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Ranulfo Peloso - La fuerza que anima a los militantes

Creer es vivir ahora una esperanza, es tornar presente un sueño que aún no es realidad, es afirmar los ojos en una certeza y encarar el desafío de la vida, hasta la victoria , siempre!!

1- Introducción

- El tiempo de las "vacas flacas" es un desierto fértil que puede favorecer la reflexión sobre el sentido de la vida y las motivaciones del militante. La crisis es exactamente el momento en que la persona encara sus convicciones "sinceras": sin cera (sin maquillaje). Y verifica si ellas aún tienen fundamento o si es necesario rescatarlo, reforzarlo o sustituirlo. Es la oportunidad de su reafirmación, en la cima de los tejados, aún contra todas las evidencias.

En la sociedad actual prevalece un fatalismo seductor capaz de desanimar (= arrancar el ánimo) a mucha gente que ya tuvo razones para creer en el sueño de una nueva convivencia entre los humanos. Es más lo que hay a la hora de retomar la óptica y la práctica de la solidaridad, en contraposición a la lógica de la competencia que está promoviendo el aislamiento de los individuos, de los grupos, de los pueblos.

Este secreto alimenta la existencia y la lucha de los militantes y de todo el pueblo que lucha. Aunque él se manifiesta, más claramente, en los momentos de los desafíos, debe estar presente en todas los espacios de la vida. Es fácil imaginar que la pasión que anima al proyecto de una nueva solidaridad, no podría dejar de expresarse de forma indignada y cariñosa, en las posturas y en las acciones de personas y de grupos.

2- Fuerza vital y misteriosa

"Déjeme decirlo, a riesgo de parecer ridículo, que el verdadero revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor" (Che).

En la dificultad de definir este ánimo que mueve a los militantes es preferible apreciar diversas opiniones que se completan hablando del mismo asunto:

a)  Hay personas y grupos que viven fuertemente sus convicciones, que consiguen sembrar un entusiasmo contagioso. La esperanza con la que ellas caminan en la vida parece indicar que encierran la certeza de la victoria. Y con el tiempo ellos se vuelven menos temerosos, más disponibles y cariñosos. Aún en medio de la mayor oscuridad continúan  anunciando y celebrando la llegada de la aurora. Qué obstinación es esta que perturba el odio de los enemigos y avergüenza la mezquindad de aquellos que se tratan como compañeros?

b)  Esta fuerza es una realidad que se vive más de lo que se habla sobre ella. Es una experiencia que contempla la realización de un contenido invisible: el valor de la vida, la dignidad de las personas y la eterna rebeldía para continuar libre, la función creadora del trabajo, la solidaridad universal. Es una sabiduría, un modo de saborear la vida que une, sin contradicción, el sentimiento, la acción y el pensamiento.

c) Esta fuerza es la vivencia y la manifestación de lo que pasa en el corazón de aquellos que luchan para dar un sentido digno a la existencia de las personas. Por eso, no tiene hora marcada. Ella se revela en todos los momentos: en la vida particular, en la relación afectiva, en el trabajo productivo y en la lucha política, en el dolor y en la fiesta.

d) Esta energía es una pasión que anima la militancia de aquellos que se entregan a la causa popular. Se torna decisiva a la hora del desánimo, de la derrota, de la decepción y de la crisis. Es el alimento que revitaliza al pueblo en las ocasiones donde el poder de la opresión nos lleva a pensar que todos los esfuerzos para transformar la situación son impotentes e inútiles. Entonces ella es la motivación profunda que hace "de las tripas, corazón", y nos lleva a "sacudir el polvo y dar la vuelta por encima.".

e) La mística no podría ser "una píldora de optimismo" o un entusiasmo infantil para escapar de los problemas y desafíos de la realidad. Al contrario, es el "alma de la izquierda" que produce la garra necesaria para combatir las injusticias y la disposición para empeñarse, desde ya, en la concreción histórica de nuestros sueños. Con esta utopía y la "historia en la mano", tal motivación se vuelve rebeldía que se organiza, sin doblar las rodillas y sin dejarse encerrar (= aprisionarse en las estructuras).

f) Las convicciones profundas, plantadas en el corazón de las personas, implican asumir la dimensión del compromiso político.  Pero es por encima de todo,  una entrega gratuita que va más allá de cualquier interés humano.  Porque es una creencia y un esfuerzo para que el otro se realice plenamente, como individuo y como clase.  Esa gratuidad, supera cualquier opción ideológica.  El mercenario hace las cosas para sacar provecho puramente individual; el funcionario trabaja por obligación; el militante actúa por una opción de vida.

g)  El elogio es algo sabroso que estimula la continuidad de nuestra actuación; el reconocimiento público de nuestros esfuerzos nos muestra que somos útiles; la gratitud nos hace sentir que somos amados.  La entrega gratuita por una causa se alegra con las manifestaciones cariñosas venidas de fuera.  Pero la fuente de su alimentación permanente está en lo más íntimo de cada persona.  Por esto, ella se mueve.  Aún cuando las críticas son destructoras, cuando las respuestas son desalentadoras o cuando la ingratitud es una iniciativa de alguien que compartió con nosotros el mismo plato.

3. Motivación y metodología

"Es preciso luchar todos los días para que el amor a la humanidad existente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo y movilicen." Che Guevara.

Metodología es un conjunto de técnicas y procedimientos educativos ligados a una visión del mundo y a una opción política.  No existe método neutro, ni método desligado de un contenido y de un rumbo.  Entonces, metodología es el camino que recorremos para alcanzar determinado objetivo: es el hecho práctico de experimentar, desde ya, el futuro que soñamos construir.  Es incoherencia hablar de opulencia y no buscar medios concretos de producir comida; hablar de democracia y mantener una práctica autoritaria; pregonar una sociedad de "hombres nuevos y mujeres nuevas" y en la vida cotidiana continuar utilizando a las personas.

Las convicciones que animan la vida de los militantes exigen también una metodología.  Una reunión, un acto, una actividad festiva pueden y deben estar llenas de momentos que vuelvan presentes las razones por las cuales luchamos y los motivos que nos hacen compañeros.  Por esto, la belleza del ambiente, el clima de confianza, la alegría, la música, la poesía, las artes, los símbolos, los gritos de guerra, todo debe exprimir los valores y las certezas que animan nuestra caminata.

Fuimos enseñados a tener vergüenza de hablar y de expresar los sentimientos y la esperanza que cargamos dentro nuestro.  Hay gente que cree que esto es sentimentalismo y que no nace de la razón.  Por esto, a la hora de conversar y de convencer usan explicaciones frías e insulsas; hacen reuniones secas, chatas y llenas de discursos teóricos; realizan movilizaciones sin entusiasmo y sin garra. Dan la impresión de que es equivocado poner condimento en nuestras actividades. El resultado es que poca gente se convence.  La experiencia muestra que la lógica, dicha racionalmente, sólo es asimilada cuando la persona ya fue conquistada por la confianza en alguien que encarna el proyecto popular.  El corazón decida más porque es el centro de nuestro sentir, de nuestro hacer y de nuestro pensar.

Es verdad que cuando el entusiasmo no es la manifestación del contenido interior que está en el alma del militante, puede volverse fanatismo.  El fanatismo, político o religioso, lleva a las personas a actuar sin pensar y a seguir órdenes como si fuesen animales.  Se vuelve la repetición ciega de un ritual, basado apenas en lo emotivo, con gestos y palabras sin creatividad. El fanatismo ha acabado en la desilusión porque las personas se cansan de ser manipuladas.

El hecho de expresar los valores de quien lucha por una nueva humanidad, depende de las personas y de los lugares.  Nunca podría ser igual en el sur y en el norte, en el campo y en la ciudad, entre los hombres y mujeres o entre los jóvenes y los adultos.  Las tentativas de copiar  "recetas" o de exportar  "modelos" han sido encaradas como imposiciones y la tendencia es a rechazarlas como "cuerpo extraño".

Animados por la misma Esperanza, cada grupo manifiesta su utopía conforme su propia costumbre.  Los negros y los indios no podrían olvidar sus ritmos, sus valores culturales, sus protestas, su religión.  Las diferentes regiones deben incorporar sus costumbres, su cocina, sus danzas, sus  propias tradiciones.  Y todos tienen como obligación incluir las historias de la resistencia popular: mucha gente, antes que nosotros, también creyó y dio su vida por la causa de la libertad.  Cómo olvidar la memoria de tantos compañeros, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, negros e indios, campesinos y obreros, religiosos e intelectuales?

Lo más importante en la expresión pública, individual o colectiva de nuestras motivaciones es la reafirmación de nuestros objetivos y el fortalecimiento de la militancia.  No existe fórmula, más que ella sea atrayente y bien hecha.  Depende de la hora y del grupo: a veces es de alegría por la victoria, otras de protesta y de dolor; a veces tiene el tono de la política y otras el lenguaje cultural o la tradición religiosa.  Pero nunca puede ser un "show" al que asistir.  Las personas deben, al mismo tiempo, ser partícipes y estar a voluntad.

4. Manifestando la convicción.

"Sobre todo, sean capaces de sentir profundamente cualquier injusticia cometida contra cualquier persona, en cualquier parte del mundo.

Che

Es en la vida práctica que el militante revela sus convicciones. ES en el día a día que el discurso puede volverse una fuerza material capaz de realimentar la lucha por la vida.  Veamos algunos ejemplos:

a) en la vida personal:  Cuando el militante organiza el tiempo para encontrarse consigo mismo y examinar su conducta, para estudiar, preparar sus tareas, evaluar sus acciones y elaborar propuestas.

b) en las actitudes de dedicación, entusiasmo, osadía, honestidad, simplicidad, disposición y sobre todo, en el compañerismo.  Esto aparece, por ejemplo, en el cariño a los trabajadores que aún no entiende la razón para luchar, en el tiempo dedicado a los niños, en la atención a los más excluidos, en el respeto a la pareja, en la creación de un ambiente agradable de convivencia y en la contribución financiera para el sustento de la casa y del movimiento.

c) en la disciplina como cumplimiento de los acuerdos colectivos y no simplemente como una orden de arriba.  La disciplina brota del interior del militante como una postura de celo y de seguridad por la propia vida y por la vida del movimiento.  Las orientaciones construidas colectivamente ayudan a combatir, dentro de cada uno, el vicio de "ampararse" en los otros, la manía de la improvisación, y la idea de la competencia.

d) en el trabajo productivo.  Ser profesional competente y realizar tareas con perfección es la única forma de mostrar la función creadora del trabajo y la posibilidad real de transformación de las personas y del mundo.

e) en la participación en algún puesto concreto de lucha (en el trabajo de "hormiguita" y en las acciones de masas), conforme a la necesidad del movimiento, de la propia habilidad y del gusto personal.

f) en el gusto de realizar las actividades.  Comienza con la elección de un lugar agradable, se realiza con la participación de todos y utiliza recursos capaces de atraer y de facilitar el desarrollo integral de las personas.  El uso creativo de imágenes, de la alegría, de la belleza, de la poesía, de la música que al pueblo le gusta y canta, del cambio de experiencias.  Todo puede ayudar a hacer una actividad seria, en un clima de entusiasmo y con resultados.  Para esto, desde la presentación, las personas precisan sentirse reconocidas, descontraídas y participantes de una causa mayor que une a todos, a pesar de las diferencias.

g) en las movilizaciones.  Las manifestaciones públicas de protesta, de reivindicación, de celebración y de solidaridad tiene que tener volumen y atraer por lo visual: colores, luces, gestos , símbolos, vibración e involucramiento.  Su finalidad es mostrar el poder de la unión, es presionar para garantizar derechos, es atraer nuevos compañeros.  Cuando son mal organizadas, no transmiten nuestros mensajes ni divulgan nuestras propuestas.  Muchos militantes se volvieron simpatizantes de la lucha por presentaciones marcantes que nunca olvidaron.

5. En resumen

"Mientras haya una sola persona hambrienta, oprimida, excluida, es preciso seguir luchando." Che

Existen diferentes ideas sobre la motivación profunda que da vida y energía para las personas y organizaciones.  Cada persona que lucha por la vida tiene una comprensión y una forma de saborear y de expresar sus  "certezas" y sus "seguridades".

Lo cierto es que esta motivación, cualquiera que sea su nombre, está enraizada en el corazón de cada persona que, conciente o inconcientemente, abraza la causa de la justicia y de la libertad.

Esta energía vital puede expresarse de forma simple y solemne, de manera individual y colectiva.  Pero, es siempre una experiencia marcante que traduce una convicción profunda con la finalidad de reforzar la lucha y atraer nuevos combatientes.

Algunas veces, ella aparece como indignación y conflicto; otras veces, ella tiene la cara del placer y de la fiesta.  Pero ha sido el refuerzo básico en la hora de la pelea y en los momentos de derrota y de cuestionamiento.

Este ánimo interior, vuelve a las personas combativas y cariñosas, abiertas y perseverantes, pero sobre todo, compañeras.  El es la afirmación y el alimento de nuestra esperanza, en cualquier coyuntura.

Ranulfo Peloso Da Silva, Cepis

Octubre de 1997
 
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