Antirrepresi�n y antiimpunidad Imprimir E-Mail
Las luchas de los oprimidos y oprimidas por liberarse, por transformar la realidad opresora, encuentran como respuesta en este orden social injusto-necr�filo, diferentes formas de represi�n que van desde la militarizaci�n de territorios, el silenciamiento, la exclusi�n, la invisibilizaci�n, hasta la judicializaci�n de la protesta, la c�rcel, la persecuci�n, la tortura, la muerte.

Como contracara y complemento, el discurso aparentemente progresista que busca ocultar los conflictos, la manipulaci�n de los medios masivos de informaci�n y el asistencialismo que �apaga� posibles incendios de insurgencia.

A 30 a�os del golpe de estado genocida, con nuestra memoria despierta, insistimos denunciando el costo humano y social que tuvo la imposici�n del modelo neoliberal por parte de la dictadura militar. Los miles de desaparecidos, presos, exiliados y torturados m�s los miles de desocupados y empobrecidos son el �saldo� descartable, vuelto �objeto� de un endeudamiento externo planificado en beneficio del capital concentrado internacional y sus c�mplices nacionales, en conjunto con las Instituciones Financieras Internacionales, especialmente el Fondo Monetario Internacional. El golpe de Estado en nuestro pa�s fue parte de la pol�tica imperialista para Am�rica Latina, que tuvo como instrumento contrainsurgente el Plan C�ndor.
La Deuda Externa est� expl�citamente ligada a los cr�menes llevados acabo por la dictadura. El brutal incremento de la deuda en un 364 % en el per�odo de 1976 a 1983 en beneficio de las empresas privadas, muestra que la impunidad no solo caracteriz� a los militares sino tambi�n a los grandes bancos y organismos internacionales y se consagr� cuando el gobierno argentino - a principios de 2006- pag� una deuda ilegal e ileg�tima.
Nuevas injusticias e impunidades se suceden, y las presas y presos pol�ticos son verdaderos rehenes de un poder que pretende criminalizar a los oprimidos y oprimidas y sacarlas de las calles de nuestras ciudades, para garantizar la supuesta seguridad y lanzarnos a pobres contra pobres.

Desde la educaci�n popular, como acci�n cr�tica humanista y liberadora, aportamos a los procesos que permiten des-naturalizar -para que no se instale permanentemente en nuestras cabezas y corazones-, la criminalizaci�n y judicializaci�n de las protestas, la mano dura y el gatillo f�cil, la existencia de miles de procesados por luchar en democracia, la falta de castigo a los responsables materiales e intelectuales de muertes como la del maestro Fuentealba; la corrupci�n que mata por acci�n u omisi�n; las escuelas militarizadas; la creaci�n de nuevas fuerzas policiales; el entrenamiento de Grupos Especiales de la Polic�a en tierras mapuche; la aprobaci�n de la �Ley Antiterrorista� por parte del Congreso de la Naci�n; la existencia de desaparecidos como Julio L�pez o los secuestros y aprietes a compa�eros, entre otros hechos cada vez m�s frecuentes.
Nuestra memoria en acci�n y rebeld�a nos lleva a intentar acompa�ar las luchas contra la impunidad; participar en espacios de articulaci�n por los derechos humanos y por la libertad de presos y presas; acompa�ar a las v�ctimas contribuyendo a que se escuche su voz y organizarse en la resistencia; ayudar a sostener, poniendo el cuerpo, a los presos del sistema; ejercer la solidaridad como tarea que nos convoca como obligaci�n y nos enriquece como aprendizaje.
radio
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Julio L�pez, 6 a�os desaparecido.

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No a la impunidad
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