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Caminando

Nuestra experiencia de teatro del oprimido, es reciente, hace un año y medio conocimos la herramienta a través de talleres de multiplicación.

Creemos que nuestro interés parte de nuestras distintas formas de expresión en las calles. En las marcha si bien no podemos hablar de teatro imagen o teatro invisible, interveníamos las paredes, realizábamos performance en el marco de distintas luchas, sin saberlo recreamos algunas herramientas de teatro del oprimido.

Para quienes conformamos el grupo de Teatro del Oprimido, sentimos y pensamos que “el teatro es un arma y es el pueblo quien la debe manejar”. Creemos que las clases dominantes intentan apropiarse del teatro y lo utilizan como un instrumento de dominación. Utilizamos el arsenal teatral  para contrarrestar el discurso hegemónico, desafiándolo con las mismas herramientas: la palabra, las imágenes y los sonidos.

Escuchar todo lo que se oye, mirar todo lo que se ve, sentir todo lo que se toca y reconocer la memoria de los sentidos apunta a cuestionar y problematizar nuestras propias subjetividades intentando a través de una reflexión crítica combatir las subjetividades hegemónicas existentes.

Sostenemos las palabras del creador Augusto Boal, el teatro es necesariamente político porque políticas son todas las acciones de l@s human@s. 

Nuestra primera experiencia fue el 25 de noviembre de 2008, en el día Internacional Contra la Violencia hacia la Mujer junto a compañeras que integran la Plataforma Continental de Mujeres Paz con Justicia en Colombia. Esta actividad se llevó acabo frente a la embajada colombiana.

Utilizamos el teatro imagen para visibilizar algunos de los conflictos que atraviesan las mujeres en ese país. Representamos 3 performance sobre situaciones de violencia, los temas trabajados fueron:

  • Desplazamiento que sufren las mujeres campesinas
  • Violencia domestica 
  • Los cuerpos de mujeres como botín de guerra.

Intervenimos con estas performance en actividades como: 25 de noviembre como parte del escrache a la catedral, el 8 de marzo en el Día Internacional de la Mujer y otras.

Comenzamos con los primeros talleres de multiplicación al interior del equipo, donde abordamos los principios básicos del TO, categorías de los ejercicios y juegos, herramientas del teatro imagen y foro, creamos embriones de escenas, dramaturgia, técnicas de ensayo, construcción de personajes, llegando las posibles obras los temas que surgieron fueron:

  • violencia policial
  • opresión de la mujer
  • vida cotidiana

Desde está experiencia tenemos la necesidad de abrir un proceso de TO, involucrando al barrio donde actualmente estamos desarrollando nuestras actividades políticas pedagógicas como equipo de educación popular Pañuelos en Rebeldía.

Nos planteamos crear un grupo de actores y actrices, para reflexionar a través de las herramientas del teatro del oprimido las opresiones que vivimos cotidianamente. Iniciar un proceso de construcción de una obra con las técnicas del teatro Foro. Construir una obra desde las problemáticas que vivimos, impulsando la reflexión crítica sobre las relaciones de poder en nuestra  sociedad.

Nuestra tarea fue convocar para este proyecto a vecinos y vecinas del barrio. Nos conformamos como grupo de TO y durante un año trabajamos semanalmente, con el desafió de rescatar el aspecto lúdico y a través del juego ir construyendo una red de confianza que nos permita desarrollar una obra de teatro foro poniendo en juego las opresiones que vivimos diariamente.   

Las actividades, ejercicios, juegos que utilizamos en el proceso de construcción de la obra parten de nuestras vivencia, de la reflexión y del intercambio de cada un@ de l@s participantes propiciando momentos de problematización de temas y experiencias de cada un@. Priorizamos la reflexión individual, desde nuestro contexto particular, analizando las estructuras sociales, económicas y culturales opresivas para desarrollar estrategias de lucha, resistencia y  transformación.

Luego de varios meses de trabajo encontramos el personaje, Hugo: de 50 años, escritor/periodista, desocupado, sin vivienda.

Abordamos a través de nuestro personaje distintas problemáticas:

  • Ventajas y desventajas de nuestro barrio
  • Problematizamos el trabajo: ¿Qué significa el trabajo? ¿Qué significa tener trabajo? ¿Qué significa no tener trabajo? Llegando así al conflicto que atraviesa nuestra obra: la amenaza de perder el trabajo por pensar distinto. 
  • Los afectos en el ámbito familiar. 
  • Apareció la diversidad sexual-homosexualidad.
  • La crudeza del capitalismo.

A la obra le dimos el nombre de “Diferencias”.

Nuestro desafió más allá de la obra en sí misma, es cuestionar las realidades sociales a través del cuerpo. Un cuerpo con experiencias, con placeres, con deberes, con mandatos, con dolores, con alegrías. Un cuerpo con una mascara social y una mascara muscular que fuimos construyendo. Un cuerpo que nos brinda herramientas valiosas para transformar nuestras realidades. Un cuerpo con el cual volver a jugar. Juegos que propicien la desalineación y la  desmecanización del cuerpo y de la mente.

Los ejercicios tienen por finalidad deshacer estas estructuras musculares, desmontarlas, analizarlas, para comprender, ver y sentir hasta que punto nuestro cuerpo esta determinado por nuestro trabajo.

En nuestras sociedades nos acostumbramos a expresarlo todo a través de la palabra, quedando subdesarrollada la enorme capacidad expresiva del cuerpo.

Trabajamos lo lúdico para construir sujetos colectivos creativos y desde la dimensión lúdica problematizar la “individualidad y la competencia” como pilares de la ideología dominante. Utilizamos los ejercicios para construir espacios de libertad creativa, para que el juego no se convierta en obediencia, para que no estén guiados por el espíritu de competición, sino intentar siempre ser mejores que nosotrxs mismos, y nunca ser mejores que los demás.

Buscamos brindar herramientas que nos permitan como sujeto involucrarnos en la acción, y pasar de ser sujeto pasivo, mero espectador a sujetos activo, transformadores.

La industria cultural, ha ido institucionalizando el arte y los artistas se han convertido en una elite que el pueblo admira e idealiza desde lejos. Desde nuestra concepción de teatro del oprimido queremos recuperar los medios de producción artística.

Nos basamos en la creencia de que todos somos actrices y actores, protagonistas de nuestras propias vidas, protagonistas de los procesos de luchas contra la cultura de dominación. Crear un espacio que nos libera de la cultura del monologo estableciendo una cultura del diálogo, el debate, la discusión, de la capacidad de cuestionar en lugar de esperar respuestas, de analizar en lugar de aceptar ciegamente, de ser hacedoras y hacedores de nuestra propia realidad analizando la sociedad en la que vivimos, descubriendo las situaciones de opresión y los mecanismos que las crean, para entenderlas y buscar una manera colectiva de transformación.




ENCUENTRO DE EDUCADORES Y EDUCADORAS POPULARES 7, 8 Y 9 DE MAYO 2010
 
Finalidad del Área de Géneros:

  • Abordar temáticas de géneros desde un enfoque de la Educación Popular.
  • Reflexionar críticamente sobre las prácticas y representaciones sociales de géneros.
  • Cuestionar críticamente sobre la incidencia de la ideología patriarcal y cómo ésta es servil al sistema capitalista.

Presentacion (descargar pdf)


ENCUENTRO DE EDUCADORES Y EDUCADORAS POPULARES 7, 8 Y 9 DE MAYO 2010
 

El cabildo se transformó, en su totalidad, en una experiencia formadora, un proceso que a través del transitar entre la emoción, la sensibilidad, por un lado  y los contenidos, ejes y prácticas, por otro; nos impacta en la subjetividad, en el cuerpo, en el corazón sin que estas tres dimensiones estén en la práctica divididas. La potencia transformadora, en parte radica en que la experiencia del cabildo es una praxis que nos transforma en esa unidad del ser, se produce el “click” y es difícil de explicar, justamente porque la experiencia es integral y se da una coherencia, entre el sentir, el pensar y el hacer. Se alcanza por momentos una alta calidad vincular, entre las personas, las cosas y el entorno.
Es cuando comprendemos que lo político, lo artístico y lo lúdico se abrazan, cuando lo  creativo, el humor, el placer se entrelazan con lo militante y se funden en una sola experiencia.
Esta calidad vincular que es el cabildo como experiencia de educación popular, es una cantidad de aprendizajes que nos ayudan a releer el mundo, repensarlo y sentirlo desde otro lugar. Construcción que se fue fundiendo a lo largo de un proceso mayor promovido por las diversas y continuas articulaciones entre organizaciones y colectivos vinculados al arte, a la cultura y al juego como herramienta para la transformación social, y que aun continúa ampliándose.
Empezó con las experiencias previas a los cabildos y luego con un equipo de trabajo que realizó cinco cabildos. Equipo que en el los últimos años fue  cambiando (manteniendo una base firme) y ampliándose constantemente junto con la calidad de la propuesta. La experiencia empezó a ser itinerante, va detrás de las luchas y las necesidades de cada organización que la recibe, fortaleciéndolas.
Luego del cabildo abierto de juego y cultura realizado en La Plata (2007), en el Centro cultural y productivo Olga Vázquez, éste centro logra con su lucha la expropiación del lugar recuperado donde funcionaba.
En Oncativo Córdoba, la cooperativa La Minga, meses después de la realización del cabildo (2009), de mucho impacto en el pueblo, logró coordinar junto a los vecinos un movimiento autoconvocado contra la fumigación, que presionó y logró que se trate en la legislatura la prohibición de fumigar los campos alrededor del pueblo y mientras, acuerdos de palabra de no fumigación. Ellxs decían:
“Pero nosotrxs ya estamos de festejo, porque hoy en las calles, en los medios, en las verdulerías, en los colegios, en las fábricas, se habla del movimiento de lxs vecinxs autoconvocados por un ambiente sano, como ejemplo de que “se puede”, como alergia de belleza, como plaga de esperanza.”
Nos preguntamos, ¿qué habrá aportado la experiencia del cabildo en estos triunfos? ¿Qué lugar tuvo la alegría, lo corporal, lo lúdico y lo creativo en estas organizaciones? En que lugar de esa lucha quedó la experiencia enriquecedora del cabildo de juego y cultura?
Luego de un tiempo del proceso amplio nos preguntamos si ésta calidad vincular se multiplica y aporta en las organizaciones. Nos preguntamos sobre lo subjetivante de este tipo de experiencias, sobre el aporte de la integralidad del ser humano a las luchas, por el lugar de la alegría en la transformación del mundo.
Desde el encontrarnos y preguntarnos sobre estas dimensiones, es que avanzamos en intentos de articulación de las experiencias. Desde la  convicción del aporte que produce la creación y la expresión en las luchas es que nos encontramos en la Agenda de la Alegría Popular (calendario común de eventos militantes convocados por organizaciones y colectivos que aportan y colaboran en los Cabildos).


ENCUENTRO DE EDUCADORES Y EDUCADORAS POPULARES 7, 8 Y 9 DE MAYO 2010
 
La Educación Popular es parte de la experiencia de resistencia y de rebeldía de los movimientos sociales y políticos que en Argentina y en América Latina vamos buscando y creando alternativas frente a la crisis del capitalismo en el orden mundial, y al impacto de sus consecuencias sobre nuestras sociedades.
El sistema capitalista en nuestro continente es –como el patriarcado y el racismo- producto de siglos de colonialismo, neocolonialismo e imperialismo.
En este momento en que su crisis se agrava en todas las dimensiones (es crisis económica, financiera, alimentaria, energética, política, cultural) a nivel mundial, es evidente que se refuerzan los mecanismos de salvataje de su “prestigio” y sobre todo de sus desmedidas ganancias, basados en la antigua “costumbre” de descargar los costos principales aumentando los sacrificios y la súper explotación de los pueblos dependientes y subordinados. Al mismo tiempo, se multiplican los discursos fundamentalistas religiosos y políticos que tienden a legitimar la dominación a través de la imposición de una cultura  que justifica la exclusión y estigmatización del “otro”, del “diferente”.
El continente es pensado desde una voz principal, a partir de un sujeto hegemónico: blanco, burgués, masculino, urbano, heterosexual. El resto -la mayoría- es el otro: bárbaro, primitivo, negro, indio, mujer, homosexual, pobre, extranjero/a.
La cultura de los violentos vencedores se vuelve así dominación, pero también sentido común entre los vencidos y vencidas. Esto explica la colonización no sólo como ideología del poder, sino como legitimación del mismo en los cuerpos, ideas, sentimientos, sentidos y acciones de los colonizados y colonizadas.
En la actualidad estos mecanismos se acentúan y profundizan, favorecidos por la mercantilización de la educación y de la comunicación (en la esfera pública y privada), y su puesta en función de la legitimación de los intereses de las corporaciones transnacionales.
Esta introducción trata de situar el contexto en el que estamos debatiendo las experiencias de Educación Popular.
También necesitamos subrayar que para un debate de este tipo, es necesario precisar a qué proyectos de Educación Popular estamos interpelando, ya que bajo este nombre se cobijan diferentes concepciones, enfoques y prácticas, desde aquellas que pretenden –aun con dificultades- seguir siendo pedagogía de los oprimidos y oprimidas, pedagogía revolucionaria, y aquellas que han disociado las dinámicas y algunas técnicas participativas de la propuesta liberadora, y tienden a utilizarlas para instituir –en nombre de la Educación Popular- un espacio de contención social, de gobernabilidad, y de inclusión subordinada en la dominación.
En la experiencia colectiva que venimos realizando desde el equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía, intentamos recrear cotidianamente una pedagogía emancipatoria, a la que concebimos como una dimensión específica de los procesos organizativos y de lucha de las fuerzas populares y revolucionarias.
Es una pedagogía de la rebeldía, de la esperanza, de la libertad. Una pedagogía que tiene en su horizonte el socialismo –no como calco ni copia, sino como creación heroica de los pueblos (tal como lo concebía José Carlos Mariátegui)-. La entendemos por lo tanto en clave de revolución permanente, de desafío a todas las opresiones, de proceso y de proyecto libertario.
Desde esta práctica participamos del debate y del diálogo con distintas experiencias que existen en el campo de la Educación Popular, y también con concepciones de formación política de algunas corrientes que estigmatizan a la Educación Popular, la caricaturizan, y que incluso desde un discurso que se presenta como revolucionario tiende a reproducir viejos y nuevos dogmatismos.

Nuestra concepción de la Educación Popular

Trataremos ahora de explicitar un poco más algunos elementos de nuestra propuesta y de nuestra experiencia.

1. Concebimos a la Educación Popular como pedagogía de los oprimidos y oprimidas, y no como pedagogía para los oprimidos y oprimidas.
Esta posición está en polémica con quienes realizan prácticas que consideran de Educación Popular, que tienen fuertes componentes de asistencialismo y clientelismo, promovidas fundamentalmente desde algunos espacios gubernamentales, ONGs e Iglesias, con el objetivo de “contener” a los sectores sociales excluidos. Contención que funciona en clave de adaptación: se trata de “contentar” y de “contener” en el corralito de las políticas de sobrevivencia –reduciéndose por lo general a propuestas de “entrenamiento”, de “capacitación” en algunos saberes necesarios para no morir, lisa y llanamente, en el circuito de la exclusión-.
Entender la Educación Popular como pedagogía de los oprimidos y oprimidas, significa pensar en el protagonismo del sujeto popular en la creación histórica revolucionaria.
Es una pedagogía que se realiza desde las organizaciones en lucha, tendiendo a fortalecer a su militancia, a sus dirigentes, en los distintos ámbitos que tienen de formación y de análisis crítico de la realidad. Aquí aclaramos que no la concebimos como el mecanismo para la formación de militantes “de base”, del que quedan exceptuados “los cuadros”; ya que proponemos la Educación Popular como teoría del conocimiento que sustenta todos los procesos de estudio, y de reflexión sobre la práctica, o de debate teórico.
Es una pedagogía de los trabajadores y trabajadoras, que abarca también a quienes sufren otro tipo de opresiones, producto del racismo, del colonialismo, del patriarcado.
Es una pedagogía de los sujetos organizados, o que tienden a organizarse para luchar contra la opresión.
La dimensión organizativa, es parte esencial de esta teoría del conocimiento, basada en el trabajo grupal, y en la convicción de que la única manera de transformación del mundo es a partir de la lucha organizada de los oprimidos y oprimidas.
Es una pedagogía que se desenvuelve en el contexto del conflicto social, de las luchas sociales y políticas, de la movilización popular.
Es una pedagogía cuyos contenidos, métodos, propuestas, no se deciden por fuera del grupo social que forma parte del proceso educativo, sino que se va realizando junto y como decisión del grupo. En este sentido, se aleja de aquellas concepciones de algunas izquierdas que consideran ser poseedoras de verdades que deben “enseñar” a “la clase”; posición que se acerca a la educación que Paulo Freire caracterizó como “bancaria”, porque sigue suponiendo que en un lugar elitista está el dominio saber y en otro está la ignorancia, y considera entonces que el acto educativo se limita a “transferir” o “depositar” ese saber, para “iluminar” a los que no lo tienen.
A diferencia de esta mirada, la Educación Popular se propone procesos de creación colectiva de conocimientos, de descubrimiento del mundo, de diálogo de saberes.

2. Es una pedagogía de la descolonización, del develamiento de las marcas eurocéntricas y occidentales de la cultura dominante.
En nuestro continente, marcado a fuego por los genocidios propiciados por la cultura capitalista, patriarcal, racista, impuesta por la conquista, la colonización y la recolonización, es imprescindible pensar -cuando hablamos de la dimensión política de la Educación Popular- en una mirada profundamente crítica del eurocentrismo y de sus lógicas racionalistas, basadas en ideales como el “desarrollo”, el “progreso”, la “civilización”.
Es necesario plantearnos –en el contexto de la crisis del capitalismo “desarrollado” y del que fue llamado “socialismo real”-, la necesidad de dar una vuelta radical en las maneras de pensar y pensarnos, de sentir, de crear, haciendo del reconocimiento de la multiculturalidad una oportunidad de crecer en la diversidad, y de encuentro de pistas que permitan detener la destrucción del planeta.
Esto nos obliga a cuestionar nuestras propias ideas sobre las formas de vida deseables, tanto en su dimensión colectiva como individual, los modelos pensados de socialismo, los proyectos populares en los que nos involucramos.
Esta concepción propone un debate tanto al modelo hegemónico de educación –esencialmente colonialista-, como a las propuestas de algunas corrientes de izquierda que han hecho del paradigma europeísta y occidental de desarrollo su principal fuente de inspiración.
Sin renunciar a los aportes que puedan provenir de todos los saberes existentes en el mundo, es necesario pensar la realidad desde América Latina, desde nuestra historia, desde los sujetos que la constituyen, desde nuestra identidad indoamericana, desde nuestros saberes, desde nuestros sueños, desde nuestros cuerpos sometidos, y desde nuestros cuerpos rebeldes.
Polemizamos con algunas construcciones coloniales sostenidas desde la izquierda, que llevan a negar las raíces culturales y políticas de los movimientos populares del continente, reduciendo el conjunto de contradicciones de una sociedad a la contradicción clasista (jerarquizada como contradicción principal, y considerada en muchos casos como única y prioritaria).
Fundamentamos nuestro pensamiento en el marxismo, e intentamos despojar al mismo de las connotaciones que provienen de interpretaciones sectarias, dogmáticas, que esterilizan su mayor potencia: la capacidad crítica, la dialéctica revolucionaria, la metodología de análisis de la realidad con el objetivo de su transformación.
Desde las corrientes dogmáticas, el diálogo con culturas originarias y su concepción del mundo, o con las corrientes feministas que cuestionan al patriarcado, son consideradas parte de las lógicas “posmodernas”. Se nos acusa entonces de cierta complicidad con los procesos de fragmentación del sujeto, promovidos por la cultura posmoderna. Sin embargo, en nuestra experiencia, son las posiciones dogmáticas las que lejos de contribuir a superar la fragmentación promovida por la cultura neoliberal, la estimulan, al dejar fuera del proceso de articulación de este sujeto a un conjunto de experiencias que consideran secundarias.
La educación ha sido desde el momento de la conquista, y es hasta la actualidad, una de las armas fundamentales en la creación de consenso a las políticas dominantes. Es también un escenario de disputa de sentidos.
Los aportes de Paulo Freire, de la pedagogía de los oprimidos y oprimidas, así como los de diferentes corrientes de la pedagogía crítica, permiten forjar alternativas a esta acción cultural disciplinadora.
Esto significa al menos dos desafíos inmediatos: una reflexión profunda sobre nuestra historia, y la manera en la que se enseña en escuelas y universidades, y la crítica de las bases epistemológicas de todas las ciencias, que han vuelto a las universidades en dependencias de las grandes empresas. La colonización de los saberes es especialmente visible en las prácticas académicas, que cada vez más se han colocado al servicio de los intereses de las corporaciones transnacionales, como se expresa en la aceptación de fondos por parte de muchas universidades de las mineras como La Alumbrera, o de “donaciones” de transnacionales del agronegocio como Monsanto.
La reacción que una parte de la comunidad universitaria viene realizando frente a estos fondos, inaugura nuevos debates en el campo académico, y promueve puentes con el mundo de las víctimas de las políticas de las transnacionales.
Desde nuestra experiencia, interactuamos con aquellas franjas del movimiento universitario que tejen sus compromisos con los movimientos populares, contribuyendo con seriedad y profundidad al develamiento de los intereses que están hoy en juego en aquellas disputas.
También tejemos redes con las educadoras y educadores que en los diferentes niveles del sistema de educación pública, intentan abrir paso a una pedagogía crítica, cuestionadora del statu quo, transformadora y desafiante de las lógicas que esperan de este espacio la mera reproducción de los saberes de la dominación.
Descolonizar nuestras maneras de estar y de sentir, de pensar y de vivir, exige  un enorme esfuerzo grupal que tenga signos claros de cambio, de crítica, de re-educación; que desafíe lo “aprendido” en la “socialización” en la que nos hemos de-formado. Es un esfuerzo que sólo puede concretarse en la lucha, en la praxis transformadora, en la fuerza que se reúne en el gesto colectivo.
Es un proceso fundante de nuevas identidades, de nuevas prácticas, de proyectos de creación de poder popular, de soberanía, de independencia, de libertad, de socialismo, que seguramente no podrán realizarse tan sólo en términos de un grupo –por más amplio que éste fuera-, ni siquiera de un pueblo-nación; sino que tendrán que ir forjándose en una perspectiva continental, indoamericana, desde nuestra América mestiza.
Se trata de la posibilidad de ir proyectando la integralidad de la lucha, superando los mecanismos de fragmentación y dispersión de los esfuerzos populares. No hablamos de la suma caótica de fragmentos que se superponen y reorganizan una y otra vez, sino de la posibilidad de inventar y realizar un proyecto popular, con un horizonte que se proyecte desde las luchas anticoloniales hacia prácticas alternativas originales, comunitarias, sociales, nacionales, continentales, internacionalistas, en las que el diálogo de saberes, de haceres, de sentires, de sueños, permitan que nuestros colores y olores, gustos y palabras, cuerpos y gestos, avancen hacia una manera de encuentro basada en la alegría del descubrimiento, en la continuidad terca y rebelde de más de cinco siglos de resistencia indígena, negra, feminista y popular.

3. Es una pedagogía que apunta a superar las dicotomías trabajo manual- trabajo intelectual, teoría-práctica.
La educación liberal y su pedagogía, han ido creando sucesivas disociaciones. Una de ellas es la dicotomía entre trabajo manual y trabajo intelectual, en la cual queda subvalorado el trabajo manual. Esta experiencia conduce a la distancia entre “los que hacen” y “los que piensan”, entre los “intelectuales” y “los trabajadores”. Estas dicotomías, al tiempo que privilegian el pensar sobre el hacer, también priorizan el pensar sobre el sentir, y la “mente” sobre “el cuerpo”.
Este sistema dicotómico escinde no sólo a los grupos, sino también a las personas, siendo un factor de alienación de los seres humanos.
En los grupos populares, cuando se traslada esa dicotomía, queda de un lado la teoría y del otro la práctica. De ahí surge una concepción elitista de la elaboración teórica, que deposita en los intelectuales esta tarea, supuestos portadores del saber. La teoría queda fuera del movimiento, y debe ser “transmitida” al mismo, perdiéndose la capacidad de que el movimiento popular en sí se constituya como intelectual colectivo, en el cual los “intelectuales orgánicos”, al decir de Gramsci, sean parte –y no aparte- del mismo.
En nuestra concepción de Educación Popular, la clave del proceso educativo es la batalla contra la alienación que escinde a las personas, y por la constitución de los movimientos populares como intelectuales colectivos. En ellos aportan de manera destacada los intelectuales “orgánicos”, tanto los que provienen de la academia y se acercan a los movimientos, como los que se han formado en el mismo movimiento. La integración en la praxis cotidiana, permite a los intelectuales y a los movimientos –intelectuales colectivos- ganar capacidad de comprensión de la realidad que quieren transformar.
La sistematización de los procesos de lucha, de debate, la relación práctica –teoría – práctica, enriquece los análisis y es en sí mismo un momento educativo por excelencia.
Al mismo tiempo, el proceso pedagógico se vuelve un lugar de exploración en la búsqueda de superación de esa dualidad trabajo manual-trabajo intelectual, integrándose al conjunto del colectivo que es parte del proceso en calidad de educadores/as o de educandos/as, como actores de tareas “manuales” que tienen el mismo peso y densidad en la educación de nuestros cuerpos en lucha.
Aporta a esta reflexión el concepto de “hombre nuevo” que propiciaba el Che, cuando creía en el trabajo voluntario como camino para su formación, en el contexto de la lucha revolucionaria.
El Che analizaba que en la educación anticapitalista, era imprescindible librar una batalla cotidiana contra la enajenación que produce el trabajo convertido en mercancía. Veía al trabajo voluntario como una de las posibles expresiones de un tipo de trabajo liberado de la coacción del capital.
Esto plantea numerosos interrogantes y debates en las experiencias de Educación Popular. Por un lado cuestiona aquellas en las que desde el estado se intenta involucrar a las experiencias de Educación Popular como subsidiarias de las experiencias de asistencialismo.
Capacitaciones para la realización de proyectos productivos del circuito asistencial, no sólo van dando legitimidad y gobernabilidad a ese circuito; también son mecanismos de multiplicación de la explotación, de la extracción de plusvalía, y de “autoexploración”.
Claro que muchas veces nuestras experiencias, al realizarse en los límites mismos de las necesidades acuciantes que se les presenta a hombres y mujeres excluidos/as, tienen un componente de emergencia que linda con esas políticas de sobrevivencia. Por eso es imprescindible la problematización de estas prácticas, la determinación de sus sentidos, la necesidad de ubicar –si se recurre a las mismas- cómo se relacionan éstas con las demandas al Estado por trabajo digno o por educación o salud, y la exigencia de cuestionar de manera sistemática las políticas de exclusión y de construcción de circuitos que profundizan la fragmentación del sujeto popular.
En el plano de la relación teoría-práctica, el tema es aún más complejo, ya que esta disociación conduce claramente a la dogmatización de la teoría.
En nuestra experiencia, concebimos a la Educación Popular como un momento fundamental de elaboración teórica colectiva. Si esto funciona así, se vuelve un camino para la constitución de los movimientos populares como sujetos históricos, como intelectuales colectivos, que construyen en el marco de su praxis una reflexión en la que la ideología previa, la teoría acumulada por el movimiento popular, dialoga con los nuevos desafíos que se presentan en la lucha de clases, en las batallas antipatriarcales y anticoloniales.
En estos procesos políticos pedagógicos, no sólo aspiramos a la integración del movimiento popular como intelectual colectivo, sino como un tipo de intelectual que incorpora en sus análisis diferentes pensamientos que nacen de la diversidad de experiencias que constituyen las batallas emancipatorias.
Diversidad de saberes, de lenguajes, de memorias, forman el imaginario y la trama de la subjetividad en la que se rehacen una y otra vez las ideas que los seres humanos tienen de sí mismos, de sus vínculos, de sus posibilidades de transformación –o de reproducción- de la existencia.
Es en esta perspectiva, que nuestra concepción metodológica incluye no sólo los momentos de estudio de textos, de análisis mediado por la razón, sino también, el espacio lúdico que favorece la intervención de otros sentidos, códigos, y posibilidades, como la presencia de los cuerpos completos en el acto pedagógico. Razón, y también sentimientos, cuerpos, deseos, comprometidos con la revolución.

4. Es una pedagogía anticapitalista, antiimperialista, de liberación nacional e internacionalista.
Frente al ascenso de las movilizaciones populares que se enfrentan a las políticas de saqueo y destrucción de nuestras sociedades, estimuladas por el deterioro en el imaginario social del mito publicitario de los años 90 sobre los supuestos beneficios de las políticas neoliberales, la respuesta desde las fracciones del poder es el resurgimiento y fortalecimiento de tendencias militaristas, guerreristas, con las que se disponen a defender, reproducir y ampliar la explotación de los pueblos oprimidos.
Se exacerban así, y asumen nuevos contenidos, el racismo, la opresión patriarcal, la xenofobia, los fundamentalismos religiosos. En esta dinámica se ponen a la orden del día nuevas invasiones, golpes de estado, intervenciones, bases militares, aumento de la carrera armamentista, políticas de desestabilización de los regímenes democrático populares. Se plantea un escenario internacional en el que cobran un fuerte protagonismo las propuestas antiimperialistas, que enfrentan el nuevo reparto del mundo que promueven las corporaciones transnacionales, y los grandes bloques imperialistas.
La Educación Popular tiene el desafío de asumir un aporte concreto en las batallas de liberación nacional, de defensa de la soberanía, en los procesos antiimperialistas locales, regionales y continentales, en la gestación de alternativas frente a los bloques de poder mundial.
La batalla antiimperialista, como dimensión específica de la lucha anticapitalista, implica conocer mejor las modalidades que asume hoy esta dominación, y en particular sus mecanismos de generación de consenso y de cooptación de las fuerzas sociales, y de los centros de producción de conocimiento.
El poder mundial disputa e intenta apropiarse de todo el campo de los saberes, desde los saberes académicos, generados en los centros propios de investigación, hasta los saberes populares, a los que no sólo aspira a “conocer”, sino también a “poseer” y “patentar”.
Desde la Educación Popular realizamos una revalorización del saber popular en la lucha contrahegemónica, que tiende a resguardar los conocimientos acumulados por los pueblos originarios, las comunidades campesinas, las mujeres de los sectores populares, como parte de las “armas” de la resistencia, de su capacidad de sobrevivencia y de gestión de alternativas.
Al mismo tiempo, es importante la posibilidad de aportar actualmente en la creación de espacios de formación política y educación que los movimientos populares van organizando como parte de una disputa de sentidos, de saberes, y de capacidades de comprensión y de transformación del mundo.
El internacionalismo, en las condiciones de globalización del capitalismo, es una exigencia de nuestro proyecto político pedagógico.
Comprender las relaciones existentes en el mundo hegemónico, ha vuelto más complejas las luchas reivindicativas y políticas. En tal sentido se trata no sólo de asumir, como lo hace la Vía Campesina, la consigna de “Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza”, pensadas estas “globalizaciones” en una perspectiva contrahegemónica. Es fundamental también hacer del internacionalismo práctico, de la solidaridad con los que luchan en cualquier parte del mundo, una manera de autoeducarnos, de formar nuestra sensibilidad ante los sufrimientos y dolores, sueños y esperanzas en cualquier rincón del planeta. Estas vivencias internacionalistas amplían al mismo tiempo nuestros horizontes de análisis, y nos permiten aprender de las múltiples experiencias de lucha que se desarrollan en nuestro tiempo.

5. Es una pedagogía feminista, socialista, libertaria, del “buen vivir”.
En la experiencia de Educación Popular que venimos realizando, fuimos aprendiendo la íntima relación existente entre las diversas propuestas emancipatorias. No alcanza con la lucha por una u otra reivindicación. No alcanza con enfrentar una u otra opresión.
No compartimos las propuestas que encorsetan el proyecto de Educación Popular en prácticas de reintegración en el sistema capitalista, patriarcal, colonial.
No compartimos las propuestas que agotan su campo de acción en lo local, o en lo corporativo.
Sabemos que todos estos esfuerzos son fácilmente asimilables por la dominación, y hasta pueden resultar funcionales a la misma.
Nuestra meta es crear colectivamente, en un diálogo fraternal con los diferentes colectivos de lucha, un proyecto que permita el encuentro de las propuestas emancipatorias, libertarias, que los pueblos han ido inventando en su marcha.
No se trata de la suma de demandas, sino de la ampliación del horizonte de nuestros sueños.
Es también una pedagogía de cuerpos en movimiento, de sujetos colectivos, de socialización de los saberes y de las esperanzas, de creación de nuevas relaciones entre los diversos géneros, y de los seres humanos con la naturaleza.
De alguna manera, el paradigma libertario anima nuestras iniciativas, cada vez que pensamos a la educación “como práctica de la libertad” –de acuerdo con las primeras búsquedas “humanistas” de Paulo Freire-. Y es desde esa libertad que imaginamos la posibilidad de que la humanidad vuelva a plantearse como meta el proyecto socialista. Un proyecto que necesariamente tendrá que enamorar la lucha anticapitalista con la lucha antipatriarcal y anticolonial. Que requiere de la mirada crítica de todas las experiencias realizadas hasta el momento, en nombre del socialismo.

Con esta concepción de Educación Popular intentamos trabajar. Nuestra propuesta es inacabada, y no pretende ser más que un aporte al diálogo que puede realizarse en cualquier ámbito donde haya sujetos con disposición a la lucha y al diálogo creativo.
Nos resulta sumamente auspiciosa la multiplicación de experiencias de Educación Popular que vienen promoviendo diferentes movimientos sociales, como las búsquedas que se realizan en los bachilleratos populares, promovidos fundamentalmente por movimientos de trabajadores y trabajadoras de empresas recuperadas, movimientos piqueteros, los esfuerzos de creación de la Universidad de los Trabajadores, los esfuerzos de educación campesina, y otras iniciativas que están en curso.
También valoramos la gran batalla que están dando los educadores y educadoras que defienden la educación pública, como espacio fundamental de lucha política y pedagógica.
No creemos que haya que optar obligatoriamente por un lugar u otro de construcción de la propuesta, sino que las posibilidades que tenemos en este momento, nos permiten trabajar críticamente en los más diversos campos de acción.
Sólo quisiéramos aportar, en tal sentido, que sería sumamente productiva la creación de espacios comunes en los que podamos problematizar todas estas experiencias en las que participamos, de manera de aprender colectivamente de las mismas, y fortalecerlas, identificando sus debilidades, y sumando fuerzas para superarlas.
La Educación Popular está en una encrucijada. Si se conforma con ser una metodología “democrática” de intervención social, con fines de inclusión de los marginados y marginadas, quedará atrapada en las redes fuertes y resistentes del poder, que se rehacen a cada paso.
Quisiéramos pensar que en sus diferentes expresiones, tenderemos a multiplicar la experiencia desde el lugar de la rebeldía, de la insubordinación frente a todas las dominaciones. A hacer de la Educación Popular el lugar donde la indignación, la rabia, el deseo, y las esperanzas de cambiar la vida, encuentren no sólo su lugar, sino también un camino posible.

Mayo 2010


ENCUENTRO DE EDUCADORES Y EDUCADORAS POPULARES 7, 8 Y 9 DE MAYO 2010
 
(Escuela Nacional Florestán Fernandez), del  Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil, Vía Campesina

El Curso de Teoría Política Latinoamericana de la Escuela Nacional Florestan Fernández, forma parte de un proyecto político-pedagógico que reconoce la necesidad de la formación política de los militantes. El curso comenzó a realizarse en julio de 2007, y desde allí se realiza anualmente, con una duración de cuatro meses. En el participan militantes de más de 60 movimientos y organizaciones, campesinas y urbanas, de América Latina, Caribe, EEUU y Mozambique. Ello implica la presencia de una gran diversidad de identidades, edades, experiencias organizativas, idiomas, culturas, creencias, etc.

Los principales objetivos político-pedagógicos del curso consisten en incrementar la conciencia de clase y estimular las potencialidades organizativas de los militantes que participan, fortaleciendo los procesos de lucha y organización, tanto dentro de cada país como del continente y del mundo. Asimismo se promueve profundizar, a partir del estudio, de los intercambios y  de las reflexiones, en las formas de lucha y enfrentamiento al imperialismo, teniendo en cuenta las prácticas de cada organización, Y se apunta a profundizar el debate en torno de la unidad latinoamericana.
A lo largo del curso se abordan contenidos como economía política, historia latinoamericana,  materialismo histórico, sustentados en la tradición del marxismo-leninismo, en particular del marxismo latinoamericano, desarrollado por Mariátegui, Fidel, Ernesto Che Guevara y otros, que fueron capaces de pensar y utilizar el marxismo como una herramienta de análisis y de acción contra el capitalismo y no como un dogma. A su vez, se promueve el estudio y reflexión sobre temas coyunturales en la perspectiva de la transformación social, apuntando a vincular la teoría que se va incorporando a lo largo del curso, con la práctica y las realidades concretas de los países y las organizaciones.
 
Una enseñanza central del MST, que es parte de la propuesta político-pedagógica de la ENFF, es su forma organizativa.  El funcionamiento de la escuela recrea la organicidad de los campamentos y asentamientos del MST. La escuela tiene un equipo responsable del funcionamiento interno  (compuesto por más de treinta militantes del movimiento, de distintos Estados de Brasil) que planifica el trabajo, organiza la división de tareas y de responsabilidades, se ocupa de la coordinación los diferentes cursos,  Además de la turma de Teoría Política Latinoamericana, la escuela recibe diariamente militantes de todo Brasil, que participan de procesos de formación que se intercalan con sus prácticas de militancia. Cada curso que permanece en la Escuela está organizado en núcleos de base, que tienen la tarea de  garantizar colectivamente el estudio, asumir responsabilidades organizativas, realizar trabajos de limpieza y mantenimiento de la escuela. Cada núcleo esta formado por 10 personas, cada una responsable de un área específica o equipo de trabajo: comunicación, memoria, mantenimiento, salud, coordinación, disciplina, mística y producción. Cada equipo tiene la responsabilidad de aportar y cumplir con su tarea específica.
De la forma de organización, se desprende que todos los espacios y las actividades impulsados por el MST en la escuela -las clases teóricas, las prácticas, los talleres, la convivencia, el trabajo voluntario, la organicidad del curso, la “mística”, los momentos de placer y los momentos culturales, las actividades deportivas- son instancias de formación. Así es que, mediante la participación, el compañerismo, el trabajo voluntario, la disciplina consciente, la dedicación en los estudios y en las tareas cotidianas, se van ensayando y poniendo en práctica, los valores del socialismo y las nuevas relaciones sociales que queremos construir.

Desafíos
Consideramos que uno de los principales desafíos para las organizaciones participantes, es la responsabilidad de dar continuidad a los procesos de formación política, tanto en su interior como promoviendo procesos junto a otras organizaciones del campo popular. 
Otro desafío central es continuar fortaleciendo el vínculo y la solidaridad a nivel latinoamericano, impulsando y profundizando instancias concretas de articulación, formación y acción.

EXPERIENCIA DE FORMACIÓN POLÍTICA EN MENDOZA

El año pasado se impulso desde algunas organizaciones que participamos del curso (FPDS, Asamblea por el Agua de Mendoza, CAC Mdza, Pañuelos en Rebeldía, UST-MNCI) un proceso de formación en la provincia de Mendoza, teniendo en cuenta los desafíos planteados. Este proceso surgió desde una necesidad concreta de organizaciones de Mendoza, y a su vez desde la intencionalidad de promover instancias articuladas de formación política, aportando desde la propia experiencia. Se utilizó como material principal de la formación el libro “Método de trabajo y organización popular”, traducido por compañeras vinculadas a la experiencia de formación del MST y de la ENFF en particular, que aportaron en la planificación y participación de los encuentros.
Se definió abordar la temática  del Trabajo de Base con los siguientes objetivos: analizar y reflexionar sobre las diferentes experiencias de trabajo de base de las organizaciones involucradas en la experiencia de formación, vinculándolas a su vez con otras experiencias; reflexionar desde las propia práctica organizativa, a fin de poder realizar propuestas que apunten a mejorar y superar dificultades; aportar herramientas concretas de organización que permitan cualificar, ampliar y potenciar a la militancia en el sentido de fortalecer la organización popular.

Recuperando estas experiencias, consideramos que, así como es importante continuar fortaleciendo los procesos de formación política que se vienen desarrollando dentro de cada organización, vemos la necesidad de ampliar las instancias de formación política en las que participemos compañeras y compañeros de diferentes organizaciones y movimientos. Creemos que es complejo ya que conlleva dificultades de distinta índole, desde la coordinación de tiempos y recursos, hasta lograr instancias de debate y diálogo desde las diferencias (sin tomarlas como antagónicas).
Resulta necesario debatir y reflexionar colectivamente sobre las luchas que venimos construyendo, para fortalecer el trabajo de base y las capacidades de organización; para profundizar la conciencia de clase. Teniendo en cuenta que ante los desafíos actuales que nos impone el capitalismo, necesitamos mayores niveles de articulación y formación.


ENCUENTRO DE EDUCADORES Y EDUCADORAS POPULARES 7, 8 Y 9 DE MAYO 2010
 
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