En movimiento - Luciana Peker Imprimir E-Mail

Un libro
sobre la fuerza femenina en los movimientos sociales rescata la garra colectiva cuando se juntan piqueteras, desocupadas, asamble�stas o trabajadoras sin tierra para enfrentar las consecuencias del neoliberalismo. En la d�cada del noventa, el 75 por ciento de las que salieron a protestar fueron mujeres, un fen�meno que se llama la feminizaci�n de la resistencia.

�No queremos que los dirigentes sean el Che Guevara en la organizaci�n y Bush en nuestras casas�, dijo una mujer de 52 a�os, integrante del Frente Popular Dar�o Santill�n, del conurbano bonaerense. La frase resume buena parte de las voces que escuch� en diversos movimientos sociales: las voces de las mujeres con un sentido de pertenencia propio dentro del arco social y, tambi�n, pertenecientes a sectores populares dentro de un feminismo que a veces s�lo mira un ombligo �m�s que un techo� de cristal. El protagonismo de las mujeres en los movimientos sociales. Innovaciones y desaf�os. Pr�cticas, sentidos y representaciones sociales de mujeres que participan en movimientos sociales, de Ediciones Am�rica Libre, es el libro de Roxana Longo que profundiza sobre el surgimiento de piqueteras, asamble�stas, desocupadas, campesinas y otras luchadoras sociales que salieron a la calle para reforzar su voz �aunque hoy no sean tan escuchadas� pero sigan haciendo eco.

Ella es docente e investigadora de la Facultad de Psicolog�a, donde realiz� una maestr�a en psicolog�a social comunitaria y, desde el 2001, trabaja en educaci�n popular con la organizaci�n Pa�uelos en Rebeld�a junto a Claudia Korol, quien resalta en el inicio del libro: �Este estudio no es un tratado sobre la vulnerabilidad de las mujeres sino sobre su fuerza colectiva. Es el an�lisis del empoderamiento a partir de la organizaci�n popular�.

�C�mo surge la idea del libro?

�En mi investigaci�n de posgrado de psicolog�a social comunitaria, con mi directora de tesis, Graciela Zald�a, se me ocurri� indagar en las pr�cticas y los sentidos de las mujeres que participan en los movimientos sociales y c�mo incide esto en los procesos colectivos de participaci�n.

Claudia Korol resalta que no son mujeres v�ctimas sino con una gran fuerza colectiva...

�Los movimientos que trabaj� son de desocupados y asambleas barriales que surgen de la implementaci�n del neoliberalismo que produjo transformaciones sociales y subjetivas. Son las mujeres esencialmente las que salen a reclamar algunos derechos. Por eso se parte de la feminizaci�n de la pobreza para llegar a la feminizaci�n de la resistencia. Se da ese viraje. Trabaj� en muchos talleres y realic� treinta entrevistas profundas con movimientos de desocupados de Tartagal (de Salta), del conurbano de Buenos Aires y de la Ciudad Aut�noma de Buenos Aires y tres asambleas barriales de San Telmo y Flores. En los noventa muchos hombres vivieron procesos m�s depresivos porque su rol de proveedor fue avasallado y, en un primer momento, tuvieron deca�das. Incluso hay estudios que denuncian suicidios. Son las mujeres las que salieron a reclamar. La participaci�n de las mujeres fue cualitativa y cuantitativamenete muy significativa. El 75 por ciento de las que participaron fueron mujeres y el 25 por ciento hombres. Al principio sus demandas no ten�an que ver con el g�nero, pero despu�s empezaron a aparecer en el proceso de participaci�n, no es de un d�a para el otro, pero, poco a poco, se comienzan a ver las relaciones de inequidad e, incluso, estos movimientos sociales empiezan a ser cuestionados en su interior y a pensar en otras formas de organizaci�n diferentes de las tradicionales.

�Hay movimientos sociales que continuaron y otros que desaparecieron?

�La realidad hay que pensarla en la complejidad. No mermaron las asambleas porque hab�a fuerte presencia de mujeres. Despu�s del 2003 y 2004 empieza a haber un fuerte per�odo de cooptaci�n por parte de los gobiernos progresistas en Am�rica latina. Por otro lado, hay una historia en la izquierda argentina de fragmentaci�n y una dificultad de escucha en asambleas barriales. Unas mermaron y otras devinieron en experiencias m�s culturales. No fracasaron.

�Qu� pas� con los trabajadores desocupados?

�Persisten, como la uni�n de trabajadores y trabajadoras de General Mosconi, en Salta; el Frente Dar�o Santill�n, el Movimiento Teresa Rodr�guez. Fueron experiencias que surgieron desde la indigencia y la pobreza. Son diez a�os. No es tanto.

�C�mo fueron los cuestionamientos internos de las mujeres? Desde los cantitos hasta que pueda haber un violento tolerado en la organizaci�n...

�Estos movimientos tuvieron un anclaje muy importante en lo territorial. En eso fueron muy importantes las mujeres en los comedores comunitarios, los merenderos, y en conocer los padecimientos cotidianos de los vecinos y vecinas en su territorio concreto. Pero ellas exig�an sobre todo en los movimientos mixtos �salvo en el de Tartagal, en que hab�an decidido nuclearse mujeres solas porque hab�an padecido mucho machismo anteriormente� que su reconocimiento fuera igual en la toma de decisiones. Las mujeres fuimos silenciadas durante a�os y, al principio, costaba m�s su participaci�n en asambleas.

�Ellas pusieron en agenda nuevos temas?

�Muchos de estos movimientos est�n en la campa�a contra la violencia de g�nero y por el aborto legal, seguro y gratuito, y el Frente Dar�o Santill�n decidi� definirse no s�lo antiimperialista sino, adem�s, antipatriarcal. Eso tiene que ver con un trabajo esencial de las mujeres.

�Hubo resistencias a que ellas sean escuchadas?

�No todos los movimientos son iguales. No todos se definieron antipatriarcales. Pero muchos asumieron tem�ticas que reclamaban las mujeres y eso se ve reflejado en el eslogan �Sin feminismo no hay socialismo�. Yo creo que hay un esfuerzo de algunos varones. Pero estamos en un momento de transici�n. Hay pr�cticas, representaciones y sentidos sociales tradicionales y otros alternativos que interpelan a la realidad desde la complejidad. Se repiensa el espacio privado y el p�blico, la naturaleza y la cultura integrando a las diferentes opresiones que existen: pueblos originarios, campesinos, mujeres.

�Qu� pasa cuando hay problemas concretos, como cuando se da un caso de violencia en una organizaci�n?

�Los movimientos han tomado diferentes resoluciones. Algunos han sancionado a los compa�eros y no aceptan que haya violentos o abusadores sobre todo con ni�os o ni�as. Otros han albergado a la mujer, muchas son jefas de hogar y aparece un fuerte acompa�amiento a las mujeres, van a vivir a espacios comunitarios o a casas de compa�eras. A veces se da la situaci�n de acompa�arla a hacer la denuncia y de buscar las abogadas. Aunque hay un l�mite que es la falta del ejercicio de exigibilidad y de cumplimiento de la ley de violencia de g�nero, que es muy piola pero muy dif�cil de implementar. Pero el plus es sentir que no es una vivencia individual sino hist�rica, cultural, y se reflexiona sobre esa realidad concreta. La solidaridad es fundamental. Muchos tomaron la actitud de echar a los hombres. Otros no. No es todo color de rosa. Pero se fue avanzando bastante en estos a�os. Est� la tensi�n de pensar que es algo privado, pero cada vez se desdibuj� m�s.

�Es real que la solidaridad es mayor en sectores populares o movimientos sociales?

�No s� si es mayor, es diversa. Comparten muchos momentos en lo territorial. Quiz� las mujeres en la clase media est�n muy limitadas en el tiempo que les queda para encontrarse con sus amigas. Las mujeres de los sectores populares, cuando les preguntaba por qu� sal�an a luchar, nunca te dicen que es por ellas, siempre el motor son sus hijos. Esa necesidad hizo que se encontraran durante horas en asambleas, merenderos, trabajo de formaci�n. Con dificultades, tambi�n. Los sectores de clase media tenemos m�s facilidad para ubicar a los hijos/as en alguna escuela o con ni�eras. Ellas ten�an la dificultad de que su participaci�n ten�a que ser con sus hijos a cuestas. Tienen pocas ofertas de escuelas y no tienen con qui�nes dejarlos. No fue f�cil para las mujeres que ten�an pareja sostener un espacio de participaci�n p�blica porque comenzaron los celos y los reproches. Algunas parejas se rompieron por esta participaci�n. A la vez que pasar mucho tiempo con otras mujeres hac�a que se fortalecieran m�s los lazos de solidaridad.

Tambi�n entrevistaste al Movimiento de Mujeres Campesinas de Brasil. �C�mo fue esa experiencia?

�Era un movimiento exclusivo de mujeres por la reproducci�n del patriarcado en las organizaciones mixtas. Yo visualic� que la lucha es m�s complicada en Brasil. En Argentina tenemos la identidad de g�nero, la ley de violencia de g�nero, la ley de salud sexual y un lugar destacado en los derechos de mujeres y las diversidades sexuales. Sobre todo, en el interior de lo que es la izquierda. Yo creo que el feminismo popular ha avanzado de una forma superior a la de Brasil. Este movimiento era aut�nomo, era diferente en relaci�n con la identidad: son campesinas. La reivindicaci�n que tienen es el derecho a la propiedad de su tierra y a la participaci�n pol�tica y es una organizaci�n innovadora. Se asume como una organizaci�n anticapitalista, feminista y antipatriarcal. Trabajan mucho el hecho de pensarnos a las mujeres y a los seres humanos con la naturaleza y hay una cr�tica feroz al modelo de desarrollo implementado en las �ltimas d�cadas.

�C�mo ves el surgimiento de un feminismo popular por sobre un feminismo acad�mico o hegem�nico?

�En los movimientos sociales muchas mujeres proven�an de la militancia de los setenta. Esa experiencia, con las particularidades del exilio, donde se encontraron con el feminismo, influye en que se empiece a pensar en un feminismo popular. Yo creo que estamos en un proceso donde ha habido mucha innovaci�n, mucha cr�tica a un feminismo acad�mico muy alejado de las mujeres de sectores populares, siempre muy pensado desde la clase media y no en di�logo con un feminismo popular que rompe con los esencialismos de que solamente las feministas pueden ser las mujeres. Tambi�n los hombres pueden ser feministas. Y es necesario que los hombres piensen las dimensiones de poder y los privilegios que ellos tienen. No todas las mujeres van a estar luchando por las mismas cuestiones por el solo hecho de ser mujer.

�Cre�s que hay que involucrar a los varones?

�Creo que es necesario. La emancipaci�n hay que verla en la din�mica actual y creo que es necesario. Por lo menos tienen que ser antipatriarcales.


Fuente: Las 12 - P�gina 12
Siguiente >
radio
espejos.jpg
Julio L�pez, 6 a�os desaparecido.

dejanos tu firma
28.de.mayo.jpg
No a la impunidad
carlos.fuentealba.jpg