Abriendo Alas Imprimir E-Mail
Somos de José C. Paz, del lejano conurbano. Empezamos en 1989 con un pequeño grupo de apoyo escolar en un garaje y a lo largo de estos años hemos ido cambiando, adecuándonos y creando.
En José C. Paz y partidos de alrededores hay una red de centros comunitarios que se llama; “El Encuentro”. La Red del Encuentro nos ayuda muchísimo en todo lo que es capacitación y gestión, eso nos da mucha fuerza y posibilidades.
Una de las prioridades que tenemos, como dice el nombre Abriendo las Alas, es tratar de ofrecer un espacio de libertad para que los chicos se expresen, para que puedan entrar en confianza con nosotras y nos cuenten sus cosas, para romper un poco con el esquema de la escuela, porque siendo un apoyo escolar todos tendemos a repetir lo que recibimos, lo que aprendimos y lo que tenemos alrededor. Eso también se extiende al grupo de mujeres y varones que trabajamos como educadores, ya sea en la parte de nutrición como en la parte de las salas en especial.
¿Cómo trabajamos género?. Tratamos de abolir la famosa historia de la sala rosadita, las sala celeste, la fila de varones, la fila de nenas. Empezar desde chiquitos. Ir creando actitudes. Por ejemplo, en la sala de 5 y al principio los varones se resisten a limpiar la mesa, a dejar todo ordenado porque es cosa de las nenas. Las nenas y los nenes trabajan en lo mismo.
Con los más grandes tenemos una tarea más difícil, porque el machismo esta más internalizado, pero también hacemos un esfuerzo, para que si hay carpintería puedan participar las chicas como los varones, si se juega al fútbol juegan las chicas y los varones.
En las reuniones con las mamás se tratan temas que no son ajenos a nosotros. Ahora trabajamos los derechos de los chicos en una reunión con las mamás y estuvimos trabajando todas la experiencias personales, de conocimiento del cuerpo. Somos concientes que la mayor opresión de la mujer está en el cuerpo, entonces tratamos de liberarnos. En el barrio donde trabajamos hay mucha timidez, mucha represión. La tenemos todas, en el ámbito donde trabajamos se nota más, entonces todo lo que sea soltar el cuerpo también ayuda a soltar la mente, a sacar la creatividad y con las mamás cuesta más, porque a lo mejor son temas que no se tocan.
Para nosotros la reunión con las mamás no es solamente para que vean las carpetas de los chicos, si las quiere ver por supuesto, pero más que nada es un espacio para mujeres donde podemos hablar de nuestras cosas y esas cosas que especialmente en otros ámbitos no pueden hablar.

El centro de salud que no ofrece todo lo que tiene que ofrecer para que se puedan cuidar, el poco conocimiento que se tiene del cuerpo y la conciencia, el maltrato de los chicos empieza en no dejarlos opinar, no dejarlos elegir, algunas veces nosotras no queremos plantear algún problema de conducta de los chicos porque sabemos que va a la casa y recibe violencia. Este es otro tema, muchas de las que estamos en el apoyo trabajamos también en un grupo de violencia familiar, lo vemos en muchas familias.
Entonces trabajamos bastante este tema y sobre todo abrimos los ojos por el abuso, ustedes saben, todos los días tenemos alguna noticia nueva de algún abuso, para sacar un poco esa cuota de ingenuidad que a veces se tiene adentro de la familia de que se puede quedar con el tío, se puede quedar con el padrastro, se puede quedar con el abuelito y saber que el porcentaje mayor de abuso se da dentro de la gente cercana.
Otro punto que se trata de enfatizar es la participación, en especial de los chicos más grandes, les preguntamos las cosas que les gusta comer, como quieren celebrar los cumpleaños, en la sala eligen ellos las tareas.
Dentro de los más grandes existe un grupo que se llama Antorcha que es de delegados, funciona hace tres años, democráticamente hicimos la elección a principio de año acompañando un poco el proceso del país, se eligen dos chicos, varón y mujer de cada turno, un poco para pensar con el equipo de coordinación del centro las cosas que hicimos durante el año, salidas, campamentos, es un espacio importante de participación, le preguntan a sus compañeros que es lo que quieren, se va haciendo, a veces no nos da el cuero para juntarnos con ellos todo lo que quisiéramos pero esta instalado que ellos llevan junto con nosotros las actividades del centro. Opinan mucho sobre la cocina, cuando hay propuestas de alguna educadora que no les parece bien, escuchamos de los dos lados y después vemos como se sigue. En principio ellos saben que es un espacio donde van a ser escuchados y hay cosas que se pueden cambiar.
Las decisiones se toman en consenso, conflicto que hay conflicto que lo hablamos.
Con respecto al trabajo con el cuerpo hay murga, se comparte saberes con algunas mamás que saben algo y lo vienen a enseñar a otras, este año costo más porque están en los planes. Con los chicos igual si aprenden algo lo comparten con sus compañeros.
 

Taller coordinado  por el área de géneros.  

Equipo de Educación Popular - Pañuelos en Rebeldía

II CONGRESO INTERNACIONAL DE SALUD MENTAL Y DERECHOS HUMANOS.
U.P.M.P.M 14-15-16 de noviembre 2003
 
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