Géneros, Sexualidades y Subjetividades - Intervención de Claudia Hasanbegovic Imprimir E-Mail
Tema: Violencias

Agradezco a todo el grupo de Pañuelos en Rebeldía y especialmente a Claudia Korol esta invitación. Me han pedido que hablara de “violencias” en general, y así lo haremos durante el taller.
Mi especialidad es la violencia de género, la violencia masculina y estatal contra las mujeres y hoy trataré de acercarles una perspectiva internacional del significado y de las varias formas que adopta la violencia contra la mujer en el mundo, y específicamente, algunas de sus manifestaciones en Argentina.

El objetivo que aquí me propongo es el de facilitar la toma de conciencia de un fenómeno extremadamente grave, que más allá de disminuir o frenarse se ha exacerbado en la última década, en particular gracias al impacto de las políticas neoliberales a nivel mundial (globalización) que tienden a disminuir la autonomía de las mujeres en particular y/o a producir desequilibrios de poder en las relaciones de género –íntimas- con su resultado de incremento de la violencia masculina hacia las mujeres. Solamente a modo de ilustración cito el incremento de la “feminización de la pobreza” que en solo 10 años de ser las mujeres el 70% de tod@s l@s pobres del mundo subió al 80 %, y de los numerosos estudios que dan cuenta del incremento de los asesinatos de mujeres “feticidios” en las zonas donde existen maquiladoras que emplean mujeres jóvenes, y hay gran desempleo masculino (México, Guatemala, Honduras); y el incremento de la violencia doméstica como consecuencia de las políticas de ajuste estructural implementadas en los años 90 (Berenía, 1991), y los programas internacionales para el desarrollo que fomentan el trabajo remunerado de mujeres en microemprendimientos (ej. Perú, citado por Carrillo, 1993).

Asimismo, espero que al terminar este taller de reflexión salgamos con ideas de cómo podemos actuar, a partir de nosotr@s mism@s, como comunidad para contribuir a que el horror tan “naturalizado e invisibilizado”, que ahora les voy a presentar, cese algún día.

Terrorismo de Estado de Género

Aprovechando este espacio y la apertura con la cual vienen al taller quiero transmitirles mi hipótesis y visión de la violencia masculina y estatal contra las mujeres, específicamente en la Argentina. Sé que es una propuesta que puede sonar extrema, y muy radical, pero entiendo que es importante plantearla, debatirla y analizarla colectivamente. De corroborar esta hipótesis el movimiento de mujeres, los movimientos sociales y de derechos humanos, abogad@s y operador@s sociales y de salud, las mujeres víctimas de violencia en particular deberíamos encarar estrategias de resistencia, supervivencia y desafío a la violencia contra la mujer muy distintas a las que hemos venido planteando hasta el presente. Mi sugerencia es que, partiendo de la hipótesis que les presento a continuación y tomando estrategias acordes a dicho postulado, se podrán lograr objetivos más eficientes en visibiliazar / disminuir / cesar la violencia contra la mujer y facilitar el empoderamiento de las mujeres que la sufren.

Mi propuesta es que, la violencia contra la mujer en todas sus manifestaciones, es de una intrínseca naturaleza política, y que la actual situación de “desamparo” en que vivimos actual o potencialmente el 51% de la población argentina (mujeres) ante hechos de violencia masculina, se asemeja a un terrorismo de Estado de género.  Ya sabemos, quienes militamos en defensa de las mujeres y desde hace mucho tiempo, que la violencia contra la mujer no es un tema privado, que tiene carácter social, aspectos culturales, y tremendos impactos en la salud, una manifestación del patriarcado y una gravísima violación a los derechos humanos de las mujeres.

Yo propongo incluir la perspectiva “política” de la violencia contra las mujeres, posicionándonos como “ciudadanas”, en relación no solamente a otros “ciudadanos”, sino también al Estado. En esa relación con el Estado, y la respuesta que el mismo da, reside la naturaleza “política” que hace a la violencia masculina contra la mujer. En un Estado democrático, el cual supuestamente representa tanto a hombres como a mujeres, y donde también supuestamente ambos “sexos” son iguales ante la ley el Estado tiene la obligación fundamental de garantizar la integridad psico-física de sus ciudadanos, de protegerlos contra los delitos, y garantizarles una vida libre de violencia. Asimismo, como aspectos integrantes de la democracía y la ciudadanía, tenemos el conjunto de derechos: civiles (acceso a la Justicia), políticos (poder votar a nuestr@s representantes y poder ser elegidos), y sociales (acceso a la salud, a la vivienda, al trabajo).
Para tomar solamente algunos ejemplos cito estos tres ejes de análisis:

a) violencia masculina contra las mujeres existe y se perpetúa porque el Estado (argentino) no tiene voluntad política traducida en políticas penales, sociales y públicas, para impedirla. Más aún, debemos preguntarnos qué beneficios obtiene el Estado –como tal- en mantener al 50 por ciento de sus ciudadanas atemorizadas potencialmente, y un gran porcentaje del mismo, viviendo en situaciones de “campo de concentración doméstico”.

b) a violencia masculina contra las mujeres está vivita y coleando, sin que el Estado de muestras contundentes ni de voluntad política de frenarla, de investigar los delitos, de castigar a los culpables, ni mucho menos prevenirla. Es más, según las estadísticas de homicidios de la Pcia. de Buenos Aires, el 65% de todos los asesinatos de mujeres entre 1997 y el 2003 fueron cometidos por sus (ex) compañeros (varones), en tanto solamente el 4% de los asesinatos de hombres fueron cometidos por sus (ex) compañeras. Y según un estudio, la justicia penal se niega a intervenir en casos de violencia íntima cuando es la mujer quien denuncia, pero si lo hace cuando es el hombre quien acusa a su compañera (Hasanbegovic, 2003).

c) el Estado parece garantizar tácitamente el acceso masculino a los cuerpos de las mujeres: en la mayoría de los casos que llegan a los tribunales los casos de embarazos causados por violaciones, la única sentada en el banquillo de los acusados es la mujer por pedir un aborto, autorizado por el Código Penal, y ni se habla de los violadores. Si a ello le sumamos, que a ningún tribunal parece preocuparle los abortos causados por los compañeros violentos a sus compañeras embarazadas, ni que los mismos violen a sus compañeras y las embaracen forzosamente como instrumento de control y de terror;

d) que la pobreza tiene cara de mujer, y no aparecen políticas públicas y sociales que encaren este problema y beneficien específicamente a las mujeres. Nos queda por preguntarnos,

  • ¿En Argentina, vivimos realmente en una democracia inclusiva de las mujeres?
  • ¿Podemos hablar de “democracia de género” en este país?
  • ¿No será tal vez, que vivimos en una especie de Terrorismo de Estado de Género donde todo el aparato estatal está a disposición de los “ciudadanos” hombres, particulares, quienes gozan de “zonas liberadas” para secuestrar y desaparecer forzadamente a mujeres para la trata con fines de explotación sexual; disfrutan de total “impunidad”  ante la violencia íntima que ejercen sobre sus compañeras; el sistema invisibiliza los abortos que ellos cometen, los embarazos forzosos, las violaciones?

Mi propuesta teórico política de la respuesta a la violencia contra la mujer en la Argentina es que debe ser planteada como un “Terrorismo de Estado de Género”, una “dictadura de género”, donde todo el aparato estatal que debiera garantizar el disfrute de los derechos humanos de las mujeres, no funciona para ellas sino para consolidar y reforzar el dominio masculino sobre las mismas.

Tener presente este punto de vista, implica buscar estrategias más creativas y más parecidas a las de la resistencia contra la dictadura militar (1976-1983) para resistir a la violencia masculina contra la mujer. No más denuncias en la policía, ni en los juzgados. No más esperar a que la “autoridad” nos proteja. Y pensar, ¿qué funcionó para las víctimas y organismos de derechos humanos durante nuestra última dictadura militar? y ver si esas estrategias podrían ser eficaces para contrarrestar la violencia masculina contra la mujer, hoy día, año 2006 en la Argentina.

A  continuación mi presentación va a explorar la dimensión del problema de la violencia contra la mujer acercando una perspectiva internacional y algunos de los impactos de la misma en la salud de las mujeres.

Dimensión del problema
Más de 30 años de investigaciones sobre algunas formas de violencia contra la mujer, tales como la violencia sexual y la violencia masculina en las relaciones de pareja, nos han permitido ver la complejidad del fenómeno general de la violencia contra la mujer, que incluye muchas características ya mencionadas arriba.

La violencia masculina contra la mujer es una expresión del patriarcado.
“Un miembro de la familia maltrata y/o golpea a otro, porque puede” (Richard Gelles, 1993). En la gran mayoría de los casos (se estima que más de un 85% de toda la violencia intra familiar) es perpetrada por hombres, mayoritariamente compañeros o ex compañeros de la mujer, contra ésta. En la gran mayoría de las violaciones sexuales, también son hombres quienes perpetran la violencia y mujeres quienes son victimizadas. Los hombres utilizan violencia porque pueden, porque existen estructuras sociales, culturales, económicas y políticas que desde su nacimiento y por el solo hecho de haber nacido varón, coloca a los hombres en una situación de mayor poder, de mayor acceso a recursos, de valoración simbólica en el marco de un conjunto de creencias ideológicas que los posicionan como “superiores” en relación a las mujeres, y con facultades para controlarlas, controlar su fuerza laboral y reproductiva (social y sexualmente), controlar su movimiento, acceder a sus cuerpos para su satisfacción sexual, y acceder a la vida social, política, intelectual y económica con la certeza de ser su derecho inalienable hacerlo, en tanto que para las mujeres, pasan estas a ser esferas secundarias de su realización personal.

Serio problema de salud
La violencia provoca serios impactos en la salud emocional, psicológica, autoestima, y dignidad de las mujeres. A veces puede causar lesiones, mutilaciones, incapacidades permanentes, y hasta la muerte. Tiene repercusiones en sus hijos e hijas, y en la sociedad en general pues restringe la contribución de las mujeres a la misma en toda su potencialidad. Envía un peligroso mensaje a la sociedad toda que dice que las mujeres “somos menos humanas y que por ello, podemos ser usadas, desechadas, golpeadas, y asesinadas” por los hombres, paradigma de la humanidad dentro de dicho mensaje.

Según la Organización Mundial de la Salud, la violencia masculina contra la mujer causa más muertes y problemas de salud en las mujeres que la malaria, los accidentes de tránsito y el cáncer combinados. Más abajo, las cifras que presento ilustran la dimensión del impacto en la salud provocado por la violencia contra la mujer.

La violencia contra la mujer es un delito
Según el Código Penal Argentino, las lesiones, leves, graves o gravísimas que pongan en peligro la integridad psico-física de una persona (arts.89, 90, 91, 92, 93, 94, 95, 96), entre otros, son todas conductas violentas tipificadas como delitos. También dice el Código Penal que las penas se agravarán, cuando quien las cometiere fuere cónyuge de la víctima.

La violencia contra la mujer es una grave violación a los Derechos Humanos.
En 1793 Olimpia de Gouges fue guillotinada por orden de Robespierre por haber “osado” publicar la proclamación de Derechos de las Ciudadanas. El mundo tardó 200 años en poder declarar que los derechos de las mujeres son derechos humanos, y no fue en forma espontánea sino después de 10 años de lobby y campaña internacional del movimiento de mujeres y feministas de todo el mundo. Gracias en gran medida, a la influencia de éstas y a partir de la década del ´90, se han dictado a nivel de derecho internacional un conjunto de Declaraciones, Convenciones y se ha sentado jurisprudencia que no solamente incluyen la especificidad de las violaciones a los derechos humanos de las mujeres, sino que han expandido el concepto de responsabilidad internacional del Estado por dichas violaciones a los actos cometidos por particulares (no agentes del Estado). Esto último se da por la falta del Estado de tomar “las diligencias debidas para investigar, castigar y prevenir la violencia contra las mujeres). La Convención Interamericana de Do Belem Do Pará, investigar, sancionar y eliminar la violencia contra la mujer sancionada en 1994, y ratificada por nuestro país en 1995 para es la más relevante para nuestra región.

La violencia contra la mujer es un crimen de lesa humanidad
Así fue decidido por el Tribunal Internacional para la Ex Yugoslavia el 14 de febrero del año 2002, fallando contra los generales serbios que ordenaron las violaciones y embarazos forzados y masivos contra las mujeres bosnias, obligándolas a mantener el embarazo hasta dar a luz, y en muchos casos, sometiéndolas a la esclavitud sexual en los burdeles que atendían a sus tropas, y hasta a soldados y comandantes de las fuerzas de paz de la ONU. ¿Acaso obligar a una mujer que fue violada a mantener el embarazo y dar a luz al fruto de esa violación, como habitualmente pareciera es la interpretación judicial y la ideología subyacente en los fallos de Argentina, no es un crimen de lesa humanidad?

La violencia contra la mujer puede equipararse a la tortura política
Si bien hay registros sobre el tratamiento de la violencia masculina contra la mujer como forma de tortura política en Inglaterra, con un artículo de 1979 publicado por la periodista y feminista Frances Power Cobbe (Wife Torture: La Tortura de Esposas), es más claramente a partir de los años 1980 con otras feministas (Falcon, 1980; Russell, 1982), y luego en los años 1990 en adelante con las feministas juristas (Copelon, 1994, Hasanbegovic, 1999) se va consolidando la visión de esta comparación. Existen numerosas convenciones de derechos humanos aplicables al tema, como también la similitud en los tipos de torturas aplicadas y los impactos en la salud y vida de las víctimas (de VMP y de Tortura cometida por agentes del Estado), como también la impunidad que gozan tanto torturadores oficiales como hombres particulares, para hacer de esta teoría una teoría válida. A tal punto es que en el año 2001, durante su Campaña Internacional Basta de Tortura reconoció que la violencia masculina contra la mujer en las relaciones de pareja podía equipararse a la tortura cometida por agentes del Estado contra opositores políticos.

Grave problema social
No solamente por los catastróficos impactos en la vida y salud de las mujeres, sino también por su repercusión en el desarrollo, crecimiento, vida y felicidad de los y las hijas, familiares, y comunidad de las víctimas, queda claro que la violencia contra la mujer, ya sea perpetrada en el hogar, en la comunidad o por parte del Estado, es un grave problema social.

Problema de los hombres violentos
Considero muy importante recordar que la violencia masculina contra la mujer no es un problema de la mujer que sufre la violencia sino del hombre que la perpetra. Hacer ese giro de enfoque permitiría erradicar definitivamente frases prejuiciosas que, ante el conocimiento de un caso de violencia se preguntan:
¿pero ella por qué no lo deja? – Si la violó seguro que era una loquita que lo andaba buscando. Si obedeciera, no le pasarían estas cosas. Lo tiene merecido por contestona, etc., etc.

Otra ventaja de ver este problema por su origen, permitiría enfocar las respuestas Estatales y de prevención a quien ejecuta la violencia, de forma de disminuir los beneficios que obtiene con ella, o en otras palabras, elevar los costos de su conducta violenta.


Dimensión de la Violencia contra la Mujer

Feminización de la pobreza
  • 80 % de todos los pobres del mundo somos mujeres
  • 1 % de toda la propiedad privada nos pertenece

Violencia masculina en la pareja (VMP)
  • 20 a 60 % en el mundo, 1 en 3 en Argentina
  • 89% de toda la VMP denunciada, 57% de VMP delito repetido
  • 75 % de VMP continúa luego de la separación
  • 90 % de todos los femicidios son cometidos durante o inmediatamente después de la separación

Trata de mujeres
  • 11 millones de africanos en 4 siglos de esclavitud
  • 30 millones de mujeres del Sur Asiático traficadas para prostitución y pornografía entre 1990 y el 2000
  • 120 jóvenes y niñas en Pcia. Tucumán se estima han sido “desaparecidas forzosamente y llevadas cautivas a burdeles donde son sometidas a esclavitud y tortura sexual”, en los últimos años.

Femicidio
  • 65 % homicidios de mujeres sus compañeros en Pcia. Bs.As.
  • 400 mujeres en Ciudad Juárez y ningún condenado ni preso
  • 6 hs, cada 6 horas una mujer es asesinada en México
  • 2500 mujeres asesinadas en 2001 en Guatemala, al 2006 sólo 14 condenas.

Violencia sexual
  • 80 % de mujeres en empleos remunerados sufren acoso sexual en el trabajo según la OIT
  • 45 % violación sexual en casos de VMP
  • Tortura sexual a prisioneras políticas
  • Incesto

Violencia Reproductiva
Embarazos forzados / CRIMEN DE LESA HUMANIDAD
Partos forzados
Abortos forzados
Obstáculos para acceder a métodos anticonceptivos
Falta de monitoreo y total impunidad para los compañeros violentos que causan abortos a sus compañeras embarazadas

Mutilación genital a niñas
  • 130 millones de mujeres y niñas han padecido alguna forma de mutilación genital.
  • 2 millones de niñas están en riesgo de ser mutiladas cada año, especialmente en Africa.
  •  6.000 niñas sufren la mutilación de sus genitales a diario.    
Aborto selectivo e infanticidio
  • 60 millones de niñas “faltan” por el aborto selectivo, el asesinato cuando nacen o inducción a muerte por falta de alimentación.

Impactos en la Salud / Genocidio de Género
  • La VMP es la mayor causa de problemas en la salud de las mujeres que el cáncer de mama, la malaria y los accidentes de tránsito combinados.
  • Síndrome de estrés postraumático similar al de combatientes de guerra
  • Lesiones físicas permanentes
  • Pérdida de días laborables para recuperarse de lesiones
  • 60 % de todas las internadas por psicosis (USA) informaron antecedentes de VMP y abuso sexual en la infancia
  • 50 % de todas las alcohólicas comenzaron para sobrevivir la VMP
  • 30 - 42 % de mujeres víctimas de VMP se suicidan
  • Peligro de contraer sida y ETS
  • Peligro de embarazos no deseados, y de abortos a causa del maltrato, y de mortalidad materna
  • Factor de riesgo de maltrato infantil

Entre 113 y 200 millones de mujeres de todo el mundo está "desaparecidas" demográficamente, Ayaan Iris Ali, Clarín 10.4.2006

Cada año, entre 1,5 y 3 millones de mujeres y niñas pierden la vida como resultado de la violencia o el descuido basados en el género, Ayaan Iris Ali, Clarín 10.4.2006.


Genocidio de Género

El genocidio es el deliberado exterminio de grandes cantidades de personas, (y de acuerdo a las definiciones de DDHH Internacional, por pertenecer a un grupo social, político o étnica, etc.) Lo que les está ocurriendo a las mujeres y niñas de muchos lugares del mundo es un genocidio. Estas muertes no son silenciosas
—todas las víctimas gritan su sufrimiento—. No es tanto que el mundo no las escuche; es que los seres humanos decidimos no prestar atención.

Un tribunal similar a la Corte de Justicia de La Haya debería buscar a los 113 a 200 millones de mujeres y niñas desaparecidas. Convertir los números en rostros y nombres contribuirá enormemente a la erradicación de la violencia.

Así como terminamos con la esclavitud, debemos acabar con el genericidio.

¿Por qué sucede la Violencia contra las Mujeres?

Un miembro de la familia golpea o maltrata a otra porque puede.

Por lo tanto la prevención debe orientarse a hacer que no pueda, que los costos de su violencia sean más altos que los beneficios.

(R.Gelles, 1993)


Encontrar formas de elevar el costo de la violencia para aquellas personas que la cometen es una tarea de todos y todas, y requiere la voluntad política del Estado de tratar a las mujeres tan ciudadanas como los ciudadanos, tan humanas como a nuestros humanos congéneres. No tomar partido, ya sea como individu@s, como comunidad, o como Estado, es tomar partido: es adoptar el rol del cómplice necesario.

Taller De Géneros, Sexualidades Y Subjetividades
Coordinado por el Área de Géneros.  
Equipo de Educación Popular - Pañuelos en Rebeldía

Agosto 2006
 
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Julio López, 6 años desaparecido.

 
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