”, la sobreactuación sumisa frente a la política imperialista, el ajuste perpetuo y el orden financiero, la enajenación de nuestra identidad latinoamericana en pos de un prometido ingreso al “Primer Mundo”, la creencia en los beneficios de las inversiones extranjeras, el consenso a las privatizaciones, la naturalización de la exclusión no sólo de sectores de la población sino de regiones completas del país, forman parte de los paradigmas que fundamentan la voracidad del modelo.
En el límite de las fuerzas, la sociedad argentina reaccionó e impidió que se continuara avasallando nuestra posibilidad de existencia. El 19 y 20 de diciembre fue un auténtico “grito de los excluidos y excluidas”, una manera de afirmación de nuestra identidad como pueblo y como nación, de liberación de rebeldías, y de creación de una energía vital, en la que se forjó una nueva generación de militantes, que entraron en la escena política como protagonistas de la batalla callejera. En ese grito confluyeron distintas acumulaciones realizadas en los años previos. Las puebladas , fueron las modalidades que encontró la rebeldía para expresar, en aquellos lugares del interior del país declarados inviables por las políticas neoliberales, el llamado de atención sobre los niveles de resistencia posibles de nuestro pueblo. El 19 y 20 de diciembre hubo una generalización de las puebladas, con epicentro en la Capital Federal. Los cortes de ruta del movimiento piquetero, fueron otras de las experiencias que se expresaron  con fuerza en aquellas jornadas.
En la rebelión se desarrollaron nuevas modalidades de resistencia, se afirmaron y potenciaron otras, de las que las más significativas son las de las empresas recuperadas por sus trabajadores y trabajadoras , y las asambleas populares . En el ámbito rural, se desarrollaron con mayor fuerza organizaciones campesinas e indígenas, como el MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero), organizaciones del pueblo mapuche y de otros pueblos originarios, que comenzaron a protagonizar importantes batallas por la tierra.
El 19 y 20 de diciembre el espacio público fue recuperado. La memoria fue honrada con la ocupación simbólica de la Plaza de Mayo, epicentro de tantas batallas de nuestro pueblo. Para quienes habían reescrito la arquitectura de las relaciones sociales en los tiempos posmodernos, colocando el protagonismo en los despachos oficiales, y circunscribiendo la ciudadanía a la institucionalidad, las jornadas de diciembre patearon el tablero. El pueblo, al volver a ser y a sentirse pueblo, se volcó a la intemperie. Fue el quiebre del individualismo, de la anorexia producida por el “puertas adentro” al que nos condena la privatizadora política imperial. Frente a lo privado, lo público; frente a lo individual, lo social; frente a la implosión, la explosión. El estallido fue reconstituyente de memoria, de cultura de rebeldía, de autoestima, de fuerza y subjetividad popular. Fue el “ya basta” de un pueblo harto, que volvió a ser pueblo, al constituirse masivamente desde sus intuiciones comunes como sujeto de historia. El saqueo generalizado en aquellos días fue -en el terreno simbólico- expresión de la recuperación de lo expropiado salvajemente por el gran capital; así como el incendio de los grandes bancos y las financieras fue la insurrección de la dignidad, levantándose de décadas de aplastamiento. El estallido fue un acto de salud, que posibilitó la continuidad de nuestra existencia en la resistencia. Se produjo precisamente en el límite de nuestras fuerzas, en el instante en que empezábamos a dudar de nuestra capacidad de ser humanos y humanas, constructores de nuestras vidas. Se produjo en el límite de nuestra imaginación.
La rebelión puso en evidencia también la ausencia dramática de alternativas que pudieran dar rumbo a la energía desatada desde el corazón indignado de los pobres, que pusieron el pecho a las balas, regando una vez más de vidas el camino de la dignidad americana. La debilidad de las alternativas populares, la ausencia de organizaciones revolucionarias con capacidad de dar perspectivas al conflicto, restó horizonte a la rebelión, que sin embargo actuó como factor reconstituyente de energías, de subjetividad, de conciencia, y de creación de nuevas formas de organización popular.
Nada fue igual desde entonces. El bloque de poder comprendió que no podría seguir aplicando las mismas recetas que provocaron el estallido, a riesgo de que una sociedad, que multiplicó sus organizaciones de resistencia después del mismo, comenzara a cuestionar, ya no sólo las aristas más agresivas del modelo, sino al mismo sistema que le dio origen. Un bloque de poder que aprendió el agotamiento de la ecuación de neoliberalismo y gobernabilidad, e incluso que sospechó los condicionamientos existentes para una política fundada en el autoritarismo, cuando el pueblo en la calle derogó el 19 de diciembre el Estado de Sitio decretado por el ex presidente De La Rúa.
La creación de una subjetividad rebelde, organizada bajo variadas formas y con diversos contenidos, siguió explorando sistemáticamente los propios límites, así como las infinitas posibilidades. Hoy estos movimientos están desafiados a continuar batallando por asegurar las condiciones de vida digna de quienes los integran, avanzando en su articulación en redes de resistencia y en la creación de alternativas de poder popular que puedan ser parte del movimiento latinoamericano que emerge en el siglo 21.

Petróleo y dictaduras

“Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera".  General Enrique Mosconi  (1877-1940)

El pueblo de General Mosconi lleva su nombre en memoria del militar que, como director de YPF, fue un tenaz defensor de los intereses petrolíferos nacionales. Señala la historiadora Patricia Agosto  que “en 1922 el general Enrique Mosconi asumió la dirección de YPF con el propósito de que esta empresa tuviera un destacado papel en la extracción de petróleo en Salta. En un principio era partidario del monopolio mixto, admitiendo recién en 1930 la necesidad del monopolio fiscal. No aceptaba la expropiación como recurso para eliminar los trusts y su plan para desalojar a las compañías era impedir el crecimiento de propiedades mineras particulares, aplicar contribuciones e impuestos razonables a la producción y fomentar la industria fiscal. De esta forma, los trusts a largo plazo se verían obligados a abandonar sus concesiones debido a la falta de márgenes de ganancia. Entre 1928 y 1930, Mosconi mostró el afán de expandir la acción de YPF en todas las etapas de la industria: desde la exploración hasta la venta de los subproductos al público, para lo cual contó con gran apoyo del presidente radical Hipólito Yrigoyen. Esta posición llevaba implícita una competencia con las compañías privadas que controlaban la comercialización. Desde el 1° de mayo de 1929, YPF encaró por su cuenta la venta de sus productos y desde agosto de 1929 a enero del 30 YPF realizó sucesivas rebajas al precio de la nafta y subproductos. En febrero de 1930 dictó precio uniforme en todo el territorio”.
Mosconi estuvo al frente de YPF entre 1922 y 1930, año en el que fue desplazado por el golpe de estado de Uriburu (que inauguró un siglo de alternancia de gobiernos civiles y golpes militares en la Argentina). A partir de 1930, comenzó a revertirse esta política avanzándose en la entrega de distintos aspectos de la producción petrolera.
Con la llegada del peronismo al gobierno (1945-1955) vuelve a plantearse la limitación de la influencia de las empresas extranjeras. La Constitución de 1949 establecía que las riquezas del subsuelo eran de exclusiva propiedad del estado, y no podían entregarse al capital privado para su explotación. Señala en su investigación Patricia Agosto que “sin embargo, Perón no expropió las compañías petroleras privadas, y su objetivo fue intensificar la producción de YPF. Esto no fue cumplido ante la negativa de Estados Unidos de enviar equipos de perforación, instrumentos de refinación y repuestos para reparación de la industria del petróleo; el país del norte pensaba así evitar la expansión de la industria pesada argentina. La escasez de equipos, junto con la burocracia peronista, obligaron a YPF a restringir la exploración y la perforación, abasteciendo a la economía nacional en un nivel muy inferior al requerido. En los yacimientos petrolíferos, Perón permitió la agremiación por primera vez desde 1932. Durante el primer gobierno peronista se constituyó la Federación de Sindicatos Unidos Petroleros del Estado (SUPE), de alcance nacional y con apoyo del gobierno, que logró importantes aumentos salariales y mejoras en las condiciones de vida y de trabajo de sus miembros. La política de apoyo a la explotación nacional del petróleo fue revertida durante la segunda presidencia de Perón, dentro del marco de una crisis y la consecuente reestructuración de la política económica a partir de 1952. En política petrolera, 1955 fue el año de la firma de un contrato provisorio de exploración y explotación de petróleo en una superficie de 50.000 km cuadrados en la provincia de Santa Cruz entre el gobierno y una filial de la Standard Oil de California. Si bien el contrato no fue ratificado, por la oposición de radicales y sectores propios del peronismo -representados por Arturo Frondizi y John William Cooke, respectivamente-, la propuesta implicaba contradecir los propios contenidos de la Constitución de 1949”.
El golpe de estado que derrocó a Perón, volvió a dar libertad al capital extranjero para avanzar en el control del petróleo. Posteriormente, el radical intransigente, Arturo Frondizi, que accedió al gobierno en 1958 con el apoyo de los votos peronistas, socialistas y comunistas -estando proscriptas estas fuerzas políticas-, traicionó el programa prometido de defensa de la soberanía. Frondizi había publicado su libro “Petróleo y política” en 1954, en el cual planteaba la necesidad de que YPF tuviera el monopolio de la exploración, explotación, importación, industrialización y comercialización del petróleo. No bien Frondizi accedió al gobierno, planteó la dificultad que la realidad imponía para implementarlos: la falta de recursos financieros y técnicos del estado que impedía la urgente sustitución de importaciones de combustibles. Así la “batalla del petróleo” que había prometido en su primer mensaje presidencial se transformó en la entrega de 4.000 km cuadrados al oeste de Comodoro Rivadavia a la firma Pan American Internacional Oil Co., además de contratos con otras empresas privadas extranjeras. En 1958, se aprobó una nueva ley petrolera que transfería a YPF los derechos de las provincias a otorgar concesiones de petróleo. La respuesta sindical fue una amenaza de huelga petrolera general, frente a la cual Frondizi declaró el estado de sitio, dispuso la represión del movimiento obrero por la policía y el ejército y encarceló a cientos de líderes gremiales. Será otro radical llegado al gobierno en 1963, Arturo Illia, quien anulará dichos contratos petroleros, otorgando a YPF el control de las propiedades de los contratantes.
Una vez derrotado Illia por un nuevo golpe militar encabezado por el general Onganía en 1966, las compañías privadas de petróleo volvieron a gozar del apoyo gubernamental. El  gobierno firmó contratos con la Pan American Oil y la Cities Service y dictó una ley que permitía al gobierno otorgar concesiones privadas en las zonas petroleras que se descubrieran.  Habrá que esperar hasta el regreso del peronismo al poder en 1973 para que la cuestión del petróleo vuelva a ser relevante.
Señala Patricia Agosto en la investigación ya mencionada: “El regreso personal de Perón al gobierno significó un golpe para las empresas petroleras extranjeras, que vieron reducidas su rentabilidad en las operaciones de refinación por una serie de decretos, que también otorgaron a YPF el monopolio del mercado de comercialización de derivados del petróleo. Sin embargo, la escasez de capital de la empresa estatal impidió que pudiera responder a la demanda del país, que fue satisfecha a través de importaciones de petróleo. El golpe militar de 1976 puso fin al monopolio de YPF sobre el mercado de derivados del petróleo vigente desde 1974, recuperando las buenas relaciones con las empresas extranjeras.  Para que el gobierno tuviera un mayor control sobre YPF, la compañía dejó de ser una empresa estatal autónoma y pasó a ser una sociedad anónima con un único accionista: el estado. Con el objetivo de atraer a las empresas privadas, el gobierno militar promulgó una ley en 1978 que les permitía asociarse con YPF. Los inversores se hacían cargo de los costos de exploración en ciertas áreas, y en caso de tener éxito recibirían una parte del valor del petróleo que se produjera. Así, las empresas privadas se hacían cargo de algunas actividades como la extracción del petróleo, constituyéndose en empresas contratistas del estado”.
El gobierno de Alfonsín, que asumió en 1983 con el regreso de la democracia, intentó reactivar la inversión extranjera en especial en el área del petróleo, y anunció un plan que se denominó Houston, ya que desde esa capital de las grandes empresas petroleras se proponía la privatización de las áreas petroleras de YPF.
Esta política privatizadora fue profundizada por el gobierno menemista, que en 1992 resolvió la privatización del petróleo, como parte de una política que entregó prácticamente todos los recursos constitutivos de nuestro patrimonio nacional, de nuestra soberanía y de nuestra capacidad de resistencia a los monopolios trasnacionales. Menem completó esa tarea en 1999, cuando los españoles de Repsol ampliaron su dominio accionario al 98% de la ex compañía estatal YPF. Esta política fue continuada por sus predecesores como Fernando de la Rúa, que extendió por diez años la concepción a Repsol de los yacimientos de Loma de la Lata en Neuquén, y Eduardo Duhalde, quien por decreto autorizó al cartel petrolero a no liquidar en Argentina el 70% de los dólares de sus exportaciones.
La política privatizadora pudo desarrollarse gracias a una trama política nacional, en la que se comprometieron dirigentes de todos los niveles del peronismo y del radicalismo. El actual presidente Néstor Kirchner, -que en esa etapa era gobernador de la provincia de Santa Cruz-, acompañó todas las privatizaciones, especialmente las de YPF y Gas del Estado, e incluso que, faltando un voto en la cámara de senadores para la aprobación de la privatización del petróleo, puso un avión particular a disposición del senador por la provincia de Santa Cruz que se encontraba impedido físicamente de viajar, para garantizar los votos necesarios para realizar ese paso. Como gobernador de una de las provincias “petroleras”, Kirchner también piloteó un “lobby” de gobernadores que negociaron durante años el curso de las privatizaciones. En ese carácter, cultivó intensas relaciones con las petroleras, consolidadas con las regalías abonadas a la caja provincial, de las que procedieron los más de 500 millones de dólares girados por la provincia de Santa Cruz a bancos estadounidenses y suizos cuando fue “alertado” anticipadamente de que se impondría el “corralito bancario” en el 2001.
Señala Pepino Fernández  que uno de los hombres de confianza del presidente Kirchner, el actual secretario general de la presidencia Oscar Parrilli, es accionista de las petroleras, y es autor del proyecto de ley de privatización del petróleo.

Los dueños del petróleo y de las vidas

La parte fundamental en la privatización del petróleo, se la llevaron Repsol y Techint. En 1999, Repsol amplió el 98% de su dominio accionario de la ex compañía estatal YPF. La empresa obtiene el 61% de su producción de pozos argentinos, de donde extrae cada día 460 mil barriles de petróleo y 49 millones de metros cúbicos de gas natural. Los dueños de Repsol son los bancos españoles La Caixa y el Bilbao Viscaya, y el 9.36% de las acciones pertenecen al fondo estadounidense Brandes.
Según analiza el periodista Fabián Amico : “La captura de YPF por parte de Repsol, el último gran negocio de la era menemista, implicó una operación de más de 15 mil millones de dólares. El control abarca desde la producción y disponibilidad de petróleo, hasta la refinación y comercialización de combustibles. En todas esas áreas participa con más del 50 por ciento del mercado y hoy es el primer exportador del país con un monto superior a los 1.400 millones de dólares. También ocupa una posición dominante en la producción y distribución de gas natural, mediante sus participaciones en Metrogas y Gas Natural BAN, en la comercialización de gas licuado (YPF Gas, Repsol, Poligás, Luján y Algás) y en distribución eléctrica (Edenor y la distribuidora entrerriana). Además, participa en la generación a través de la Central Térmica Dock Sud. En poco tiempo será líder en varios rubros petroquímicos y posee empresas especializadas en construcciones y servicios petroleros. Las vinculaciones societarias de Repsol en España con Endesa (Edesur, Central Costanera) e Iberdrola (Gas Natural BAN) conforman un núcleo de empresas vinculadas que, en los hechos, controlan todo el negocio energético nacional. A principio de 1999 la firma española compró a su homónima chilena Endesa y al grupo Enersis. Con ello Endesa, que ya tenía la posesión del 37 por ciento de Edenor, logró el 65,6 por ciento del paquete de Edesur y controla las mayorías accionarias de central Costanera, central Dock Sud y Termoeléctrica Buenos Aires, junto con paquetes minoritarios de Hidroeléctrica El Chocón y la transportadora de electricidad Yacylec. Por sus vinculaciones con Endesa, Repsol comparte ese poder y extiende su dominio por toda la estructura de energía del país. Buceando detrás de todas estas empresas asoma el verdadero control en manos del poder financiero: el Banco Bilbao Vizcaya y la Caixa, que aparecen como accionistas de peso en Repsol, Endesa, Iberdrola y Gas Natural. El presidente de Repsol, Alfonso Cortina, es el principal accionista individual del BBV y miembro de su directorio, y ahora es el principal empresario de la Argentina. Por su lado, Emilio Ybarra, vicepresidente de Repsol, es el actual presidente del BBV (que en Argentina absorbió al Banco Francés, el Banco de Crédito Argentino y el 100 por ciento de la AFJP  Consolidar). Hace unos dos meses, Ybarra se lanzó con unos 500 millones de dólares por la adquisición de Previnter”.
Refiriéndose al sistema de precios adoptado, continúa el análisis, el grupo “traslada al mercado doméstico y sin referencia alguna a los costos locales todas las alzas que se registran en el mercado externo, pero nunca las disminuciones. Esto es factible merced a una conformación oligopólica del mercado de hidrocarburos, donde 7 empresas acaparan el 86 por ciento de la producción: YPF el 40 por ciento, Pérez Companc el 11 por ciento, Bridas y BP Amoco el 9 por ciento, Astra el 8 por ciento, Chevron el 8 por ciento, Total-Austral el 6 por ciento y Techint el 4 por ciento. Al controlar YPF y Astra, Repsol domina el 48 por ciento del mercado. Con semejante poder, cualquier movimiento de precios decidido por Repsol es seguido por todos los demás. En 1999, el peor año de toda la década, YPF fue quien obtuvo la mayor rentabilidad, con 477 millones de dólares de utilidades, dejando atrás a Telefónica, Telecom y Pérez Companc. Las tasas de ganancia de las petroleras, que en 1995 ascendieron al 16 por ciento para YPF para descender en los años siguientes, duplican a las norteamericanas y brasileñas, conformando un rasgo característico de toda la elite empresaria que domina el capitalismo argentino. Como contrapartida, de los 52 mil trabajadores que se desempeñaban en YPF en 1989, hoy apenas quedan 5.500. Actualmente, la venta de combustibles líquidos asciende aproximadamente a unos 15 mil millones de dólares. Antes de la privatización, ese monto no llegaba a siete mil millones, de los cuales cerca del 70 por ciento quedaba en manos del Estado. Hoy, mientras los argentinos pagan más del doble por el precio del combustible, generando enormes ganancias que emigran del país, el Estado recauda un porcentaje sustancialmente menor en impuestos. La megaoperación que determinó la venta de YPF, asegura reservas a España y permite realizar un gigantesco negocio vendiendo caro y llevándose las utilidades. No hubo en los contratos de concesión una imposición para que Repsol realizara tareas de exploración. Sencillamente, el negocio es gastar lo que hay e irse”.
Según la investigación realizada por el periodista Marco Díaz Muñoz para la agencia COPENOA : “Tecpetrol pertenece al grupo ítalo-argentino Techint y se dedica a la exploración y producción de petróleo crudo y gas. Fue fundada en 1981 y en estos días está ubicada entre las siete más importantes firmas de ese sector. En la Argentina, Tecpetrol opera con participación completa o mayoritaria en doce áreas distribuidas en las cuencas del golfo San Jorge (Chubut y Santa Cruz), Neuquen y Noroeste (Salta). Tiene, además, negocios en la cuenca de Maracaibo, en el oeste de Venezuela, y la cuenca Oriental, en Ecuador, entre otros. En 1992 Tecpetrol, luego de la privatización de YPF, ganó la licitación internacional, y asociada con otras empresas conformó la UTE (Unión Transitoria de Empresas) Aguaragüe. En 1993 se instaló en una moderna estructura ubicada en el acceso Sur de General Mosconi. Desde allí, la compañía llevaba adelante todo el control operativo de sus yacimientos. Acaba de mudar sus oficinas a Tartagal. El grupo Techint, dueño de Tecpetrol, data de 1945 y en la década siguiente se especializó en obras de ingeniería civil a través de la empresa Techint, y la fundición de acero y la laminación de tubos sin costura, por las empresas Dálmine y Siderca. En la actualidad comprende 60 empresas que actúan en diversos países. En la Argentina, las principales empresas del grupo son: Techint (construcción), Telefónica de Argentina (telecomunicaciones, asociada con Telefónica de España y Citibank), Siderca (acero), Propulsora Siderúrgica (acero), Tecpetrol (petróleo), Aceros Paraná (ex-Somisa, estatal de acero), Transportadora Gas del Norte (20%), Edelap (electricidad) y Ferroexpreso Pampeano (ferrocarriles). De acuerdo con la revista Expansión, de México, el Grupo Techint ya se ubica dentro de las primeras 50 empresas multinacionales. Expansión destacó que en el 2002 Techint registró un crecimiento de 24.9% a nivel mundial, con respecto al 2001”.

Los “beneficios” de la inversión extranjera

La privatización de YPF trajo como consecuencia no sólo el dominio de capitales extranjeros en la explotación de este recurso estratégico, sino también el despido de miles de trabajadores y trabajadoras. General Mosconi es una de las poblaciones más afectadas, teniendo un 60% de sus habitantes desocupados.
Juan Carlos “Hippie” Fernández, dirigente de la Unión de Trabajadores Desocupados de General Mosconi, describe así el impacto de estos cambios sobre la población: “Y.P.F. para varios de nosotros ha sido una escuela. Es el caso particular mío y de mucha gente, que hemos trabajado en la empresa desde muy chicos. Con el cierre de YPF, vimos cómo ha desaparecido parte de nuestra cultura, de nuestra identidad. Junto a la desocupación, crecieron otros problemas. La empresa petrolera, las multinacionales, entraron a deforestar la selva. Empiezan a romper los caminos y a hacer las picadas, y nosotros no tenemos contención arriba en las sierras. Eso crea problemas climáticos. Hemos tenido un alud de barro, donde murieron familias. Así también se van las familias nuestras”.
“Las petroleras derraman en los ríos productos químicos. Nosotros tenemos el 60% de enfermos de diabetes, y tenemos personas enfermas del corazón y de la cabeza gracias a los productos químicos que nos entregan las multinacionales. Las aguas nuestras están contaminadas. Tenemos enfermedades como el dengue, lesmianasis, hantavirus. No hace ni dos semanas atrás que han muerto 6  personas ”.
“Con los puentes destruidos, han llegado a morir 38 personas. Ésa es una parte de lo que hacen las empresas petroleras y lo que realmente nosotros tenemos acá, que lo único que recibimos son migajas y marginación…”
“Las multinacionales están aquí sólo para llevarse nuestros recursos naturales. No han instalado una sola industria ni generado puestos de trabajo. Sus únicas inversiones  fueron para digitalizar el control de los pozos. De esta forma, necesitan sólo dos puestos de trabajo por pozo, en turnos de 12 horas. De esta forma, también, sólo ellos pueden controlar lo que sacan.”
Agrega Pepino Fernández: “Antes  el promedio de vida era de 75 años. Hoy es de 50 años. No tenemos hospital cercano, no tenemos médicos, no tenemos remedios. ”
En el caso de General Mosconi, a partir de la privatización de YPF más de cinco mil trabajadores quedaron desocupados, sobre una población activa de ocho mil. Es ésta la base sobre la que se constituyó la UTD. Pero además de la desocupación y de sus dramáticas consecuencias  en la subjetividad popular, con lo que implica de crisis de identidad, deterioro de la autoestima, crisis de los lazos constituidos en la vida cotidiana; la situación social se ve agravada por el deterioro alarmante de la educación, la salud, el crecimiento del analfabetismo y la deserción escolar, la desnutrición, la mortalidad infantil, la destrucción del medio ambiente. Tan grave como los chicos que mueren por desnutrición, son los chicos que sobreviven desnutridos, y las madres desnutridas que nacen niños y niñas condenados a priori a una subvida. En General Mosconi creció la asistencia a escuelas para chicos con capacidades diferentes. “No son discapacitados nuestros hijos ”, nos decían las madres. “Llegan al colegio desnutridos. Nos acompañan por las noches en los cortes de ruta. Se duermen o se desmayan en las clases.” La escuela argentina no está preparada para contener estas realidades, que se multiplican en toda la extensión del país.
Los dirigentes de la UTD denuncian: “Las compañías petroleras, que traen el gas de pozos de las sierras subandinas, al no hacer forestación y degradar el ambiente, hacen que las lluvias caigan en aluviones a la zona llana. Eso está causando muchas pérdidas en la flora y en la fauna.  A la empresa le importa más el abaratamiento de los costos, la plata, las ganancias, que el ser humano. No hay un control adecuado del medio ambiente. Nosotros vemos cómo se mueren las plantas, cómo se muere la fauna, y cómo se mueren las personas. Nos están matando hace rato, y cuando reclamamos, nos mata la gendarmería. Debe haber unos mil efectivos en esta localidad: el grupo antimotines de Santiago del Estero, que viene con francotiradores, los escuadrones 52 y 54 de la Gendarmería, que están cuidando los intereses de las multinacionales. También está la DEA norteamericana, y quieren establecer una base militar de EE.UU. Pero nosotros no los queremos.”
En relación al daño ambiental que vienen produciendo las petroleras, la Agencia de Noticias Copenoa publicó en el mes de diciembre del 2003 una investigación periodística en donde pobladores que viven en cercanías de la refinería de petróleo de Campo Durán, denunciaban que la petrolera derrama líquidos pesados al Río Caraparý, originando la muerte de peces y de ganado. Las imágenes y muestras de agua contaminada fueron entregadas a integrantes de grupos de ambientalistas internacionales, que estuvieron monitoreando la problemática en Salta.
El correlato de esta política de destrucción de los recursos naturales, y de la población que habita estos territorios, es la militarización de la región. En el año 2000 y el 2001 se hicieron en esa zona los Operativos Cabañas, en los que participaron 1500 oficiales de Chile, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay, dirigidos por el Comando Sur del Pentágono. La ruta 34 no sólo es la ruta del petróleo. Para la DEA, es la ruta del narcotráfico (con esto justifica su presencia). Para la estrategia de dominación norteamericana, que ha hecho de la militarización la contracara del “libre comercio”, es también la ruta que une a estas poblaciones con la insurgencia boliviana.
La militarización no constituye sólo una amenaza potencial. En General Mosconi la represión ya produjo, desde mayo del 2000 hasta ahora, la muerte de cinco piqueteros.
Nos dice Pepino Fernández: “Para nosotros no hay justicia. Cada vez somos más los procesados, pero por las muertes de nuestros compañeros no hay ningún detenido. Hay un compañero que tiene una causa abierta ahora por Tecpetrol, por cambiar la bandera de la empresa por la bandera argentina. ¡Nosotros estamos procesados por izar la bandera argentina! ”.  Y agrega una curiosidad: “Durante el Cabañas 2000 nos propusieron hacer un simulacro de combate entre piqueteros y gendarmes, para filmarlo y pasarlo por Japón”.

La experiencia de la UTD

“La UTD expresa la convergencia de una fuerte acción comunitaria, con una acción confrontativa, capaz de interpelar no sólo al Estado, sino a las grandes multinacionales, ligadas a la explotación de los recursos naturales (petróleo y gas). Su fuerza reside, pues, en esta doble interpelación, cuyo carácter general se expresa tanto en la propuesta de un programa de defensa y recuperación de los recursos naturales como en la búsqueda de articulaciones a nivel nacional”. Así caracteriza la experiencia de la UTD, un grupo de intelectuales argentinos nucleados en la Red de Intelectuales, Artistas y Académicos por la defensa de los derechos fundamentales  (RIAA).
Caracterizan los sociólogos Maristella Svampa y Sebastián Pereyra a la UTD, de la siguiente manera :  “La UTD es una organización autónoma de alcance local, sin vinculación con estructuras sindicales y/o partidarias. Uno de los aspectos específicos del modelo de acción de la UTD, es la doble experiencia comunitaria de la cual nace: por un lado la segregación espacial que vivieron durante décadas los trabajadores de las categorías más bajas de YPF ; por otro, la experiencia masiva de la descolectivización que alcanzó a diferentes categorías sociales. Paradójicamente, en el seno de una sociedad fuertemente jerárquica, la desocupación como fenómeno colectivo fue desdibujando las fronteras sociales, al tiempo que instaló las bases para el desarrollo de una primera experiencia unificadora. En esta dirección, dada la fuerte cercanía del mundo laboral, y la nostalgia de la integración social, el modelo bajo el cual se gestó la UTD es sin duda alguna, el sindical. En efecto, sin ser exclusivamente un sindicato de desocupados, desde su fundación en 1996 la UTD adoptó una suerte de modelo sindical, cuyo alcance local se vio reforzado tanto por el tipo de acción reivindicativa, como por el rechazo a toda intromisión político-partidaria. La UTD privilegia, antes que nada, la acción concreta -a la vez reivindicativa y política- orientada hacia la rehabilitación de una cultura del trabajo. Sus posicionamientos se han ido forjando en la misma acción. Esto es, a medida que ésta se ha ido encontrando con diferentes obstáculos, provenientes tanto del sistema político -local y nacional- como de las estructuras sindicales. Así, la UTD ha desarrollado una gran desconfianza hacia las estructuras organizativas, sobre todo aquellas que poseen un alcance nacional. Esto explica sus reticencias a cualquier tentativa de apropiación o cooptación, sea partidaria o sindical.”
Uno de los aportes significativos de la experiencia de la UTD, al debate y a las prácticas emancipatorias, es la articulación del conflicto social en profundidad, con la creación de iniciativas que van promoviendo la organización autónoma del pueblo. Trataremos de hacer una reseña de estos dos planos de su actividad, para luego analizar lo que significan en la realidad de construcción del movimiento popular en Argentina.

Cronología de las principales etapas de lucha y organización de Mosconi

• En febrero de 1989 se organizó la agrupación de Trabajadores Ypefianos. Se hicieron asambleas de concientización en yacimientos Palmar Largo (Formosa), Tineo y en la administración central (Vespucio-General Mosconi), en las que se denunció la eminente privatización de Y.P.F.
• En noviembre de 1990 se realizó una asamblea popular en contra de la privatización de Y.P.F. en el complejo de Mosconi, donde participaron más de siete mil trabajadores. 
• El 1° de Abril de 1996 nace la U.T.D. formada fundamentalmente por ex trabajadores de YPF.
• El primer corte de ruta en Mosconi y Tartagal se realizó del 7 al 14 de Mayo de 1997. Lo hicieron los comerciantes de Tartagal, los deudores del Banco Nación, del Banco Provincia, los madereros, los vinculados a YPF. Se recibieron Planes Trabajar por primera vez. (2500 Planes Trabajar provinciales para Mosconi). Había 15.000 personas en la ruta.
• Relato de Pepino Fernández: “Fue la primera vez que tuvimos enfrentamientos, porque no dejamos pasar la camioneta de Gendarmería. Después hubo escaramuzas en el monte. Nos pusieron la pistola en la cabeza y, claro, la gente tenía mucho miedo. A un aborigen lo golpearon, se lo llevaron, después lo dejaron en libertad. Todo eso pasó en tierra de los aborígenes, en la misión Wichi. Primero negociaron los madereros y se fueron, negociaron los comerciantes y se fueron. Todos estaban negociando y nosotros estábamos ahí, firmes. Se decide levantar el corte y nosotros nos ponemos duros, porque no nos habían dado nada. Nosotros fuimos a luchar por trabajo en la petrolera y por las acciones de YPF. Nos decían que dejaban eso “a futuro”, y no como punto principal, entonces nosotros cortamos de vuelta. Todos ya se habían ido, quedamos nosotros solos, en el piquete sur, que había sido el más duro de los piquetes. Se llegó a un acuerdo: se consiguieron planes trabajar, la condonación de la deuda, se le dio madera a mucha gente, para los barrios, para hospitales, terminales. Se formó la comisión regional de vecinos.  Tenemos veintiún puntos de la gente de la coordinadora departamental de desocupados.”  
• En agosto del 97 se cortó la ruta de nuevo como Unión de Trabajadores Desocupados por siete horas.
• Relato de Pepino Fernández: “Nievas, de la Corriente Clasista y Combativa se dedicó más al asistencialismo. Yo ataqué directamente a las petroleras. Nos habían prometido en el corte que podía haber unas pruebas, así que fui a pedir trabajo, y conseguimos los primeros 30 puestos en una empresa. Así es que algunos muchachos hasta el día de hoy siguen trabajando”.
• Del 11 al 21 de Diciembre de 1999 creció la participación popular en la U.T.D.. Se hace un corte en Refinor.
• Relato de Virulana, militante de la UTD: “En 1999 se hizo el corte para apoyar a los muchachos de EDESA, que estaban en corte de ruta en Tartagal, en ollas populares. En Tartagal estaban también los municipales en huelga de hambre. Cuando llegamos se hace una asamblea y se decide cortar la ruta en General Enrique Mosconi, en el acceso sur donde están los tanques de reserva de Refinor, donde está Tec Petrol. Apenas nos instalamos viene Infantería que estaba asentada en la ciudad de Tartagal. Nosotros llegamos de Tartagal a las 13:00 horas y a las 14:30 el comisario Gaspar que estaba a cargo del operativo, da la orden de reprimir. Como en ese momento hemos venido de Tartagal y mucha  gente se ha vuelto por el calor que hacía, hemos sido pocos los que quedamos en ese corte de ruta. Viene infantería y nos reprime, nos desaloja a todos. Entonces la gente de Mosconi al sentir ese gas que viene a todo el pueblo fue a ver lo que pasaba y dice: “pero si nosotros somos 5 veces más que ellos ¿por qué nos han reprimido?”. Ahí se empezaron a reagrupar de nuevo todos los compañeros que venimos de Tartagal  y los que salieron de aquí de Mosconi. A los palos los hacemos retroceder como 5 kilómetros y ahí ya se habían quedado sin gases ni balas de goma. A lo último tiraban piedras y de todo porque no sabían como defenderse; y la gente avanzaba. Eran un montón de gente que los “pecheaba”. En ese momento cuando se reúne toda la gente  y pechea a la policía, logran pillar a 4 o 5, entre ellos el Comisario. Cuando ellos empezaron a reprimir nos habían pillado a un dirigente de ATE  de Tartagal, lo llevaron detenido y nosotros hicimos cambio por el comisario Gaspar. A las ocho de la noche se llegó a hacer el arreglo y ellos liberaron al dirigente de ATE y nosotros a Gaspar. Entonces se van ellos y seguimos nosotros. En ese momento no había nada que negociar por el tema del corte de ruta con los compañeros de Tartagal e instalamos el corte de ruta indefinido hasta que se venga una solución a nosotros. Había un problema. Estaba metida la gente de ATE, y llevan a los muchachos a negociar a Buenos Aires. Nosotros no queríamos que vayan. Tenían que aceptar las decisiones de la asamblea. Dicen que las asambleas son soberanas, pero no se respetó ”.
• Relato de Pepino Fernández: “Ahí conseguimos casi 120 puestos de trabajo. Yo trato de incorporar a muchos jóvenes. Empiezo a buscar gente de todos los barrios, empieza a ingresar gente y a haber estudiantes. Pido a las empresas petroleras cursos de capacitación. También lo logramos y metimos casi 700 personas. Les hicimos hacer el curso durante 3 meses, de instrumentista, de soldador, de electricista y de mecánico...”.
• 9 de Mayo del 2000. Son asesinados Orlando Justiniano y Matías Gómez.
• Relata Pepino Fernández: “Viene el problema de mayo. Se acaban los planes para un programa que se llama servicios comunitarios. Hicieron trabajar dos meses a la gente de la provincia, pero no se les pagó porque era programa nacional y ya había terminado el programa en febrero. Entonces las mujeres (eran todas mujeres) de General Mosconi, y de Tartagal, en total eran 1.600 planes, van a buscar apoyo a la UTD. La UTD nunca les dice no, hay que darles apoyo. Ahí las mujeres cortan. Antes de cortar esta gente manda documentos, papeles, fax. Se habla con el intendente, el gobernador, diputados. Se le manda al presidente, al Ministro de Trabajo, a todos. Como no tenían respuesta se corta la ruta y viene esa represión donde luchó todo el pueblo. El pueblo de Tartagal se vino para acá. El pueblo de Mosconi luchó cuadra por cuadra. De vuelta se hace retroceder a las fuerzas de seguridad y se las rodea por completo. Según estiman había más de 4.000 efectivos, entre Policía y Gendarmería. Nosotros éramos todo Mosconi y 15.000 de Tartagal. De Mosconi todo el pueblo luchaba. Me agarra la policía y me llevan preso a Salta. Nos pegaron fieramente. A los aborígenes los golpearon salvajemente, los pateaban, los golpeaban con la cabeza en la pared. Mueren dos muchachos antes del corte, Justiniano y Gómez. En el nuevo corte la gente les mató caballos, les mató perros. El pueblo de Mosconi estaba enojado. A un grupito nos agarra la policía en el monte pero volvimos. No nos llevaron  a declarar, pero nos pegaron mucho”.
• Relato de Jacoba Olarte, madre de Matías Gómez: “Fue el 9 de mayo del 2000, en el corte de ruta en General Mosconi. Mi hijo fue a ayudar a sus compañeros en una camioneta, trayendo leña y gomas, comida. Pasó por casa, se bañó, me pidió cinco pesos. Le di lo único que tenía. De ahí no lo vi más, hasta que me llamaron el día martes a la mañana, cuando yo estaba en el campo, para avisarme del supuesto accidente. Ahí me enteré que había fallecido, hasta que lo vi en la Morgue y lo comprobé. Hay muchas pruebas que no fue un accidente. Tenía una pupila más dilatada que la otra, la boca abierta, las marcas de las esposas en la mano, le faltaban uñas, como si lo hubieran torturado”. .
• 9 de Noviembre del 2000: el corte de Cuña Muerta llega a Mosconi. A media noche se acuerda con las autoridades continuar el diálogo y no reprimir.
• 10 de Noviembre del 2000: Muerte de Aníbal Verón . Comienza la revuelta popular. En Tartagal se quema la policía, el diario “El Tribuno” , la empresa de transportes Atahualpa , EDESA y hay saqueos de comercios. En Mosconi se quema la Municipalidad, Rentas, la policía y la casa del intendente.
• Corte de ruta en junio del 2001. El día del padre son asesinados los jóvenes piqueteros Oscar Barrios y Carlos Santillán. Hubo 8 heridos de bala.
• 20 de Junio del 2001: los piqueteros acampan en la Plaza del Aguante.
• 1 de Julio del 2001: Diario Página/12: "Pruebas escritas con sangre". Una alta fuente judicial le dijo a Página/12 que por lo menos uno de los dos muertos durante la represión en Mosconi fue abatido por balas de la gendarmería. La revelación se da en el marco de una guerra entre la SIDE, el Ejército y la propia Gendarmería, que se acusan por lo sucedido. Gendarmería asegura que el Ejército alentó el tiroteo porque quiere instalar la idea de que los hechos están relacionados con las FARC colombianas y el Narcotráfico para forzar su intervención en Salta. En el Ejército sostienen que hubo gendarmes en los dos bandos del enfrentamiento. Y junto con la Gendarmería apuntan contra la SIDE porque no habría aportado ningún dato para prever los hechos. Desde la SIDE señalan los supuestos preparativos de las fuerzas armadas para justificar su intervención en seguridad interior y afirman que se estarían alistando unidades especiales para ese fin.  
• Relata Pepino Fernández: “En junio tampoco era un problema de la UTD, era de la UOCRA. Los muchachos que estaban haciendo el hospital, trabajando en obras públicas, cobraban $70 por quincena. Piden ayuda a la UTD, ya que ellos querían llevar el valor de la hora de $ 1,25 a $ 2, y nosotros  vamos a pedir $2.50 la hora. Les metimos 1200 personas en el hospital, paramos la obra. Y logramos llegar a algo que nunca se había logrado históricamente, llevar la quincena a $350. Se logran los $2 la hora y después se llega a un acuerdo que la provincia iba a poner $0.20. Después la provincia se echa atrás porque iban a quedar antecedentes y todos iban a querer hacer lo mismo. Nosotros les decimos que en Neuquén pagaban $2,23 y deciden los muchachos de la UOCRA ir a cortar la ruta y nosotros vamos en apoyo de ellos. Decide atacar la Gendarmería justo un día muy especial, el día del padre. Ese día había gente que iba al cementerio. Ahí vinieron con los francotiradores, han empezado a tirar a lo loco y hubo dos muertos. A las 10 de la mañana empezaron a tirar a mansalva en la ruta al cementerio, donde están los tanques. La gente reaccionó, el combate duró todo el domingo, lunes y martes. Nosotros salimos para el pueblo. El miércoles se hizo un paro y se metió la iglesia, los comerciantes, las fuerzas vivas del pueblo que querían la paz. Fueron a hablar con el Obispo y dijeron que no iban a atacar, pero a la noche atacan de nuevo. A los muchachos  los golpearon salvajemente, los torturaron, ésta fue una de las represiones más salvajes que hubo.”
• Desde entonces queda instalada en el centro del pueblo la “Plaza del Aguante”, donde acampan los dirigentes piqueteros, buscados por la gendarmería y con orden de captura, custodiados por su pueblo.
• A partir de ese momento, hasta la actualidad, hubo nuevos episodios de confrontación con la Gendarmería, puebladas, cortes de ruta, bloqueos de acceso a las petroleras.
• La última pueblada se produjo en noviembre del 2004. Los ex-trabajadores de YPF habían bloqueado los accesos a las petroleras y cortaron la ruta 34. ¿Qué demandaban? Trabajo genuino, que se les pague la deuda que contrajo con ellos el Estado, en el momento de la privatización, hace 12 años, en concepto del 14% del paquete accionario de YPF.  Fueron duramente reprimidos y encarcelados sus principales dirigentes. Esto desató la furia de la población, que ingresó a las sedes de Tecpetrol (perteneciente a Techint) y Pluspetrol (de Repsol). En la revuelta se produjeron destrozos y se voló un tanque de gas. La UTD señala que hubo en estos hechos provocadores policiales

Sobre las formas de lucha

La UTD de General Mosconi, se ha caracterizado por asumir acciones de lucha audaces y directas. Cuando necesitan, recurren a toda la población, pero también han sabido producir hechos importantes con un pequeño grupo de personas, en general sus dirigentes, como el último corte de los accesos a Tecpetrol, protagonizado tan solo por cinco personas. (Pepino Fernández, principal dirigente de la UTD, tiene ya 72 procesos judiciales iniciados por diferentes acciones). Reflexionando sobre el carácter de las medidas de lucha que deben asumir Pepino Fernández afirma : “Si no gritamos no nos escuchan. Nosotros cortamos puentes, obstruimos destilerías, petroleras, para que nos escuchen. Ellos tienen mucha plata y nosotros no tenemos nada.  Pero nosotros no nos movilizamos solamente por lo que nos toca como ex - Ypefeanos. Nos movilizamos también por los maestros, la salud, las comunidades aborígenes, el sindicato de Luz y Fuerza. Por todos ellos hicimos cortes. Ahora estamos trabajando con los “bagalleros ” bolivianos”.
Cuando se privatizó, se les dio un porcentaje de las acciones a los trabajadores. Pepino fundamenta en este hecho, que los obreros tienen derecho de ocupar un lugar en el directorio de la empresa como accionistas. “La empresa nos pertenece”, asegura, y con esto siente que es legítima su acción cuando ingresan a sus dependencias. Dice Pepino: “El Estado nos debe muchos millones de dólares a los trabajadores de YPF. Nosotros cortamos la producción, porque es lo mismo que hace el Estado con nosotros si no pagamos los servicios. Si vos debés algún impuesto o no pagás, te cortan el servicio. Entonces, como ellos nos deben a nosotros, nosotros les aplicamos sus leyes: les cortamos, les paralizamos todo, y ellos pierden dinerales. En la última toma que hicimos entramos como si fuera nuestra casa -porque eso es nuestro-. Nosotros somos accionistas y eso nos pertenece. Éramos 6 los que paralizamos todo, tres bloqueamos un portón y otros tres el otro, hicimos escudo humano. Cuando vinieron a reprimirnos eran muchísimos. Ellos nunca saben qué es lo que puede suceder, nos tienen miedo, no saben si los vamos a atacar por atrás, por adelante, por los costados, si les vamos a hacer una emboscada; siempre es impredecible, nunca se sabe lo que puede suceder”.

Los proyectos productivos de la UTD

La ausencia de cualquier consideración hacia los pueblos, ha tenido como contrapartida, la creación de una cultura de la autonomía. Hoy la UTD administra una red de emprendimientos productivos que vinculan a la parte fundamental de la población en iniciativas de sobrevivencia. Con grandes dolores y dificultades, la gente se ha organizado, ha descreído del capital extranjero, ha descreído del papel del Estado, y ha ejercido su manera de autoorganizarse. Ha aprendido a no obedecer.
Tal vez por aquí vengan algunos de los aprendizajes fundamentales de este tiempo. En los territorios donde pretende mandar el capital, comienzan a levantarse también las experiencias emancipatorias, que anticipan un nuevo tiempo de rebeldías en nuestro continente. Nos dicen los dirigentes de la UTD al respecto :
• Organizamos muchos proyectos productivos y sociales. Nosotros distribuimos para todos los lugares un poquito. Para los aborígenes, para los barrios, para los pueblos. Otra cosa importante es que los Planes Trabajar están distribuidos sobre todo entre mujeres. El 60% de los que reciben los planes son mujeres. Eso tiene muchas ventajas, porque la mujer es muy importante en la familia. Después se sale a defender el trabajo para toda la familia, y la familia a la hora de defenderlo la acompaña.
• Empezamos con la huerta y ya estamos en granjas integrales. Actualmente son microempredimientos. Se han pasado a sostener por sí solos. En el 97 se ganaron 5.500 planes trabajar y 2500 vinieron para Mosconi. Antes los planes los daba el justicialismo como un voto más. Cuando nos dan los planes a nosotros en el año 2000, los proyectos los hacemos en colectivo y empezamos  la plaza, la escuela, el hospital, la sala de primeros auxilios, el vivero, la huerta y cría de conejos, gallinas, chanchos.
• La gente que trabaja ahí dona un porcentaje de lo que produce y el otro porcentaje lo vende o se lo lleva a la casa y lo reparten entre ellos. También hicimos erradicación de ranchos,  cerca de 100 casas. Algunas son casitas y otros caserones. Nosotros llegamos a un acuerdo con algunos vecinos que tenían casitas rancho para ver si podían comprar los materiales y nosotros poníamos la mano de obra. A algunos que no tenían les dimos los materiales. Empezamos a presionar a las empresas para que empiecen a reforestar. Les hicimos comprar los plantines y la gente de las cooperativas va a hacer el trabajo de la reforestación. Lo último que estamos haciendo es el reciclaje de las botellas de plástico. Nosotros no tenemos recursos, así que hacemos trueque, dinero no recibimos, intercambiamos por maquinarias que se pueden usar para trabajar.
• Nosotros con los planes trabajar, comenzamos a organizar refacciones, por ejemplo en  una escuela de Coronel Cornejo, en una escuela de discapacitados, que es la única que hay acá en el departamento de San Martín, en otra escuela que es la Daniel Leonen; en una escuela técnica electrónica. Hicimos también comedores comunitarios, una iglesia, un lugar recreativo que se llama Valle del Milagro. Todas estas obras han sido realizadas con los planes, y también la forestación. En cada lugar hay plantado un árbol. Es lo que no están haciendo las empresas multinacionales, que nos deforestan todo. También construimos un comedor comunitario de una misión aborigen, una sala de primeros auxilios de la misión aborigen la Misión El Cruce. Hicimos unas cuantas salas de primeros auxilios en las afueras del pueblo. Acá hay cuatro fábricas de ladrillos construidas con nuestra administración de los planes trabajar. Con los ladrillos que se sacan de la fábrica se realizan las obras públicas. (La UTD tiene un convenio de intercambio con Cerámicas Zanon, la empresa recuperada por los trabajadores en Neuquén, para abastecer las obras)
• Hacemos también huertas comunitarias. De ahí se les entrega comida a los comedores comunitarios y a los comedores escolares, y por ahí a la gente necesitada también, que viene acá a pedir. También hicimos lugares recreativos. En todo esto, el municipio y el gobierno de la Provincia y de la Nación no han puesto un peso. Acá se ha conseguido todo presionando a las multinacionales y pidiéndole a las empresas de servicios locales de acá. No sólo eso sino que ponen en este caso la maquinaria, que por ahí necesitamos nosotros.
• A ellos no sólo se les sale a cortar la ruta por pedir un plan trabajar, nosotros le estamos pidiendo mucho más allá y le estamos  tocando el poder: les estamos pidiendo las regalías petrolíferas-gasíferas que nos corresponden.
• Presentamos un proyecto de terminal de ómnibus, otro de camping y otro de desagües pluviales para que no nos lleguemos a inundar. Lo más difícil va a ser llegar a realizar el proyecto de un polo petro-químico: les pedimos que ellos reinviertan todas las ganancias que se nos llevan a nosotros en esto que es el polo petro-químico.
• Cuando nos dieron los planes a la U.T.D. se creó la oficina técnica. En ella trabajan chicos que han iniciado el nivel terciario y otros tienen secundario completo. Ahora se creó un grupo que se llama CINAI (Centro De Investigación Agro Industrial). Son estudiantes secundarios, universitarios, con carreras agroindustriales. Ellos hacen técnicamente el proyecto, lo evalúan y asesoran a las personas.
• Actualmente la UTD  cuenta con 31 huertas, granjas, reciclaje de botellas, viveros para luego forestar, taller metalúrgico y de carpintería donde se hacen camas, sillas, etc. y una colonia agrícola de 150 hectáreas. La idea con la colonia agrícola es recuperarla y además criar cerdos y otros animales. También dedicarse a la apicultura.
• También tenemos otra de 9000 ha para defensa de la flora y fauna, en la selva de las Yungas . La UTD chequeó junto con la Universidad de Salta todas las plantas que había para que no se deforestara. La idea es recuperar las tierras  río arriba para volver a forestar. Atender a la yunga es atender a la biodiversidad.
• A través de estos proyectos, hay vinculadas a la UTD alrededor de 2000 personas (sobre una población económicamente activa de 8000).
• ¿De dónde sacamos los materiales? Se los sacamos a las petroleras.

Nuevas y antiguas emancipaciones: enseñanzas, límites, desafíos

El movimiento que ha organizado la UTD de General Mosconi, aporta experiencias al conjunto del movimiento popular, que me interesaría subrayar. Muestra también límites y desafíos, cuyo análisis puede ser fuente de nuevas prácticas populares.
1. Entre las enseñanzas que nos entrega, quisiera mencionar la capacidad que han tenido para sostener, en los hechos su carácter de trabajadores. Tanto desde el nombre (Unión de Trabajadores Desocupados), como por la modalidad de sus acciones, han sabido construir una conciencia que forja el carácter de clase de estas batallas, no como proclamación dogmática, sino como ejercicio cotidiano.
2. A su vez, comienza a desarrollarse en esta experiencia, formas de trabajo comunitarias, en los que se va forjando una nueva conciencia. Son obreros sin patrones, lo que los emparenta con otras experiencias que se desarrollaron en este tiempo, a partir de la recuperación de empresas por partes de los obreros. Los integrantes de la UTD trabajan, ya no cómo antes, en relación de dependencia con YPF, sino de una nueva manera, organizados colectivamente, de manera solidaria. En un tiempo en el que el sistema quiere liquidar el concepto mismo de trabajador, los integrantes de la UTD revalorizan el trabajo como fuente de transformación de la naturaleza y de los seres humanos, de sus relaciones sociales. Y pelean no por cualquier trabajo, sino por un trabajo digno. Es ésta también una batalla contra la alienación que marca la subjetividad de los desocupados, que pierden identidad y autoestima al considerarse parte orgánica de un sector que sólo puede definirse por lo que no tiene, por la exclusión. Si Marx consideraba a la alienación como un mecanismo por el cual los sujetos no podían identificarse en el producto de su trabajo, sucede que en el capitalismo del siglo 21, una gran cantidad de hombres y mujeres no tienen posibilidad, siquiera, de trabajar. En las condiciones masivas de desempleo, que afectan a regiones enteras del país, la venta de la fuerza de trabajo se realiza en condiciones de superexplotación. La ley de máxima ganancia que rige la conducta del capitalismo, incentiva la producción de objetos descartables, lo que permite que una y otra vez se estimule el consumismo y se reinicie el ciclo productivo. Esta misma ley, ha vuelto descartables también a los seres humanos. Frente a esta situación, la lucha, el corte de ruta, ha demostrado ser un factor no solo de resistencia económica y política contra el neoliberalismo, sino de recuperación de la salud mental, individual y colectiva; dotando a quienes se integran en las organizaciones piqueteras, en este caso la UTD, de una nueva identidad colectiva, de una referencia que permite no sólo luchar por sobrevivir, sino vivir cada día con una mayor dignidad.
3. La UTD, si bien levanta un programa de reivindicaciones, las mismas no pueden ser realizadas sin una transformación política profunda. Sus demandas apuntan al corazón del modelo, en lo que hace a la política privatizadora, excluyente, a las políticas de flexibilización laboral, de depredación del medio ambiente, de entrega de los recursos y la soberanía. La exigencia de la UTD de “nacionalización de los recursos naturales”, va a contracorriente de las políticas neoliberales, y de las pretensiones de la burguesía norteamericana, en complicidad con las burguesías y oligarquías argentina y salteña, empeñadas en el control  y el saqueo del petróleo, de las riquezas, y de la vida cotidiana de la población.
4. Las grandes confrontaciones producidas en estos años por la UTD, han logrado incorporar los reclamos y necesidades de diferentes sectores populares, desde los trabajadores de distintos sindicatos, hasta los pueblos originarios, las mujeres, los jóvenes. Gracias a esto, han logrado concitar la adhesión, en su región, de fuerzas sociales importantes, y un nivel de identidad con su organización, que pocos movimientos han logrado. Por este camino se ha vuelto una referencia ineludible para el movimiento piquetero, y para los trabajadores de empresas recuperadas, para el movimiento social que resiste.
5. La administración de los Planes Trabajar  primero, y Jefes y Jefas de Hogar después, ha sido -para la mayor parte de los movimientos piqueteros- un factor contradictorio, en la medida en que por un lado los vuelve vulnerables frente a los manejos que hace el poder de los mismos, pero por otro los convierte en mediadores de las demandas de los excluidos. En este contexto, la experiencia de la UTD aporta criterios interesantes en los que la debilidad, trabajada colectivamente, se vuelve fuerza, ya que han sabido combinar la lucha por los planes, con una forma de organización colectiva a través de los diversos proyectos productivos en que se aplican estos planes, en los que se forja una nueva conciencia social, y las bases auténticas de un poder popular. Al mismo tiempo, han sostenido la pelea con las petroleras por puestos de trabajo genuino, poniendo en debate permanentemente entre los movimientos piqueteros, cuáles son los objetivos de la pelea, cuáles son los enemigos, y dando una batalla contra el posibilismo de quedarse en el reclamo de los planes asistenciales.
6. La conducción de la UTD ha resultado, hasta el momento ratificada sobre la base de la incapacidad que han tenido los gobiernos de turno, de sobornarla y corromperla; como ha sucedido con la mayor parte de los movimientos existentes en la provincia, quebrados en muchos casos con un poco o una cantidad considerable de dinero ofrecido por las petroleras, por los ingenios, o directamente por el gobierno, y por el deslinde con las fuerzas políticas nacionales. La UTD logra mantener su autonomía, y al mismo tiempo articula acciones con los otros movimientos, a la hora de la lucha, o de la solidaridad. En el plano nacional, se relaciona con algunos grupos piqueteros que se definen por las acciones directas contra las multinacionales (por lo general pequeños), y con otros que entienden a la autonomía como parte de su proyecto político, como es el Movimiento de Trabajadores Desocupados de Solano, y el Movimiento Teresa Rodríguez.

Los límites y desafíos

La experiencia que intentamos analizar, es una de las más significativas en la extensa trama de luchas que hoy recorren al movimiento popular. Analizar sus posibles límites así como los desafíos que plantea, nos permite aproximarnos a un mayor conocimiento, y a una mejor capacidad de transformación del movimiento popular.
1. Uno de los aspectos más complejos de este movimiento, como del conjunto de los movimientos nacidos como respuesta a la exclusión salvaje del capitalismo, es su vulnerabilidad. El hecho de haber nacido en los límites de la capacidad de existencia de sus integrantes, los marca de manera especial. La cultura de sobrevivencia, tiene algunas características que influyen de manera fuerte sobre la subjetividad de sus integrantes, como son el inmediatismo, el pragmatismo, el cortoplacismo, la dificultad para establecer alianzas estratégicas, la desesperación cotidiana. En el caso de la UTD, contando con una base social marcada por estos rasgos, se ha logrado hasta el momento sostener el núcleo principal de sus integrantes, y la legitimidad de su conducción, con un proyecto que atiende, junto a la resolución provisoria de los problemas inmediatos, a la construcción colectiva de un discurso político que apunta más allá de esta manera de sobrevivir. Las acciones realizadas como la reforestación de la selva, o la defensa de la biodiversidad, están pensadas no sólo para el hoy, sino para el mañana.
2. En los momentos en que ha recrudecido el conflicto social, y en especial en las crisis de gobernabilidad, los piqueteros fueron “demonizados”. Recuperando la “teoría de los dos demonios”, instalada en la salida de la dictadura por Raúl Alfonsín, para parangonar al terrorismo de Estado y sus crímenes con las acciones revolucionarias de los movimientos insurgentes de la Argentina, desde el poder se escribe un discurso sobre los “piqueteros violentos”, con el que se designa precisamente a aquellos que resisten los intentos de cooptación de las fuerzas del sistema. Desde estas posiciones, se ha llevado agua al molino de la represión institucional, favoreciendo el clima de “aprietes” y persecuciones que se desarrollan en las zonas más desprotegidas del país. El carácter de “organización social”, que tiene el movimiento piquetero, lo vuelve especialmente vulnerable frente a las políticas represivas. Si bien en el caso de la UTD, su mejor forma de autodefensa es el arraigo que tiene en la población local, también es cierto que sus principales líderes han sido una y otra vez detenidos, (Pepino tiene abiertos 72 procesos), y en cada uno de estos episodios se vuelve complejo garantizar la conducción colectiva del conjunto de los proyectos. También se viven, en determinadas franjas de la población, cansancio ante la realidad cotidiana de hambre, enfermedades, miseria, y el acoso permanente que sufren por parte de las fuerzas de Gendarmería y de la Policía provincial.
3. Existe dificultad para establecer alianzas más estables entre estos movimientos, y las fuerzas políticas y sociales tradicionales de la izquierda. La imposibilidad para canalizar inmediatamente estas formas de resistencia, y los proyectos populares alternativos generados en los movimientos -sobre todo aquellos como la UTD de Mosconi que han defendido su autonomía respecto de las fuerzas políticas partidarias-, provoca desconfianzas en los sectores que consideran que la política se resume en las contiendas electorales, o en las posibilidades de capitalización de las luchas en favor de la posición de uno u otro partido político. A su vez la UTD sostiene una fuerte desconfianza hacia estas organizaciones. Más allá de las razones históricas que alimentan este desencuentro, el mismo debilita la potencialidad concreta de una batalla que apunta no sólo a sobrevivir, sino a transformar la sociedad.
4. Existe un enorme retraso en el pensamiento crítico desarrollado por fundaciones, academias y partidos políticos, y en su aporte a la batalla cotidiana que libran estos movimientos. El dogmatismo ha provocado huellas tan difíciles de superar como las heridas dejadas por la represión. La ofensiva cultural del neoliberalismo tuvo una gran capacidad para cooptar a intelectuales y militantes populares, y para inficionar la teoría social de pragmatismo, cortoplacismo y superficialidad. Existe una gran distancia aún entre los intelectuales que se consideran de izquierda, revolucionarios, y los movimientos populares. Es una brecha que requiere ser superada, a fin de ir avanzando en la creación de intelectuales orgánicos de los movimientos populares y de un intelectual colectivo que aporte a la constitución de un nuevo bloque histórico de los oprimidos y excluidos. En esta situación, hay un conjunto de prácticas sociales y políticas populares que esperan, al menos, ser conocidas, para poder ser interpretadas y aportar a la reelaboración de las teorías revolucionarias y proyectos de cambio verdaderos.
5. El esfuerzo de sistematización de las experiencias, en este caso de la realizada en General Mosconi, no pretende más que una aproximación a estas luchas, en el camino hacia su análisis más amplio y colectivo. La educación popular, concebida como un diálogo de saberes, como construcción colectiva de conocimientos, como pedagogía de la pregunta, de la indignación, de la rebeldía, basada en la dialéctica revolucionaria y en el humanismo, es mucho lo que puede y tiene que aportar en el esfuerzo por formar sujetos críticos, protagonistas reales de los nuevos combates por la vida y la dignidad, artífices de un nuevo pensamiento nacido de las experiencias de los movimientos populares, que interpela y recrea a la teoría acumulada por la humanidad, concebida como un método de análisis y de transformación de la realidad, y como un conjunto de valores que se forjan en el compromiso colectivo, nacido en las resistencias y en la memoria de nuestro continente.
6. Plantea Pepino Fernández: “El problema que tenemos es la escasa solidaridad de otras organizaciones. Siempre que nos llaman, la UTD está, pero cuando los necesitamos no aparece nadie. Con casi todas las organizaciones nos sucede lo mismo. Sólo se acercan cuando estamos presos. Pero dicen que no se puede luchar por la estatización de YPF. (Nosotros decimos que no es sólo el tema del petróleo sino también todos los recursos naturales). Porque las multinacionales sacan todos los derivados, todo sale de acá y si no lo recuperas esto no vuelve. Pero muchos nos dicen que ya no se puede recuperar YPF, yo digo que el pueblo es capaz de lograr todo lo que se proponga ”.

Algunas pistas para el debate

La experiencia de la UTD de General Mosconi, nos permite también repensar los desafíos del movimiento popular. Las relaciones de fuerza creadas en la Argentina post-rebelión, están signadas por una gran inestabilidad.
El bloque de poder intenta rearticular una política de gobernabilidad, sobre la base de la alianza de Néstor Kirchner con Eduardo Duhalde y los gobernadores provinciales; enfrentando por un lado a los resabios del aparato menemista en todos los niveles, y desorganizando a su vez a las posibles fuerzas de oposición de izquierda y centroizquierda, a través de políticas que apuntan a la cooptación de una parte, a la contención social por la vía del asistencialismo, y al aislamiento y desgaste de las franjas más combativas del movimiento social. Mientras tanto los gobiernos provinciales, continúan recurriendo a la represión del conflicto social como modo de control.
Tanto en el bloque de poder, como en el campo popular, se está produciendo un intenso realineamiento de fuerzas, desarticulación de alianzas históricas e incluso de organizaciones, debate de proyectos y programas.
Experiencias como la de la UTD de Mosconi, muestran caminos que pueden aportar algunas luces en esta etapa, en la medida en que puedan ser visualizados con mayor claridad por otros movimientos. El hecho de ser una experiencia del interior del país, en una región lejana y bastante aislada política y culturalmente, limita su impacto en otras organizaciones sociales y políticas. Crece por lo tanto la exigencia para los intelectuales, de integrarse en la constitución de un sujeto popular que, como parte de su resistencia, construye un saber autónomo, en diálogo con el pensamiento social avanzado, con las ideologías de las fuerzas que se pretenden revolucionarias y de los movimientos populares, y con los aportes que nacen de estas experiencias. Un saber popular autónomo que de cuenta de las necesidades, los deseos, las esperanzas, descubiertos o creados en el mismo proceso de constitución de los sujetos políticos. Un saber popular que no obre como legitimador de las transacciones políticas que se ejercen desde el poder, sino como interpelador crítico de las mismas, como conciencia de los oprimidos, de los olvidados, de los que no cuentan. Que aporte a develar estas experiencias de poder popular que, nacidas a contramano de los proyectos hegemónicos, logran desafiarlos una y otra vez, creando en este desafío las esperanzas de una perspectiva de continuidad de las resistencias, sobre la base de la autonomía de estos movimientos, y de su justificación histórica como fruto y semilla de la rebelión de los explotados y oprimidos por el capital.

 
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